Dientes del bebé a los 4 meses: desarrollo y síntomas

La dentición es uno de los hitos más importantes en el desarrollo del bebé. Aunque es un proceso natural, muchos padres se preocupan al observar ciertos comportamientos o síntomas que coinciden con esta etapa. La salida de los dientes en los bebés, también conocida como erupción dental, no ocurre de la noche a la mañana. Se trata de un proceso paulatino que puede empezar incluso antes de que los padres lo noten.

¿Cuándo aparecen los primeros dientes del bebé?

En la mayoría de los casos, los primeros dientes aparecen entre los 4 y 7 meses de edad, aunque algunos bebés pueden comenzar tan pronto como a los 2-3 meses o tan tarde como después del año. Por lo general, los primeros dientes en salir son los incisivos centrales inferiores, seguidos por los superiores. Esta cronología puede variar.

Es importante recordar que cada niño es diferente y sigue su propio ritmo de desarrollo. Es completamente normal y no significa que haya ningún problema si tu bebé no tiene dientes a los 6 meses.

Orden de aparición de los dientes de leche

Generalmente, la salida de los dientes de leche es simétrica (en el lado derecho e izquierdo) y sigue un orden. Cada tipo de diente tiene un rango de tiempo en el que suele aparecer. De este modo, el orden en el que suele producirse la dentición en el bebé es el siguiente:

  1. Incisivos frontales inferiores: entre los 6-10 meses.
  2. Incisivos frontales superiores: entre los 9-12 meses.
  3. Incisivos laterales (superiores e inferiores): entre los 9-16 meses.
  4. Primeros molares (superiores e inferiores): entre los 13-19 meses.
  5. Caninos (colmillos, superiores e inferiores): entre los 16-23 meses.
  6. Segundos molares (superiores e inferiores): entre los 23-33 meses.

Por tanto, el bebé completará la salida de los dientes de leche entre los 2-3 años, aproximadamente.

Todos ellos conforman sus 20 primeros dientes o dientes de leche, que estarán presentes hasta los 6-7 años, aproximadamente, cuando comiencen a caerse para dejar paso a los dientes definitivos.

A menudo preocupa también a los padres la forma en la que nacen estos dientes de leche. Estos pueden aparecer un poco torcidos e incluso mellados. Por lo general, suelen enderezarse solos, pero la odontología interceptiva o funcional, así como la odontología infantil temprana, pueden ser de gran ayuda.

Síntomas de la dentición

Antes de ver un diente asomar por la encía, pueden aparecer signos que indiquen el inicio de la dentición. Entre los síntomas de salida de dientes más comunes están la irritabilidad, el deseo de morderlo todo, el exceso de saliva y el llanto sin causa aparente.

Es importante recordar que cada niño es diferente y sigue su propio ritmo de desarrollo. Algunos bebés pueden tener pocos o ningún síntoma durante la dentición, mientras que otros pueden experimentar molestias como:

  • Babeo excesivo
  • Inflamación de las encías
  • Irritabilidad
  • Dificultad para dormir
  • Pérdida del apetito
  • Fiebre leve

Las encías de un bebé durante la dentición pueden cambiar de aspecto. Por lo general, se observan más inflamadas, con un color rosado más intenso e incluso enrojecidas. En algunos casos, puede parecer que la encía está magullada o tiene una pequeña mancha azulada, lo que indica la presencia de un hematoma por la presión del diente que empuja hacia fuera.

Identificar los síntomas ayuda a distinguir la dentición de otras molestias o enfermedades. El dolor por la presión del diente en la encía suele generar irritabilidad. Los bebés pueden llorar más de lo habitual, mostrarse intranquilos y rechazar el consuelo. El llanto puede ser repentino y sin causa aparente.

Uno de los síntomas más claros cuando salen los dientes a los bebés es la salivación excesiva. El aumento de flujo salival es una reacción del cuerpo ante el crecimiento dental.

Morder alivia la presión en las encías, por eso es común que los bebés busquen objetos que puedan llevarse a la boca. Es una forma de automasaje que les ayuda a sobrellevar el malestar.

Además de los síntomas clásicos, existen otros que pueden presentarse en algunos bebés. Una subida leve de temperatura corporal (hasta 38 °C) puede coincidir con la salida de un diente. Sin embargo, los expertos no consideran que la fiebre sea un síntoma directo de la dentición.

Las mejillas enrojecidas también son habituales, sobre todo cuando la salida del diente está muy próxima. La incomodidad nocturna es frecuente. Muchos bebés que duermen bien comienzan a despertarse varias veces durante la noche.

Además, algunos bebés pueden rechazar el pecho o el biberón debido al dolor en la encía al succionar. En otros casos, prefieren alimentos fríos o blandos. Algunos padres también reportan diarrea ligera durante esta etapa. Aunque no hay evidencia científica directa que relacione la diarrea con los dientes, puede estar provocada por el exceso de saliva que se traga. Este es uno de los síntomas cuando salen los dientes a los bebés que más dudas genera.

La erupción de los dientes no tiene por qué alterar la vida de los niños. Puede producir ciertos cambios como irritabilidad o aumento de babeo. Pero de ningún modo causa dolor intenso, diarrea o fiebre. Por lo tanto, si el bebé tiene alguno de esos síntomas, nuestra recomendación es no achacarlo a la dentición y visitar al pediatra.

¿Cómo aliviar las molestias de la dentición?

Existen diferentes maneras de ayudar al bebé a sobrellevar los síntomas de salida de dientes. Los mordedores refrigerados (no congelados) son una excelente opción. Están diseñados para enfriar las encías y aliviar el dolor. Es importante elegir mordedores homologados, sin piezas pequeñas que puedan desprenderse.

Para tratar de aliviar las molestias que la dentición pueda estar ocasionando al bebé, será útil que los padres tengan en mente las siguientes recomendaciones:

  • Mantener seca el área alrededor de la boca, para evitar que el exceso de salivación pueda llevar a la aparición de erupciones en la piel.
  • Ofrecerle un anillo de dentición o mordedor, ya que la presión aliviará las molestias en sus encías. El tamaño debe ser adecuado y no debe desmontarse en piezas más pequeñas con las que el bebé se pueda atragantar. Algunos de ellos pueden introducirse previamente en la nevera (no en el congelador) para que el frío ayude a aliviar las molestias al bebé.

Si se percibe que el bebé está demasiado molesto por la salida de los dientes, se debe acudir al pediatra para que valore la situación y prescriba algún tipo de medicamento si lo considera oportuno.

Aquí hay algunas sugerencias adicionales:

  • Dale a tu bebé algo frío para masticar, como un mordedor o una cuchara mojada.
  • Frótale las encías con un dedo limpio o con una gasa húmeda.
  • Dale un baño tibio.
  • Ofrécele a tu bebé alimentos blandos y fríos.
  • Dale medicamentos de venta libre para el dolor, como paracetamol o ibuprofeno, si es necesario.

Reconfórtalo y abrázalo. Acuérdate de masajear todo su cuerpo. Esto le aliviará, ya que tus caricias le harán olvidar su dolor de dientes o encías.

Limpia suavemente y con regularidad su cara con un paño limpio. Esto ayudará a prevenir la irritación de la saliva.

No apliques productos anestesiantes en sus encías, ya que son peligrosos. El bebé puede ingerirlos, reduciendo el reflejo de deglución que le permite tragar.

No le des verduras o frutas crudas para que las muerda, ya que podrían atascarse en su garganta.

Evita el uso de un collar de dentición (como un collar de ámbar).

No se recomiendan las galletas de dentición, ya que no son calmantes y contienen azúcar que puede provocar caries.

Por último, olvida los «trucos de la abuela»: nunca perfores las encías de tu bebé para ayudar a que salga el diente.

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Cuidado de los dientes del bebé

Incluso antes de que aparezca el primer diente de leche en el bebé, es recomendable frotarle suavemente las encías con una gasa limpia humedecida o con el dedo limpio, especialmente, después de la alimentación para evitar que queden restos de comida.

Cuando haya salido el primer diente, hay que comenzar a cuidarlo, ya que es posible la aparición de caries. Se debe cepillar dos veces al día, sobre todo, después del desayuno y por la noche antes de dormir. El cepillo de dientes y el dentífrico deben ser específicos para bebés y se debe utilizar muy poca cantidad.

Se deberá evitar impregnar el chupete en sustancias dulces, así como que el bebé se quede dormido tomando el biberón, ya que puede favorecer la aparición de caries.

Además, se debe pedir cita con un dentista infantil al año de edad del bebé o en los seis meses siguientes a la erupción del primer diente.

Alrededor de los tres años, cuando ya el niño es más mayor y tiene, posiblemente, completa su dentadura de leche, es posible aumentar la cantidad de pasta de dientes al tamaño de un guisante. No obstante, es importante que sea capaz de escupir el exceso para que no se lo trague.

Los padres deberán ayudar y supervisar al niño mientras se lava los dientes, ya que no será hasta los 7-8 años cuando pueda hacerlo por sí solo de manera correcta.

Es importante comenzar con técnicas de higiene bucodental infantil desde antes de que le salgan los dientes, cuando el niño es un bebé. Para ello, los padres deben limpiar la boca y las encías. La forma correcta es con una gasa humedecida en agua o con un dedal de silicona, una vez al día.

Cuando aparezcan los primeros dientes de leche, es recomendable utilizar un cepillo de dientes infantil humedecido en agua, de filamentos redondos y cabezal pequeño, adecuado al tamaño de la boca. Cuando el niño haya aprendido a escupir, se puede utilizar una pequeña cantidad de dentífrico infantil fluorado supervisando siempre que el niño no se trague el producto.

También es aconsejable enseñarles a evitar el vicio de chuparse el dedo. La presión continuada del dedo en la parte superior de la boca deforma la arcada dentaria superior. Si el hábito se abandona pronto, lo normal es que, con el crecimiento, el paladar recupere su forma original de manera espontánea. Si el niño sigue chupándose el dedo pasados los cuatro años, tiene más posibilidades de necesitar ortodoncia en el futuro. Con el chupete también se ejerce una presión continua en el paladar superior, produciendo los mismos resultados. No obstante, hay chupetes anatómicos que pueden minimizar los efectos.

¿Cuándo acudir al odontopediatra?

Se recomienda que la primera visita al dentista del bebé sea entre los 6 y 12 meses de edad, coincidiendo con la erupción de los primeros dientes. Esta visita inicial tiene como objetivo establecer una relación temprana con el odontopediatra, familiarizar al bebé con el entorno del consultorio y obtener orientación sobre la higiene bucal adecuada.

Sin embargo, si tu bebé presenta algún problema dental o de desarrollo bucal antes de los 6 meses, es recomendable llevarlo al dentista de inmediato. Algunos signos que podrían indicar la necesidad de una consulta temprana son:

  • Manchas blancas o marrones en los dientes (caries)
  • Encías enrojecidas, hinchadas o sangrantes
  • Dificultad para comer o dormir
  • Deformidad facial o problemas para cerrar la boca
  • Hábitos orales como succión del pulgar o chupete excesivo

Aunque los síntomas de salida de dientes en bebés suelen ser normales, hay momentos en los que es mejor acudir al pediatra para descartar otras condiciones.

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