Benedicto XIII, el Papa Luna: Biografía y Legado de un Antipapa Aragonés

Seiscientos años después del fallecimiento del papa Luna, Roma aún mantiene su postura sobre su figura. Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor, conocido como el "antipapa", nació en Illueca, Aragón, en 1328 y falleció en Peñíscola en 1423. A pesar de ser excomulgado por Roma y defenestrado por la corona francesa, defendió tenazmente la legitimidad de su nombramiento.

Castillo de Peñíscola, donde Benedicto XIII pasó sus últimos años.

Luna era aragonés, pues nació en Illueca, eje de la comarca del Aranda, en la actual provincia de Zaragoza, el 25 de noviembre de 1328. Desde allí, el propio obispo de Tarazona, Vicente Rebollo, se ha mostrado partidario de su rehabilitación canónica durante la conmemoración del sexto centenario de la muerte del “antipapa”, a quien condenó como hereje el Concilio de Constaza en 1413. Aunque no fue hasta cuatro siglos después, con la elección de Pietro Francesco Orsini en 1724 como también Benedicto XIII, cuando realmente se pronunció el Vaticano sobre la excomunión.

El vicario de Badalona, Custodio Ballester Bielsa -uno de los grandes especialistas contemporáneos en el ‘antipapa’- manifestó en Illueca que el cardenal Juan José Omella, actual arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, mira “con especial simpatía” a Luna. Ballester llega a comparar su rehabilitación con la que el propio Vaticano ha hecho de Lutero, aunque admite que sería “el reconocimiento implícito de su legitimidad y, en consecuencia, supondría declarar implícitamente ilegítimos a los papas romanos posteriores”.

A Omella le confía también el propio obispo de Tarazona la restitución: “El papa Luna era una persona de educación y el papa Francisco es más pastor. Creo que llegará ese momento a través del cardenal Omella con el mecanismo del motu proprio del Papa. Ya hace más de cuatro años que las cinco diócesis de la provincia eclesiástica de Zaragoza -representadas entonces por el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, y los obispos de Tarazona, Eusebio Hernández; Huesca y Jaca, Julián Ruiz; Teruel y Albarracín, Antonio Gómez Cantero, y Barbastro, Ángel Pérez Pueyo- solicitaron la rehabilitación al hoy Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

El presidente en funciones de Aragón, Javier Lambán, también se lo pidió personalmente a Francisco en una visita privada el año pasado junto al actual arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano. Benedicto XIII, nombre pontificial que recibió el conocido como antipapa, es una figura clave del Cisma de Occidente.

El Cisma de Occidente y la Elección de Benedicto XIII

En el siglo XIV la cristiandad vivía un momento tan convulso como no ha vuelto a ver en su historia. La sucesiva elección de papas franceses había hecho que este país dominara la Iglesia Católica totalmente. En este contexto nace Pedro de Luna, en una familia aragonesa relacionada con arzobispos y reyes. Tras un breve paso por la carrera militar, el joven Pedro quedaría dedicado en exclusiva a la vida religiosa. Sería elegido cardenal por el papa Gregorio XI, el último de origen francés; también fue este el que decidió volver a Roma, para impedir que los territorios papales -que en aquel entonces se extendían mucho más allá del Vaticano- se perdieran.

En primer lugar no se esperó a varios electores que residían en Aviñón, lo que podía provocar que el papa elegido no fuese aceptado unánimemente. En segundo, el pueblo de Roma se sublevó ante la posibilidad de que se eligiera de nuevo a un francés; hasta el punto de que la muchedumbre asaltó varias veces el cónclave. A raíz de estos acontecimientos y ante una elección que muchos achacaron más al miedo que a la providencia, varios cardenales declararon nulo el cónclave y nombraron a un nuevo papa.

Este fue Clemente VII, pontífice que volvió a Aviñón y al que Pedro de Luna sería fiel en su momento. El cisma estaba servido: había un papa en Roma, Urbano VI y otro, Clemente VII, en Aviñón. Muchos creyeron que el cisma se solucionaría en cuanto muriesen los dos papas, situación que llevaría a la elección de uno de consenso. Nada más lejos de la realidad, ya que la muerte de ambos llevó a sendos cónclaves con sus respectivas elecciones de dos nuevos líderes de la iglesia.

En Aviñón, quien recibió las llaves de la iglesia no fue otro que Pedro de Luna, quien pasaría a ser conocido a partir de entonces como Benedicto XIII. Benedicto XIII dejaría de contar, además, con el apoyo de navarros y portugueses, y solo fue reconocido como pontífice por Aragón, Castilla, Sicilia y Escocia. Aun así, las tensiones llegaron a tal punto que en 1403 el Papa Luna tuvo que huir de Aviñón a Nápoles.

La situación llegó al extremo al sumarse un tercer papa a la disputa, Gregorio XII, quien quiso reunirse con Benedicto XIII para organizar una renuncia conjunta y reunificar el papado en Roma. Ante la negativa del Papa Luna a abandonar sus funciones, los responsables de la Iglesia decidieron dejar de tenerlo en cuenta y celebraron el Concilio de Constanza en 1415. En él fueron declarados como herejes y antipapas tanto Benedicto XIII como Juan XXIII.

Retrato de Benedicto XIII.

Últimos Años y Muerte en Peñíscola

¿Significó esto el fin de las aspiraciones de Pedro de Luna? En absoluto. Pese a que Aragón y el resto de reinos hubiesen abandonado a Pedro de Luna en sus aspiraciones, este no fue ni perseguido ni condenado. Alfonso V de Aragón tomaría a Benedicto XIII bajo su protección, aunque sin reconocerlo como pontífice e impidiéndole tener la más mínima influencia en la vida pública. Pero la simple existencia del antipapa era incómoda para el elegido Martín V.

Sin embargo, Pedro de Luna sobrevivió a todos estos ataques y consiguió tener una vida inusitadamente larga para la época. Pedro de Luna murió el 23 de mayo de 1423, con más de noventa años, en el castillo de Peñíscola a la octava hora del día después del mediodía, según señaló su cronista Martín de Alpartil (Sesma y Agudo eds.). Así, en 1429, solo seis años después de la muerte de Pedro de Luna, Clemente VIII renunció y reconoció al papa de Roma, presionado por Alfonso V.

El último testamento del papa Luna se hizo público el 31 de octubre de 1412 en la sala del castillo de Peñíscola (Cuella y Simó). Los testimonios aportados por Juan Francisco de Ustarroz y Ambrosio Bondía a mediados del siglo XVII dan noticia de que los despojos mortales de Benedicto XIII, incluyendo los ropajes con que había sido enterrado, se conservaban prácticamente intactos en el castillo de Illueca, a donde habían sido trasladados desde su primera tumba, en el castillo de Peñíscola, por voluntad de su sobrino-nieto, Juan de Luna.

Sin embargo, pocos años después, durante la Guerra de Sucesión (1700-1710), las tropas francesas profanaron la tumba y dispersaron sus restos, incluyendo el cráneo, que fue recuperado por unos labradores cerca del río y luego depositado en el oratorio del palacio de los Condes de Argillo, en la vecina localidad de Sabiñán.

El Legado del Papa Luna

Sobre Martínez de Luna y Pérez de Gotor (Illueca, 1328-Peñíscola, 1423) recae la leyenda de que, aun en los convulsos siglos XIV y XV, fue un intelectual, un reformador y un mecenas, que, por ejemplo donó los bustos relicarios de san Valero, san Lorenzo y san Vicente para la entonces catedral de El Salvador de Zaragoza. En La Seo impulsó también la construcción de su cimborrio.

Pedro Martínez de Luna tuvo un destacado papel histórico, inspirando la elección de Fernando de Antequera como rey de Aragón en el Compromiso de Caspe (1412). Benedicto XIII murió en el castillo de Peñíscola en 1423 a la edad de 95 años.

Es en Peñíscola, desde una habitación donde podía ver mar, donde este formidable personaje escribió su obra principal, El Libro de las Consolaciones de la Vida Humana.

Fundó la universidad de Saint Andrews, la más prestigiosa de Escocia, y dedicó sus últimos años a escribir. También desde Peñíscola fundó la Universidad de Saint Andrews, la primera y más prestigiosa universidad de Escocia. Y uno de los últimos reductos de fidelidad hacia el Papa Luna en todo el mundo.

Durante un tiempo, Roma no quiso más cardenales de la Corona de Aragón que pudieran convertirse en papas. Las leyendas dicen que el Papa Luna volaba. Cuentan que una noche quiso viajar de su refugio de Peñíscola a Italia y para ello construyó una escalera de piedra que llevaba a su nave, la SantaVentura.

Hoy su recuerdo pervive, cuando menos, en la expresión «seguir en sus trece», en alusión a la tozuda negativa de Benedicto XIII -el nombre que adoptó como papa a renunciar a su cargo cuando todos le habían abandonado.

Benedicto XIII se rodeó de doctos hombres de letras. Él mismo compuso numerosas obras, la mayoría referidas a la polémica sobre el Cisma, junto a otras de contenido más personal, como De las consolaciones de la vida humana, donde explica cómo hacer frente a la soledad y el abandono por parientes y amigos. Se distinguió asimismo por su mecenazgo artístico e incluso por la composición de pócimas medicinales.

Benedicto XIII encargó numerosos libros para completar su colección. Desde Peñíscola, Benedicto se enfrentó a los romanos Inocencio VII y Gregorio XII y, tras el Concilio de Pisa, también a AlejandroV y Juan XXIII.

Pedro Martínez de Luna murió el 17 de mayo de 1423, convencido hasta el fin de que él era el único papa legítimo.

EL PAPA LUNA. BENEDICTO XIII, EL NOMBRE DEL CISMA.

Tabla Cronológica de la Vida de Benedicto XIII

Año Acontecimiento
1328 Nace en Illueca, Aragón.
1378 Se desencadena el Cisma de Occidente.
1394 Es nombrado Papa en Aviñón, adoptando el nombre de Benedicto XIII.
1403 Huye de Aviñón a Nápoles.
1415 Se establece en Peñíscola.
1417 Es depuesto por el Concilio de Constanza, pero se niega a abdicar.
1423 Fallece en Peñíscola.

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