Dieta sin Lácteos Durante la Lactancia Materna: Guía Completa y Ejemplos

La preocupación por la obesidad infantil y nuestro deseo como padres de buscar una alimentación saludable para nuestros niños genera lógicas dudas sobre el consumo de lácteos, que también suscitan airada controversia.

¿Por qué es importante el calcio en la dieta de un niño?

La leche es una parte importante en la dieta de un niño, ya que proporciona calcio para ayudar a desarrollar huesos fuertes. Además, aporta 124 miligramos de calcio por cada 100 mililitros (248 miligramos en cada vaso). Este calcio, se asimila con mucha facilidad por la alta presencia de vitamina D.

Alternativas al calcio de la leche

¿Es la única fuente de calcio que les podamos dar a nuestros hijos? No, también lo encontramos en las sardinas, anchoas y algunos mariscos como almejas, percebes, chirlas, pulpo, gambas, berberechos, entre otros. También en todos los frutos secos, semillas, legumbres y en derivados como el tofu.

¿Cuánta leche deben tomar los niños?

  • Recién nacidos: El consenso es apostar por la lactancia materna a demanda. A pesar de que la leche materna es el único alimento del niño en esta etapa, cubre todas la necesidades de energía y nutrientes que necesita el bebé para un óptimo crecimiento y desarrollo, adaptándose a este en cada momento. Para que así sea, la lactancia materna debe ser exclusiva y a demanda. A partir de los seis meses se complementará con una introducción paulatina de los alimentos durante el período de alimentación complementaria, manteniendo la lactancia durante un mínimo de dos años.
  • Entre 1 y 3 años: A partir del año ya pueden tomar leche de vaca. Hasta los 3 años se sugiere una ingesta diaria de 300-500 ml diarios y se recomienda que tomen leche entera, salvo que continúen con lactancia materna.
  • Mayores de 3 años: Superada la edad preescolar, ¿cuánta leche deben tomar los niños? La Asociación Española de Pediatría (AEP) sugiere 2-3 raciones de lácteos al día en niños de 1 a 9 años.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) valora una leche baja en grasa si hay sobrepeso o riesgo cardiovascular. Pero ante todo se debe revisar la calidad nutricional de toda la dieta (si la leche se acompaña de bollería, se echa azúcar o cacao azucarado, qué más come el niño a lo largo del día…).

Intolerancia a la lactosa y alergia a las proteínas de la leche

La intolerancia a la lactosa es menos frecuente en niños que en adultos. Pese a que los microorganismos responsables de la fermentación transforman la lactosa en ácido láctico, siempre queda una parte de ese azúcar intrínseco. En otras ocasiones se trata de alergia a la proteína de la leche.

Intolerancia a la lactosa

La lactosa es el azúcar (hidrato de carbono) de la leche y se encuentra en la mayoría de sus derivados en diferentes cantidades. La intolerancia a la lactosa se caracteriza por la presencia de molestias intestinales como la distensión abdominal (sensación de hinchazón), el aumento de los gases o flatulencias, el aumento de las deposiciones después de ingerir alimentos que la contienen.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La lactosa es el principal azúcar de la leche. La intolerancia a la lactosa se produce cuando el cuerpo tiene un déficit de lactasa, que es una enzima que está en intestino delgado y se encarga de digerir la lactosa, dando lugar a azúcares más pequeños. Si no se digiere, la lactosa llega al intestino grueso, donde las bacterias la fermentan y se producen gases y ácidos. Todo ello puede dar lugar a retortijones, dolor abdominal, gases y diarrea.

La mayoría de los niños con intolerancia a lactosa toleran una dieta baja en lactosa (una dieta con pocos derivados de la leche). Otros niños son muy sensibles incluso a pequeñas cantidades de lactosa y solo toleran una dieta sin lactosa (no pueden tomar ningún derivado de la leche).

¿Qué alimentos contienen lactosa?

  • La leche, tanto entera como desnatada.
  • Los batidos, flanes, natillas y postres lácteos.
  • Las salsas y platos que se hacen con leche, como croquetas, canelones, bechamel, helados, bollería, pasteles, chocolate…
  • El yogur, el kéfir y el queso tienen poca lactosa debido a la fermentación. Algunos niños que no son muy sensibles a la lactosa pueden tolerarlos.

Se debe leer las etiquetas de productos envasados porque pueden contener lactosa o leche, como es el caso de las salchichas, los embutidos o algunos platos preparados. Puede venir escrito como leche en polvo, sólido de leche o suero de leche. También puede estar presente en ciertos medicamentos, sobre todo en comprimidos.

¿Qué se puede tomar para asegurar un aporte adecuado de calcio?

  • Leche y otros productos sin lactosa.
  • Otros alimentos ricos en calcio: verduras (brócoli, berza, espinacas, coliflor), frutos secos (almendras, pistachos, pipas de girasol), zumo de naranja fortificado, tofu, legumbres (judías, guisantes, garbanzos, soja), pescados y mariscos (salmón, langostinos, gambas, almejas, berberechos), sardinillas enlatadas.

También existe la posibilidad de administrar un medicamento en forma de pastillas que contienen la lactasa que falta o está disminuida. Se deben tomar justo antes de consumir los alimentos que contienen lactosa. La dosis y la ingesta se ajustará a las equivalencias que indique el pediatra (por ejemplo, una pastilla antes de tomar un vaso de leche de 250 ml). En todo caso y dado que varía de una persona a otra, cada niño o sus padres pueden tomar las cantidades que le vayan mejor en función de sus síntomas y de la cantidad de lactasa que fabrique su cuerpo.

Alergia e intolerancia a proteínas de leche de vaca

¿Qué es la alergia o intolerancia a proteínas de leche de vaca?

La alergia es una reacción de tipo inmunológico, mediada por anticuerpos frente a las proteínas de la leche. Si no está mediada por anticuerpos se habla de intolerancia a proteína de la leche.

Si la alergia es a alguna de las proteínas de la leche de vaca (caseína, α-lactoalbúmina, β-lactoglobulina), no se puede tomar leche ni derivados, pero sí carne de vacuno. Otras proteínas (seroalbúmina, lactoferrina, diversas inmunoglobulinas) están en la leche y en la carne de vacuno. Si se tiene alergia a estas, no se puede tomar leche, derivados lácteos ni carne. La leche de cabra, oveja o búfala (mozzarella) tiene proteínas parecidas a las de la leche de vaca y también se debe evitar.

Episodio #2001 Alimentos Para Niños Con Autismo

¿Qué alimentos contienen leche de vaca?

Todos los productos lácteos. Muchos alimentos procesados también contienen leche o productos derivados de la leche. Es muy importante leer la lista de ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

¿Qué alimentos no se pueden comer?

  • Leche y derivados: Leche de vaca natural o manufacturada, en polvo, descremada, condensada, evaporada, para lactancia… Productos lácteos: yogur, natillas, flan, queso, requesón, natillas de chocolate, petit-suisse o similares, arroz con leche, mantequilla, helados, cuajada, batidos…
  • Productos con alguna cantidad de leche: Galletas, magdalenas, pasteles, repostería, bollería… Chocolates con leche, caramelos con leche. Algunas margarinas, cremas de cacao. Papillas de cereales o frutas lacteadas. “Potitos” con leche.
  • Si se asocia alergia a la carne de vacuno: Carnes de vacuno: ternera, vaca, toro, buey, novillo. Caldos de carne y algunas sopas de sobre o enlatadas. Ciertas clases de jamón de York. Conservas de vaca o ternera. Ciertos embutidos: chorizo, salchichón, mortadela, salchichas frankfurt, sobrasada, longanizas… “Potitos” con carne de ternera o vaca.

En general, se deben evitar los alimentos en los que no se tenga la certeza de que no contienen los alimentos prohibidos.

¿Qué alimentos están permitidos?

  • Productos sin leche: Bebidas vegetales a base de soja, almendras, avena o arroz. Productos sin leche de vaca. Galletas y magdalenas sin leche. Chocolate puro sin leche. Margarinas 100% vegetales. Horchata y polos de “hielo”. Papillas no lacteadas y “potitos” sin leche.
  • Productos sin carne de vacuno (para niños alérgicos a la carne de vacuno): Carne de avestruz, caballo, cerdo, conejo, pollo, cordero, caza… Jamón serrano o cocido. Embutidos (si hay certeza absoluta de que no contienen leche o carne de vaca). “Potitos” sin carne de vacuno. Sopas o cocidos caseros sin carne de vacuno.
  • Otros: pescado, fruta, verdura, huevos y en general todos aquellos alimentos que no contienen leche o carne de vacuno.

Dieta sin gluten y sin lactosa

Llevar una dieta sin gluten y sin lactosa es opcional para algunos y obligatoria para otros. Esto se debe a que la mayoría de las personas que son alérgicas al gluten suelen tener alergia, sensibilidad o intolerancia a los alimentos que llevan lactosa. Para muchas personas, planificar una dieta libre de gluten respetando los alimentos que más les gustan suele ser un poco complicado, ya que los ingredientes suelen cambiar. Pero, sin duda, es posible.

En la actualidad, existen diferentes opciones para reemplazar el gluten y la lactosa, sin dejar de comer rico y saludable. Lo primero que hay que hacer para llevar una dieta libre de gluten y sin lactosa es conocer cuáles son los ingredientes que se pueden usar y cuáles definitivamente se deben eliminar de la rutina.

Estos son algunos de los alimentos que puede consumir una persona alérgica, sensible o intolerante al gluten o a la lactosa. Es importante usar la creatividad para crear platillos ricos y novedosos que permitan mantener la dieta sin sentir que se trata de un castigo.

Muchas de las recetas que más gustan suelen llevar leche de origen animal con lactosa. Sin embargo, una clave para seguir una dieta sin lactosa y sin gluten es usar bebidas vegetales para reemplazar esos ingredientes. Puedes usar bebida de almendras, de coco o de arroz, entre otras. Del mismo modo, puedes optar por la nata para cocinar o la nata para montar de origen vegetal.

La lactosa es una proteína presente en los alimentos que derivan de los lácteos fabricados a partir de la leche de origen animal. Una alternativa práctica y conveniente son los productos veganos. Este tipo de alimentos no contienen lactosa y cada vez existen más opciones en el mercado.

Repetir recetas o comidas es la principal causa de que una dieta resulte aburrida y monótona. Por eso, un consejo muy importante es tratar de innovar en la gastronomía. Atrévete a probar nuevas recetas y sabores inspirándote en diferentes tipos de ingredientes y formas de alimentación de otras culturas.

Poner atención a los ingredientes de los alimentos procesados es importante para detectar lactosa o gluten. Pero, también es primordial observar la tabla nutricional presente en los envases.

La dieta sin gluten y sin lactosa para adelgazar no va a funcionar si no estás pendiente de las calorías que le introduces al cuerpo o de la cantidad de ejercicio que realizas en la semana.

Los beneficios de comer sin gluten y sin lactosa para una persona alérgica son innumerables y necesarios. Por eso, trata de llevar una alimentación específica y planificada. Mezcla vegetales y verduras de diferentes colores y acompaña con todo tipo de proteínas, tanto animal como vegetal. No dejes afuera las grasas buenas y los carbohidratos complejos.

Ya conoces los consejos más importantes para seguir una dieta sin gluten y sin lactosa satisfactoria. Pero, ¿cómo planificar 24 horas de alimentación? Puedes acompañar esta comida con una limonada casera sin azúcar o con agua. De postre, puedes comer un pedazo de sandía o durazno. Wok de pollo con espárragos, brotes de soja, cebollino, pimientos y maní acompañado con una taza de arroz.

Evitar los alimentos que te generan malestar es fundamental para llevar una correcta alimentación. Con el tiempo, te ayudará a sentirte menos hinchado y más cómodo con tu cuerpo.

Dieta para la madre lactante

La dieta para la madre lactante debe basarse en una alimentación equilibrada y variada. Los requerimientos energéticos están aumentados, por lo que se necesita un aumento calórico muy similar al del último trimestre de embarazo.

Debemos saber que algunos alimentos pueden producir cambios inocuos en el sabor de la leche materna, pudiendo producir un rechazo por parte del lactante como, por ejemplo, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos y puerros, debido a que contienen sustancias aromáticas. También hay que tener en cuenta que hay varias sustancias nocivas que se pueden excretar a través de la leche materna, con lo cual se tendrá que limitar o evitar su consumo como es la cafeína, siendo recomendable no superar los trescientos miligramos al día, ya que una ingesta mayor puede provocar estado de nerviosismo e irritabilidad en el niño.

Durante la lactación suele verse incrementada la sensación de sed, con lo que es muy probable que también se aumente la ingesta de líquidos. Es importante saber que ni un mayor consumo de líquidos ni un consumo concreto de ciertos alimentos harán que la producción de leche aumente. Para mantener una buena hidratación la madre puede alternar el consumo de agua con infusiones, caldos y zumos naturales, intentando ingerir entre dos o tres litros de líquido al día.

Una alimentación adecuada garantiza la cobertura de los requerimientos nutricionales en esta etapa sin la necesidad de suplementación de ningún complemento alimenticio. En muchos casos durante los primeros meses de lactancia se suele recuperar el peso previo al embarazo, pero no tiene por qué ser así en todas las mujeres. De hecho, hay muchas madres que aumentan de peso debido a la falta de descanso, ausencia de ejercicio físico, mayor cantidad de apetito y/o desorden en las comidas. Sin embargo, el organismo de la mujer está preparado para adelgazar durante la lactación sin poner en riesgo la misma, ya que durante el embarazo se crean reservas de grasa para ser utilizadas durante este período, motivo por el que nunca se debe realizar una dieta restrictiva.

Consideraciones para dietistas y técnicos en dietética

Parece muy evidente cómo elaborar una dieta sin lácteos, le quito la leche y derivados y arreglado. Sin embargo, existen consideraciones que tienes que conocer si eres dietista-nutricionista o técnico superior en dietética y más todavía si trabajas para restauración colectiva. En este post puedes encontrar varios aspectos interesantes e ideas para tus menús.

  • Proteínas de la leche: causan las reacciones alérgicas.
  • Es una reacción ante la lactosa de la leche donde no participa el sistema inmunitario.
  • Es una reacción alérgica donde sí participa el sistema inmunitario.
  • Es una reacción alérgica también y aquí, además de excluir la leche y derivados, hay que excluir también la carne de vacuno y derivados.

En los medicamentos que incluyen lactosa como excipiente (Lactitol E966), el sistema de obtención de lactosa podría marcar la diferencia, ya que la contaminación por PLV se podría dar cuando la lactosa fuera de origen animal, pero no si la lactosa es de síntesis. Verificar con el farmacéutico si el tratamiento farmacológico es adecuado para dietas exentas de PLV.

Aceites vegetales de buena calidad (como el aceite de oliva virgen extra).

La leche y los lácteos son un grupo de alimentos que nos aportan nutrientes de gran calidad, aunque no son alimentos imprescindibles en nuestra dieta diaria. El nutriente que más dudas suscita a la hora de una dieta sin lácteos es el calcio. Os recomiendo consultar el capítulo 3 del libro “Vegetarianos con más ciencia” de Lucía Martínez de Dimequecomes donde se analiza con calma el tema del calcio en una dieta vegana, que está por definición exenta de lácteos, y de dónde obtener los nutrientes para su óptima absorción.

Podemos utilizar bebidas vegetales o infusiones para sustituir el típico vaso de leche. Para merendar o como postre, una pieza de fruta acompañada de unos frutos secos es una buena opción para la mayoría de días.

A nivel de colectividades, hay varias estrategias que podemos aplicar para evitar el contenido de lácteos o cualquier otro alérgeno. En el caso de los lácteos, habría que tener un sustituto de la leche de vaca para las preparaciones que la requieran, eliminar los quesos y/o sustituir la preparación con lácteos por una versión sin lácteos. En concreto, recipientes donde se elaboren salsas, cortadora de fiambre, ralladores, etc. conviene evitarlos en las preparaciones sin lácteos para evitar el contacto con las posibles trazas por una limpieza insuficiente de estos utensilios que son difíciles de higienizar.

Si tienes varios comensales con necesidades diferentes de dieta sin lácteos puedes valorar la realización de una sola dieta sin lácteos que sirva para todas las personas con estas necesidades.

Ejemplo de tabla de alimentos permitidos y prohibidos en una dieta sin lactosa

Grupo de Alimentos Alimentos Permitidos Alimentos Prohibidos
Lácteos Leches vegetales (almendra, soja, arroz), yogures de soja Leche de vaca, queso, yogur tradicional, mantequilla, nata
Carnes y Pescados Todas, excepto si hay alergia a la carne de vaca Embutidos y preparados que contengan leche o derivados
Verduras y Frutas Todas Ninguna
Cereales y Legumbres Arroz, maíz, quinoa, legumbres Productos con gluten si hay celiaquía
Otros Tofu, frutos secos, aceites vegetales Productos procesados con lactosa

Publicaciones populares: