El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la interacción social, la comunicación y el comportamiento. Es fundamental estar informados sobre este tema, ya que la detección temprana y la intervención adecuada pueden mejorar significativamente la calidad de vida de los niños con TEA y sus familias.
Recientemente, muchos padres acuden a consulta preocupados porque sus hijos no cumplen con ciertos hitos del desarrollo. Por ejemplo, algunas madres se preocupan si sus bebés de 2-3 meses no siguen con la mirada, o si lactantes de 9-12 meses no miran cuando se les llama por su nombre. Otros padres se inquietan si sus hijos de año y medio no hablan o parecen "ir a su bola".
Es importante recordar que el TEA es un trastorno frecuente y que, gracias a la sensibilización y los estudios recientes, se diagnostican más casos. Un profesor solía decir: "Para diagnosticar una enfermedad, hay que pensar en ella". Por ello, la revisión de los 18-24 meses es crucial, ya que permite evaluar el desarrollo psicomotor del niño.
A continuación, exploraremos los síntomas del autismo en niños de 2 años, las señales de alerta tempranas y cómo detectar y diagnosticar el TEA.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por:
- Alteración de la interacción social.
- Alteración de la comunicación (tanto verbal como no verbal).
- Comportamiento restringido y repetitivo.
En otras palabras, son trastornos neurológicos que afectan de por vida a la persona en distintas áreas del desarrollo, en la percepción del medio y de sí misma.
¿A Quién Afecta el TEA?
En los últimos cuarenta años, los casos de TEA detectados y diagnosticados en todo el mundo se han multiplicado:
- En 1975, se daba un caso de autismo por cada 5.000 nacimientos.
- En 2008, se daba un caso de TEA por cada 150 nacimientos.
- En 2012, se daba un caso de TEA por cada 88 nacimientos.
Su prevalencia no ha dejado de incrementarse. Se estima que en Europa afecta a más de 3,3 millones de personas. Según datos del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC, 2014), se estima que 1 de cada 68 niños que nacen podría presentar un trastorno de este tipo.
Características Principales del TEA
Tres son los ámbitos donde podemos identificar las principales características de una persona con TEA:
- Alteración Social:
- Dificultad para interactuar con otros.
- Dificultad para expresar emociones.
- Dificultad para responder a las emociones de los demás.
- Dificultad en el uso de los signos sociales.
- Dificultad para mantener el contacto ocular.
- Lentitud o dificultad para responder a las personas (sospecha de sordera).
- Alteración en el lenguaje y en la comunicación:
- Retraso en la aparición y desarrollo del habla.
- Dificultades para iniciar y mantener una conversación.
- Habla monótona, sin entonación y repetitiva, con ecolalias (repeticiones involuntarias de palabras o frases).
- Confusión entre los pronombres ‘yo’ y ‘tú’.
- Dificultades en las conductas que expresan empatía.
- Afectación del nivel de comprensión.
- Dificultad para entender términos abstractos.
- Alteraciones en sus intereses o actividades:
- Cierta rigidez en las actividades que realizan.
- Ansiedad frente a los cambios.
- Apego a objetos extraños y un trato inusual.
- Déficits en procesos simbólicos.
¿Cuáles son las Causas del TEA?
Con frecuencia, las causas del autismo son desconocidas, aunque se habla de la influencia de factores genéticos y medioambientales. Sin embargo, la realidad es que no se sabe qué puede provocar el TEA.
¿Cómo se Puede Detectar y Diagnosticar?
Podemos identificar algunas señales de alarma en el desarrollo del niño que nos alerten de que puede sufrir este trastorno. Las dividimos en varias áreas:
- En el área de la comunicación:
- No mira a los padres a la cara.
- No responde al abrazo.
- Casi nunca atiende cuando se le llama por su nombre.
- Unas veces parece oír y otras no.
- No señala.
- No dice lo que quiere.
- No saluda.
- No ha desarrollado el lenguaje oral.
- Cuando tiene lenguaje, lo usa de manera peculiar, repetitiva.
- Se ríe o llora sin motivo aparente.
- No emplea el lenguaje para pedir algo.
- En el área social:
- No presenta sonrisa social.
- Prefiere jugar solo/a.
- Es muy independiente.
- Busca las cosas por sí mismo/a.
- No reacciona casi nunca a lo que ocurre a su alrededor.
- Tiene poco contacto ocular.
- No suele mirar hacia donde se le señala.
- No presta atención.
- Parece no interesarse por los demás.
- Generalmente no se relaciona con los demás niños, no los imita.
- A veces se ríe, pero fuera de contexto.
- En el área conductual:
- Sufre rabietas sin causa aparente.
- Es hiperactivo y no colabora.
- No sabe cómo jugar con los juguetes.
- Repite las actividades una y otra vez.
- Camina de puntillas.
- Está muy unido a ciertos objetos.
- Pone las cosas en fila.
- Es hipersensible a ciertas texturas o sonidos.
- Hace movimientos raros.
- En el área del juego y exploración del entorno:
- Es muy sensible a ciertas texturas, sonidos, olores y sabores.
- Busca siempre los mismos objetos.
- Hace movimientos repetitivos.
- Presenta o se resiste a cambios ambientales.
- Tiene apego inusual a algunos objetos o a estímulos concretos.
- Usa los juguetes de manera peculiar.
- Sus juegos suelen ser repetitivos.
Signos de Alarma en Niños Menores de 12 Meses
Es crucial recordar que un signo aislado no es determinante. Los niños deben ser evaluados en su conjunto. Hasta los 12 meses, es importante ser cauteloso y observar al niño en diversas situaciones.
Signos de Alarma en Niños Entre 18-24 Meses
En esta etapa, es fundamental prestar atención a los siguientes signos:
- No señala con el dedo para pedir algo que quiere.
- Dificultades para seguir la mirada del adulto.
- No mira hacia donde otros señalan (mira al dedo, no al objeto).
- Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo/expresivo.
- Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos (ej. alinear, abrir y cerrar, encender y apagar, etc.).
- Ausencia de juego simbólico (no juegan a las cocinitas).
- Falta de interés en otros niños o hermanos.
- No suele mostrar objetos.
- No responde cuando se le llama.
- No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen (ej. muecas, aplaudir).
- Pocas expresiones para compartir afecto positivo.
- Antes usaba palabras pero ahora no (regresión en el lenguaje).
A partir de esta edad, estos signos se hacen más evidentes, ya que los niños de su entorno desarrollan habilidades sociales y se interesan por el mundo que les rodea, mientras que los niños con TEA se aíslan y muestran déficits en tres áreas:
- COMUNICACIÓN: retraso del lenguaje, falta de imitación, repetición de palabras, hablar de sí mismos en 2ª o 3ª persona, entonación anormal, falta de sonrisa al sonreírle, autosuficiencia.
- ALTERACIONES SOCIALES: falta de interés en otras personas, dificultad para interpretar la alegría o la tristeza de otros, preferencia por juegos en solitario, limitación a la hora de imitar.
- ALTERACIONES DE LA CONDUCTA: rutina estricta, intolerancia a los cambios, juegos repetitivos, hipersensibilidad a sonidos, tacto y texturas, respuesta inusual al dolor, movimientos repetitivos (estereotipias).
Es importante no precipitarse en los diagnósticos y estar seguros antes de derivar a atención especializada. Si la sospecha es alta, se debe hablar con los padres con franqueza y serenidad, ofreciéndoles todo el apoyo disponible.
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¿Es Posible Detectar Señales de Autismo en Bebés Antes de que Cumplan un Año?
La respuesta es sí. Aunque el diagnóstico formal de Autismo suele realizarse entre los 2 y 4 años, muchos signos de alerta pueden observarse desde los primeros meses de vida.
Señales de Autismo en Bebés Antes del Primer Año
- Falta de contacto visual y expresión facial limitada: Desde los 2 meses, los bebés suelen buscar activamente la mirada de sus cuidadores y responder con sonrisas y expresiones emocionales.
- No responde a su nombre ni a la voz de sus padres: A partir de los 6 meses, los bebés comienzan a responder a sonidos familiares, y hacia los 9 meses ya suelen girar la cabeza cuando escuchan su nombre.
- Poco interés en el juego interactivo y en imitar gestos: Los juegos sociales como “cucú-tras” o “hacer palmitas” son fundamentales en el desarrollo de la interacción temprana.
¿Qué Hacer si Notas Estas Señales?
Lo más importante es actuar con calma pero con decisión. No se trata de alarmarse, sino de tomar conciencia y actuar a tiempo.
- Observa con atención: Anota las señales que detectes y observa si se mantienen o evolucionan.
- Consulta con tu pediatra: Comenta tus observaciones y plantea la posibilidad de una valoración del desarrollo.
- Solicita una evaluación especializada: Los neuropediatras son los profesionales más adecuados para evaluar el desarrollo neurológico infantil de forma integral.
- Fomenta la interacción social en casa: Háblale a tu bebé, míralo a los ojos, juega con él e imita sus sonidos o gestos, aunque sean mínimos.
Lo Que Debes Evitar
- No esperes “a ver si mejora” si tienes dudas fundadas.
- No te culpes ni busques explicaciones en tu forma de crianza. El autismo no tiene una causa única ni es consecuencia de lo que haces como padre o madre.
- No minimices las preocupaciones que sientes. Si algo te inquieta, merece la pena explorarlo.
Conclusión
Identificar señales de autismo en bebés antes del primer año permite intervenir antes y ofrecer a tu hijo más oportunidades de desarrollo. Las principales señales a observar incluyen: poco o ningún contacto visual, no responde a su nombre ni a la voz de sus padres y no muestra interés por el juego interactivo ni por imitar gestos.
