Ejercicios y Técnicas para Facilitar la Lactancia Materna

La lactancia materna es un proceso natural y beneficioso tanto para la madre como para el bebé. Todas las hembras de los mamíferos tienen glándulas mamarias para alimentar a las crías durante el primer periodo de sus vidas, también las mujeres, que tenemos dos situadas a ambos lados del tórax a derecha e izquierda del esternón a nivel de la tercera a la séptima costilla.

El papel del pediatra es fundamental en el apoyo a la lactancia natural. En nuestro medio, hasta un 30 % de mujeres sufren algún tipo de problema relacionado con la lactancia materna en las primeras semanas tras el nacimiento(1). Una intervención adecuada por parte del profesional sanitario ha demostrado ser positiva en la duración de lactancia materna en numerosos ámbitos(2,3). Se recomienda que esta evaluación sea estandarizada(4). La valoración estandarizada permite medir los resultados y ayuda a la transmisión de la información entre los distintos profesionales y niveles asistenciales. Con las escalas de valoración podremos identificar a las madres con riesgo de abandono temprano de la lactancia, reconocer precozmente obstáculos y prevenir posibles complicaciones asociadas.

Sin embargo, algunas madres pueden enfrentar dificultades para producir suficiente leche. Afortunadamente, existen diversas estrategias y ejercicios que pueden ayudar a estimular la lactancia y asegurar una alimentación adecuada para el bebé.

¡Masaje de senos para aumentar la producción de leche! | Sarah Lavonne

Anatomía de la Mama y su Función Durante el Embarazo

Es fundamental comprender cómo funciona la glándula mamaria para optimizar la lactancia. El interior de la mama está formado por 15 a 20 segmentos llamados lóbulos. Cada uno de ellos está formado por 10-100 alveolos, que es el lugar donde se fabrica la leche, envueltos por una capa muscular que puede contraerse para favorecer la expulsión de la leche. Estos alveolos están agrupados a modo de racimo y van a parar a unos conductos que recorren la glándula para ir a desembocar en el pezón.

Durante el embarazo, la glándula mamaria sufre cambios que la preparan para su función: la producción de leche. Después del parto y por acción de una serie de hormonas, entre ellas la prolactina, se pone en marcha la secreción de leche en el interior de los alveolos, a modo de detonante, pero el mantenimiento de la lactancia básicamente es debido al estímulo mecánico de la succión del recién nacido.

Importancia de la Estimulación para la Lactancia

Según esto, la base para una buena lactancia materna es estimular, estimular y estimular. Esto es muy importante y la base de una buena lactancia materna. El lactante es la parte más importante y, en su defecto, serán los extractores de leche o estimulación mecánica. La succión es un reflejo innato, un instinto natural que puede tener un efecto calmante y relajante en el bebé, evitando que se prolongue el llanto.

Cuando hablamos de succión, nos referimos a los movimientos necesarios que hacen los bebés para poder extraer la leche y alimentarse. Los niños aprenden este proceso dentro del útero (en concreto a partir de las 16 semanas de gestación), al succionar y deglutir el líquido amniótico. Aunque se trata de un reflejo vital para su supervivencia, el problema surge cuando el recién nacido no succiona de manera adecuada.

La extracción de la leche materna es necesaria cuando la madre y el niño no pueden estar juntos por enfermedad de uno de los dos y cuando se desea establecer, aumentar o mantener la producción. La mayoría de los recién nacidos necesitan mamar cada 2 o 3 horas. Por tanto, esta sería la frecuencia recomendable si hay una separación madre-hijo. En otras situaciones la frecuencia se ajustará al motivo de extracción.

  • Lactancia a Demanda: El bebé tiene que mamar siempre que quiera.
  • Vaciar el Pecho Completamente: Permite que tu bebé vacíe un pecho antes de cambiar al otro.
  • Extracción Manual o con Sacaleches: La leche puede extraerse de forma manual o con sacaleches. Los resultados van mejorando a medida que la madre coge práctica y confianza.
  • Masaje del Pecho: Un masaje suave en los senos puede estimular el flujo de leche.

Además, realizar ejercicios de relajación y respiraciones profundas y tranquilas puede ayudar a mejorar la producción de leche.

Masaje Mamario: Técnicas y Beneficios

El masaje del pecho en la lactancia tiene múltiples beneficios tanto para la madre como el bebé.

  • Ayuda a ‘vaciar el pecho’ y a tratar la congestión, los conductos obstruidos o la mastitis.
  • Mejora la calidad de la leche materna.
  • Estimula el reflejo de eyección de leche.
  • Reduce la hinchazón periareolar.
  • Regula el flujo de linfa y elimina toxinas.
  • Ablandar el pecho para que el bebé se agarre fácilmente.

Técnicas de Masaje:

  • Masajear firmemente el pecho oprimiéndolo hacia las costillas, usando un movimiento circular con los dedos en un mismo punto sin deslizarlos sobre la piel.
  • Frotar el pecho cuidadosamente desde la parte superior hacia el pezón.
  • Utilizar los dedos para acariciar el pecho desde la base de la areola hasta el pezón.

Mientras das el pecho o te extraes leche, utiliza las manos para palpar las zonas firmes del pecho, incluidos los bordes exteriores. Masajea o comprime suavemente estas zonas para vaciar el pecho.

Extracción de Leche: Manual vs. Sacaleches

La leche puede extraerse de forma manual o con sacaleches. Los resultados van mejorando a medida que la madre coge práctica y confianza. La extracción manual es más laboriosa pero muchas madres la prefieren. Si se va a usar durante tiempo es preferible el eléctrico. Es más cómodo y eficaz, aunque también más caro.

  • Extracción Manual: Empujar los dedos hacia atrás (hacia las costillas), sin separarlos. Rotar la posición de los dedos para vaciar otras partes del pecho. Repetir todo el proceso (bajada -> extracción) una o dos veces más.
  • Extracción con Sacaleches: Colocar la copa de tamaño adecuado sobre el pecho. Encender el extractor. Cuando aparezca algo de leche, aumentar poco a poco el nivel de aspiración, hasta alcanzar el máximo vacío que no produzca dolor. Realizar la extracción alternando ambos pechos. Extraer durante 5 a 7 minutos o hasta que empiece a gotear mas lentamente, cambiar de pecho, masajear, sacudir y volver a extraer.

Nutrición e Hidratación para una Lactancia Exitosa

Para contribuir a una buena producción de leche hay que ingerir suficiente cantidad de líquidos, así que beber poco puede provocar tener poca leche, aunque si se bebe suficiente no se incrementará el volumen bebiendo más. Al tener la leche aparte de agua, gran cantidad de proteínas, grasas, azúcares y minerales se aconsejaba clásicamente tomar abundante aporte de lácteos, por ser una materia prima con parecida composición a la que vamos a fabricar, pero cualquier líquido sería adecuado con una buena alimentación.

Consume una dieta rica en nutrientes. Alimentos como avena, almendras, espinacas y batatas se consideran beneficiosos para la lactancia.

Posiciones de Amamantamiento

Un buen agarre al pecho es crucial para una lactancia sin dolor y efectiva. Los signos que nos indicarán un buen agarre son: el mentón del bebé toca el pecho, la boca está bien abierta y abarca gran parte de la areola, los labios están hacia fuera (evertidos) y las mejillas están redondas (no hundidas) cuando succiona. Si el bebé se coge bien al pecho la lactancia no duele.

Algunas posiciones comunes incluyen:

  • Posición sentada (o posición de cuna): Se coloca al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre.
  • Posición acostada: La madre se sitúa acostada de lado, con el bebé también de lado, con su cuerpo enfrentado y pegado al cuerpo de la madre.
  • Posición en balón de rugby (o posición invertida): Se sitúa al bebé por debajo de la axila de la madre con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho.
  • Posición de caballito: El bebé se sitúa sentado sobre una de las piernas de la madre, con el abdomen pegado y apoyado sobre el materno.
  • Posición crianza biológica: La madre se coloca recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en contacto piel con piel con el cuerpo de la madre.

Cada madre es diferente, pero muchos pueden comenzar a notar un aumento en la producción de leche dentro de unos días de implementar estos cambios. ¿Quieres descubrir la postura para la lactancia materna?

  • Escucha a tu cuerpo: Si sientes molestias o dolor, ajusta la postura.
  • Uso de almohadas: Las almohadas son tus mejores amigas durante la lactancia.
  • Tiempo para relajarte: La tensión puede afectar tu producción de leche.

Bien, ahora ya sabemos todo lo que necesitamos para relajarnos y para poder tener ese momento de intimidad. Esta es una de las posturas más clásicas y populares. Siéntate cómodamente con almohadas detrás de tu espalda para un buen soporte. Coloca al bebé a tu lado, con su cabeza y cuerpo alineado contigo. Esta postura es excelente si estás lidiando con problemas de agarre o si has tenido una cesárea.

Coloca al bebé a un lado, sosteniéndolo como si fuera un balón de rugby debajo de tu brazo. Perfecta para mamás que desean descansar mientras alimentan. Acuéstate de lado con almohadas para soporte y coloca al bebé frente a ti.

El Yoga y la Lactancia

Si empezaste a hacer yoga durante el embarazo no es el momento de dejarlo ahora. Te ayudará físicamente a reencontrarte, a dedicarte tiempo para ti, a respirar mejor y tener una buena postura. A nivel mental te focalizará en el presente, te calmará y será una pequeña luz en el camino de vuelta hacia ti misma. Además, podrás hacerlo con el bebé en brazos o muy cerca de ti. Esto favorecerá que vayáis creando este vínculo natural que existe entre los dos.

Posturas de yoga durante la lactancia

Algunas de estas posturas son pequeños movimientos y ejercicios que puedes hacer mientras das el pecho, otras son posturas de compensación que te servirán de gran alivio en los momentos en que puedas ponerte a practicar. ¡Recuerda que 5 minutos que te dediques plenamente son suficientes!

  • Estiramiento lateral con bebé: Esta postura la puedes hacer tanto dando de mamar al bebé como sin él o ella encima. Sentada con las piernas cruzadas, alarga la columna hacia arriba y siente que tus piernas y nalgas se enraízan hacia la tierra. Toma consciencia de este momento donde puedes empezar a escuchar tu cuerpo y sus sensaciones. Respira, estás aquí y ahora respirando. Aire que entra, aire que sale. Estira el brazo hacia el suelo con la palma de la mano hacia tu cuerpo, el que tengas libre si estás con el bebé, la bebé, o si no, empieza por el lado izquierdo. Al inhalar rota el brazo hacia afuera, girando la palma hacia fuera para que gire el hombro y se abra tu pecho sin esfuerzo. Al exhalar vuelve a la posición inicial. Repite varias veces. En la siguiente inhalación sube el brazo hacia el techo rotando por fuera y, al exhalar, inclínate de lado hacia la derecha.
  • Torsión suave de espalda: Otra postura de yoga para la lactancia que puedes hacer tanto en el momento de estar amamantando, como en tu rutina diaria. Con las piernas cruzadas o si quieres un poco más de intensidad, con las piernas estiradas hacia delante y la rodilla del lado donde está el bebé mamando, flexionada con el pie en el suelo, o la izquierda si en este momento no tienes al bebé, la bebé encima de ti. Apoya la mano contraria, que tendrás libre, en dicha rodilla (o la rodilla izquierda si optas por la opción de piernas cruzadas). Al inhalar, eleva tu columna hacia arriba y sin perder la conexión de tus nalgas al suelo, ve girando hacia el lado de la rodilla.
  • Postura del pez: Esta postura de yoga es una de las grandes compensatorias de las malas posiciones de la columna, así que en el periodo de lactancia es ideal para abrir el pecho y la respiración. Es difícil o casi imposible hacerla con el bebé en el pecho, pero puedes tenerlo muy cerca de ti y tocarlo con las manos. Se trata de hacer un arco con tu columna en el suelo, para ello busca un par de cojines del sofá o unas mantas dobladas y las pones en el suelo.
  • Respiración para vaciar: Finalmente, te recomendamos esta respiración de yoga para vaciar pensamientos, cansancio, pesadez, que igualmente podrás realizar durante la lactancia en sí, como en otro momento. Sentada de piernas cruzadas, ayudándote de cojines o soportes, si es necesario, para que ambos estéis cómodos. Empieza cerrando los ojos y escuchando tu respiración ahora.

Problemas Comunes y Soluciones

Los problemas técnicos en la lactancia natural tienen un origen común, el vaciado incompleto del pecho por diversas causas(9). Las molestias iniciales con el agarre temprano pueden considerarse fisiológicas, ya que, superado este periodo inicial de 1-2 semanas, el dolor suele desaparecer cuando el agarre ya se ha instaurado. En algunas mujeres puede ser complicado distinguir las molestias fisiológicas de aquellas que requieren una intervención por parte del profesional sanitario.

La capacidad de un lactante para el agarre a la mama y la alimentación adecuados depende de factores, como la prematuridad, la anatomía oral y maxilar, el tamaño de la cavidad oral, su tono muscular y madurez neurológica, así como de aspectos maternos, como el flujo de leche, el tamaño de mama y pezón y la presencia de congestión mamaria.

Anquiloglosia

La anquiloglosia o frenillo lingual corto, por la restricción del movimiento y proyección de la lengua más allá de la encía inferior, puede hacer difícil conseguir un agarre profundo y se asocia, a menudo, con dolor y lesiones del pezón materno. Se presenta aproximadamente en el 5 % de los recién nacidos, aunque esto es muy variable en función de las escalas de valoración(10). No todos los lactantes con anquiloglosia tienen problemas a la hora de mamar. Cuando el frenillo es corto y la madre siente dolor, se debe recomendar, en primer lugar, el cambio de postura para amamantar. La más útil es la postura de caballito.

Dolor y Grietas en los Pezones

El dolor asociado a la lactancia materna puede ir acompañado de estrés psicológico importante. Las madres con dificultades durante la lactancia tienen un mayor riesgo de depresión posparto y de destete precoz y también de problemas psicosomáticos. Las grietas o heridas en los pezones son una de las principales causas de abandono precoz de la lactancia materna por el intenso dolor que generan. Pueden ser uni o bilaterales. Es bastante característico que el dolor sea máximo al inicio de la toma y que vaya disminuyendo poco a poco y que desaparezca cuando el lactante suelta el pecho. Otro signo que nos puede orientar a la presencia de grietas en los pezones es la aparición de sangre en algún vómito del lactante, secundario a la deglución de sangre materna.

La principal causa de las grietas es el agarre incorrecto. El recién nacido introduce en la boca una parte del pezón exclusivamente, dañándolo con las encías o al presionarlo contra el paladar duro. Ello conlleva dolor y la aparición de lesiones que harán el dolor más intenso. Ese mal agarre puede estar ocasionado por la posición o por alguna alteración anatómica del recién nacido. La forma y localización de las grietas puede orientarnos a saber qué las está produciendo. Otros factores favorecedores de la aparición de grietas son el lavado frecuente o la aplicación de pomadas en el pezón, que alteran la protección natural del pezón, aportada por la secreción de las glándulas de Montgomery.

  • Realizar lactancia diferida del pecho afectado solo cuando el dolor sea muy intenso.

Ingurgitación Mamaria

La ingurgitación mamaria consiste en un aumento de tamaño y dolor en las mamas. Puede provocar fiebre si la ingurgitación es importante. Puede afectar a toda la mama o solo a la zona de la areola. Suele ocurrir en dos etapas: la ingurgitación de las mamas precoz, que suele presentarse al comienzo de la lactancia, debida a un edema intersticial cuando la mama empieza a producir leche (denominada subida de la leche o plétora); o la secundaria, que puede ocurrir en cualquier otro momento, y se produce cuando hay un desequilibrio entre la producción de leche y el vaciado de la mama. Se da más frecuentemente en el primer hijo y cuando se amamanta al bebé con horarios rígidos y haciendo pocas tomas al día, o cuando se ofrecen al recién nacido suplementos de suero o de fórmulas artificiales.

El tratamiento se basa en calmar el dolor y extraer la leche. Se sugiere que, antes de la toma, la madre con ingurgitación mamaria se dé una ducha caliente o se aplique compresas calientes, se masajee el pecho y realice una extracción manual que facilite la salida de la leche y el agarre del niño al pecho(15). La técnica de ablandamiento por presión inversa resulta especialmente útil para tratar el edema mamario y en ella se aplica una presión positiva suave para ablandar una zona, cerca de la aréola que rodea la base del pezón. El objetivo consiste en desplazar temporal y ligeramente parte del edema hacia atrás y hacia arriba en la mama. La aplicación de frío entre las tomas alivia el dolor por su efecto vasoconstrictor y antiinflamatorio.

Conductos Obstruidos

Surge como consecuencia de un vaciado defectuoso o ineficaz de un lóbulo mamario, a consecuencia de una mala técnica de lactancia o por la utilización de sujetadores de talla o modelo inadecuado que producen una compresión excesiva de la mama. Se manifiesta por la presencia de un bulto doloroso en el pecho y enrojecimiento de la piel de esa zona. Para el tratamiento se debe aumentar la frecuencia de las tomas y aplicar calor local antes de las mismas. Como la mayoría de las veces ocurre por leche retenida, el tratamiento consiste en la evacuación de la leche retenida; por tanto, debemos recomendar no interrumpir la lactancia.

Si hay mucho dolor con el amamantamiento, sería útil ofrecer primero el pecho sano para que el lactante realice las primeras succiones, que son más vigorosas, en el pecho que no duele y se ponga en marcha el reflejo de eyección, que facilitará la salida de la leche. Cuando la madre note la subida de la leche, cambiará al bebé de pecho para que vacíe bien el lado afecto. La postura del bebé respecto al pecho es muy importante en estos casos. Hay que colocar al lactante de forma que su lengua facilite el drenaje del conducto obstruido.

Galactoceles

Los galactoceles son quistes de retención de leche por un conducto bloqueado. Pueden ser grandes y pueden surgir durante la gestación o al finalizar la lactancia. Salvo que se infecten, no suelen ser dolorosos. No hay fiebre ni malestar. Se diagnostican por ecografía. Algunos disminuyen de tamaño por sí solos poco a poco. Si no fuera así, o fueran molestos, deben aspirarse mediante aguja o mediante extirpación quirúrgica.

Pezones Planos o Invertidos

La forma del pezón no suele representar un problema para la lactancia, aunque a veces precisará ayuda durante los primeros días para el agarre al pecho. En la mayoría de las ocasiones, los pezones planos son elásticos y pueden protruirse un poco hacia afuera. Cuando se trata de un pezón invertido “verdadero”, no protráctil, es más difícil conseguir un agarre adecuado. En algunos casos, se consigue que el bebé aprenda a agarrarse y vaya formando algo de pezón, pero, en otros, la lactancia no es posible directamente al pecho y es necesario recurrir a utilizar pezonera los primeros días, al extractor para vaciar los pechos y ofrecerle después la leche extraída al lactante por el método que se prefiera (lactancia diferida).

Cuando el pezón es grande para la boca del recién nacido, profesionales expertos pueden ayudar a encontrar alguna postura que facilite el agarre. Si no puede conseguirse el amamantamiento, las pezoneras podrían ser útiles para reducir el tamaño y evitar que provoque náuseas al lactante al entrar en la boca.

Mastitis

Una mastitis es la inflamación de la mama que puede estar acompañada o no de infección. En la mayoría de los casos, el origen es el vaciado ineficaz, que ocasiona una acumulación de leche y, posteriormente, una sobreinfección bacteriana debido al acúmulo de microorganismos producido por la estasis de la leche(17,19). En general, las condiciones que concurren en la fisiopatología de la mastitis se pueden prevenir y tratar de forma precoz. En ocasiones, si esta no se resuelve a tiempo, puede llegar a producirse un absceso mamario.

La mastitis se manifiesta con signos inflamatorios locales, como enrojecimiento, dolor y calor…, a los que se asocian síntomas sistémicos, como fiebre, malestar general, mialgias, escalofríos…. El diagnóstico es clínico y no requiere pruebas complementarias. Solo en algunos casos determinados es preciso realizar cultivos de leche (Tabla II). Ante la sospecha clínica de mastitis con síntomas leves, se recomienda mantener la lactancia y asegurar un correcto vaciamiento de ambos pechos con tomas frecuentes, así como revisiones frecuentes de la madre y prestar apoyo emocional. Es muy importante tomar medidas de prevención.

El tratamiento, por tanto, se basa en optimizar el vaciado de la mama y la administración de antiinflamatorios(15,17). Se deben seguir unas indicaciones generales. En primer lugar, medidas para mantener la lactancia: apoyo emocional para afrontar el dolor y la incomodidad, adecuada nutrición y reposo, aplicar calor local antes de las tomas y compresas frías tras las mismas para reducir edema y dolor. Para el vaciamiento del pecho, la succión más efectiva es la realizada por el lactante.

En formas no graves, es importante valorar si existe mejoría a las 24 horas de iniciado el tratamiento con las medidas generales. Se recomiendan(17,19) las cefalosporinas de primera generación, como cefalexina o cefadroxilo, o cloxacilina durante 10-14 días. Si la madre es alérgica a los betalactámicos, puede emplearse la clindamicina. En el caso de mastitis en mujer portadora de prótesis mamaria, el régimen antibiótico de elección es la asociación de vancomicina (30-60 mg/kg/día, repartidos en 2-3 dosis) con piperacilina/tazobactam (4 g piperacilina/0,5 g tazobactam cada 6 h, IV). Si la respuesta inicial es adecuada, se procederá al cambio a vía oral con clindamicina o trimetoprim-sulfametoxazol según el cultivo y antibiograma hasta completar 10-14 días de tratamiento. Si la causa son las micobacterias, se debe continuar tratamiento durante 8-12 semanas.

Absceso Mamario

Entre el 3-11 % de las mastitis agudas pueden desarrollar un absceso mamario. El patógeno más frecuentemente causante es S. aureus (más del 50 % de las cepas son resistentes a meticilina) junto con S. La ecografía es el método más eficaz para diferenciar la mastitis de un absceso mamario, de un galactocele o un tumor mamario, y también facilita el drenaje guiado(27). El tratamiento consiste en antibiótico empírico previo al drenaje, drenaje completo de la colección y solicitud de cultivo microbiológico y mantener tratamiento antibiótico 7-10 días. La antibioterapia puede ser dirigida si se dispone de antibiograma; si no, antibioterapia empírica vía oral. El drenaje puede ser ecoguiado por aspiración cuando se trate de un absceso <5 cm, uniloculado y de fácil acceso.

Recomendaciones Finales

  1. Propiciar el contacto piel con piel precoz e ininterrumpido tras el parto durante la primera hora de vida.
  2. Lactancia frecuente, a demanda y sin restricciones.
  3. El pecho no tiene horario, sólo el bebé sabe cuándo y cuánto tiene que mamar.
  4. Olvídete del reloj y atiende las demandas del bebé.
  5. Ten en cuenta que dar de mamar por la noche produce una mayor descarga de prolactina y ello hace que tengas más leche. No hay que esperar a que el bebé llore y es bueno darle de mamar cuando busque.

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