El cuerpo humano está en constante evolución. El ojo humano comienza a formarse en la tercera semana de gestación. A partir de ese momento los ojos crecen en el embrión. Más tarde, durante el segundo mes ya se pueden apreciar los párpados en el feto.
Desarrollo Fetal y la Apertura de los Ojos
Una de tus preocupaciones ahora que estás embarazada es el correcto desarrollo de tu bebé. En las ecografías, nos hacen los controles médicos y nos dicen cómo se va desarrollando físicamente nuestro bebé. Si observamos una ecografía de las primeras semanas de embarazo, cuando el bebé es un embrión de cuatro o cinco semanas, a ambos lados de lo que en pocos días se convertirá en su cabeza, ya se perciben unas diminutas manchas negras.
En estas primeras semanas del embarazo (cuando quizás tú aún no eres consciente de la revolución que se está produciendo en tu interior y apenas notas unos síntomas propios del embarazo), los ojos del embrión están muy separados, situados todavía a ambos lados de la cabeza y no al frente. A medida que trascurran las semanas, los ojos se reubicarán en su parte central y para la semana 18ª su carita ya tiene un aspecto reconocible.
La verdad es que dentro del útero, tu bebé tiene poco que ver, a pesar de que su retina esté formada en la semana 24. Además, hasta entonces el párpado inferior y superior están cerrados. Es precisamente, a partir de esa semana cuando tu bebé empieza a abrir y cerrar los ojos. No es un parpadeo. El bebé tiene casi siempre los ojos cerrados, pero en ocasiones los abre. Así practica lo que será el reflejo del parpadeo para cuando nazca.
Al mismo tiempo que se forma la estructura del ojo, se crean en el cerebro neuronas y comienzan a conectarse entre sí, lo que le va a permitir que el sentido de la vista se empiece a desarrollar.
Hacia el 7º mes de embarazo la retina es sensible a la luz. Pero dentro del útero todo es oscuridad. Solo si se acerca una importante fuente de luz (como una potente linterna) a la tripa de la madre puede atravesar la pared del útero y llegar muy atenuada a su interior.
El cerebro del feto madura cuando las neuronas se conectan entre sí, para enviar información y mensajes. El feto experimenta en el útero un mundo de sensaciones y responde a los estímulos externos.
El feto distingue la voz de la madre entre otras voces. Desde el final del sexto mes, el oído está completamente formado. Lo primero que escucha es el latido del corazón de su madre, los ruidos intestinales y la sangre pasando por el cordón umbilical.
A la sexta semana ya se reconoce la lengua y sus papilas gustativas comienzan a formarse una semana después. En la sexta semana aparece la mancha de los ojos y se forma la lente, distinguiendo entre claridad y oscuridad.
Desarrollo del Sentido de la Vista en el Feto
Los ojos del feto comienzan a formarse muy temprano en el embarazo, aproximadamente en la semana 4 o 5. Sí, los bebés abren los ojos en el vientre materno. Esto ocurre aproximadamente entre la semana 26 de embarazo y la 28.
En la semana 25 su cerebro empieza a desarrollarse con rapidez. Si pudieras verlo ahora, detectarías ya sus cejas y sus pestañas, que comienzan a salir. Ante un estímulo que lo sobresalte, como un sonido fuerte, lo verías incluso parpadear, lo que muestra que su oído ya va percibiendo sonidos dentro de ti.
En la semana 26 tu bebé sigue ganando peso y tamaño exponencialmente. Su piel comienza a afinarse, sus órganos se encuentran prácticamente desarrollados. En la semana 27 tu bebé ocupa casi todo el espacio dentro del útero. Las estructuras de sus ojos ya están desarrolladas, y aunque aún no puede ver, distingue entre luz y oscuridad. Además, ya tiene pestañas y puede abrir los ojos.
A partir de la semana 28 se va a producir un crecimiento espectacular, especialmente del cerebro y del sistema nervioso. Ya está activo el sentido del olfato y los ojos producen lágrimas. Su sistema nervioso central podrá dirigir las respiraciones rítmicas y controlar la temperatura de su cuerpo.
En la semana 29 los pulmones van completando su desarrollo, si bien no han alcanzado la madurez completa. El bebé está tragando líquido amniótico y también su propia orina cada día. Sus músculos se están desarrollando y la grasa corporal aumenta con rapidez. A pesar de estar rodeado de líquido, tu niño o niña oye muy bien.
En torno a la semana 31, tu hijo ya almacena recuerdos en su memoria; distingue tu voz y escucha tus conversaciones. No entiende lo que dices, pero capta las diferentes entonaciones, reaccionando de forma diferente a cada una de ellas. Además, cuando nazca, podrá recordar las melodías y canciones que oiga a menudo ahora. Se cree que ya sueña, pues en las ecografías se han detectado movimientos oculares rápidos, parecidos a los de los adultos cuando soñamos. ¿Te has preguntado con qué puede soñar un bebé dentro del útero de su madre?
Hacia la semana 32 sus uñas ya están completamente formadas. Algunos bebés ya tienen pelo; a otros sólo una pelusilla les recubre la cabeza. Tu bebé ya ocupa todo el espacio del útero, pero sigue moviéndose como siempre, aunque, al tener menos espacio, lo notarás con más intensidad.
El Desarrollo del Ojo Después del Nacimiento
Cuando el bebé nace, el tamaño de su ojo alcanza más o menos el 70% de las dimensiones totales que puede llegar a desarrollar el ojo adulto. Asimismo, en esta primera etapa de la infancia, el sistema visual de los más pequeños no está totalmente desarrollado. Por este motivo, los recién nacidos perciben de forma borrosa los estímulos visuales. Tardan un tiempo en aprender a coordinar los ojos y en ajustar el enfoque de la mirada sobre los objetos.
A partir del primer trimestre los bebés desarrollan la visión binocular y no es hasta que el pequeño cumple un año cuando alcanza un buen nivel de visión. Así es que hasta los 2 años se produce la primera fase de crecimiento del ojo, aumentando aproximadamente unos 4 milímetros. Después, aunque el tejido ocular humano evoluciona durante toda la vida, los ojos crecen hasta los 14-15 años. Aproximadamente a esta edad se asume que el ojo alcanza la longitud axial del adulto.
Paralelamente al proceso de crecimiento del ojo, la córnea se va aplanando y el poder refractivo va reduciéndose.
Problemas de Desarrollo Ocular
Durante la edad pediátrica pueden experimentarse alteraciones oftalmológicas importantes para el desarrollo de la visión. De hecho, aunque las estructuras corporales pasan por cambios anatómicos y fisiológicos aproximadamente hasta la pubertad, no es hasta su segunda década cuando podría considerarse que los ojos han experimentado su máximo desarrollo. Por este motivo resulta fundamental acudir a las revisiones médicas durante la infancia.
El crecimiento anormal del ojo puede verse asociado a enfermedades poco frecuentes como por ejemplo la hidroftalmía, que produce una distensión y un endurecimiento del globo ocular debido al aumento de la presión intraocular. Pese a todo, podemos citar la miopía entre las alteraciones más frecuentes que se desarrollan a causa de que los ojos crecen de manera anormal. Existen diferentes tipos de miopía en función de la causa que provoque esta afección. En el caso de la miopía patológica, también llamada miopía magna o alta miopía, se produce un crecimiento anormal del ojo debido a cambios degenerativos en su estructura.
El Envejecimiento Ocular
Los ojos son uno de los primeros órganos en los que se detecta el envejecimiento. En esta etapa de la vida el número de células nerviosas decrece y la pupila reacciona más lentamente a los cambios de luz. Como consecuencia, cambia la percepción de la profundidad, se dificulta el enfoque de los objetos, disminuye la capacidad para diferenciar tonos así como la visión cuando no hay suficiente luz.
La Importancia de la Luteína
La luteína es un carotenoide, un tipo de vitamina que se encarga de dar color a los alimentos. La luteína es el carotenoide más abundante en el cerebro y el único presente en la mácula del ojo. También es el carotenoide más abundantes en la placenta y en el cordón umbilical y su concentración depende de los niveles de luteína en la sangre materna. El cuerpo humano no puede producir luteína y depende de la dieta para conseguirla. Su cantidad en el embarazo y el bebé depende de la ingesta que haga la madre de este carotenoide.
La Visión del Recién Nacido
Al nacer, la agudeza visual de tu chiquitín será muy pobre. El recién nacido no puede fijar la vista, a veces desvía un ojo y los objetos lejanos no le interesan… En realidad, solo tendrá ojos para ti, porque apenas es capaz de ver entre 15 y 25 cm, la distancia en tu cara y la suya cuando le des el pecho o el biberón.
Los bebés caucásicos al nacer tienen los ojos azules o grises porque la melanina, la sustancia responsable del color del iris, no se ha terminado de “fabricar”. A lo largo de su primer año de vida, sabrás el color definitivo de sus ojos: a más melanina, más oscuros.
Los bebés nacen con el reflejo del parpadeo.
Consejos para una Alimentación Saludable Durante el Embarazo
Y en tu alimentación tienes una aliada. Ya sabes que todo lo que tú comas repercute en la salud de tu bebé, ahora y cuando sea mayor. Las investigaciones así lo aseguran. El desarrollo del cerebro de tu bebé es un proceso complejo que comienza ya en las primeras semanas del embarazo continúa a lo largo de la gestación y no finaliza en el parto, sino años después de su nacimiento.
Durante el embarazo, tu bebé recibe algunos estímulos: notará cómo acaricias tu tripa, podrá oír tu voz, “degustar” sabores… Al nacer, llega a un mundo lleno de luz, ruido, olores…
Estimulación Intrauterina o Estimulación Prenatal
Cuándo ven los bebés
Ya en el vientre de su madre, el sentido de la vista del bebé empieza a ser una realidad. En el quinto de mes de embarazo, las retinas de sus ojos presentan cierta sensibilidad a la luz. ¿Qué quiere decir esto? Que, aunque estén cerrados (se abren en torno a la semana 26), perciben los cambios de luz potentes. Y eso que tan solo le llega un 2% de la luz diurna.
Pero en cuanto los abre en el séptimo mes de gestación, sus ojos están completamente formados y listos para ver: el bebé los cierra y abre para dormir y estar despierto, respectivamente; sus pupilas se contraen o dilatan ante la luz; y hasta sabe de dónde proviene ese foco de luz. Las formas y luces comienzan a serle familiares, pero con muchas limitaciones.
De hecho, ni al nacer verá con nitidez, a diferencia del sentido del oído, que en la mitad del embarazo ya está por completo desarrollado. Pasarán varios meses hasta que el bebé consiga ver del todo bien.
Cómo ven los bebés recién nacidos
Todos nacemos con un sistema visual inmaduro al que le cuesta desarrollarse. El bebé tardará meses en ver nítido, y años hasta que su maduración visual sea completa (en torno a los 7-8 años).
Nada más nacer, como explican los pediatras, los niños ven, pero sin enfocar ni entender lo que perciben con sus ojos. De hecho, en muchos casos sorprende que los tengan muy abiertos en sus primeras horas de vida. Pero a pesar de que los abren y cierran a la perfección, solo notan los contrastes de luz y oscuridad; es decir, ante una luz intensa y repentina, los párpados del recién nacido reaccionan con rapidez y se cierran.
Incluso durante el primer mes pueden fijar la vista en una luz o en objetos cercanos de su campo de visión: no más allá de los 25 centímetros y con un arco de 30 grados. Por eso, no debe preocupar que en esas primeras semanas tuerzan un poco los ojos.
Con el tiempo, el ojo del bebé recién nacido “irá afinando su capacidad para recoger imágenes nítidas y el cerebro irá aprendiendo a ‘entenderlas’”, manifiestan desde la Asociación Española de Pediatría (AEP). No en vano, sus ojos cumplen una función esencial para el desarrollo físico, mental y emocional del niño, ya que le ayudan a conocer el mundo que le rodea e interactuar con él (gateo, andar, correr, etc.).
Cómo ve un bebé mes a mes
El proceso de desarrollo de la visión será progresivo, y en el caso de los prematuros se debe aplicar con la edad corregida:
Un mes
El niño está aprendiendo a enfocar con los dos ojos a la vez, por lo que en torno al mes de vida no duda en dirigir la cabeza hacia focos de luz y en empezar a seguir los objetos que se mueven cerca suyo. Ve en colores, pero no como los adultos, tal y como estudian en The Sussex Baby Lab de la Universidad de Sussex (Reino Unido) a través del Rainbow Project; es decir, solo distingue el blanco, el negro y la gama de grises, algo que cambia muy pronto.
Dos meses
Hacia el mes y medio, ya establece contacto con la madre o quien habitualmente haya estado en su ámbito de visión cercano: fija la mirada, empieza a reaccionar ante expresiones faciales, lo que se llama sonrisa social. Es decir, comienza a distinguir el volumen. A los dos meses, sabemos que entre los colores primarios le encanta el más brillante de todos: el rojo. A esta edad, es capaz de seguir con la mirada el movimiento lento de objetos cercanos, pero tan solo lo hará unos segundos.
Tres meses
El bebé enfoca mucho mejor y distingue detalles, como el contorno de las cosas, de nuestras caras (ojos, boca) y de su propio cuerpo. ¡Ha descubierto su mano! Además, ya puede hacer un seguimiento visual de todo lo que se mueve despacio en un rango de 180º, girando la cabeza, incluso. De los colores, ya hace distinciones entre rojo, amarillo, azul y verde. Los pediatras insisten que, a esta edad, aún es normal que bizquee en alguna ocasión durante un instante.
Cuatro meses
El hito a esta edad es que, sin aún reconocerse (lo hará a partir de los 18 meses), sonríe a su propia imagen en el espejo. Va distinguiendo la mayoría de los colores y ya nota la profundidad de lo que ve: tiene visión binocular y percibe relieves.
Cinco meses
El niño ya ve a cualquier distancia, aunque lo lejano aún es bastante borroso. Avanza en la distinción de los colores. Coordina ojos y manos, por lo que es frecuente que intente coger todo lo que ve y le interese, como su chupete. Reconoce las caras de la familia.
Seis meses
El bebé empieza a ver como un adulto, pues percibe con calidad los colores y la profundidad de los objetos y reconoce las formas de los objetos. Su agudeza visual es fantástica. Ya es capaz de distinguir más rostros, fuera de los familiares. Toca su imagen en el espejo y se lleva el biberón a la boca. Disfruta con los juegos “cucú-tras” y “no está-sí que está”: busca lo que no está en su campo de visión y sabe lo que está lejos y cerca para poder cogerlo.
Un año
Su visión es como la de un adulto, pues ya se han desarrollado por completo todos los aspectos relacionados con el sentido de la vista. Coge objetos que se caen, los toca con los dedos, juega con ellos…
Cómo estimular la visión de los bebés
- Siempre que puedas, usa luz natural allí donde esté tu bebé. Pero cuidado con los rayos solares, pues entrañan riesgos para los niños pequeños (cataratas, ceguera transitoria). Protégele, sobre todo, en las horas principales del día.
- Utiliza colores luminosos y brillantes que jueguen con los contrastes en cuentos, sonajeros, juguetes, móviles para la cuna…
- Habla y canta al niño mirándole a los ojos todo lo que puedas.
- Si te parece cómodo, llévale en una mochila portabebés.
- Muéstrale objetos para que tu bebé los siga con la mirada, pero sin atosigarle. Para ello, los ejercicios para el tummy time (tiempo boca abajo) pueden servirte.
- Acércale de vez en cuando a un espejo para que se mire mientras le dices su nombre. O ponle un espejo especial para bebés en su cunita.
