El desarrollo del lenguaje es un viaje fascinante y fundamental en la vida de cada niño. Es una aventura cognitiva que moldea su percepción del mundo, sus interacciones sociales y su capacidad para comunicar pensamientos y sentimientos. El desarrollo del lenguaje es distinto de unos niños a otros, sin embargo, existen unas etapas que suelen ser comunes en la mayoría de los niños.
¿Qué es el Balbuceo?
Nada más nacer, el bebé empieza a comunicarse. En los primeros cuatro meses de vida, el pequeño aprende a reaccionar a la voz de su mamá, a la que reconoce y prefiere entre todas las demás. Asimismo, fija su rostro, sonriendo y emitiendo sonidos. No hay que preocuparse si el niño no posee todavía un amplio repertorio de vocalizaciones.
El balbuceo es una etapa crucial en el desarrollo del lenguaje del bebé. Antes de darse el habla, los bebés balbucean como modo de “entrenamiento” vocal. Los bebés empiezan a balbucear en repetidas ocasiones, (bababa, dadada, etc.) durante sus propios juegos vocales. Los niños juegan a abrir y cerrar sus bocas, mover sus lenguas de un lado a otro… normalmente acompañados de movimientos corporales, golpeando y sacudiendo los objetos mientras balbucean en cadencia.
Por tanto, la comunicación durante esta etapa con nuestro bebé tiene, siempre, como punto de partida su llanto y la comunicación no verbal que producirá a través de sus gestos y expresiones. Sin embargo, hay que prestar una especial atención si el pequeño no sonríe, no produce ningún sonido o no reacciona cuando la mamá le habla.
Piensa que, desde que nace y hasta los seis meses, el bebé está 'despertando' de su nacimiento y su vida se limitará a comer, dormir y hacer sus necesidades. Asimismo, aparecen gestos simbólicos, como el de decir adiós con la manita. Durante estos meses, también es conveniente que empieces a explicarle cuentos muy sencillos, le cantes canciones y le pongas música. No solo le relajará o divertirá, sino que su cerebro ya irá almacenando toda esa información.
En los bebés, estos balbuceos suelen representar los precursores al habla. Cuando este balbuceo en los niños no desaparece con el tiempo para dar lugar a nuevas palabras y frases, se convierte en una jerga.
Ecolalia: Imitación y Repetición
En torno a los 9-10 meses se produce, lo que se ha descrito como ecolalia, para referirse a las emisiones verbales del niño-a que van dando ya cabida a los sonidos de la lengua que pronto empezará a hablar. A partir de los 6 meses empiezan a prestar una atención creciente a los sonidos (laleo). Hacia los 9 meses aparecen las primeras vocales claramente pronunciadas (/a/ y /e/). A los doce, las primeras consonantes (/p/, /t/, /m/). Durante el segundo año van incorporando expresiones que son sonidos sin significado, presentan inflexiones, ritmos y pausas (jerga expresiva). Alrededor de los 24 meses pronuncia todas las vocales y gran número de consonantes. El dominio completo del sistema fonológico puede demorarse hasta los 5 años de vida.
La ecolalia es la repetición de palabras o frases escuchadas. Es una parte normal del desarrollo del lenguaje, especialmente en niños pequeños. Sin embargo, en algunos casos, la ecolalia puede ser un signo de un trastorno del desarrollo, como el autismo.
Jerga en Niños con Autismo
Muchos niños con Trastorno del Espectro Autista utilizan una jerga durante sus juegos que sustituye al habla. Algunos niños con autismo suelen producir largas cadenas de sonidos sin sentido e ininteligibles. A esto se le llama “jerga”, la jerga del autismo: una jerga a veces, muy elaborada. Por desgracia, resulta muy complicado saber interpretarla ya que carece de contenido semántico. Es como un “lenguaje escondido”. Esta jerga se produce de manera repetitiva y como un comportamiento auto-estimulatorio.
También suele pasar que deciden en qué momento desconectarse del mundo y aparece la jerga del autismo, por ejemplo, cuando no quieren realizar determinadas tareas o no quieren atender al adulto.
Etapas Clave del Desarrollo del Lenguaje
El desarrollo del lenguaje en los niños se da en tres etapas: prelingüística, de lenguaje no combinatorio y de lenguaje combinatorio.
1. Etapa Prelingüística (0-12 Meses)
Durante estos meses, el bebé no es capaz de articular palabras. El adulto adapta su conducta, potenciando las incipientes habilidades con que va contando día a día.
¿Qué es capaz de notar en la etapa prelingüística? El bebé capta los sonidos que hay en el entorno y reacciona ante ellos. En muy poco tiempo es capaz de reconocer cuáles son sonidos verbales y cuáles no. Poco a poco, también va reconociendo el timbre de voz, primero de los padres (con un mes de vida, el de la mamá ya sabe de dónde proviene cuando lo escucha) y, después, del resto.
El llanto será la primera manifestación sonora del niño, la única que es capaz de producir al nacer y la que utilizará para hacer demandas. Más adelante, cuando sea capaz de fonetizar algunas cosas, lo seguirá utilizando porque comprende que al llorar obtiene una reacción por parte del adulto, siendo, por el momento, la herramienta más eficaz.
A partir del noveno mes el niño será capaz de encadenar consonantes y vocales de otra manera (VC, VCV, CVC…). La mirada se produce alrededor del mes de vida, cuando el niño es capaz de delimitar, distinguir y diferenciar las formas. La gesticulación resulta el instrumento de comunicación eficaz durante toda esta etapa.
2. Etapa de Lenguaje No Combinatorio (12-18 Meses)
En esta etapa del lenguaje, a partir del año, comienza la primera fase lingüística propiamente dicha. Entre los 12 y los 18 meses, el niño empieza a usar las palabras relacionándolas con los objetos. Por ejemplo, abraza la pelota y dice: "Es mía".
En este punto, tu hijo comprenderá muy bien el lenguaje. Amplía su vocabulario a unas 15-20 palabras, aunque es normal que no las pronuncie del todo bien. A esta edad es capaz de usar una palabra con varios significados y de llamar la atención de los demás utilizando palabras. Todavía no hace frases, pero sí que combina expresiones de dos palabras (mamá, tete).
3. Etapa de Lenguaje Combinatorio (18 Meses en Adelante)
Esta segunda fase del desarrollo del lenguaje se caracteriza por el enriquecimiento del vocabulario del niño. A esta edad, el niño empieza a componer frases con varias palabras sucesivas. No hay que preocuparse si el pequeño no pronuncia algunos sonidos, como “s” o “r”, o bien grupos consonánticos, como “ch”, “pr” o “str”. En cambio, hay que prestar atención si el niño omite muchos fonemas o si pronuncia las palabras de forma incomprensible.
Conforme transcurra el año, responderá mejor a tus instrucciones y peticiones e incluso construirá algunas oraciones cortas con dos o tres palabras. Ya no tendrás que seguir hablándole con voz aguda. Cambia a un tono normal, pero sigue usando palabras y frases simples con tu pequeño.
A los dos años el peque ya usa unas 50 palabras, pero entiende en torno a 300. Combina hasta tres de ellas para hacer una oración simple, y para ello no duda en utilizar sustantivos (gato, móvil, nene, ojo), verbos (jugar, comer), adjetivos (bonito) y adverbios (más). Por ejemplo: quiero más cuento. Pronombres como “yo” o “tú” y los posesivos “mi” o “mío” los tiene muy interiorizados.
Etapas del desarrollo del lenguaje en niños de 0 a 6 años
El lenguaje se desarrolla mucho en esta etapa, tanto que se puede entender gran parte de lo que habla sin ser de su círculo cercano. Sabe de 300 a 900 palabras y utiliza de tres a cinco palabras en sus frases. Los verbos haber y ser ya entran en su vocabulario, así como diferentes formas verbales, el artículo determinado y los plurales.
En la edad del “¿por qué?”, el niño ya habla bien: su lenguaje es comprensible para cualquier persona, a pesar de que puede que no pronuncie de forma correcta algunos sonidos aún difíciles como l, r, s, ch, y, v o z. Expresa ideas y sentimientos usando frases cortas, pero su vocabulario lo componen más de mil palabras. También emplea el gerundio en los verbos.
A los 4 años ya habla más claro y a los 5-6 ya tiene la base del lenguaje del adulto.
Estimulación del Lenguaje Infantil
Para favorecer la consolidación de las facultades lingüísticas del niño, es fundamental que el pequeño pueda interactuar con otros niños. Por el contrario, hay que prestar atención si su vocabulario no se desarrolla y si no aparece la capacidad de construir frases muy sencillas, como “dame la pelota”. También es importante involucrar el niño en las tareas que nos pueda ayudar, como preparar una merienda o escoger qué juguetes desea llevar al parque.
Aquí te damos algunos consejos para ayudarle a pronunciar sus primeras palabras:
- Habla con él: El simple hecho de hablar con tu bebé le enseña vocabulario nuevo y le anima a imitarte.
- Sigue la conversación: Presta atención a los intereses de tu hijo y deja que te guíe cuando decida hablar de algo.
- Céntrate en rutinas y repeticiones: Las actividades diarias como la hora del baño, la comida o el cambio de pañales son oportunidades ideales para repetir las mismas conversaciones a diario.
- Ajusta la conversación a su nivel: Usa oraciones cortas, habla lento y dale la oportunidad de repetir lo que dices cuando esté listo.
- Contestarle siempre: Cuando tu bebé comience a balbucear, intenta contestarle para que sienta esa reciprocidad en la comunicación.
- Estimulación: La estimulación temprana del lenguaje es clave para que el bebé se sienta con más confianza para repetir los sonidos que escucha a su alrededor.
- Leer cuentos: Escoge un cuento adaptado a la edad de tu pequeño y léeselo, además de dedicarle tiempo de calidad, le estarás ofreciendo muchos estímulos.
Además, es importante involucrar al niño en tareas que nos pueda ayudar, como preparar una merienda o escoger qué juguetes desea llevar al parque. Esto le ayudará un montón en su desarrollo no solo del lenguaje, sino también cognitivo y físico.
¿Existe un tiempo determinado para aprender a hablar?
Existen los llamados “periodos críticos” o “ventanas de oportunidad” y éstos se refieren a los periodos en que es posible adquirir ciertas habilidades o destrezas de manera natural, sencilla y perdurable. Si por alguna razón el pequeño perdió ese periodo crítico, no será capaz de utilizar esa habilidad tan bien como debería y no podrá aprenderla apropiadamente. Y es bien entendido que la comprensión antecede a la expresión.
El cerebro, se va estratificando y formando redes y conexiones neuronales durante cierto tiempo. Pasado este tiempo, se torna mucho más difícil realizar ciertos aprendizajes ya que el cerebro está más estructurado y lo ha hecho de cierta forma, siendo “menos maleable”. Un adulto que ha perdido la capacidad de hablar como consecuencia de un problema vascular (afasia), no obtendrá con una terapia tantos avances como los que obtendría un niño pequeño con dificultades lingüísticas secundarias a un daño neurológico (8). Lo que una terapia busca es que a partir de cierta estimulación, se puedan reemplazar funciones que realizaban las partes del cerebro dañadas, y que estas funciones las realice ahora otra parte del cerebro que se encuentre en buenas condiciones, lo cual es más fácil de lograr en un cerebro en desarrollo (plasticidad cerebral).
¿Qué pasa con un niño que llega a la edad de cinco años sin lenguaje? Ha dejado pasar el tiempo en el que habría podido adquirir alrededor del 70% del lenguaje que utiliza cualquier adulto. De ahí, la importancia de la estimulación y desarrollo temprano del lenguaje. Además, se ha observado que pequeños con retraso en el desarrollo del lenguaje oral también tendrán retraso y dificultades en la adquisición de las habilidades de lecto-escritura (9).
Problemas Comunes en el Desarrollo del Lenguaje Infantil
Es crucial estar atento a posibles problemas en el desarrollo del lenguaje. Algunas alteraciones frecuentes incluyen:
- Disfonías infantiles: Alteraciones en la intensidad, el tono o el timbre de la voz.
- Dislalias evolutivas y funcionales: Alteraciones en la articulación de los fonemas.
- Mutismos: Desaparición total del lenguaje de forma progresiva o repentina.
- Retraso en el desarrollo del lenguaje: El lenguaje no se manifiesta a una edad en la que los demás niños-as hablan normalmente.
- Disfemia o tartamudez: Alteración en el ritmo del habla y de la comunicación caracterizada por una serie de repeticiones o bloqueos espasmódicos.
Si el resultado es positivo te animamos a pedir una evaluación más exhaustiva por parte de un profesional especializado en alteraciones del desarrollo.
