Tropilaelaps: Una Amenaza Emergente para las Abejas

Tropilaelaps es un género de ácaros parásitos que atacan a las abejas, especialmente a la Apis mellifera (abeja melífera o abeja europea). Al igual que el conocido ácaro Varroa destructor, los Tropilaelaps se alimentan de la cría de las abejas (larvas y pupas) y causan deformidades, debilitamiento e incluso la muerte de las abejas.

¿Por qué Tropilaelaps es una amenaza?

  • Reproducción acelerada: Tropilaelaps tiene un ciclo de vida más corto que Varroa, lo que le permite multiplicarse más rápido y superar en número a Varroa en una colonia si no se controla.
  • Daños severos a las colmenas: Una infestación de Tropilaelaps provoca síntomas similares al ataque de Varroa (conocidos en conjunto como síndrome de ácaro parásito), incluyendo cría deformada o muerta, abejas adultas con alas atrofiadas o patas faltantes, y colmenas que pierden fuerza rápidamente.
  • Expansión geográfica: Originalmente, los ácaros Tropilaelaps eran plagas restringidas al sudeste asiático, donde parasitaban a las abejas gigantes locales (Apis dorsata, Apis laboriosa, etc.). Pero dos especies -Tropilaelaps clareae y Tropilaelaps mercedesae- han logrado cambiar de hospedero e infestan también a la abeja europea.

En las últimas décadas, gracias al comercio y trasiego de abejas, Tropilaelaps se ha propagado por gran parte de Asia e incluso ha llegado a lugares inesperados (se ha reportado en partes de Oriente Medio y recientemente en África oriental). En 2024 se confirmó la presencia de T. mercedesae en Georgia, a las puertas de Europa, y hay sospechas de su llegada a otras regiones cercanas.

En resumen, Tropilaelaps representa una amenaza seria para apicultores de todo el mundo debido a su alta virulencia y rápida reproducción. Aprender a reconocerlo y manejarlo desde etapas tempranas es crucial, especialmente para apicultores principiantes e intermedios que quizás aún no estén familiarizados con esta plaga emergente.

¿Cómo es el ácaro Tropilaelaps?

A simple vista, un Tropilaelaps adulto es un ácaro muy pequeño de color marrón-rojizo, apenas visible a simple vista. Mide alrededor de 1 mm de largo por 0,5-0,6 mm de ancho, aproximadamente un tercio del tamaño de una Varroa. Su cuerpo es de forma alargada u ovalada estrecha (más largo que ancho), con cuatro pares de patas cortas. A diferencia de Varroa (que tiene un aspecto más redondeado en forma de lenteja), Tropilaelaps tiene un cuerpo más ahusado.

Otra diferencia notable es la posición de las patas: en Varroa las patas están principalmente en la parte delantera/ventral del cuerpo (lo que le da un andar “de cangrejo”), mientras que en Tropilaelaps las patas sobresalen lateralmente, permitiéndole moverse con mayor rapidez.

Comparación entre los ácaros Varroa destructor (izquierda) y Tropilaelaps (derecha). Se aprecia la forma más ovalada y plana de Varroa frente al cuerpo más alargado de Tropilaelaps.

En cuanto a su biología, los Tropilaelaps son ectoparásitos obligados de la cría de las abejas. Esto significa que no pueden alimentarse de abejas adultas: sus piezas bucales no logran perforar la cutícula dura de una abeja desarrollada. Por ello, dependen totalmente de la cría (las larvas y pupas dentro de las celdas) para su sustento. Su alimento es la hemolinfa (la “sangre” de insecto) que extraen de las crías, dejándolas débiles y dañadas. Un dato crítico es que Tropilaelaps solo sobrevive 2-3 días fuera de una celda operculada (es decir, en el cuerpo de abejas adultas). Pasado ese tiempo, si no logran encontrar una nueva larva hospedera, mueren de inanición.

Diferencias Clave entre Tropilaelaps y Varroa

Aunque en muchos aspectos Tropilaelaps y Varroa son parecidos (ambos son ácaros asiáticos, parásitos de cría de abeja, de reproducción rápida y vectores de virus), existen diferencias clave que impactan su diagnóstico y control.

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Característica Varroa destructor Tropilaelaps
Tamaño 1,5-2 mm, cuerpo redondeado (más ancho que largo) ~1 mm, cuerpo alargado (más largo que ancho)
Alimentación Puede alimentarse de abejas adultas y cría Ectoparásito exclusivo de la cría: no puede alimentarse de abejas adultas (no perfora su cutícula)
Origen Originario de Asia (parásito natural de Apis cerana) Originario de Asia (parásito natural de Apis dorsata y otras abejas gigantes)
Distribución Presente en Asia y regiones cercanas; T. clareae y T. mercedesae infestan A.
Ciclo reproductivo Ciclo reproductivo en cría operculada de ~10 días (obreras) a 14 días (zánganos) Ciclo muy corto, ~7 días
Tasa de reproducción Alta Muy alta: ciclo corto y muchas crías -> explosiones demográficas
Supervivencia fuera de la cría Prolongada: Varroa puede permanecer semanas o meses en abejas adultas (especialmente en ausencia de cría) Muy breve: Tropilaelaps solo aguanta 1-3 días sobre las abejas. Debe reencontrar cría operculada rápidamente o morirá
Movilidad Movimientos lentos, se oculta dentro de celdas o bajo los segmentos abdominales de abejas Ácaro activo y muy rápido, corre sobre la cría y panal al ser expuesto
Síntomas Varrosis o varroosis: Cría salteada, abejas con alas deformes (virus DWV), reducción de población, colapso si no se controla Tropilaelapsosis: Síntomas casi idénticos a varroa (alas deformes, abejas poco desarrolladas, cría perforada y muerta, colapso) , pero aparecen más rápido por la reproducción explosiva. Las colmenas pueden colapsar en semanas si la infestación es alta

Ciclo de Vida de Tropilaelaps

El ciclo de vida de Tropilaelaps está íntimamente ligado al ciclo de cría de las abejas.

  1. Invasión de celdas: Las hembras fecundadas de Tropilaelaps buscan celdas de cría operculadas para poner sus huevos. Usualmente, prefieren celdas que están por ser operculadas - es decir, larvas maduras que las abejas obreras están a punto de sellar con cera.
  2. Postura de huevos: Dentro de la celda operculada, la hembra de Tropilaelaps deposita de 1 a 4 huevos blancos diminutos sobre la pupa o en las paredes de la celda (lo típico son 3-4 huevos por hembra).
  3. Desarrollo bajo el opérculo: Las larvas de ácaro que emergen (llamadas protoninfas y luego deuteroninfas) son blancas y móviles. Se alimentan ávidamente de la pupa de abeja en desarrollo, provocándole lesiones. En aproximadamente 5-6 días completan su desarrollo a ácaros adultos jóvenes. Por lo general, de esos huevos nacerá un macho y varias hembras (el patrón común es un macho y 1-3 hembras por celda infestada).
  4. Emergencia junto con la abeja: Al llegar el momento de la emergencia de la abeja adulta, aproximadamente 7 días después de la postura de los huevos (lo que coincide con ~21 días desde que el huevo de abeja fue puesto, en el caso de obreras), la joven abeja sale de su celda arrastrando consigo a los ácaros. Tanto la madre original de Tropilaelaps como los nuevos adultos (hembras y machos) salen de la celda junto a la abeja naciente.
  5. Dispersión y reinfección: Una vez fuera, los ácaros Tropilaelaps buscan inmediatamente nuevas celdas de cría en estado de preoperculación para invadirlas en cuanto sean selladas. Tienen un margen muy corto (1-2 días) para hacerlo, porque no pueden alimentarse en el cuerpo de la abeja recién nacida. Así, más del 95% de los ácaros adultos Tropilaelaps se introducen en otra celda en los primeros 2 días tras emerger. Este ciclo continúa mientras haya cría presente en la colmena.

Esquema del ciclo de vida (en días) de Tropilaelaps en una celda de abeja obrera. La hembra adulta invade la celda (flecha roja) poco antes de la operculación (día 8 aprox. del desarrollo de la cría). Dentro de la celda cerrada, pone hasta 4 huevos (óvalos blancos en el esquema) que eclosionan rápidamente. Se suceden varios estadios de ninfa (indicados en blanco) y al cabo de ~1 semana emergen 2-3 ácaros adultos junto con la abeja joven (día ~21 desde el inicio del desarrollo). Inmediatamente, los ácaros adultos (madre original e hijos) buscarán nuevas celdas operculadas para reiniciar el ciclo.

  1. Dispersión entre colonias: Tropilaelaps puede propagarse a otras colmenas mediante varios mecanismos. Su dispersión natural ocurre cuando abejas portadoras de ácaros entran en colmenas sanas: por ejemplo, abejas dériva (abejas que regresan a la colmena equivocada), colonias en robo (que pillan miel/cría de colmenas debilitadas), o incluso a través de enjambres que se llevan ácaros al fundar nuevas colonias. Sin embargo, dado su corto periodo forético, la dispersión a largas distancias depende en gran medida de la actividad humana: el movimiento de colmenas infestadas, el intercambio de panales con cría entre apiarios, la comercialización de núcleos o paquetes de abejas, e incluso el envío de reinas acompañadas de abejas nodrizas pueden trasladar ácaros Tropilaelaps a nuevos lugares.

En síntesis, Tropilaelaps está especializado en explotar la fase de cría de las abejas. Su éxito radica en reproducirse rápidamente bajo el opérculo y saltar de celda en celda antes de morir de hambre.

Síntomas de una Infestación por Tropilaelaps

  • Cría dañada y mal desarrollada: Al alimentarse de la cría, los Tropilaelaps causan malformaciones en las abejas en desarrollo. Las larvas parasitadas pueden morir antes de completar su metamorfosis, dejando áreas de cría salteada (celdas vacías o con larvas muertas dispersas entre cría sana). En otros casos, las abejas logran nacer pero salen deformes: típicamente con abdómenes reducidos, alas atrofiadas o arrugadas (como las alas en forma de muñón del Virus de Alas Deformadas que también transmite), y patas malformadas o faltantes.
  • Opérculos perforados y cría expulsada: Las abejas enfermeras a menudo detectan que algo anda mal en las celdas parasitadas e intentan limpiarlas. Esto genera opérculos con agujeros o parcialmente abiertos en el panal (un síntoma visible de parasitosis, conocido como “bald brood” o cría con “calvas”). A través de esos orificios a veces se observan pupas blancas mal formadas. Las obreras pueden llegar a desopercular y retirar larvas muertas por la infestación, acumulándose restos de cría momificada en el fondo de la colmena o en la entrada.
  • Disminución de la población adulta: A medida que más cría muere o nace débil, la población de abejas adultas declina rápidamente. Las abejas viejas van muriendo de forma natural, pero no son reemplazadas por jóvenes sanas en igual número. El resultado es una colmena visiblemente débil, con menos abejas cubriendo los cuadros. En infestaciones severas, se puede pasar de una colonia fuerte a una que apenas ocupa 3-4 marcos en pocas semanas. Por ejemplo, en brotes recientes en Asia y Europa del Este, T.
  • Comportamiento de abandono (absconding): Un detalle observado con Tropilaelaps es que, ante infestaciones muy elevadas, las abejas pueden abandonar la colmena por completo. Este comportamiento de huida o absconding es una respuesta natural de las abejas asiáticas (A. dorsata) ante estos parásitos, y las abejas melíferas europeas a veces reaccionan igual cuando la carga de ácaros es insoportable. La colonia básicamente enjambra de manera desesperada, dejando atrás la colmena infestada (lo que generalmente condena a la colmena a morir, pero algunos ácaros podrían viajar en las abejas que se van).
  • Transmisión de patógenos: Al igual que Varroa, Tropilaelaps es vector de varios virus de las abejas, incluyendo el virus de las alas deformadas (DWV) y otros patógenos asociados al síndrome de colapso. Los daños directos de los ácaros se ven agravados por estas infecciones virales que debilitan aún más a las abejas.

En resumen, las consecuencias de Tropilaelaps en una colmena son catastróficas: la cría muere o nace enferma, la población de la colonia cae en picada y, si no se toman medidas, finalmente la colmena colapsa. En términos de tiempo, Tropilaelaps puede hacer colapsar una colonia mucho más rápido que Varroa debido a su dinámica poblacional. Para el apicultor, reconocer estos síntomas de tropilaelapsosis es fundamental.

Detección de Tropilaelaps en la Colmena

Muchos de ellos imitan a la varroosis tradicional, por lo que en zonas donde Tropilaelaps aún no está presente podría confundirse el problema con una Varroa fuera de control. Detectar Tropilaelaps en una colmena puede ser todo un desafío, especialmente para apicultores poco experimentados, porque este ácaro pasa la mayor parte de su vida escondido en las celdas operculadas. Sin embargo, con las técnicas adecuadas de monitoreo es posible identificar una infestación antes de que sea demasiado tarde.

  • Observación de síntomas en la cría: El primer indicio suele venir de los signos en el panal de cría. Durante la revisión rutinaria de la colmena, hay que prestar atención a patrones anormales de cría: áreas salteadas, opérculos hundidos o con agujeritos, presencia de larvas/pupas blancas visibles porque las celdas fueron abiertas por las abejas, etc. Estos signos, como vimos, son comunes tanto a Varroa como a Tropilaelaps (cualquier ácaro que parasita cría producirá efectos similares). Por lo tanto, su presencia indica un problema de ácaros parasitarios, que en la mayoría de regiones del mundo hoy se asumiría Varroa. Sin embargo, si se trata de Tropilaelaps, es probable que la rapidez y severidad de los síntomas llame la atención (por ejemplo, ver cría salteada y montones de abejas deformes a pesar de haber controlado Varroa recientemente podría sugerir algo más, como Tropilaelaps).
  • Búsqueda de ácaros en abejas adultas: Con Varroa, a veces podemos llegar a ver las motitas marrones en el cuerpo de las abejas (especialmente en zánganos o abejas recién emergidas). Con Tropilaelaps, esto es mucho más difícil. Se estima que en una colonia infestada, solo 3-5% de los ácaros Tropilaelaps están en abejas adultas en un momento dado (la gran mayoría está dentro de celdas). Además, por su menor tamaño y color más claro/translúcido, se camuflan fácilmente.
  • Búsqueda de ácaros en los panales: Un método visual útil es sacudir bruscamente los panales para ver si caen ácaros. La técnica coloquial del “bump test” o golpe consiste en retirar un cuadro (preferiblemente con cría) y dar uno o varios golpes secos contra una superficie blanca (por ejemplo, una bandeja plástica, o incluso la tapa de la colmena). Si hay ácaros en fase forética sobre las abejas o en el panal, es posible que caigan con la vibración. Luego inspeccionamos la bandeja en busca de puntitos móviles. Tropilaelaps al caer probablemente seguirá moviéndose rápidamente, lo cual ayuda a distinguirlos de restos de cera.
  • Desoperculado de cría: La herramienta más efectiva es revisar la cría operculada directamente. Seleccionando unos cuantos trozos de panal con cría operculada (idealmente cría de zángano, ya que atrae más ácaros por tener periodo de operculación más largo), podemos desopercular manualmente con cuidado esas celdas y extraer las larvas o pupas con unas pinzas. Al sacar cada larva/pupa, la examinamos en busca de ácaros. Los Tropilaelaps adultos se verán como diminutos ácaros rojizos o beige corriendo en la superficie de la larva, o escondidos en la base de la celda. Las ninfas de Tropilaelaps también pueden verse: son blanquecinas y suelen quedarse inmóviles en la larva o en el jugo larval, pero a simple vista pueden parecer motas de cera. Conviene usar buena luz solar o linterna y quizá una lupa para no pasar nada por alto.

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