El Origen y las Características del Arte Románico

El arte románico fue el primer arte unificado del mundo cristiano occidental y se desarrolló en los siglos XI y XII, llegando en algunas áreas hasta el año 1250. Sus ejes estuvieron en Francia (Loira, Languedoc y Rosellón) e Italia (Lombardía).

El término románico fue inventado por el arqueólogo francés Charles de Gerville en 1818, al descubrir erróneamente que los edificios europeos de la Alta Edad Media se parecían a las construcciones de Roma. Esta teoría evolutiva se ha visto depurada en nuestros días: el románico es un estilo autónomo que nace y se desarrolla durante el siglo XI y primera mitad del XII, coincidiendo con el renacimiento de la orden monástica benedictina, con el flujo de las peregrinaciones y con la épica de las cruzadas. En su génesis intervienen la herencia clásica y bárbara, pero también se integran en su disciplina las influencias califales de Córdoba y las orientales de Bizancio.

Si el arte romano estaba marcado por el carácter práctico y el prerrománico por el desconocimiento y la inseguridad técnica, el arte románico se caracterizó por su marcada espiritualidad, que fue la que le dio su impronta unitaria, siendo considerado el primero estilo internacional de la cultura occidental.

Como manifestación artística de la sociedad feudal se ha considerado al románico que no fue simplemente un arte monástico sino también un arte aristocrático y rural, como expresión de la superioridad social de los dos estamentos que culminan la pirámide social: clero y nobleza. En esta época se construyeron castillos, monasterios e iglesias, edificios todos ellos con una fuerte carga simbólica, acentuada por el mundo estático y trascendente que representaban sus pinturas y relieves, sobre todo en los religiosos.

En este contexto hay que entender la estética y la ética del románico, que adquiere una función didáctico-cristiana de glorificación o temor a Dios. Un arte que habla de las verdades eternas de la fe y de la esperanza en el más allá, puesto que en el más acá la vida era muy dura para la mayor parte de la población.

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Características Generales de la Arquitectura Románica

Casi todos los elementos de la arquitectura románica pueden encontrarse en los estilos precedentes; pero no basta la yuxtaposición de una serie de rasgos para configurar un estilo, es preciso un espíritu nuevo. El muro construido con sillares, el pilar y la columna habían sido utilizados en los siglos anteriores, pero en el X la civilización occidental concebía el recinto arquitectónico por sus valores espaciales, en contraste con Grecia y Roma.

En la planta todas las líneas están determinadas por la cabecera. Con el aumento progresivo del culto a los santos y la costumbre de la celebración diaria de la misa es necesario multiplicar los altares y capillas. La solución más corriente es la construcción de un ábside al fondo de cada nave. El ábside (de 1 a 7) representa con su forma curva, cobijadora del altar, uno de los grandes hallazgos de la arquitectura.

Los templos suelen ser de una o tres naves con forma de cruz latina, con crucero señalado por mayor anchura del tramo. El crucero, a la vez, puede estar dividido en otras tres naves. En las iglesias llamadas de peregrinación, como en las catedrales, aparece la girola o nave que da la vuelta por detrás del altar mayor, a la que se abren una serie de capillas. La finalidad de la girola está determinada por la necesidad de facilitar la circulación de los fieles en torno a las reliquias que se veneran en el altar mayor.

En el punto en que su cruza la nace central con el crucero se coloca el cimborrio con forma de torre, que tiene la función de remarcar en altura este espacio que antecede al altar.

Elementos sostenidos: El elemento determinante es la bóveda de cañón, o sea, de sección semicircular, dividida en tramos o sectores mediante arcos fajones que se apoyan en los pilares con columnas adosadas (pilar compuesto), y que se corresponden exteriormente con los contrafuertes. En las iglesias basilicales se había recurrido a las cubiertas de madera, pero razones de seguridad (el peligro de incendios) y estéticas influyeron en la generalización de la cubierta de piedra curvilínea, que exigía complicados cálculos de ingeniería. En diferentes sitios al mismo tiempo se descubre el procedimiento para cubrir con bóveda de cañón grandes espacios.

También son frecuentes las bóvedas de aristas, para los tramos cuadrados laterales, y la de horno o de cuarto de esfera prolongado para los ábsides. Se emplean cúpulas sobre trompas (arcos que se sitúan en los ángulos) o bien sobre pechinas (triángulos esféricos) que facilitan en un caso u otro el paso de la planta cuadrada o rectangular del tramo a la base octogonal o circular de la cúpula.

Una serie de elementos sostienen este imponente entramado de piedra. Arcos de refuerzo dividen en tramos la bóveda (arcos fajones) y descargan sobre los pilares, que a su vez están enlazados por arcos paralelos al eje de la bóveda (arcos formeros). En muchos casos una galería alta o triforio está cubierto por media bóveda que actúa como descarga de la nave central hacia el muro.

El arco de medio punto, muy pronto doblado (uno mayor cobijando a otro menor), resaltando su intradós, sobre otro más estrecho, es el preferido. El deseo de adornarlos desembocó en su disposición abocinada, en las que una serie de arcos cada vez más estrechos encuadran el acceso con lo cual además de adornar arcos, éstos se convierten a su vez en elementos ornamentales.

Elementos sustentantes: El muro de sillería se impone, ya que el sillar no puede tener una forma caprichosa, es la unión de la geometría y la piedra, muro recio que sujete la pesada cubierta. En correlación con los arcos transversales que en él descargan, se refuerza con estribos y contrafuertes. En los sillares se observan con frecuencia signos (marcas de cantero) que corresponden a los diversos grupos o maestros que intervienen en la construcción.

La columna no puede ser ya el único elemento sustentante pues para sostener la gran bóveda de piedra típica del románico es preciso el pilar, más robusto, aunque con frecuencia se alterna o se adosa la columna al denominado pilar compuesto. Las ventanas son estrechas, como exige el sistema de peso de la bóveda de cañón y quizás como deseo de la sensibilidad pietista de la época. Con el triforio se pueden resolver algunos de los problemas de la luz, pero los edificios son oscuros y se distinguen por su masa, que ofrece escasos puntos de comunicación con el exterior.

Los monasterios se construían lejos de los núcleos urbanos manteniendo el esquema del monasterio carolingio de Saint-gall. Los cluniacenses, que desempeñarán un papel fundamental en la difusión del románico, va a ser la que establezca un modelo de monasterio de validez casi universal. Sabemos que el monasterio de Cluny constaba de sala capitular, locutorio, refectorio, cocina, bodega, enfermería, hospedería, baños turcos, iglesia, el claustro y huerta. Su fuente de ingresos provenía de los diezmos, la generosidad de los nobles y de los peregrinos que los visitaban.

El edificio arquetípico es el templo:

  • Tiende a la horizontalidad predominando el macizo sobre el vano.
  • La monumentalidad responde al interés de imitar los grandes edificios romanos como vehículo propagandístico de la iglesia.
  • Perdurabilidad, “carácter eterno”, por eso utilizan materiales duraderos como la piedra

La planta del templo suele ser de cruz latina, evolución de la basilical, con crucero, cabecera con ábsides y pórtico en la entrada a veces. En las iglesias de peregrinación el ábside central suele estar rodeado por una nave semicircular llamada girola o deambulatorio, que da la vuelta al altar mayor y es una prolongación de las naves laterales.

En la fachada nos encontramos con torres. El alzado: las naves centrales más altas que las laterales, posibilitando la iluminación del templo y las laterales sirven de refuerzo para la central. El segundo piso de la nave central recibe el nombre de tribuna y al conjunto de aperturas sobre la nave central se le llama triforio. En el crucero se levanta normalmente un cuerpo poligonal llamado cimborrio que sobresale sobre el conjunto del edificio, coronándose a veces por una linterna.

Los muros se refuerzan con contrafuertes y la necesidad de robustez impide la apertura de vanos. Fachadas a los pies de las naves y en los extremos del crucero enmarcadas por torres, y concentra los principales programas doctrinales del edificio.

Simbolismo:

  • Templo es la morada de Dios.
  • La nave es cuadrada o rectangular, simbolizando la tierra.
  • La cabecera semicircular es el cielo. Las cúpulas son símbolo de la esfera celestial. Las torres son el cielo a alcanzar.
  • Las partes de la iglesia también simbolizan el cuerpo de Cristo: cruz latina, pies, brazo, cabeza.
  • La cabecera orienta hacia oriente donde aparecen los primeros rayos de luz del alba. En el altar está cristo, luz del mundo, que ilumina Al hombre y lo saca de las tinieblas.

Arquitectura Románica en España

Importante desarrollo en gran medida motivado por el Camino de Santiago (promovido por la orden de Cluny), produciéndose la penetración de los modelos franceses. También influirá la presencia musulmana y su arte.

En España el desarrollo del románico está unido a los fenómenos de renovación religiosa e intelectual que tienen lugar dentro de un marco histórico y social concreto (la Reconquista). El románico se extiende por el norte peninsular, ya que el sur está ocupado por los musulmanes, y de este a oeste, desde Cataluña hasta el camino de Santiago.

Cada región aporta variaciones que hace más sugestivo el estudio del románico español, a la vez que por aporte de elementos carolingios, románicos franceses, lombardos y árabes, consiguiendo los artistas cristianos de la Península, aprovechando la tradición prerrománica visigótica y asturiana, creando un arte dotado de poderosa personalidad.

Cataluña

En el siglo X Cataluña tiene una situación diferente del resto de los reinos cristianos, y desempeña un papel fundamental como intermediario entre lo islámico y lo cristiano. Se suele utilizar en esta zona un aparejo rústico de sillares irregulares, utilizando como elemento sustentante el pilar cuadrado y arcos de medio punto. Se cubre los techos con cubiertas de madera para las naves y piedra para el ábside, aunque a mediados del siglo XI se extienden las cubiertas pétreas por todo el edificio. La influencia más importante que reciba será de la arquitectura lombarda (norte de Italia), con el uso de las llamadas bandas lombardas.

Destacan los siguientes ejemplos:

  • Monasterio de San Pedro de Roda (1022), de 3 naves y transepto marcado en planta, bóveda de cañón sustentada sobre columnas sobrepuestas, elevadas sobre un podio. Bajo la cabecera se ubica una cripta. Influencia califal en las decoraciones epigráficas de tipo cúfico o elementos florales.
  • Monasterio de Ripoll (1032), mandado construir por el abad Oliba, uno de los promotores del románico catalán. Destaca por su torre inmensa, sus 5 naves y cabecera con 7 ábsides. El exterior se decora con las fajas o bandas lombardas, realizados por cuadrillas de arquitectos y albañiles lombardos que trabajaban de manera trashumante. Muy restaurada en el siglo XIX.
  • San Vicente de Cardona destaca por la cripta de influencia carolingia.
  • San Clemente y Santa María de Tahull, en el valle de Bohí, destacan por su inmersión en la naturaleza, su torre aislada y los frescos de los ábsides.
  • En el siglo XII es de destacar la Seo de Urgell, al igual que las Catedrales de Lleida y Tarragona como transición del románico al gótico (siglos XII-XIII).
Región Ejemplos Destacados Características
Cataluña Monasterio de San Pedro de Roda, Monasterio de Ripoll, San Vicente de Cardona, San Clemente de Tahull Arquitectura lombarda, bandas lombardas, uso de piedra y madera
Aragón y Navarra Monasterio de Leyre, Castillo de Loarre, San Juan de la Peña, Catedral de Jaca Influencia musulmana, ajedrezados en la decoración
Castilla y León Colegiata de San Isidoro Desarrollo motivado por el Camino de Santiago

Interior de San Clemente de Tahull, ejemplo del románico catalán.

Aragón y Navarra

Del siglo XI destacan el Monasterio de Leyre, con su cripta sustentada por gruesos pilares y el castillo de Loarre, por su capilla abovedada con ábside semicircular e influenciado por las fortificaciones musulmanas. También es interesante San Juan de la Peña por la unión entre la arquitectura y la naturaleza, ya que su claustro de valiosos capiteles prescinde de la cubierta al situarse bajo una roca.

La Catedral de Jaca (1075) es una iglesia del camino francés de Santiago muy influyente y decorada en el ábside con ajedrezados, cuyo uso se generalizará y tomará la denominación de taqueado jaqués. Esta iglesia, que influirá a San Martín de Fromista, es de 3 naves separadas por pilares cruciformes y columnas de forma alterna. 3 ábsides semicirculares y en el crucero cúpula sobre trompas reforzada por nervios entrecruzados en el centro. La bóveda románica se perdió siendo sustituida por una de crucería gótica en el siglo XVI.

Castilla y León

En León destaca la Colegiata de San Isidoro.

Conclusión

Por encima de las variedades regionales, el románico nos ofrece el primer estilo internacional de la Edad Media. Los elementos comunes son más importantes que los diferenciales y existen por encima de las fronteras y por lo tanto se trata de la expresión artística de una época antes que de un país o un reino.

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