Carlos de Habsburgo, conocido como Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, es una figura clave en la historia moderna. Es uno de los monarcas más importantes de la historia moderna de España, pero no nació en dicho país y, de hecho, ni siquiera tenía el castellano como lengua materna.
Carlos V (Gante, Condado de Flandes, 24 de febrero de 1500 - Cuacos de Yuste, España, 21 de septiembre de 1558) fue hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso. Su herencia es la razón de que España se convirtiera en primera potencia mundial.
Carlos nació un 24 de febrero de 1500 en Gante, región de Flandes en la actual Bélgica. La noche del 23 de febrero de 1500 tenía lugar una fiesta en el Palacio de Prinsenhof, en la ciudad de Gante, ahora Bélgica, y el archiduque Felipe de Austria, conocido como Felipe ‘El Hermoso’, era uno de los invitados. Y es que Juana, que tenía entonces 21 años, sintió dolores en el vientre pasada la madrugada, por lo que decidió retirarse hasta la letrina, pensando que se trataba tan solo de una indisposición. Así, el futuro Carlos I de España y V de Alemania vino al mundo en una letrina del Palacio de Prinsenhof ese 24 de febrero de 1500.
Retrato de Carlos V
Infancia y Educación
Segundo de los seis hijos de Juana I (1479-1555) y de Felipe El Hermoso (1478-1506), el futuro Carlos I de España y V de Alemania pasó su infancia en Malinas (Bélgica). Conde de Flandes y Señor de los Países Bajos desde la muerte de su padre en septiembre de 1506, su tía, la Archiduquesa Margarita de Austria (1480-1530) -viuda del Príncipe Juan (1478-1497), segundogénito de los Reyes Católicos, y hermana menor de Felipe El Hermoso-, ejerció la Regencia hasta que en 1515 fue declarado mayor de edad. Su educación estuvo a cargo de Adriano de Utrecht, futuro Papa Adriano VI. Si bien el entonces Príncipe Carlos contó con un preceptor español, Luis Cabeza de Vaca, su infancia y primera juventud transcurrieron en un ambiente cultural predominantemente francófono.
Carlos nació en Gante, perteneciente al Condado de Flandes, una de las muchas posesiones de los Habsburgo. Era nieto de los Reyes Católicos y su abuelo materno, Fernando el Católico, envió al humanista Luis Cabeza de Vaca para que le enseñara la lengua castellana por si algún día heredaba el trono.
El Desafío del Idioma Castellano
Sin embargo, cuando llegó a España en 1517 para asumir el trono como rey de Castilla, su conocimiento del castellano era muy limitado. Su educación había sido principalmente en francés y flamenco, los idiomas predominantes de su entorno, y su formación en latín y castellano era muy básica. Esto provocó que el inicio de su reinado fuera complicado ya que muchos lo recibieron como un forastero, especialmente los partidarios de su madre, la reina Juana, que había sido incapacitada para gobernar debido a su presunta locura. La corte castellana era muy orgullosa y hablar mal el idioma era motivo de burla y desprecio.
Carlos hablaba español con un fuerte acento extranjero y cometía muchos errores gramaticales y de pronunciación. Esta falta de fluidez dificultaba sus interacciones con la nobleza: muchos cortesanos y miembros de la aristocracia se sintieron ofendidos por su incapacidad para expresarse bien en el idioma del reino y esto, sumado a su preferencia por rodearse de consejeros flamencos, generó tensiones y descontento entre los nobles.
En 1518 las Cortes de Castilla finalmente lo aceptaron como rey, pero no sin una serie de peticiones, entre las cuales figuraban la obligación de aprender a hablar y escribir castellano correctamente, la prohibición de sacar metales preciosos y caballos del territorio de Castilla y que no nombrase a extranjeros como parte de su corte. El nuevo monarca pronto se dio cuenta de la importancia de dominar el idioma del reino.
El Imperio Español bajo el reinado de Carlos V
Matrimonio e Hijos
El 11 de marzo de 1526 contrajo matrimonio en Sevilla con Isabel de Portugal (1503-1539). La pareja real tuvo cinco hijos: el futuro Felipe II (1527-1598); la Infanta María (1528-1603), Emperatriz de Alemania como esposa de Maximiliano II de Austria (1527-1576); el Infante Fernando (1529-1530); la Infanta Juana (1535-1573), Princesa heredera de Portugal por su matrimonio con el príncipe Juan -hijo mayor del monarca portugués Juan III y de Catalina, hermana de Carlos V-, y el Infante Juan (1537-1538). Tras la muerte de Isabel de Portugal el 1 de mayo de 1539, Carlos I permaneció viudo hasta su muerte.
El Monarca también fue padre de dos hijos extramaritales: Margarita de Austria (1521-1586), Duquesa de Parma como esposa, primero, de Alejandro de Médicis, I duque de Florencia, y después de Octavio Farnesio, duque de Parma, y futura Gobernadora de los Países Bajos, y Don Juan de Austria (1547-1578), uno de los artífices de la victoria de Lepanto frente a los turcos el 7 de octubre de 1571.
Hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, se convirtió en rey de España con tan solo 16 años. Solo cuatro después, recibió de su abuelo Maximiliano I de Habsburgo la corona del Sacro Imperio Romano Germánico.
Reinado y Política
Carlos I se convirtió en Rey de España tras la muerte de su abuelo materno, Fernando El Católico, el 25 de enero de 1516. Debido a la inestabilidad mental de su madre, la Reina Juana, se dispuso que el nuevo Monarca reinara conjuntamente con ella, quien por su parte continuó recluida en Tordesillas hasta su muerte el 12 de abril de 1555. El 28 de junio de 1519, Carlos fue elegido Emperador de Alemania con el nombre de Carlos V, tras el fallecimiento de su abuelo paterno, el Emperador Maximiliano I, en enero de ese mismo año.
Los comienzos del nuevo reinado se caracterizaron por la inestabilidad. La incomprensión hacia los intereses europeos del Monarca, añadida a la conflictividad reinante en las grandes ciudades y a los errores iniciales de Carlos I, como las mercedes y cargos públicos que concedió a algunos de sus consejeros flamencos, se encontraron en el origen del estallido en 1520 de la revuelta de las “Comunidades” en Castilla y del movimiento agermanado en Valencia y Mallorca. Ambas insurrecciones, que pusieron en tela de juicio la autoridad real, se prolongaron hasta 1522, año en el que fueron sofocadas definitivamente por las fuerzas leales al Monarca y éste aprobó la concesión de un “perdón general”.
De fuertes valores cristianos, su objetivo fue consolidar los territorios de ultramar, no solo militarmente, sino a través de la evangelización. En Europa, tuvo que contener el avance del Imperio otomano y la amenaza que suponía la Reforma protestante de Martín Lutero.
En calidad de Soberano, Carlos I aspiró a consolidar la posición de la Monarquía Hispánica como potencia hegemónica en las relaciones internacionales europeas. A lo largo de su reinado, la política exterior carolina estuvo condicionada por la rivalidad con Francia y el Imperio Otomano, las consecuencias de la ruptura religiosa en Alemania y la amplitud de los frentes militares a los que el Monarca hubo de prestar atención. La participación española en los conflictos bélicos de la Europa de la primera mitad del Quinientos se saldó con éxitos notables como las victorias de Pavía (1525) y Mühlberg (1547), la toma de Túnez (1535) y la incorporación del Ducado de Milán a los territorios bajo soberanía de la Monarquía Hispánica (1540), pero también con fracasos como los de la “Jornada de Argel” (1541), la precipitada huida de Carlos I de Innsbruck (1552) o la firma de la Paz de Augsburgo (1555), que consumó la división religiosa en el Imperio alemán.
Frente a este balance desigual en el ámbito europeo, en el continente americano son de destacar la conquista de los Imperios Azteca e Inca por las huestes a las órdenes de Hernán Cortes y Francisco Pizarro, en 1521 y 1533 respectivamente; la creación de los virreinatos de Nueva España (1535) y Perú (1542), o la culminación de la primera vuelta al mundo por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano entre 1519 y 1522. En 1524, Pizarro partió de Panamá a la conquista del reino de Birú.
Bajo su mando la cultura española inició el denominado Siglo de Oro, un periodo de esplendor artístico y literario.
Carlos I rey de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, es sin lugar a dudas una de las figuras de la historia moderna, que ha llamado más la atención de los historiadores. Su hegemonía y liderazgo en la Europa de su tiempo, fue única y distinta a todos los anteriores monarcas.
El emperador Carlos, fue en su proceder un precursor de la globalización, con la espada en mano anheló un orbe católico tratando de hacer realidad el inicio de un imperio universal cristiano, pero para ello necesitaba el Milanesado como medio de unión de sus reinos. Esto lo consiguió en 1526, a través del Tratado de Madrid, y también el ducado de Borgoña al vencer en 1522 al rey francés Francisco I en Bicoca y en 1525 en Pavía, devolviéndole el dominio sobre el norte de Italia.
Carlos V en la batalla de Mühlberg
Abdicación y Muerte
Decepcionado con los resultados de su política exterior, entre octubre de 1555 y enero de 1556 Carlos I renunció a los territorios bajo la soberanía de la Monarquía Hispánica en favor de su hijo, Felipe II, en tanto la Corona imperial pasaba a su hermano Fernando (1503-1563). Tras su abdicación, el Monarca regresó a España. Desde febrero de 1557 se instaló en una Casa-Palacio aneja al Monasterio de Yuste (Cáceres), donde falleció el 21 de septiembre de 1558.
El Legado de Carlos V
¿SABÍAIS QUE… el emperador Carlos V nació en un retrete? Su madre, Juana, que asistió a una fiesta en el Palacio de Prinsenhof, en Gante, el 23 de febrero de 1500, para acompañar a su marido, que tenía más peligro que una piraña en un bidé rodeado de tanta cortesana bella. Y así, con su barrigón a cuestas, se presentó junto con él en dicha fiesta. Durante la madrugada sintió ganas de ir al baño. Lo que viene siendo un apretón, vamos; y una vez allí, lo que salió fue una criatura sonrosada y pegando chillidos.
El emperador Carlos fue, en su manera de ejercer la política internacional, un avanzado precursor de la globalización en Europa y un convencido defensor de la mundialización. La hegemonía que practicó hizo que se desarrollara un orden de mercado internacional liberal.
Como reflexiona Joseph Pérez en sus conclusiones, este es el legado de Carlos V a la historia Universal y su significación histórica de la política imperial de Carlos V. Esta política se nos presenta como «un fruto tardío del Medievo», intuición que corrobora la ausencia de América dentro del concepto imperial, y esta ausencia revela por sí sola la vivencia en la mente carolina de una universitas medieval que en el s. xvi, ya no era más que un recuerdo. Por consiguiente, la idea imperial de Carlos V se nos presenta como una anticipación de los vínculos culturales y morales que la posteridad habría de potenciar y que en el siglo que nos toca vivir cobran singular transcendencia. En ello podría basarse el legado del emperador Carlos V a la historia universal.
Existió un mercado financiero que sustentó ese poder político. Por lo tanto América operó como un espacio ampliado del mercado capitalista de entonces, recibiendo productos de Europa y exportando oro a través del Consulado de Sevilla.
Carlos V, el popularmente conocido como «Carlos I de España y V de Alemania», nació en Gante en el año 1500, hijo de Juana «la Loca» y Felipe «el Hermoso». Carlos fue un destacado punto de unión entre la historia española y la flamenca, pues era hijo de Juana «la Loca» y nieto de los Reyes Católicos. Bajo su reinado, tanto Castilla, los Países Bajos como el Sacro Imperio Romano Germánico fueron territorios prósperos, si bien también es cierto que fue una figura contradictoria y con muchos detractores: para algunos, llegó a ser «el rey del mundo»; para otros, era «el extranjero», el extraño que miraba por el bien de otras tierras. Llegó a Castilla de adolescente tras haber crecido en Flandes y sin apenas hablar castellano. A pesar de eso, una vez se hubo asentado en España y formado una vida en ella con su esposa Isabel de Portugal, los flamencos sentían que Carlos los había dejado de lado y que velaba más por el bien de «las Españas» que por su tierra natal.
Gante está lleno de elementos que nos recuerdan al Rey Emperador: la calle Keizer Karel («Emperador Carlos» en flamenco), bares con nombres como pueden ser «Charles Quint» o «Carlos Quinto», y su estatua en el barrio de Prinsenhof, que fue una donación de la ciudad de Toledo. En la placa bajo la estatua se lee la siguiente inscripción: Emperador Carlos. 1500-1558. Donación de la ciudad imperial española de Toledo a la ciudad de nacimiento de Carlos V.
