El cuerpo sin vida de Adam, un niño de 11 años, fue localizado poco después de las diez de la mañana de ayer a apenas unos metros del lugar en el que se zambulló mediada la tarde del jueves. Tras quince horas de intensa búsqueda, en la que ha participado un amplio dispositivo de los distintos cuerpos de seguridad, los buzos del Consorcio Provincial de Bomberos hallaron el cuerpo sin vida de Adam, a unos metros del lugar en el que desapareció.
El incidente se produjo sobre las siete de la tarde del jueves cuando Adam se encontraba con tres amigos en las instalaciones de la Ciutat Esportiva Jorge Martínez Aspar, donde solía ir habitualmente, puesto que allí entrena con su equipo de fútbol, aunque ayer no le tocaba. El grupo decidió refrescarse en el río.
A pesar de que Adam no sabía nadar, según aseguran fuentes cercanas a la familia, y confiando en que el río no tuviera tanta profundidad se metió en el agua. Nada más caer al agua se hundió. Los testigos presentes en la zona avisaron de inmediato a Emergencias al ver que el joven no salía del agua.
Rápidamente se movilizó el helicóptero del Grupo de Rescate, GERA, cuya base se encuentra a pocos metros de donde ha ocurrido el suceso, en el área de Tulell. Poco después se unieron medios aéreos de la Policía Nacional, entre ellos un helicóptero con cámara termográfica.
La Policía Nacional había establecido un Puesto de Mando Avanzado junto al embarcadero de piraguas para coordinar las tareas de búsqueda. Incluso se había rebajado desde la Confederación Hidrográfica del Júcar el nivel del agua para facilitar el rastreo. La suciedad del río, unido a una mayor corriente en estos días debido a las lluvias de los últimos días han dificultado las labores de rescate.
Equipos de rescate buscando a Adam en el río Júcar. Fuente: eldiario.es
Reacciones y Condolencias
Una familia que en todo momento ha estado acompañada por la comunidad marroquí en Alzira y la comarca, de dónde son originarios los padres de Adam. El Ayuntamiento ha decretado un día de luto oficial, el próximo lunes, y a las 12 del mediodía se ha convocado a un minuto de silencio a las puertas del la Casa Consistorial. Además Domínguez, apuntaba que han puesto a disposición de la familia la ayuda que necesiten. Por su parte el otro club de la ciudad, la U.D. Alzira, también ha mostrado sus condolencias por el triste desenlace.
«La U.D. Alzira lamenta profundamente el fallecimiento de Adam, jugador del Ciutat d'Alzira Alevín. «Es difícil expresar con palabras lo que estamos viviendo hoy, docentes, compañeros, padres y madres del centro... Toda la comunidad educativa está impactada por las tristes noticias», comunicaban oficialmente desde el CEIP Tirant Lo Blanc, donde estudiaba Adam. Informaban además que, sus compañeros y profesores estaban siendo asistidos por un equipo de psicólogos especializados.
La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, se desplazó ayer hasta el cauce del río para dar personalmente el pésame a la familia y al alcalde, Alfons Domínguez. También agradeció la intensa labor desarrollada por el equipo de rescate, al que se habían unido helicópteros provistos con cámara térmica, buceadores y un equipo del Grupo de Operaciones Especiales (GEO).
El Ayuntamiento de Alzira ha querido sumarse al duelo por la muerte del alzireño de once años Adam, que perdió la vida en el río Xúquer. Así, el ayuntamiento decretará un día de duelo oficial el próximo lunes 17 de junio y se guardará un minuto de silencio a las 12.00 horas en las puertas del Ayuntamiento.
Desde el consistorio trasladan su fortaleza a familiares y amistades para afrontar estos momentos. El club de fútbol Ciutat d’Alzira, en el que militaba el pequeño y cuyas instalaciones están a apenas unos pasos del cauce en el que se dejó la vida, ha iniciado una campaña de recaudación de donativos para ayudar a la familia a repartriar el cadáver del menor a su tierra de origen. Ese es el deseo de sus allegados y quieren concedérselo.
Minuto de silencio en memoria de Adam. Fuente: prensaiberica.es
El Río Júcar: Un Lugar de Belleza y Peligro
El grupo de amigos en el que integraba Adam había adoptado la costumbre de acercarse al embarcadero de piraguas habilitado a unos trescientos metros aguas abajo del simbólico Pont de Ferro, bajo cuya sombra solían bañarse los alzireños hasta los años cincuenta del siglo pasado. Esa costumbre desapareció sin necesidad de que las autoridades prohibieran el baño.
El río fue distanciándose desde entonces de la ciudad y el espeso cañaveral que creció en ambos márgenes parecía inexpugnable hasta que, hace veinte años, la avidez constructora convirtió en un inmenso solar edificable el espacio que separaba el cauce del centro urbano.
El deseo de reintegrar el Xúquer en la trama urbana ha devuelto el protagonismo al río. Ha comenzado a ajardinarse y se proyectan distintas iniciativas para convertirlo en un espacio de ocio. Las piraguas surcan las aguas de vez en cuando, pero es muy raro ver gente bañándose. Sin embargo, Adam y sus amigos escogieron el embarcadero como epicentro de sus aventuras infantiles. Desconocían que el Xúquer ejerce una fuerza centrípeta. En su parte central tiene una profundidad de dos o tres metros y el vigor de la corriente arrastra hasta a los más avezados.
Adam apenas tenía once años y no sabía nadar. Se arrojó al río «para refrescarse» tras haberse desatado esa competitividad tan masculina de proponer retos para destacar entre iguales, según admitieron testigos presenciales del suceso, y la apuesta les salió muy cara. No era la primera vez que el niño se lanzaba y en otras ocasiones ya había necesitado la ayuda de algún compañero para salir del agua. No valoró las consecuencias ni la doble cara de un río muy apreciado a la vez que temido en la capital de la Ribera Alta.
El Xúquer ha sido fuente inagotable de riqueza agrícola a la par que una incontenible fuerza destructora por la devastación que provocan sus desbordamientos y por los numerosos ahogamientos y suicidios que ha protagonizado a lo largo de la historia. Su última víctima ha experimentado el peligro que esconde en sus entrañas: la corriente que circula por el fondo y en la parte central del cauce es incontenible para nadadores no experimentados.
Una vez constatado el peligro que esconde la corriente del Júcar, reclamó a las autoridades que levantasen vallas para dificultar el acceso al río. El alcalde, Alfons Domínguez, le respondió después que el ayuntamiento no puede prohibir el baño y aconsejó que la tragedia sirviese para aprender a mirar el Xúquer "con responsabilidad y respeto" una vez que todos son conscientes de los peligros que encierra. Aún así, se instalarán carteles para advertir del riesgo que se asume al adentrarse en sus aguas.
ENCUENTRAN EL CUERPO SIN VIDA DEL MENOR DESAPARECIDO EN EL RÍO JÚCAR, ALZIRA (VALENCIA)
Adam: Un Niño Lleno de Sueños
Adam era el menor de tres hermanos de una familia de origen marroquí. El único hijo varón de esta familia que había labrado su futuro en Alzira. Una de sus hermanas, a las que se han podido ver rotas de dolor tras confirmarse el hallazgo del cuerpo sin vida de su hermano pequeño, celebraba ese mismo jueves su fiesta de graduación, tras haber finalizado los estudios de Bachillerato. Una fiesta que se tiñó de negro.
El mismo Adam, que en los próximos meses hubiera cumplido los 12 años, tenía prevista su propia fiesta de graduación la próxima semana, en la celebración de fin de curso en el colegio donde estudiaba, el Tirant Lo Blanc. Un centro ubicado a pocos metros donde perdió la vida y cuya comunidad educativa esperaba expectante, durante toda la jornada, noticias, que finalmente fueron trágicas. Esa fiesta hubiera sido el adiós de Adam al centro, porque pasaba a cursar la ESO en el Instituto.
Quien lo conocía asegura que era un buen estudiante, «muy educado» y que su ilusión era dedicarse al fútbol. Una afición que también le ha servido para integrarse más en la sociedad alcireña. El Ciutat d'Alzira FB le acogió la pasada temporada en el equipo Alevín de Fútbol-8.
Adam tenía dos hermanas mayores y vivía junto a sus padres en una casa de la calle Albuixarres. Otros miembros de la familia también residen en Alzira, la ciudad a la que se desplazaron en busca de oportunidades. Los tres hermanos dominaban perfectamente el español. A sus padres todavía les costaba un poco expresarse en castellano. Y ahora están desolados.
Las dos hermanas del niño de once años que falleció el pasado jueves en Alzira al lanzarse al Xúquer con la intención "de refrescarse" aprovecharon ayer el minuto de silencio convocado por el ayuntamiento en señal de duelo para lanzar un emocionado alegado en favor del amor y la fraternidad. "A mi hermano le hubiera gustado mucho comprobar cuánto le querían", esbozó entre susurros.
El padre de Adam abrazó a todas las autoridades y la madre, todavía bajo los efectos de los sedantes, aceptó situarse junto a sus hijas, el alcalde y buena parte de la corporación municipal. Frente a ellos se arremolinaron decenas de ciudadanos que quisieron mostrar su solidaridad a la familia. También acudieron compañeros del colegio Tirant Lo Blanc, profesores, familiares y conocidos de los padres del pequeño, de origen marroquí.
