El Fascinante Origen de la Civilización Romana

A lo largo de más de mil años, Roma floreció desde una agrupación de pueblos a orillas del río Tíber hasta un imperio que se extendía por tres continentes. Su historia es una de las más impresionantes del mundo antiguo y su legado sigue vivo hoy en muchos de los aspectos de nuestra vida cotidiana.

La civilización romana arrancó en el siglo VIII a. C. y pasó por diferentes momentos políticos, desde la monarquía hasta la república, terminando en un imperio que acabó dividido en dos: el de Occidente, que cayó en el año 476 d.C., y el de Oriente, el Imperio bizantino, que finalizó con la caída de Constantinopla en 1453.

LA HISTORIA DE ROMA: LA LEYENDA DE RÓMULO Y REMO | INFONIMADOS

1. Introducción

La ciudad de Roma está situada a orillas del río Tíber en el centro de la península italiana, en la zona central del Mare Nostrum (llamado así por los romanos al mar Mediterráneo) con un relieve montañoso al norte (Alpes) y una cordillera central que la recorre de norte a sur (Apeninos).

Su posición geográfica facilitó su comunicación, y la suavidad del clima y la fertilidad de sus tierras ofreció siempre excelentes recursos para su desarrollo.

Ubicación geográfica de Roma en la península italiana.

2. Origen de la civilización romana

La ciudad de Roma se fundó a mediados del siglo VIII a.C. y poco a poco se fue enriqueciendo con las aportaciones de etruscos y griegos.

En el momento de su fundación la península italiana estaba habitada por:

  • Etruscos: Ocupaban la zona situada entre los ríos Tíber y Arno en el centro y norte de la península. Se organizaron en ciudades-estado gobernadas por un rey. Fueron buenos agricultores (trigo, vid y olivo) y hábiles artesanos del metal. Hicieron de intermediarios entre los griegos del sur y los pueblos del centro de Europa. A partir del s.VI a.C. fueron perdiendo influencia política y comercial. Parte de sus tradiciones fueron recogidas y asimiladas por Roma.
  • Latinos: Originalmente asentados en la región del Lacio en el centro de la península, donde se encontraba la ciudad de Roma. La fundación de la ciudad se le atribuye a este pueblo entorno a siete colinas a orillas del Tíber. Con el tiempo se convirtió en un lugar de importantes intercambios comerciales lo que provocó la ocupación por los etruscos.
  • Griegos: Crearon colonias en el sur de la península italiana y en las costas de las isla de Sicilia.

Según la leyenda, Roma fue fundada en el año 753 a.C. por los gemelos Rómulo y Remo, que habían sido amamantados por una loba. Roma se situó a orillas del Tíber, en un punto donde el río se estrecha.

Asentada sobre el monte Palatino, era un lugar de paso para rutas comerciales como la Vía Salaria y otras calzadas. En su origen, Roma fue una aldea de pastores provenientes del los montes Albanos y Sabinos.

La Loba Capitolina, símbolo de la fundación de Roma.

3. Evolución histórica de Roma

La historia de la Roma antigua la podemos dividir en tres grandes periodos históricos: Monarquía, República e Imperio.

3.1. La Monarquía (753- 509 a.C.)

Desde su fundación por Rómulo, según la leyenda, en el 753 a.C., la ciudad fue gobernada por una monarquía hereditaria hasta la expulsión del último rey etrusco en el año 509 a.C.

Al principio fue gobernada por siete reyes (el primero fue Rómulo). Éstos eran elegidos por la nobleza romana y concentraban todos los poderes: mandaban al ejército, impartían justicia y eran la máxima autoridad religiosa.

En el siglo VIII a.C. la región fue ocupada por los etruscos provenientes del norte. Estos dominaron gran parte de la península itálica, impusieron sus reyes, y transmitieron su alfabeto, sus dioses y sus conocimientos artísticos y técnicos.

El rey gobernaba con la ayuda de un Senado compuesto por las grandes familias aristocráticas. Bajo la influencia etrusca Roma se engrandeció como demuestra la construcción de acueductos, templos, red de alcantarillado (Cloaca Máxima) e incluso una muralla alrededor de las siete colinas mandada construir por Servio Tulio.

Durante esta etapa la principal fuente económica fue la agricultura y la ganadería. Aunque artesanos y mercaderes asentados en la ciudad intensificaron la actividad comercial en la región. Además se reorganizó el territorio romano con la división en distritos. Y se ampliaron los intereses comerciales hacia el mar Tirreno, como lo demuestra el Tratado firmado en el año 508 a.C. con la potencia marítima de Cartago.

3.2. La República (509-27 a.C.)

Cuando el poder de etruria se debilitó, los romanos expulsaron al último rey etrusco Tarquinio el Soberbio. Iniciándose desde ese momento una nueva forma de gobierno, la República, que abarcaría desde el 509 a.C. hasta el 27 a.C.

Esta nueva forma política se caracterizó por:

  • Los ciudadanos elegían a sus gobernantes cuyos cargos dejaron de ser hereditarios.
  • El poder del Estado se repartía entre:
    • Las asambleas populares (Comicios) estaban formadas por todos los ciudadanos que elegían a los magistrados y votaban las leyes.
    • Los magistrados que desempeñaban cargos políticos en diferentes áreas (administración, justicia, censos, ejército, etc.) eran elegidos anualmente .
    • El Senado, que era una asamblea formada por antiguos magistrados (senadores). Su función era consultiva pero en la práctica dirigían la República. Se ocupaban de la política exterior, los asuntos militares, religiosos, legislativos y judiciales.

Durante la República Roma se convirtió en una gran potencia, lo que le llevó a enfrentarse a su vecina Cartago por el control del Mediterráneo (Guerras Púnicas). Durante este periodo ambas firmaron los primeros pactos de paz para establecer sus zonas de influencia.

La República romana conquistó grandes territorios gracias al crecimiento de su riqueza y a un numeroso y eficaz ejército.

Expansión territorial de la República Romana.

Crisis de la República

Pero entre los años 133 y 44 a.C la República entró en crisis. Las causas principales fueron:

  • Revueltas sociales: Las conquistas aportaron a Roma enormes riquezas pero también grandes desigualdades sociales (patricios y plebeyos). Algunas personas se convertían en influyentes familias ricas mientras que un gran número de campesinos abandonaban sus tierras arruinados al no poder competir con los latifundios trabajados por esclavos y entraban a servir en el ejército o se marchaban a la capital. Esto dio lugar a conflictos sociales en los que se demandaba un mejor reparto de la tierra e igualdad de derechos. Buenos ejemplos fueron la revuelta dirigida por los hermanos Graco (siglo II a.C.) o la dirigida por el esclavo Espartaco (73 a.C.).
  • Guerras civiles: Para intentar solucionar la crisis el Senado y los magistrados romanos entregaron el poder a jefes militares que se enfrentaron mutuamente en sendas guerras civiles que desestabilizaron políticamente a la República. Uno de estos jefes militares, Julio César, en el año 48 a.C fue proclamado dictador perpetuo y asumió todos los poderes. Pero sus contrarios lo asesinaron en el año 44 a.C. Y fue su hijo adoptivo, Octavio, quien venció a los rivales de César en una guerra civil convirtiéndose en emperador de Roma (27 a.C.) y en el hombre más poderoso de occidente.

3.3. El Imperio (27 a.C. a 476 d.C.)

En el año 27 a.C. el Senado de Roma le concedió a Octavio el título de Augusto (“elegido por los dioses”), iniciándose la última etapa de la historia de Roma, el Imperio.

Octavio Augusto se convirtió en el primer emperador romano e inauguró una nueva forma de gobierno. Concentró en su persona todos los poderes civiles y militares. Convocaba al Senado, reunía a los comicios, nombraba a los magistrados y dictaba todas las leyes que se aplicaban. Fue nombrado cónsul vitalicio y jefe del ejército con el título de emperador. Además, se convirtió en la máxima autoridad religiosa al nombrarlo gran pontífice. Incluso a su muerte fue divinizado. Lo que hizo que en el futuro la figura del emperador se convirtiera en el centro de un culto imperial sinónimo de fidelidad a Roma.

De su periodo de gobierno podemos destacar:

  • La pax romana, que fue una época de paz que se prolongó hasta el siglo II d.C. y se caracterizó por una gran estabilidad social, política y económica garantizada por un poderoso ejército y una administración eficaz.
  • Las conquistas territoriales. Bajo su gobierno el Imperio alcanzó su máxima extensión. El limes del imperio en Europa iba desde el este del Rin a Gran Bretaña, península Ibérica y el mar Negro.
  • Instituciones como el Senado, los magistrados y los comicios continuaron existiendo pero como órganos consultivos. El emperador designaba directamente todos los cargos importantes del gobierno.

Los territorios que se incorporaban al Imperio tras las conquistas se convertían en provincias, dirigidas por un gobernador. Se creó un Consejo imperial para hacer cumplir las leyes del emperador y se fortificaron las fronteras. Por todo el Imperio se adoptó la lengua y la cultura latinas (romanización) y Roma se convirtió en una gran capital con más de un millón de habitantes. Y en el 212, el emperador Caracalla concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio completando así la unificación cultural y religiosa de sus habitantes.

Crisis del Imperio

Pero todo esto cambió a partir del siglo III, ya que el todopoderoso Imperio romano entró en decadencia. Debido principalmente a:

  • La corrupción de funcionarios y del ejército.
  • El debilitamiento del poder del emperador.
  • El fortalecimiento del papel del ejército en las provincias.
  • Las frecuentes guerras civiles promovidas por generales que aspiraban al poder, así como las dificultades económicas para pagar a los soldados.
  • La continua presión de los pueblos germánicos por el norte y de los persas por el este.
  • Disminución del número de esclavos por el fin de las conquistas agravó el mantenimiento de las grandes propiedades rurales.
  • Las comunicaciones entre Roma y los diferentes rincones del Imperio eran difíciles debido a la distancia.
  • Los precios de los productos subieron debido al excesivo consumo, la escasa producción y la falta de nuevas conquistas.

Todo ello influyó en el comercio que se vio afectado por la inseguridad, y los impuestos no fueron suficientes para cubrir los gastos militares del Estado. La vida se hizo más difícil y la población empezó a trasladarse al campo donde la subsistencia parecía más fácil. A este proceso se le conoce como ruralización.

Intentos del solución

Durante este periodo, los enfrentamientos, las paces y las concesiones habían sido constantes entre los romanos y los pueblos bárbaros. Para mantener la paz y poder dominar mejor todas las fronteras del imperio el emperador Diocleciano creó entre el 286 y el 293 d.C. una nueva forma de gobierno llamada tetrarquía.

No funcionó, y tras la muerte del emperador Teodosio (395) el Imperio romano se dividió entre sus dos hijos con el fin de poder gestionarlo y defenderlo mejor. A Arcadio le correspondió la zona oriental (Imperio romano de Oriente) con capital en Constantinopla. Y a Honorio la parte occidental (Imperio romano de Occidente) con capital en Roma.

Pero finalmente, una coalición de tribus germánicas acabaron por invadir el Imperio romano y entraron en Roma en el año 476. De esta manera finalizó el Imperio romano de Occidente.

Con la caída del Imperio romano de Occidente se inicia en Europa una nueva época histórica: la Edad Media. Un periodo que marca el fin de la antigüedad y el inicio de una etapa de oscuridad cultural en la que se irán formando las nuevas monarquías medievales que lucharan entre sí para obtener el poder.

División del Imperio Romano en el año 395 d.C.

En algo más de 200 años, los romanos conseguirán liberarse de los etruscos. Poco a poco iniciarán su expansión, primero por la costa del mar Tirreno; más tarde ocupando toda la Italia central y, finalmente, tomando la Magna Grecia.

4. Expansión y poderío militar

Desde la formación de la República Roma inició una extensa expansión territorial que podemos dividir en tres etapas:

  • Del 500 y el 250 a.C. conquistó la península Itálica.
  • Entre el 264 y el 146 a.C. Roma mantuvo enfrentamientos con Cartago, una colonia fenicia del norte de África, por el control del Mediterráneo. Lo que les llevó a enfrentarse en tres guerras (guerras púnicas) que finalizaron con la victoria romana (146 a.C.) y la conversión en provincia de los territorios cartagineses. En medio de esos enfrentamientos, los romanos llegaron a Hispania (como bautizaron a la Península Ibérica) y la conquistaron entre los años 218 a.C. y 19 a.C.
  • Entre el siglo II a.C. y el II d.C. los romanos conquistaron Grecia y el Mediterráneo oriental, y completaron la ocupación de Hispania, Galia y Britania en occidente, y algunos territorios de Europa central.

El ejército

Roma no hubiera podido lograr esta expansión sin su ejército. Cualquier ciudadano romano entre los 17 y 60 años era un soldado. Y si no se incorporaba al ejército cuando era llamado se le consideraba un desertor y perdía la ciudadanía pudiendo incluso convertirse en esclavo.

La organización básica del ejército era la legión, formada por unos 5.500 soldados. Los legionarios romanos iban armados con una espada corta, lanza y puñal. Se protegían con casco, armadura de cuero y metal, y escudo. En principio sus miembros no eran profesionales, sino ciudadanos romanos que se alistaban cada año. Disponían además de diferentes máquinas de guerra para lanzar flechas y piedras, o derribar fortificaciones (arietes).

A finales del siglo II a.C. se creó un ejército permanente y se instauró el oficio de soldado. Recibían una paga y cuando se licenciaban recibían un lote de tierras generalmente en las zonas de reciente conquista.

Un legionario romano típico.

5. Economía y sociedad

Economía

Su principal fuente económica provenía de:

  • La agricultura: Desde su origen los romanos cultivaron cereales, legumbres, frutales, vides y olivos. Y fueron incorporando nuevas técnicas como el abono, el regadío, la rotación de cultivos o el barbecho. Y nuevas herramientas como los arados de hierro, molinos de grano, prensas de aceite, rastrillos, picos o el uso de animales de tiro. Todo ello permitió una gran productividad de sus tierras y excedentes con los que comerciar. Las tierras de cultivo podían ser pequeñas y pertenecían a campesinos libres o grandes latifundios que pertenecían a la aristocracia romana. En estas últimas se construían villas en las que trabajaban los esclavos y los colonos. Un tercio de las tierras conquistadas formaban el ager publicus. Una parte de ellas se entregaban a los soldados que se licenciaban en el ejército en compensación por sus servicios prestados a Roma.
  • La artesanía: Se localizaba en las ciudades y se producían tejidos, objetos de metal, armas, joyas, cerámicas, etc. También existía una industria alimentaria que producía aceite, vino, pan, salazones, etc.
  • El comercio: Se desarrolló enormemente gracias al control de las rutas marítimas y terrestres (calzadas), y al uso de la moneda (el as de bronce, el denario de plata y el áureo de oro). Roma mantuvo un intenso comercio con sus provincias de las que se abastecía de materias primas. También comerció con territorios fuera de sus dominios en el norte y este de Europa. Allí compraban ámbar, trigo, esclavos y pieles. De África traían esclavos, oro y marfil. Y de Asia obtenían especias, sedas y perfumes.

En la Roma republicana, el Foro era el centro de la vida política y pública. Atravesado por la Cloaca Máxima, que vertía sus aguas en el Tíber, cerca se encontraba el templo de Vesta, en el que las sacerdotisas debían mantener el fuego sagrado. En el periodo republicano, además, se construyeron otros importantes templos.

El Foro Romano, centro de la vida política y social.

Con Augusto Roma reconoce la complejidad administrativa que supone gestionar ese enorme territorio que ahora es el Imperio Romano. Ello obliga a crear un sistema de provincias, cada una con un cuadro administrativo estable y a desplazar o desmovilizar los cuerpos de ejército que han tomado parte en las últimas guerras.

Pese a ello, la gestión del Imperio hubiera requerido de una legión de funcionarios de la que el Estado carecía y que hubiera asfixiado las arcas de Roma; por ello se potenció el autogobierno de las ciudades, con la proliferación de colonias y municipios, convirtiendo a la ciudad en parte del tejido del Estado. Al frente de cada uno de estos núcleos, una élite social con aspiraciones de progreso aseguraba la fidelidad a Roma.

Se construyeron numerosas ciudades que se comunicaban entre sí con vías o calzadas romanas, puentes y puertos. Se generalizó el uso de monedas, que se fabricaban en talleres llamados cecas.

En las cecas las autoridades romanas fabricaban monedas para sus gastos. Para que estas monedas tuvieran aceptación y uso, las autoridades romanas luego exigían que los impuestos o tributos se pagaran con estas monedas [1]. Además de las cecas, las ciudades contaban con talleres artesanos para multitud de cometidos.

Sociedad

Los patricios constituían la clase aristocrática y, al principio de la República, eran los poseedores de los derechos políticos.

Los esclavos, carentes de cualquier derecho, constituían la tercer gran clase social. Eran comprados o vendidos y formaban la gran masa de mano de obra de la agricultura o la artesanía. Solían ser prisioneros de las guerras, pero también lo eran los hijos de esclavos o condenados a la esclavitud por cuestiones económicas.

Independientemente de esta clasificación social, la República (y, posteriormente el Imperio) diferenciaba entre ciudadanos y no ciudadanos. Eran reconocidos como ciudadanos los nacidos en Roma (cuando la expansión territorial no era importante) y, con el paso del tiempo, en la península itálica, en las provincias del Imperio que estaban plenamente integradas o, ya en el siglo III, a todos los varones libres del imperio.

Los plebeyos trabajaban sus propias tierras, como comerciantes o para los patricios. Los esclavos trabajaban en los latifundios de los patricios.

Las domus, viviendas unifamiliares para los patricios o para los plebeyos enriquecidos en donde vivían con sus esclavos. Las insulas, bloques de pisos de varias alturas para los plebeyos.

A continuación, se presenta una tabla comparativa de las clases sociales en la Antigua Roma:

Clase Social Descripción Derechos
Patricios Aristocracia terrateniente Plenos derechos políticos
Plebeyos Trabajadores, artesanos, comerciantes Limitados derechos políticos
Esclavos Prisioneros de guerra, sin derechos Ninguno

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