El Barrio: Desentrañando el Significado de "La Cuna del Inocente"

La canción "La Cuna del Inocente" de El Barrio, aborda la paternidad desde la perspectiva de un hombre que vive separado de su hijo. Esta situación, llena de retos y emociones complejas, es el núcleo de una letra que explora el dolor y la dificultad de no poder compartir el día a día con el ser amado.

El Barrio en concierto.

Un Vistazo Profundo a la Letra

La canción transmite la dificultad de separarse de un hijo, de no vivir con él las pequeñas cosas del día a día, de perderse algunas de sus primeras veces y de no estar a su lado siempre que te necesite. El dolor debe ser inmenso tanto para un padre como para una madre. No puedo ni imaginármelo. Seguro que desearía que se parara el tiempo, alargando cada segundo para no tener que irse. Una canción dura y real como la vida misma.

Para muchos, la canción refleja un mensaje profundo sobre lo que sienten los hijos cuando se rompe la relación de sus padres. Es evidente la importancia del niño como guardador de la tradición folklórica; así, por ejemplo, Luis y Nieves de Hoyos consideraron lo infantil como una característica complementaria de lo folklórico. Para estos autores lo folklórico se caracteriza por tres causas o esencias fundamentales, como son: lo tradicional, lo popular y lo anónimo; y por otros tres hechos complementarios, como son: el regionalismo, lo racial o antropológico y el predominio esencial y constante de lo femenino y de lo infantil por ser la mujer y el niño los perdurables guardadores de la tradición folklórica. Efectivamente los niños recogen en sus juegos tradiciones, costumbres..., una multitud de hechos muy significativos y que determinarán en gran medida su propia personalidad.

De este modo, desde las primeras palabras y notas musicales que recibe (nanas, cantos de cuna...), el niño se convierte en depositario de todo el acervo cultural y tradicional que le rodea al ir recibiendo y acumulando toda una serie de usos, costumbres y canciones, que tienen tras sí el valor del paso de los siglos. Ese acervo cultural y familiar, que recibe inconscientemente, se irá aumentando poco a poco, al relacionarse con otros niños, con los juegos y canciones que éstos le aporten. Se constituye, pues, el niño en depositario, portador, renovador y transmisor de unas determinadas formas de comportamiento que conocemos como folklores.

Los juegos, en particular, tan ligados al niño desde sus primeros años, pueden considerarse como una enseñanza para vivir en grupo, una enseñanza que incita al individuo a dar a conocer sus habilidades (fuerza, rapidez, puntería...), generalmente en los chicos, o a expresar sus anhelos e ilusiones, especialmente en las chicas. Todo ello, en la mayoría de los casos, ajustándose a un ritual propio, bien con palabras, canciones o signos cuya utilidad es intentar mantener inalterable el juego.

Aún con pocos meses de edad, el niño, inconscientemente, se convierte en receptor de usos, costumbres y canciones, cargados de vida y sentimientos, cuya función principal es divertirle y entretenerle; tal es el caso de estas cancioncillas:

  • "Palmas, palmitas, higos y castañitas, pastillas de turrón, ¡qué buenas que son!, que viene tu papá y te trae un perrito que dice: ¡gua-guá!" (Cancioncilla para que los niños pequeños aprendan a dar palmadas.)
  • "Cuando vayas a por carne que no te corten ni por aquí, ni por aquí..., ¡sino sólo por aquí!" (Se va señalando el brazo del niño hasta llegar a la axila, donde se le hacen cosquillas.)

Incluso, a través de alguna de estas primeras cancioncillas, el niño puede llegar ya a percibir la relación familiar aunque ejemplificada, como en este caso de "Los cinco lobitos", en el mundo animal:

"Cinco lobitos (3) tiene la loba, cuatro rabotes y uno sin cola." (Los niños aprenden a hacer un movimiento giratorio con la mano.)

Posteriormente, al crecer y, con ello, evolucionar la personalidad del niño, comienza su vida en sociedad dentro de la pandilla, bien en su calle y barrio o en la escuela; con ello evoluciona también el tipo de costumbres, canciones y juegos, y también su temática, que pasará a ser más real y más cotidiana. También a partir de aquí comienzan a distinguirse los juegos de los niños y de las niñas: cada grupo se cierra a la intromisión de los demás, recurriendo a expresiones como "los niños con los niños..."

Producida esta separación, en las costumbres y juegos de los niños prevalecerá el afán de superación y el desarrollo de aptitudes como la fuerza, la agilidad o la resistencia. Un ejemplo nos lo ofrece el juego de "El Rey", en el que un jugador hace de rey y los demás de vasallos. El rey tiene que adivinar el oficio que representan, con mímica, cada uno de los vasallos. Una vez adivinados todos los oficios sale corriendo tras ellos y, según los va pillando, los mete en la cárcel hasta que pille a todos; entonces hará de rey el primero que haya sido encarcelado. Entre el rey y los vasallos se entabla el siguiente diálogo:

-Buenos días, Majestad.

-Buenos días, mis vasallos: ¿de dónde venís?

-De su reino.

-¿y qué oficio tenéis?

(En ese momento los vasallos representan, con mímica, su oficio.)

En las niñas, por el contrario, predomina insistentemente el tema del amor, el noviazgo y el matrimonio, como reflejo del ambiente social, de la mentalidad que prevalece aún en la actualidad, especialmente en el mundo rural. Este ambiente social, que en otras épocas llegó a ser obsesivo, queda plasmado en el alma infantil y así, como señala A. Carril (4), uno de los juegos favoritos de las niñas es el de "las mamás" -las casitas, las comiditas-, escuela de mujeres y reflejo de la mentalidad española que hacia la mujer se ha tenido.

Intentaremos, a continuación, corroborar estas afirmaciones transcribiendo algunos ejemplos del folklore infantil (rimas, juegos, supersticiones) que hemos recogido (5) en Jumilla, ciudad situada al NE de la región murciana. El término municipal limita al norte con la provincia de Albacete y al este con la de Alicante por lo que la ciudad, sus habitantes y sus costumbres participan en parte de las características de las citadas provincias, especialmente de la manchega. Su población, principalmente agrícola, es de 21.166 habitantes.

Vista de Jumilla desde el castillo.

Ejemplos de Rimas y Juegos Femeninos

La edad en que se accede al matrimonio es el tema del juego de comba, para saltar la cuerda, "¿De cuántos años te quieres casar?", consistente en que, tras esta pregunta, se da a la cuerda y se van contando los saltos: "de uno, de dos, de tres...", hasta que falle la chica que está saltando. Curiosamente el juego da por sentado que todas las chicas quieren casarse (6).

Esa idea de que la chica es la que "quiere casarse" se repite también en el juego "Pimientos colorados", juego en que las chicas hacen dos filas y, cantando, entablan todas un diálogo con otra chica que baila entre las dos filas y que, al final, dirá el nombre de su novio al oído de una chica cualquiera, la cual tendrá que salir después a bailar, iniciando de nuevo el juego. El diálogo es el siguiente:

-"Pimientos colorados, azul y verde, la señorita......(nombre de la que está en medio) casarse quiere.

Bien, bien, no quiere que sepamos quién es su novio: ¿quién es?

-El mocho de la escoba que es un bimboyo.

-¿Dónde vas?

-A por leche.

-¿Tú solita?

-Como siempre.

-¿Tienes novio?

-Sí.

-¿Quién es? (lo dice al oído de otra chica)

-Ya sabía yo que casarse con......(nombre del chico) iba a ser su perdición, chin, pon."

La idea aparece aún más claramente en la siguiente canción de corro, titulada "La señorita", donde la chica piensa tanto en su deseada boda que está a punto de perder la vida por esa causa:

"La señorita (7)......(nombre de la chica) se quiere casar y se va a morir de tanto pensar. Si piensa con su novio, su novio no la quiere por eso......(nombre de la chica) de pena se muere.

A......(nombre) le vamos a dar chocolate con aguarrás y a su novio le daremos chocolate con piñuelos.

Que salga usted, (8) que la quiero ver bailar, saltar y brincar, y dar vueltas al aire. Por lo bien que lo baila esa moza, déjala sola, sola que baile."

Incluso en la siguiente, y tan conocida, canción infantil de "El señor don Gato" la iniciativa seguirá de parte de la hembra, de la gatita, que consultará al gato "si quiere ser casado". Al igual que en la canción anterior, una chica baila entre dos filas y, en el estribillo, se para y mueve la cintura a ambos lados:

"Estaba el señor don Gato (9) sentadito en su tejado, marramamiau, miau, miau, sentadito en su tejado.

Ha recibido una carta que si quiere ser casado... con una gatita parda, sobrina de un gato pardo...

El gato por ir a verla se ha caído de un tejado..., se ha roto siete costillas, el espinazo y el rabo...

Lo enterraron por la tarde, a la hora del pescado...

Al olor de la sardina el gato ha resucitado, marramamiau, miau, miau, el gato ha resucitado."

La postura masculina queda aún más clara en la canción de corro "Su capitán", pues el hombre "tiene una mujer en cada puerto" y puede escoger la que quiera para casarse..., sólo, en el caso de que "alguna vez se haya de casar". La canción es buena muestra de todo un tipo de mentalidad femenina: el hombre ((no quiere casarse" y engañará a la chica en la menor ocasión; se desprende, en consecuencia, que toda precaución que adopten las chicas será poca. Para esta canción, las chicas forman dos filas y una de ellas baila en medio; al terminar la canción elige una chica rubia y baila con ella, luego escoge una morena y, en la siguiente ocasión, elige a una chica cualquiera que será la encargada de comenzar de nuevo el juego.

"Su capitán (10) (bis) de un barco inglés, (bis) en cada puerto tengo una mujer.

La rubia es (bis) fenomenal (bis) y la morena tampoco está mal.

Si alguna vez (bis) me he de casar (bis) me casaré con la......(rubia o morena)

Podemos ir comprobando, pues, que, bajo la aparente inocencia de las canciones infantiles que utilizan las chicas, existe toda una mentalidad, toda una filosofía que se está marcando y grabando, inconscientemente, en su alma infantil.

En ocasiones, incluso bajo la aparente inocencia de algunas canciones, podríamos descubrir significados muy distintos. Así, en la siguiente canción de corro, "El cuartel", donde la niña va a recibir la idea de que ha de tener cuidado con los militares, se narra, además en primera persona para acercarlo más al oyente, cómo, mientras una chica pasaba por un cuartel, vino el coronel "a pegarme un pisotón"; el aumentativo y la expresión "vino a pegarme" indican que el personaje, calificado luego como "cacho de animal", comete su mala acción a conciencia y con toda su mala fe, hasta el punto de que la niña tuvo que estar quince días "sin poderse menear".""Esta anécdota, este simple suceso, da pie a una petición: la narradora pide a las demás chicas que no vayan al cuartel "porque los soldados les pisan los pies". Hasta aquí todo parecería muy inocente si no fuese porque no se pide precaución a todas las chicas sino solamente a "las niñas bonitas": ¿por qué los soldados sólo pisan el pie a las niñas bonitas y no a las feas? ¿Qué significado puede subyacer bajo ese inocente "pisar los pies"? Para esta canción las chicas se colocan también en dos filas y una de las chicas baila en medio: al decir "les pisan el pie" la que está en medio ha de pisar tres veces a una chica cualquiera (que luego saldrá a bailar, continuando el juego), cuando dicen "larguito por alante" se estira el vestido, "cortito por atrás" se lo levanta, y cuando dicen "adiós, mi capitán" saluda militarmente. Observamos al final de la canción, en ese estirar y levantar la falda, un cierto atisbo de coquetería femenina, un cierto exhibicionismo como muestra de lo que será la presunción quinceañera:

"Pasando por el cuartel (11) se me cayó un botón y vino el coronel a pegarme un pisotón.

¡Qué pisotón me dio el cacho de animal que estuve quince días sin poderme menear!

Las niñas bonitas no van al cuartel porque los soldados les pisan los pies.

Si eres chiquitita y te pisan el pie, te compraré un vestido de color café.

Larguito por delante, cortito por detrás, con cuatro volantes y adiós, mi capitán."

En la siguiente canción, "La lechera", creo que existe también, bajo su aparente inocencia, un significado algo fuerte, con bastante miga, en los cuatro primeros versos. Juegan dos chicas, una frente a otra, y, siguiendo el ritmo de la canción, van haciendo una serie de movimientos con las manos: entrecruzamientos, palmadas...; al decir "leche condensada" hacen como que beben un vaso de leche; cuando dicen "Con café" se quedan inmóviles ya que quien se mueva, pierde:

"La lechera, si, señora, ha puesto una lechería, donde venden, donde compran más de noche que de día.

Hay gente que le gusta la leche condensada, hay gente que le gusta la leche con café, café."

A veces una simple cancioncilla puede mostrar una cierta coquetería, un cierto gusto por amoríos y aventurillas, como la canción siguiente, "Al corro Manolo", donde se nos muestra a una chica que, por un momento, ha quedado sola, sin la vigilancia de sus padres. Es una canción de corro en la que, al final, se hace lo que indica la canción:

"Al corro, Manolo, (bis) mi papá está en los toros, mi mamá más allá; ¡que me caigo una culá!"

Un cierto atisbo de coquetería femenina subyace, también, en las dos canciones de comba siguientes, "El cocherito" y "Al pasar la barca":

"Al cocherito, leré, (12) me dijo anoche, leré, que si quería, leré, montar en coche, leré.

Y yo le dije, leré, con gran salero, leré: no quiero coche, leré, que me mareo, leré."

"Al pasar la barca (13) me dijo el barquero: las niñas bonitas no pagan dinero.

Yo no soy bonita ni lo quiero ser. Al volver a pasarme volvió a decir: las niñas bonitas no pagan aquí."

En ocasiones un simple sintagma del tipo "en el jardín del amor" puede matizar toda una canción; este es el caso de "Adelancha", canción de corro donde se entabla el siguiente diálogo entre una chica, que está en medio del corro, y todas las demás:

"Adelancha, (14) había una lancha, en el jardín del amor de las rosas que cogiste dime cuál es la mejor. (bis)

La mejor es una rosa que se viste de color, del color que se le antoja y verde tiene las hojas.

Tres hojitas tiene verdes y las demás encarnadas: te escojo a ti, mocita, por ser la más resalada."

Conviene observar, también, que en los usos, costumbres y juegos de los niños no suele aparecer un amor altruista, platónico, sino real y práctico. Así, por ejemplo, en la canción siguiente, "El vaquero", la boda se realiza nada más conocerse los protagonistas ("al día siguiente") y, también rápidamente, con una breve mención al desmayo de la novia en mitad de la boda, nace el primer hijo ("al poco tiempo").

Anotaremos, aún, dos cosas: el papel tan secundario que se da a la parte masculina en todo lo referente al matrimonio (la chica dirá: "yo me casé", "ya tuve un hijo") y, por otro lado, el hecho de que el tema del vaquero no es tradicional sino que está influido, especialmente en el baile, por las películas del Oeste americano. Es una canción de corro en la que todas las chicas bailan como si fueran chicas de un salón vaquero; en el estribillo hacen como que sacan las pistolas, disparando y, al final, caen al suelo:

"En un salón había un vaquero con dos pistolas, (Estribillo) ¡A cheribu, a cheri, a cheri, (15) detengan al vaquero! y a media boda me desmayé. (bis) ¡A cheribu, a cheri...

Al poco tiempo ya tuve un hijo y le llamaron el vaquerín. ¡A cheribu, a cheri...

Al poco tiempo se fue a la guerra y le mataron, ¡ay, qué dolor! (bis) ¡A cheribu, a cheri..."

No es, por tanto, el amor el elemento primordial para el matrimonio, según se desprende de las canciones infantiles, sino que lo iguala o sobrepasa el hecho de que la boda está en función de tener hijos. Ya hemos mencionado anteriormente que uno de los juegos favoritos de las niñas es el de "las mamás". Transcribiremos ahora una cancioncilla donde dos chicas, una frente a otra, realizan una serie de movimientos con las manos: palmadas, ponerse una inyección..., el último de los movimientos es el que nos interesa: hacen como que acunan un n...

PADRES SEPARADOS: EL DOLOR OCULTO de los NIÑOS – Marian Rojas Estapé

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