¿Dónde Nació Eva Luna de Isabel Allende?

Isabel Allende, una autora con millones de lectores y obras traducidas a numerosos idiomas, es una figura indiscutible en la literatura hispanoamericana. Su habilidad para conectar con públicos diversos radica en la impronta de sus experiencias familiares y personales plasmadas en sus novelas.

Isabel Allende nació en Lima, Perú, en octubre de 1942. Sus padres eran chilenos, pertenecientes a la alta burguesía del país, y tuvo dos hermanos. Sin embargo, la familia se separó pronto debido a la incompatibilidad de los cónyuges, y su madre regresó con sus tres hijos a Santiago de Chile, a la casa paterna. En esta ciudad creció la escritora hasta que el hombre con el que su madre mantuvo una duradera relación extramatrimonial obtuvo un destino diplomático en Beirut.

Tras el golpe de Estado de Pinochet, Allende abandonó Chile en 1975 para instalarse con su marido y sus dos hijos en Caracas. Fue allí donde comenzó su carrera literaria.

Al escribir novelas, Isabel Allende plasma sus propias vivencias personales y familiares, adornadas con detalles sentimentales, políticos y de fantasía. Cuenta hechos y circunstancias reales más o menos pretéritos, siempre dentro del siglo XX, con escasas aportaciones originales en el argumento, pero con cierto encanto legendario y romántico. Isabel Allende tiene indiscutibles cualidades fabuladoras. Su oficio es contar cuentos, como le ocurre a una de sus protagonistas, Eva Luna.

En sus comienzos, practicaba una agresiva mezcla de política y sexo, que hacía soñar con un futuro de justicia e igualdad universales al calor del amor libre. Sus personajes, etiquetados con nombres simbólicos tales como Digna o Leal, eran los iniciadores de una nueva etapa histórica, marcada por la libertad y la espontaneidad y por supuesto, libre de tristezas.

En 1987 se publica Eva Luna. Venezuela es la patria literaria de Eva Luna y el marco de su pintoresca e increíble historia.

En Eva Luna, su tercera novela, Isabel Allende recupera su país a través de la memoria y la imaginación. La cautivadora protagonista de esta historia constituye un nostálgico álter ego de la autora, que se llama a sí misma «ladrona de historias» precisamente porque en las historias radica el secreto de la vida y el mundo. Novela de hondo perfil humano, Eva Luna funde el destino individual con el colectivo mediante una fulgurante prosa de carácter épico.

En Caracas comienza la carrera literaria de Isabel Allende. En 1986 se separa de su marido y, siendo ya una autora de cierto renombre, hace frecuentes viajes de promoción de sus libros. Así fue como conoció en California a un abogado llamado William C.

En 1992 publicó El Plan infinito y en 1994 vio la luz Paula, que es su último título hasta hoy, inspirado en la muerte de su única hija.

Isabel Allende inició su carrera literaria en el periodismo en Chile y en Venezuela. Su primera novela, La casa de los espíritus, se convirtió en uno de los títulos míticos de la literatura latinoamericana. A ella le siguieron otros muchos, todos los cuales han sido éxitos internacionales. Su obra ha sido traducida a treinta y cinco idiomas.

La primera gran novela de Isabel Allende, La casa de los espíritus, fue publicada en 1982 y se convirtió en un best seller a nivel mundial. A partir de ese momento, decidió dedicarse por completo a la literatura, desarrollando una notable carrera. Es una de las escritoras en lengua española más leídas de todos los tiempos y ha publicado tanto novela como cuentos infantiles y teatro. Gran parte de su obra se cataloga dentro del realismo mágico, aunque también se ha adentrado en la novela policíaca e histórica. Su lenguaje es sencillo, claro y con un marcado componente feminista.

Isabel Allende reside en California y, desde 2003, es ciudadana estadounidense. Pero no ha roto sus lazos con Chile. Pudo regresar en 1990 cuando el país volvió a ser una democracia y ella fue a recoger el Premio Interamericano de Cultura Gabriela Mistral.

Toda su vida se ha dedicado a contar historias; historias con las que, como acaba de reconocer el Premio Liber 2020, es capaz de llegar a lectores de todo el mundo y de todas las edades. Esta narradora excepcional hace que todo fluya y parezca fácil mientras cumple con su propia necesidad: «Escribo porque necesito recordar y superar. Es a partir de la memoria y un sentimiento de pérdida que la pasión de crear surge.

Hija de la Fortuna - Isabel Allende (Draw My Life)

Aunque, dentro de la literatura hispanoamericana, no sea una favorita de los críticos, su aceptación popular es indiscutible. Cabe preguntarse si hubiera alcanzado la misma fama si no fuera la sobrina del ex presidente de Chile, Salvador Allende; si podría haber escrito La casa de los espíritus sin sus abuelos maternos, en cuya historia se basa el argumento.

Así, La casa de los espíritus (1982) y De amor y de sombra (1984), sus dos primeras novelas, son de tema político y defienden la memoria del presidente Allende y el socialismo que él puso en práctica. Paralelamente, condena los abusos de la dictadura militar del general Pinochet, por entonces en el poder. Son novelas de claro signo militante, en un momento en que la militancia izquierdista era todavía un valor en alza, antes de quedar ahogada por el desencanto posmoderno. Aunque en ellas haya valores literarios, están supeditados a la causa ideológica, sobre todo en De amor y de sombra.

Naturalmente, las fuerzas políticas internacionales de este signo contribuyeron a que los escritos de Isabel Allende, que tan adecuadamente servían a su causa, tuvieran una difusión masiva.

Cuando el Muro de Berlín se desmoronó, Isabel Allende acertó a girar en la dirección oportuna para no quedar desfasada. Quien antes atacaba a los norteamericanos como enemigos de las democracias latinoamericanas, descubre que poseen valores humanos muy interesantes y pacta con ellos en doble alianza de boda y dólares. El protagonista es descendiente de emigrantes europeos, pero, por azares de la vida, se cría entre chicanos. Esta circunstancia le da ocasión de elogiar lo mucho que la población hispana hace por su patria de adopción, a pesar de que no siempre se le facilita la tarea ni se le agradece.

Paula, publicada en 1994 a partir del dolor provocado por la muerte de su hija, completa el proceso de despolitización de la obra de Isabel Allende. Las complicadas historias basadas en la vida de sus parientes y maridos, son el entramado sobre el que se aplica la indiscutible habilidad de Isabel Allende para inventar mitos a partir de realidades comunes.

La casa de los espíritus, su primera obra, comienza narrando una celebración litúrgica de Jueves Santo, de modo que aparezca convenientemente ridiculizada, sin que eso impida que a lo largo de la novela, la abuela Clara se mantenga en contacto con fantasmas. En este primer libro, aparecen también los elementos feministas que serán uno de los más frecuentes recursos de la autora. La mujer tiene igual derecho a servirse del hombre para su propio placer que el hombre a utilizarla para este fin. Con el tiempo, este planteamiento evoluciona, siempre en función de los estados de opinión vigentes.

En El Plan infinito se apunta y en Paula se manifiesta de modo pleno una vaga religiosidad, tan confusa, inconcreta y amorfa que puede servir para todo sin oponerse a nada. Así, tras la muerte de su hija, escribe: “Supe que el viaje a través del dolor terminaba en un vacío absoluto (…) ese vacío está lleno de todo lo que contiene el universo. Es nada y es todo a la vez. Luz sacramental y oscuridad insondable.

Otra cosa bien distinta es que el nombre de Isabel Allende figure entre los literatos destinados a permanecer en primera fila, ajenos al paso del tiempo. Lo más probable es que esto no ocurra y que con los años su nombre llegue a caer en el olvido.

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