A lo largo de la historia, diversas culturas han venerado a deidades femeninas asociadas con el amor, la fertilidad y la belleza. Estas diosas, con sus nombres y mitos, reflejan las creencias y valores de las sociedades que las adoraban. Exploraremos algunas de las más destacadas, desde la antigua Mesopotamia hasta la mitología griega y romana, así como otras culturas.
Astarté: La Diosa Fenicia en la Península Ibérica
Si nos remontamos a la mitología asociada al sur de la Península, es probable que recordemos Tarteso, la 'primera civilización de Occidente' o en los primeros hitos de lo que sería la Bética romana. En épocas remotas en las que florecieron las sociedades de la zona del Guadalquivir, una de las diosas más antiguas y veneradas fue Astarté. De origen cananeo-feinicio, esta diosa protectora de la fertilidad, la guerra y los astros se hizo un hueco en los corazones de muchas generaciones de la región, mucho antes de que surgieran las tradiciones de cofradías o de que la Macarena fuese tan icónica para los sevillanos.
Esta enigmática figura, arraigada en la antigua Mesopotamia, era conocida también como Ishtar (o Inanna) en la cultura asiria y babilónica.
Raíces Orientales: De Inanna a Astarté
El nombre Astarté puede rastrearse hasta las diosas Inanna (en Sumeria es la antigua diosa del amor, la fertilidad o la procreación) e Ishtar (en Acadia y Babilonia), divinidades conectadas tanto con la sensualidad como la guerra. Cuando los fenicios expandieron exitosamente sus rutas comerciales por el Mediterráneo, llevaron consigo sus creencias y cultos. Y fue así como llegó Astarté a enclaves como Gadir (Cádiz) o Malaka (Málaga) desde la zona de Líbano y Siria.
Una vez que se adaptó esta deidad, también asumió su naturaleza dual de protectora de la fecundidad, así como sus aspectos guerreros y celestes. En muchas representaciones, aparece sosteniendo armas o escoltada por leones, caballos y palomas.
La Diosa en el Sur Peninsular
La temprana presencia fenicia en la zona de Huelva, Cádiz y Sevilla fue el escenario perfecto para que el culto se integrara con ritos locales. Se han encontrado en algunos yacimientos de corte tartésico e ibérico, multitud de estatuillas y ornamentos que, se cree estaban dedicados a la diosa Astarté. De hecho, hay evidencia de que en ciertos núcleos, podía ser la diosa dinástica que velara por el monarca y su linaje. Aunque existen pocos registros escritos, las fuentes arqueológicas y las menciones posteriores exponen ceremonias y rituales donde se honraba su poder para la creación.
Algunas alusiones sugieren ritos de purificación con agua y vino, e incluso podrían haber existido ciertas prácticas con matiz sexual, algo común en cultos a diosas relacionadas con la fertilidad. Recordemos que en la antigua Roma se celebraban las Lupercales, fiestas para estimular la fertilidad en las que se llevaban a cabo prácticas sexuales desenfrenadas donde todo aquel daba rienda suelta a su instinto más animal.
Rasgos más Distintivos de Astarté
Aparte de ser una diosa dedicada a la vida en todas sus facetas, también lo era de la guerra, de ahí que, en algunas estatuas aparezca con cuernos o casco y armas y en otras desnuda y sosteniendo atributos vinculados a la mujer y a la fecundidad. Muchas de las representaciones ibéricas y fenicias se muestran así.
Los rasgos arqueológicos que comparten Tartessos y la influencia fenicia sugieren una devoción y respeto hacia esta diosa en el sur de la península ibérica y, bajo este influjo, la sociedad local pudo haber recibido con agrado la idea de una diosa poderosa que velara por la reproducción de cultivos, animales y por la estabilidad política de los líderes. Con el tiempo, primero la romanización y posteriormente, el cristianismo, hicieron que Astarté fuera perdiendo relevancia, transformada, siglos después, en devoción hacia la Virgen (en sus múltiples advocaciones, como la Macarena) en contraposición con aquellos antiguos ritos paganos.
Afrodita: La Diosa Griega del Amor y la Belleza
Afrodita fue la antigua diosa griega de la belleza, del amor, de la fertilidad y del deseo. Con respecto a su nacimiento existen dos relatos diferentes: en la Ilíada, el antiguo escritor Homero dijo que ella era la hija de Zeus y Dione, pero los mitos y poemas posteriores dicen que la diosa del amor se había levantado de la espuma del mar en una concha después de que Cronos arrojara restos del cuerpo de Urano allí. Se dice que cuando Afrodita nació, las Horae (también conocidas como las Horas o las Estaciones) la recibieron con alegría y la vistieron con prendas celestiales. Le pusieron una corona de oro en la cabeza y en sus orejas perforadas colgaban adornos también dorados.
Pero, aunque los poemas más tardíos hablaban de su belleza y dulzura también, generalmente mostraban su otro lado, uno más traicionero y malicioso, a menudo ejerciendo un poder destructivo y mortal sobre los hombres.
El dios de la fragua y el trabajo del metal, Hefesto, era su marido, y era el único dios al que se consideraba físicamente feo. Hefesto hizo todo lo posible por complacer a su hermosa Afrodita creando y diseñando continuamente nuevas joyas y muebles de oro para complacerla. Ya en el Monte Olimpo, Afrodita se sentó en un trono de plata con incrustaciones de berilos y aguamarinas, con la espalda en forma de concha de peregrino, un suave cisne cubriendo el asiento y una esterilla dorada para sus pies, bordada con abejas, manzanas y gorriones.
Frente a Afrodita estaba sentado el dios de la guerra, Ares, y los dos tuvieron una historia de amor que escandalizó a todo el Olimpo. Ares y Afrodita siempre se tomaban de la mano y reían en los rincones del palacio, lo que hacía que su esposo Hefesto se pusiera muy celoso. Incluso en una ocasión Hefesto quiso implicar a los atletas olímpicos para dirimir sobre el comportamiento de Afrodita, pero nadie se atrevía a enfrentarse a ella.
Afrodita era la patrona de los jardines y de los jardineros, así como de los amantes y enamorados. El mirto era su árbol y la rosa, el lirio, el jacinto, el azafrán y el narciso eran elementos sagrados para ella. Sus animales eran el cisne, la paloma, el gorrión y el delfín.
Afrodita: La Diosa del Amor, Pasión y Belleza - Mitología Griega.
Familia y Orígenes
Como hemos visto, el principal mito sobre el nacimiento de Afrodita, la diosa de la belleza, la sensualidad y el amor, es especialmente turbulento. Sin embargo, existen otras versiones sobre el nacimiento de la diosa. Por ejemplo, Homero, el autor de los famosos poemas épicos la Ilíada y la Odisea, sugiere que Afrodita era hija de Zeus y de una una antigua deidad preolímpica llamada Dione.
Sea como fuere, lo que está claro es que Afrodita, poseedora de una belleza incomparable y seductora, no dejaba indiferente a nadie ya fueran simples mortales o divinidades.
En todo caso, Afrodita, la "surgida de la espuma", no tuvo infancia, como sí la tuvieron otras divinidades. De hecho, en todas las imágenes en las que aparece representada se la puede ver adulta e infinitamente hermosa (aunque en muchos mitos menores más tardíos también se la presenta como una mujer vanidosa, caprichosa y malhumorada).
Pero a pesar de estar relacionada con los sentimientos amorosos, el deseo y la sensualidad, las atribuciones de Afrodita fueron más allá de las de una simple diosa del amor.
Amantes y Descendencia
A causa de su inmensa belleza, Zeus temía que Afrodita fuera la causa de violentos enfrentamientos entre los demás dioses. Por ello la casó con Hefesto, el severo, cojo y malcarado dios del fuego y la fragua.
Como no podía ser de otra manera, Hefesto estaba encantado de su matrimonio con Afrodita y, profundamente enamorado, el dios forjó para su reciente esposa hermosas joyas, así como un cinturón que la hacía aún más irresistible para los hombres.
Pero Afrodita era infeliz, y por ello buscó la compañía de otros dioses varones, especialmente la de Ares, el violento aunque muy atractivo dios de la guerra. Hefesto se enteró del adulterio de su esposa por boca del dios Helios (el Sol) y, furioso, planeó atrapar a los amantes con una serie de cadenas invisibles dispuestas sobre el lecho para inmovilizar a la pareja mientras yacía en él.
Pero Ares sospechaba algo. Así que dispuso que uno de sus secuaces preferidos, Alectrión, le avisara cuando Hefesto regresara a casa.
Entonces Hefesto llamó a todos los dioses y pidió no dejar sin castigo aquel acto, pero, contrariamente a lo que esperaba, los demás dioses se mofaron de él diciéndole que ojalá fueran ellos y no el propio Ares quienes tuvieran la suerte de yacer con la diosa. Abochornado por la respuesta, Hefesto decidió no liberarlos hasta que el propio Poseidón, el dios de los mares, le prometiera que Ares sería castigado.
Aunque desgraciadamente para Hefesto, la pareja huyó antes de recibir cualquier tipo de castigo, y Ares, contrariado, convirtió al despistado Alectrión en gallo para que nunca se olvidara de avisar cuando saliera el Sol.
Aunque Ares no fue el único que cayó rendido ante los encantos de Afrodita. Su perturbadora belleza embelesó también a Hermes, el mensajero de los dioses, con el que la diosa dio a luz a Hermafrodito, bautizado de este modo para honrar tanto a su padre como a su madre. Hermafrodito era un joven de gran belleza, lo que no fue obstáculo para que fuese abandonado por la propia Afrodita, que lo dejó al cuidado de las ninfas del monte Olimpo al sentirse culpable por este adulterio.
Otro dios que tuvo relaciones con Afrodita fue Dioniso, el dios del vino, con quien tuvo a Príapo. Aunque algunas versiones afirman que la diosa de la belleza cayó rendida en brazos de Dioniso, también se ha dicho que durante la expedición del dios del vino y la fertilidad a la India, Afrodita le fue infiel y compartió lecho con el bello mortal Adonis.
Otros hijos atribuidos a Afrodita son las diosas Tiqué y Harmonía, Eros, Himeneo y Erice. Pero Afrodita no solo compartió su lecho con las divinidades del Olimpo. También tuvo amantes entre los humanos. Uno de ellos fue el troyano Anquises, con quien tuvo a Eneas.
Esa relación hizo que la diosa tomara parte en la guerra a favor de los troyanos. Asimismo se dice que la diosa tuvo mucha culpa del conflicto, ya que cuando fue declarada por Paris como la diosa mas bella, Afrodita concedió al príncipe troyano el amor de la mujer mas hermosa de su época, Helena, reina de Esparta y esposa de Menelao, lo que desembocaría en la larga y sangrienta guerra de Troya.
Pero no todos los hombres sucumbieron a los encantos de Afrodita. Hubo uno que se le resistió. Se trataba de Hipólito, hijo de Teseo, el rey de Atenas, y de Hipólita, la reina de las amazonas. En un principio, el joven era un ferviente seguidor de la diosa cazadora Ártemis, una divinidad virgen, por lo que todos los intentos de Afrodita por seducirlo acabaron en fracaso. Despechada, Afrodita provocó que la madrastra de Hipólito, Fedra, esposa del ya maduro Teseo, se enamorara perdidamente de él y que el joven príncipe muriera en un espantoso accidente de carro.
Equivalentes de Afrodita en Otras Mitologías
Afrodita estuvo íntimamente ligada con la figura de Astarté, una divinidad mesopotámica asociada al culto a la madre naturaleza, a la vida y a la fertilidad, así como a la exaltación del amor y de los placeres carnales. Relacionada con el planeta Venus, Astarté fue venerada por cananeos, filisteos y fenicios. Con el tiempo, Astarté se convirtió en una diosa de la guerra que exigía ceremonias sangrientas a todos sus seguidores. Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con unos velos, de pie sobre un león.
Por su parte, la romana Venus se identificaba con la diosa griega Afrodita y con la diosa etrusca Turan. Al igual que su homóloga griega, Venus era la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, y se la festejaba en diversas celebraciones y mitos religiosos.
Cuenta Cicerón, en su obra De Natura Deorum (la naturaleza de los dioses), que existieron hasta cuatro diosas Venus. La primera nació del Cielo (Caelus) y del Día (Dies). La segunda fue creada de la espuma. La tercera Venus nació de Júpiter y de Dione, y es la que se desposó con Vulcano (el Hefesto griego). Finalmente, la cuarta habría sido concebida por Siria y Chipre y es la llamada Astarté, que, según la tradición, se desposó con el hermoso Adonis.
También en Egipto encontramos la influencia de Afrodita. Durante el período helenístico, la dinastía ptolemaica reinante adoptó y modificó el concepto egipcio acerca de la divinidad de la realeza. La primera soberana en asociar las divinidades griegas con las egipcias fue Arsínoe II, esposa de Ptolomeo II. Los ptolomeos identificaron de manera muy estrecha a todas sus reinas con la diosa Isis y con otras diosas griegas, muy en particular con Afrodita.
Los rasgos tanto de la diosa Isis, como de la diosa Hathor, a la que se bautizó con el nombre de Hathor Afrodita, se combinaron para justificar el tratamiento divino de las reinas ptolemaicas. Tal vez el ejemplo más paradigmático de ello sea Cleopatra VII, la última reina ptolemaica, que se refería a sí misma como “la nueva Isis”.
Lugares de Culto y Elementos Relacionados con Afrodita
La figura de Afrodita fue venerada en toda Grecia, así como en su lugar de nacimiento, la isla de Chipre. Entre las ciudades donde se levantaron los templos más importantes en su honor se encuentran Pafos (Chipre), la ciudad de Corinto o la ciudad de Cnido, donde Praxíteles esculpió una de sus más celebres esculturas: la Afrodita de Cnido. La mayoría de templos se decoraban con imágenes de la diosa representada como Afrodita Urania, la diosa celestial, o Afrodita Pandemia, la diosa de la fertilidad.
Debido a su conexión con el mar, Afrodita estaba considerada asimismo la protectora de todos aquellos que navegaban, por ello recibió los epítetos de Afrodita Pontia (del océano profundo) o Afrodita Euploia (del viaje justo). A la diosa también se la asoció con el planeta Venus como estrella vespertina.
Diversas aves acuáticas, incluidos los cisnes, los gansos o los patos, le fueron dedicados, así como plantas como la rosa y el mirto, un tipo de arbusto que, según un mito, fue en origen una sacerdotisa de Afrodita llamada Myrina.
Parvati: La Diosa Madre del Hinduismo
Parvati es la Diosa Madre del hinduísmo y una de las divinidades más veneradas en Asia. ¿Quieres conocer mejor a Parvati, la gran diosa que, junto a Shiva, equilibra el mundo? Si has leído nuestros contenidos anteriores sobre diosas o ya te habías adentrado en la mitología hindú, sabrás que ésta es muy compleja.
La historia de Parvati bajo este nombre comienza en el llamado periodo épico de la India (entre mediados del primer milenio A.C. y el primer milenio D.C.), cuando aparece tanto en el Ramayana como el Mahabharata.
El nombre de la diosa explica en parte su origen. Por un lado, Parvata (पर्वत) es una de las denominaciones sánscritas de montaña. La traducción de Parvati podría ser “la de la montaña” o “hija de la montaña” y la divinidad responde, en origen, a un tipo de diosa relacionada con este aspecto de la naturaleza.
Parvati es la consorte de Shiva, el dios destructor del Universo. De hecho, se la considera una reencarnación de Sati, la primera mujer de Shiva cuyo mito te explicamos aquí. El papel de Parvati es fundamental para el equilibrio: representa la energía divina entre lo masculino y lo femenino. Ella es clave en el poder de Shiva, quien necesita de su fuerza para cumplir su función divina.
Como veremos al explicar el mito de Parvati y Shiva en el próximo post, la diosa simboliza el aspecto físico del universo, en conexión con la naturaleza de la que procede, mientras que el dios supone el aspecto espiritual o metafísico. Por todo lo que hemos ido viendo, es diosa de la fertilidad, el amor, la belleza, la armonía o la devoción, así como de la fortaleza divina.
Parvati es un símbolo de lo femenino y protagoniza diferentes festividades de la India, muchas de ellas exclusivas de las mujeres hindúes, como Teej o Gowri Habba.
Freya: La Diosa Nórdica del Amor y la Fertilidad
La diosa Frigg tienen muchos puntos en común con Freya. A ambas se las conoce como diosas del amor y de la fertilidad, su origen parece remontarse hasta la diosa germánica Frea, y seguramente ambas fueron esposas de Odín, dios de la guerra, aunque en algunos textos se mencione al esposo de Freya como Od. Sus hijos son Baldr y Hod y sus hijastros Hermod, Heimdall, Tyr, Vidar y Váli. Aunque en algunos textos Hermod también es considerado como hijo propio de Frigg.
Entre sus habilidades y atributos destacan el poder de conocer el destino de cada ser aunque nunca lo revela. Una de las leyenda más famosas en las que aparece mencionada Frigg es la leyenda de la muerte del dios Baldr. En una ocasión Baldr tuvo un sueño premonitorio sobre su futura muerte. para evitarlo la diosa Frigg visitó a todas y cada una de las criaturas y los objetos de todos los mundos para hacerles jurar que no dañarían a Baldr.
Baldr se volvió invencible y esto molesto a Loki quien disfrazado de mujer preguntó a Frigg si realmente todas las criaturas habían realizado el juramento. Entonces Frigg desveló que el muérdago, demasiado joven e insignificante para ser una amenaza no había hecho juramento alguno. Aprovechando esta debilidad Loki hizo un dardo de muérdago que entregó al su hermano gemelo Hod sin decirle nada.
Todos los dioses lamentaban la perdida de Baldr así que Odín encargó a su hermano Hermod ir hasta el reino de Hel donde se encontraba Baldr y traerlo de regreso. Hel, diosa del infierno no se negó pero estableció como condición que todas las criaturas lloraran la muerte del dios, y así fue, todas las criaturas lloraron la muerte de Baldr salvo una giganta llamda Thokk que respondió con un «Que Hel mantenga lo que tiene!» condenando así a baldr por toda la eternidad hasta la llegada del Ragnarok.
Tabla Comparativa de las Diosas del Amor y la Fertilidad
| Diosa | Cultura | Atributos Principales | Equivalentes |
|---|---|---|---|
| Astarté | Fenicia | Fertilidad, guerra, astros | Ishtar, Inanna, Venus |
| Afrodita | Griega | Amor, belleza, deseo, fertilidad | Venus |
| Venus | Romana | Amor, belleza, fertilidad | Afrodita |
| Parvati | Hindú | Amor, belleza, fertilidad, devoción, fortaleza divina | - |
| Freya | Nórdica | Amor, fertilidad, belleza | Frigg |
