¿Dónde nace la democracia moderna? Historia y evolución

La democracia moderna es el resultado de un largo proceso histórico que se remonta a la antigua Grecia y que ha evolucionado a través de diferentes etapas y contextos. A pesar de que tradicionalmente se ha considerado la democracia ateniense como el referente original, la antropología ha localizado formas de proto-democracia en pequeños grupos de cazadores-recolectores, anteriores a las sociedades agrarias.

En estos grupos, las decisiones se toman por consenso, a menudo sin la designación de un jefe, identificándose como tribalismo o democracias primitivas. En estas comunidades, las discusiones cara a cara en un consejo o con un líder respaldado por los ancianos son comunes. De hecho, la palabra "senado" proviene del latín "senatus", Consejo de los Ancianos, reflejando la importancia de la experiencia y la sabiduría en la toma de decisiones.

Estatua de la Democracia.

El nacimiento de la democracia en Atenas

El concepto y nombre de «democracia» como forma de gobierno se origina en la antigua Atenas alrededor del año 508 a. C. En la antigua Grecia, donde había muchas ciudades-estado con diferentes formas de gobierno, la democracia contrastaba con el gobierno de las élites (aristocracia), de una sola persona (monarquía), de tiranos (tiranía), etc. Aunque se considera ampliamente que la Atenas del siglo V a. C. fue el primer estado en desarrollar un sofisticado sistema de gobierno que hoy llamamos democracia, en los últimos tiempos, muchos estudiosos han explorado la posibilidad de que los avances hacia el gobierno democrático ocurriesen de forma independiente en el Cercano Oriente, el subcontinente indio y en otros lugares antes. A pesar de ello el gran arquetipo de la democracia de la que se nutren las naciones modernas, proviene del legislador Solón (c. 638 - c. 558 a. C.), ateniense de ascendencia noble que fue también poeta lírico y clasificado como uno de los Siete Sabios del mundo antiguo.

La palabra democracia proviene del griego demokratía, que significa "gobierno popular". En 594 a. C., Solón fue nombrado primer arconte de Atenas e inició reformas económicas y constitucionales para aliviar el conflicto social causado por las desigualdades. Sin embargo, es importante recordar que en aquellos tiempos, la palabra "pueblo" no representaba a la totalidad de la población adulta, sino a una parte limitada: hombres libres. No incluía a mujeres, niños, extranjeros o esclavos. En promedio, cada familia de 4 personas tenía por los menos un esclavo. Es decir, que un 40% de la población ateniense estaba compuesta de esclavos. Las personas que podían participar en la vida política constituían en torno al 10% de la población total.

Retrato del legislador Solón por Merry Joseph Blondel.

Clístenes y la consolidación de la democracia ateniense

Clístenes pertenecía a la noble familia de los Alcmeónidas, una de las que habían regido tradicionalmente la política ateniense. Los Alcmeónidas habían apoyado a Solón y tiempo después alardearían de haber luchado siempre por las libertades atenienses. Tras el asesinato de Hiparco por Harmodio y Aristogitón, Hipias redobló la represión, ordenando incluso el desarme de los ciudadanos. Clístenes y su familia se alinearon entonces plenamente con el bando opuesto a la tiranía.

De este modo, entre los años 507 y 501 a.C., Clístenes puso en marcha una profunda reforma del Estado ateniense. La idea era aliviar los conflictos sociales mediante una transformación radical de la organización religiosa y política que restara influencia a los clanes nobiliarios. Así, Clístenes introdujo una nueva división del pueblo en diez tribus; aumentó los miembros de la Boulé, el Consejo o Senado creado por Solón, hasta quinientos, cincuenta por cada tribu; dio mayor poder a la Asamblea general (Ekklesia), y promovió la designación a las magistraturas por sorteo.

La Revolución Americana y el nacimiento de una nueva democracia

Aunque distintas formas de organización democrática han existido durante la Edad Media, el gran resurgir de la democracia se ha dado en los tiempos modernos. A partir, principalmente, del siglo XVII y XVIII, se empiezan a instaurar procesos asamblearios en países como Estados Unidos, Suiza, Reino Unido, Canadá, Holanda o Nueva Zelanda. La democracia moderna ha estado vinculada económicamente al surgimiento y predominio del capitalismo moderno. Se ha dado un fenómeno en el que ambas formas de organización (económico-liberal y político-democrática) han operado como dos caras de una misma moneda.

Los habitantes de las Trece Colonias inglesas en Norteamérica no querían pagar impuestos que no hubiesen aprobado ellos mismos. Muchos habían emigrado al nuevo mundo en busca de libertad para practicar su religión, porque pertenecían a sectas minoritarias que era maltratadas en Inglaterra, tenían por tanto un alto sentido de sus derechos civiles. En definitiva, los norteamericanos tenían muy alta la autoestima, se sabían hombres libres, capaces de gobernar eficazmente sus comunidades y de defender sus derechos con su propio fusil.

El punto álgido de la Revolución Americana fue, obviamente, la Declaración de Independencia. Tras el rompimiento de las hostilidades en Lexington se había reunido un Segundo Congreso Continental, de nuevo en Filadelfia, y allí se planteó romper todos los lazos con la corona inglesa y proclamar una república. En el Antiguo Régimen los súbditos veían al rey como una figura sagrada, incapaz de hacer el mal. Estaba extendida la inocente idea de que todo lo malo que hiciese la autoridad era culpa de consejeros perversos y ministros corruptos, que engañaban al rey. Bastaría con hacer saber al rey la verdad para que arreglase los problemas.

Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

El papel de los partidos políticos en la democracia moderna

Los partidos políticos, en definitiva, han sido el instrumento central para construir una democracia representativa y elitista. Una democracia temerosa del poder de los ciudadanos, tanto por su potencial revolucionario como por la mediocridad del pueblo medio. Esta era la gran preocupación de Alexis de Tocqueville. Así pues, los partidos políticos surgen en el marco de un determinado tipo de democracia y se adaptan a sus requerimientos.

Hoy, sin embargo, las circunstancias se han transformado y bajo el grito de “no nos representan” se condensa la impugnación a una democracia elitista basada en la intermediación. Una impugnación que ha descolocado a los partidos políticos, abriendo una profunda grieta entre su funcionalidad del pasado y las exigencias de un nuevo contexto.

Personalmente, no comparto este diagnóstico. Coincido en reconocer el agotamiento del modelo de intermediación elitista tal como se ha venido desarrollando, pero me parece poco probable un retorno a la democracia de la antigüedad. En sociedades tan complejas como las nuestras difícilmente podremos prescindir de la intermediación, aunque seguro que deberemos aprender a reformularla.

Los partidos políticos, por lo tanto, deberían propiciar que los ciudadanos hablaran, debatieran y expresaran sus opiniones. En definitiva, durante el siglo XX los partidos han puesto a los ciudadanos a su servicio, utilizándolos para acceder al poder. Quizá no lo hacían con mala intención y, en realidad, su tarea generó importantes incrementos en el bienestar colectivo. Pero hoy los ciudadanos ya no aceptan esta intermediación que los instrumentaliza. Y el reto del siglo XXI es invertir la relación, poniendo a los partidos al servicio de la ciudadanía, de sus voces y de sus proyectos de transformación.

En resumen, la democracia moderna es un sistema complejo y en constante evolución, que ha sido influenciado por una variedad de factores históricos, sociales y económicos. Aunque ha demostrado ser el "menos malo" de los sistemas de gobierno, sigue presentando desafíos y necesita ser adaptada a las necesidades de la sociedad actual.

La Antigua Grecia: ATENAS - Resumen | Evolución Política, Organización Social, Economía...

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