Paterna despide cada año sus fiestas mayores con un culto a la pólvora y al fuego, un evento conocido como la Cordà. Esta tradición pirotécnica, arraigada en la Comunidad Valenciana, especialmente en Paterna, es considerada una de las máximas expresiones de la identidad cultural.
La Cordà es una de las representaciones pirotécnicas más populares en la Comunidad Valenciana y es objeto de culto en Paterna desde hace más de 100 años. La experiencia de esta ceremonia de luz y fuego es única, aunque sólo pueden protagonizarla los vecinos de este municipio del área metropolitana de Valencia. Estar empadronado es un requisito imprescindible para acceder a la codiciada plaza de tirador. Y es que los secretos de la pólvora pasan de generación en generación sin que nadie quiera renunciar a ellos. Eso sí, sólo se permite acceder a la zona de fuego a aquellos que superan los 18 años y no exceden los 75.
En la Cordà, alrededor de 200 tiradores envueltos en pieles, y cubiertos por cascos, guantes y botas queman más de 55.000 cohetes. Más allá de ser un evento espectacular, la Cordà simboliza la pasión valenciana por la pólvora y la pirotecnia.
La Cordà de Paterna ilumina la noche con miles de cohetes.
¿Qué Es una Cordà?
Una cordà es un espectáculo en el que un grupo de tiradores encienden y lanzan cientos de cohetes de manera sincronizada dentro de un recinto cerrado y especialmente habilitado para la ocasión.
Aunque la Cordà arranca de madrugada, los preparativos comienzan mucho antes. Pese a las elevadas temperaturas nocturnas de agosto, todos ellos se enfundan monos de cuero, chaquetas, botas, casos y guantes para protegerse de las chispas de los cohetes. El calor es asfixiante bajo estas capas. Las medidas de protección no son infalibles, pero minimizan los accidentes. Esto no significa que se prive de seguridad a los espectadores. Más bien al contrario.
Después que una bengala verde anuncie el inicio de la Cordà no toda la concurrencia resiste la fiesta al completo. Por el calor y la intensidad del fuego, se producen algunas lipotimias. También caídas, torceduras y tropiezos.
Aún no han transcurrido ni 24 horas desde que Paterna quemara los más de 55.000 cohetes y los vecinos ya piensan en la edición del año que viene. La pólvora genera adicción.
¿Cómo viven los paterneros la Cordà de Paterna?
Orígenes Históricos de Paterna
Los orígenes históricos de la villa de Paterna nos trasladan en el tiempo a varios yacimientos arqueológicos ubicados en nuestro término municipal. Concretamente, es en las partidas de La Vallesa y Despeñaperros donde se documentan restos como hachas de sílex, cerámica cardial, agujas y arpones de hueso, etc. Estos mismos yacimientos evolucionarán y alcanzarán cierta relevancia en época ibérica, fácilmente constatable en el poblado de la Vallesa situado sobre un promontorio (lugar defensivo) y próximo al río Turia, donde se encontraron piezas de cerámica ibérica y molinos (piedras de rodeno) para triturar el grano.
Con la llegada de los romanos se inicia un lento cambio en las formas de vida. La documentación relativa a este período procede de fuentes literarias romanas que hacen referencia a acontecimientos político/militares de la zona (Valentia, Edeta, Saguntum, etc.) junto a datos epigráficos y numismáticos. También debemos hacer referencia la importancia de los hallazgos que se han producido en la última década, referidos a este periodo de dominación romana.
Esta presencia se corrobora con otro descubrimiento más reciente, y quizás de mayor relevancia. En efecto, en la zona de desarrollo urbanístico de la calle del Santísimo Cristo de la Fe, han aparecido los cimientos de lo que fuera una gran villa romana, con una serie de habitaciones bien marcadas, y un área de producción de la tradicional tríada mediterránea (vid, olivo, cereal).
La Torre de Paterna, un símbolo histórico de la ciudad.
Como complemento a lo anteriormente mencionado, la presencia romana en nuestro término también se constata en otros hitos. A destacar, por ejemplo, los restos de acueducto que se inician en las proximidades del Mas de Vélez, de donde tomaría las aguas del río Turia y, a través de unos tramos superficiales y otros subterráneos, finalizaría en Lloma Llarga para seguir hasta las proximidades de Sagunto.
A partir de la época musulmana, Paterna ya adquiriría un cierto esplendor, sobretodo a través de su actividad cerámica y manufacturera. Los restos arqueológicos vendrían referidos al cementerio, el acceso a la mezquita (en el lateral de la actual iglesia de S. Pedro), plantas de edificaciones y viviendas, etc.
Dice Zurita en los “Anales de la Corona de Aragón” que Jaime I no conquista Paterna por las armas sino que entra en ella de forma pacífica. Durante los siglos XIII al XV nuestra población tendrá a los Luna como señores feudales y se habla de este período como de un gran prestigio que quedará reflejado en su actividad cerámica, muy importante tanto por la elevada producción, constatada en testares, hornos y talleres, como en la calidad y variedad de estilos. Es así que nuestra cerámica figurará en distintos palacios y centros de poder europeos.
A partir del siglo XVI se inicia un lento deterioro económico: cese de la producción cerámica e interrupción del relativo prestigio en el que se encontraba la población. Unos años más tarde vendría el decreto de expulsión de los moriscos (1609) cuyas consecuencias serían el despoblamiento y la paralización económica de la que tardaría mucho tiempo en recuperarse.
En el siglo XVIII el acontecimiento más destacable sería el cambio en la titularidad de la posesión señorial de Paterna. Durante el siglo XIX la población desarrolla la agricultura como actividad única y se construirán una importante cantidad de cuevas al no necesitar material constructivo y encontrarse en terrenos de propios.
En la segunda mitad del siglo XIX se constata una lenta recuperación económica que tendrá como elementos a considerar la canalización de las aguas hasta la fuente de la Plaza en 1866 y la construcción del ferrocarril de vía estrecha en 1888. No habría que desdeñar, sin embargo, la importante actividad económica que venía desarrollándose desde siglos atrás en el ámbito de los molinos (harineros, de arroz,...).
Paralelamente se produce un inicial flujo inmigratorio a la que se une la construcción en la zona de Campamento de chalets y viviendas de segunda residencia para la creciente burguesía valenciana. Cuando se inicia el siglo XX Paterna está poblada por 3.500 habitantes. La rápida evolución hasta alcanzar los más de 70.000 actuales, es sintomático de los cambios operados a lo largo de dicha centuria. Tal es así que se están conformando verdaderos núcleos de población al margen del casco urbano.
Elementos Emblemáticos de Paterna
La Torre de Paterna
Se trata de uno de los más bellos monumentos de la Villa de Paterna. Aunque no se puede precisar con exactitud su origen se acepta, de forma generalizada, que se construye en época árabe, y que formaría parte del sistema defensivo de la población al disponer de una excelente visibilidad de los alrededores. Tiene forma ligeramente troncocónica y una única puerta de entrada a la que se accede por un tramo de escalera exterior.
Sus dimensiones son: altura 19,5 metros, diámetro en la base: 12, 70 m., y diámetro superior: 9, 60 m. Los muros tienen un espesor entre 2, 50 y 3, 30 m. La Torre consta de un recio baluarte de tres plantas y una terraza superior. La planta baja era una cisterna o aljibe sin acceso al exterior. La planta siguiente es cuadrada y sobre ella se sitúa la puerta de acceso, mientras que el último piso es de planta octogonal, con bóveda y muros de ladrillos. La barandilla exterior se incorporó a la Torre con las últimas obras de restauración.
La construcción padeció un lento deterioro debido a los avatares de los tiempos por lo que fue restaurada en 1967, siendo declarada en 1971 Monumento histórico artístico de interés local ya que, históricamente, es considerada como símbolo y seña de identidad de la población paternera.
Las Cuevas de Paterna
Consisten en un tipo de viviendas excavadas sobre un terreno con especiales características geológicas, y situadas en núcleos de transición entre la huerta y el secano. Sobre su origen se afirma que serían introducidas por los moriscos, ya que aparecen tipologías similares en Andalucía, aunque también se hace referencia a su construcción y desarrollo durante el siglo XVIII y principios del XIX, coincidiendo con la crisis económica del Antiguo Régimen.
En 1824 aparecen 38 cuevas censadas manteniendo, a partir de ese momento, un crecimiento continuado ya que a mitad del siglo XIX había alrededor de 200 cuevas ocupadas por un 35% de la población. Con arreglo a los censos de población, el número de cuevas contabilizadas por R. A partir de los años cincuenta de la pasada centuria, se producirá un progresivo abandono, paralelo a la edificación de nuevas construcciones.
Las cuevas que rodean la Torre son frenteadas y presentan su acceso al nivel de las calles de S. Joaquín y Presbítero Miguel Pérez por lo que se formaron aprovechando el desnivel existente entre estas calles y el plano donde se emplaza la Torre.
Además, para aquellos que quieran comprobar “in situ” la distribución de esta peculiar construcción, tienen en la actualidad la posibilidad de acudir al Espai Cultural “Coves del Batà”. En efecto, a mediados de los años 90 del siglo pasado, el Ayuntamiento de Paterna adquirió un total de ocho cuevas, en el que tras su rehabilitación, se conformó un espacio común, manteniendo las particularidades de todas ellas.
Parque de la Torre y el Palau
El Parque de la Torre y el Palau se inauguró en el verano de 2003 sobre un espacio que, originariamente, poseía un extraordinario conjunto de cuevas. Con el diseño actual se ha procurado mantener la topografía natural.
De la misma forma, para evocar el diseño natural, se han proyectado una serie de recorridos longitudinales y transversales que rememoran la antigua traza de arterias y travesías. Así, aparece un trayecto longitudinal, entre el Palau y la Cova Gran, junto a dos rutas transversales, con dirección a la Torre.
El jardín con especies autóctonas, denominado Paseo de las Aromáticas, permite descubrir los distintos ambientes de plantas y florestas que pueblan nuestro entorno. En la parte oeste del parque, se ubica una escultura ornamental dedicada a la Fiesta de Moros y Cristianos, obra del artista valenciano Anzo, de acero en forma de L con 6 m. de altura y 2 m. de planta.
El terreno sobre el que se ha diseñado el Parque constituyó en el pasado todo un espacio de sociabilidad en el que los vecinos desarrollaban sus vidas.
El Palau de Paterna
El 30 de julio de 1746 el duque de Segorbe y Medinaceli vende la villa de Paterna a D. Antonio Pando y Bringas, primer conde de Villa Paterna, el cual mandaría construir el Palau en 1760. El proyecto fue obra del arquitecto D. Antonio Gilabert, director de la Academia de Bellas Artes de San Carlos.
El edificio constaba de dos partes diferenciadas, el Palacio propiamente dicho, de planta rectangular y tres pisos, y un área posterior para caballerizas y almacén. En la planta baja destaca la puerta principal, que alcanza hasta la repisa del balcón central y tiene ventanas enrejadas a ambos lados. En el primer piso hay un balcón central y dos a cada lado.
La fachada presenta una sólida geometría subrayada por una disposición de huecos organizada simétricamente en función del eje principal de la portada. Se corona con un gran frontón triangular moldurado en sus lados, donde aparece el escudo de los Condes de Villa de Paterna, de cuatro cuarteles, encima del cual aparece un fuste rematado con un cráneo timbrado con la cruz de Calatrava.
En el año 1911 una Comisión inspeccionó el subsuelo comprobando los cimientos, en los que aparecía una galería que atravesaba la muralla, restos de una puerta y un túnel construido en bóveda de cañón. En la parte exterior todavía es visible el muro de contención que se encuentra unido a la base de las murallas.
Otros Lugares de Interés
- La Iglesia de San Pedro Apóstol: Originariamente construida bajo la advocación de San Pedro y San Juan Bautista.
- El Ayuntamiento: Edificado paralelamente al ensanche y alineación de la plaza, quedando en forma rectangular.
- El Gran Teatro: Iniciado a partir de la instancia presentada por Don Vicente Brull Bayona en 1927, convirtiéndose en el edificio de referencia para el ocio durante varias décadas.
- El Teatre Capri Antonio Ferrandis: Inaugurado en febrero de 2000, rotulado con el nombre del universal paternero Antonio Ferrandis.
- Fuente de Antonio Cortina: Encargada al arquitecto D. En 1923, en memoria de D. Antonio Cortina, oficial de las tropas masacradas en Annual.
- Molinos: Los orígenes de los molinos se sitúan en la Edad Media, con un auge en el siglo XIX, transformando Paterna en una potencia molinera.
La Cordà en la Actualidad
La Cordá de Paterna, la cual se celebra el último domingo de agosto, conforma un acto de gran tradición y concurrencia popular, ya que atrae a miles de personas deseosas de presenciar un acontecimiento único en el mundo por su magnitud y espectacularidad.
Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial, se enmarca en la celebración de las Fiestas Mayores en honor al Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer.
Para este año se celebra el domingo en la calle Mayor desde las 01:30 horas de la madrugada, noche en la que se prevé el lanzamiento de miles de cohetes en tan sólo 20 minutos. Acabada la Cordà, dará continuación a la Gran Recordà y la Peça durante toda la noche desde las 03:00 horas en el Parque Central.
La Cordà de Paterna atrae a miles de personas cada año.
Participación y Seguridad
Se celebra en la estrecha Calle Mayor, llena de cohetes y femelletas, de diferentes clases y modelos, en un tramo de 120 metros de largo por 8 de ancho comprendido entre la Plaza Mayor y la Calle de San Antonio. En cada cajón se sitúan tres personas, una de las cuales es ya veterana y, según turno, es la encargada de extraer los cohetes de forma que se mantenga un ritmo constante de fuego.
La participación se sitúa en torno a las ciento cincuenta personas o las que se inscriban (más de 300 en el último año), procedentes fundamentalmente de las Peñas y Vecinos.
La técnica desarrollada por tiradores y tiradoras, aprendida durante generaciones, resulta fundamental para conseguir un espectáculo con ritmo, en el que, por unos minutos, el hombre es capaz de mantener un equilibrio graduado y aprovechar su especial habilidad para dominar el fuego.
Los tradicionales brazaletes de los tiradores cuentan con un chip que recoge información personal sobre el participante como nombres y apellidos y una foto identificativa. Además, los brazaletes llevan luces de diferentes colores para diferenciar a los distintos grupos de participantes. Hay tres colores identificativos: rojo, para los participantes; verde, para la Seguridad y azul para los policías que participan de la Cordà.
Por otro lado, durante la celebración de la Cordà, se refuerza la seguridad en el acceso a la Calle Mayor para evitar la entrada a personas no autorizadas. De esta manera se asegura que todos los participantes cumplan los requisitos previos para estar en la Cordà, como ser poseedor del título del curso CRE (Consumidor reconocido como experto), que desde hace años se celebra en Paterna y en el que se enseña las medidas de seguridad que se deben tener en cuenta a la hora de manejar material pirotécnico.
Durante todo el mes de agosto se realiza el montaje del enrejado y estructuras de protección para la celebración de la Cordà en la calle Mayor. Unas tareas que se llevan a cabo hasta el mismo día en que se celebrará el emblemático acto de fuego. Mediante una elevadora de tijera de 18 metros, los trabajadores pueden acceder a los balcones y las partes más elevadas de los edificios.
