La diabetes es una enfermedad que puede manifestarse durante el embarazo o ser una condición preexistente. Es crucial entender los riesgos asociados y cómo manejarlos adecuadamente. Descubre más sobre ella.
Diabetes gestacional: los riesgos para la madre en embarazo y su bebé
¿Qué es la Diabetes?
La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de azúcar en la sangre están elevados. Durante el embarazo, el exceso de glucosa puede ser perjudicial para el bebé.
Diabetes y Embarazo
La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por un control deficiente de la glucosa debido a una función inadecuada de la insulina. Las mujeres diabéticas que están en tratamiento con insulina a menudo requieren mayores dosis para mantener los niveles de glucosa bajo control durante el embarazo.
Es esencial que estas mujeres reciban un seguimiento riguroso por parte de su ginecólogo y matrona. Lo ideal es que, antes de concebir, mantengan un control estricto de la diabetes mediante una dieta equilibrada, ejercicio e insulina.
Un control inadecuado de la diabetes durante el embarazo puede acarrear problemas de salud tanto para la madre como para el feto.
Riesgos para el Feto
- Polihidramnios: Aumento del líquido amniótico.
- Preeclampsia: Hipertensión arterial y daño a otros órganos.
- Abortos: Pérdida del embarazo.
- Malformaciones: Problemas en el corazón, intestino, esqueleto, riñón o sistema nervioso.
- Retraso del crecimiento intrauterino: Debido a complicaciones vasculares maternas que impiden el suministro adecuado de nutrientes y oxígeno al feto.
- Macrosomía: Recién nacidos con un peso superior a 4 kilogramos, resultado de un exceso de glucosa en la sangre materna.
Riesgos para el Recién Nacido
- Hipoglucemia: Bajos niveles de glucosa en la sangre.
- Problemas metabólicos: Hipocalcemia, hipomagnesemia.
- Problemas respiratorios: Dificultad en la maduración pulmonar debido a la interferencia de la insulina en la producción de surfactante pulmonar.
- Problemas cardíacos.
- Policitemia: Aumento anormal del número de glóbulos rojos.
La prevención de estos problemas se basa en un control exhaustivo de la embarazada y una exploración meticulosa del bebé al nacer.
Diabetes Gestacional
La diabetes gestacional se diagnostica por primera vez durante el embarazo. Aunque suele desaparecer después del parto, incrementa el riesgo de desarrollar diabetes en el futuro.
Durante el embarazo, los cambios hormonales y el aumento de peso dificultan la producción suficiente de insulina, lo que puede resultar en niveles elevados de glucosa perjudiciales para el feto.
Factores de Riesgo para la Diabetes Gestacional
- Antecedentes familiares de diabetes.
- Diabetes gestacional en embarazos anteriores.
- Edad materna avanzada.
- Sobrepeso y obesidad.
- Problemas de regulación de la glucosa previos al embarazo.
Durante el embarazo, el ginecólogo indicará las pruebas necesarias para diagnosticar la diabetes gestacional en presencia de factores de riesgo.
Las repercusiones para el bebé son similares a las de madres diabéticas (excepto por un menor riesgo de malformaciones), por lo que el tratamiento es esencial: dieta, ejercicio y, en algunos casos, insulina.
Efectos de la Diabetes Gestacional en la Madre
A menudo, las mujeres con diabetes gestacional no presentan síntomas. Sin embargo, puede afectar la salud materna, aumentando el riesgo de:
- Presión arterial alta durante el embarazo.
- Tener un bebé de gran tamaño (macrosomía).
Diagnóstico de Diabetes Gestacional
Todas las mujeres embarazadas deben someterse a un examen para detectar la diabetes gestacional entre las 24 y las 28 semanas de embarazo.
Esta prueba evalúa la eficiencia de la insulina en el control de la glucosa. Implica tomar una bebida azucarada y, una hora después, analizar una muestra de sangre para determinar cómo el cuerpo está utilizando el azúcar.
Si la cantidad de glucosa en sangre es demasiado alta, mayor a 140 mg/l, deberás someterte a una prueba de sobrecarga de glucosa, y si ésta es patológica significa que el embarazo ha comprometido tu producción de insulina y que tienes diabetes gestacional.
Una mujer que padece diabetes gestacional necesita controlar más su embarazo y al bebé para evitar las complicaciones. Los altos niveles de glucosa en la sangre pueden hacer que el feto pese hasta 4 kg o más.
Manejo y Control de la Diabetes Gestacional
Para que todo acontezca felizmente, es necesario un estricto control y supervisión de la diabetes, incluso antes de la gestación.
Al menos desde 2-3 meses previos a la concepción, la mujer con diabetes (ya sea tipo 1 ó 2) que desee quedarse embarazada debería conseguir un control óptimo, es decir, lo más cercano posible a la normalidad, y mantenerse durante el resto del embarazo.
Recomendaciones
- Alimentación: Como cualquier embarazada, respetando los horarios y las 5-6 ingestas diarias. Es frecuente que algunos casos de diabetes gestacional se controlen solamente con dieta. El aumento de peso recomendable oscilará entre 9 y 14 kg.
- Medicación: Todas las diabéticas pregestacionales y aquellas gestacionales que no se controlen con dieta exclusivamente, precisan insulina; durante el embarazo no se deben utilizar hipoglucemiantes orales. La pauta es intensiva, con modificaciones frecuentes en función de los autocontroles (que aumentan en número y frecuencia respecto a la situación previa al embarazo) y de las indicaciones sanitarias. Se utilizarán pautas bolo-basal preferentemente y, en casos indicados, bombas de infusión continua de insulina.
- Ejercicio físico: Muy recomendable, suave, constante, regular, sin fatigar, como paseos ligeros, de al menos 30-40 minutos.
- Otros controles: Las revisiones obstétricas y ginecológicas son más frecuentes que en gestantes sin otras patologías, con el fin de garantizar que el embarazo curse sin complicaciones y llegue a buen término. La frecuencia ideal de consultas suele ser cada 2-4 semanas, pudiendo requerir más en función de cada caso. A partir de la semana 30-32 ya serán quincenales o semanales.
Finalización del Embarazo y Parto
Si todo va bien, se esperará al parto normal, idealmente vía vaginal, como en mujeres no diabéticas. La lactancia materna es posible y lo ideal, como en cualquier nacimiento.
Incluso más recomendable en el caso de la diabetes, pues hay estudios que demuestran que previene o retarda el desarrollo de diabetes y obesidad en la descendencia.
Complicaciones Obstétricas y Diabetes Gestacional
La diabetes gestacional aumenta el riesgo de diversas complicaciones obstétricas para la madre y el bebé. El estado gestacional genera hormonas en grandes cantidades. Una de ellas es el lactógeno placentario, que hace que exista en la mujer una cierta resistencia a la acción de la insulina.
Las pacientes que han desarrollado diabetes gestacional son aquellas que no son diabéticas antes del embarazo pero que, durante este, producen unos niveles de azúcar en sangre elevados. Lo primero que nota una paciente con diabetes es que tiene mucha sed porque también orina mucho.
Pruebas de Detección: Test de O'Sullivan
Si una mujer presenta este aumento, se llevará a cabo una prueba de screening o despistaje de diabetes. A este análisis se le llama test de O'Sullivan.
Debe realizarse entre las semanas 24 y 28. Si está alterado, debe hacerse la curva de glucemia, en ayunas, con 100 g de glucosa durante tres horas.
Efectos Adversos y su Control
Se habla mucho acerca de los efectos adversos que la DG puede tener sobre el bebé, pero lo cierto es que también hay mucha confusión.
Habría que diferenciar los efectos adversos sobre los bebés de madres que ya tenían una diabetes tipo I o tipo II antes del embarazo, y los efectos sobre los bebés de madres con DG; pues no es el mismo el efecto de una enfermedad crónica de la madre, que el de un trastorno transitorio (22). Y lo más importante, tanto en el caso de madres diabéticas previas a la concepción y madres con DG, es el adecuado control de los niveles de azúcar en sangre. Puesto que si todo está bajo control, los riesgos se minimizan.
Lo más importante para que los daños asociados a la DG se reduzcan al máximo es llevar la dieta correcta. Para lograr que los valores de azúcar se mantengan lo mas próximos posible a los rangos de normalidad, es básica una ingesta de alimentos que no generen grandes picos de elevación de glucosa en sangre, es decir, que no tengan un elevado índice glicémico.
Tabla de Alimentos y su Índice Glicémico
| Alimento | Índice Glicémico (IG) |
|---|---|
| Pan blanco | 75 |
| Arroz blanco | 73 |
| Patata hervida | 78 |
| Zanahoria cruda | 35 |
| Manzana | 38 |
| Lentejas | 29 |
También se recomienda introducir mayor número de comidas con menor cantidad de alimento para evitar tener largos espacios hipoglucemiantes entre comidas que pueden, de repente, introducir un alto pico de hiperglicemia.
En el caso de diabetes crónica de la madre, tanto de tipo I como de tipo II, puede haber problemas de malformación, mayor probabilidad de aborto (debido a los niveles de azúcar durante las primeras semanas de gestación)(1), mayor propensión a macrosomías (recién nacidos de más de 4,500 kg), problemas con la cantidad de líquido amniótico, y diversas patologías cardíacas, renales y de retraso del crecimiento del bebé, entre otras.
En el caso de mujeres con DG, el mayor riesgo para su hijo es principalmente el de ser macrosómico (un riesgo relativo ya que sólo un 5% del total de los bebés macrosómicos son hijos de madres con DG (3)). En menor medida existe el riesgo de que estos bebés sufran alguna hipoglucemia al nacer, tengan una tendencia al exceso de glóbulos rojos en la sangre (policitemia), y a la falta de calcio (hipocalcemia) o de magnesio (hipomagnesemia) (1)(2).
Entre los efectos adversos para la madre, están una clara propensión a sufrir diabetes tipo 2 en un futuro (entre un 30-50% de todas las madres que sufren DG), la posibilidad de hasta un 70% de repetir trastorno en el siguiente embarazo (3), y la de sufrir un parto más medicalizado por el hecho de sospechar una macrosomía en el bebé.
Las recomendaciones dietéticas suelen basarse en una dieta de 35-38 kcal/kg de peso ideal pregestacional y día; 48-55% de hidratos de carbono, 20% de proteínas, 25-30% de lípidos (estas cantidades pueden variar ligeramente según el organismo que las describe) repartidos en 5-6 comidas diarias (2)(3).
Aunque con dietas hipocalóricas se consigue llegar igualmente al objetivo de controlar un hipotético excesivo crecimiento del bebé, lo cierto es que los elementos negativos que conlleva (presión, estrés, hambre) para la mujer no existirían si se sometiera a una dieta que no restrinja tanto las calorías como el índice glucémico, ya que esto permite lograr el mismo objetivo, y de una forma mucho más saludable, permitiendo a la madre comer más abundante y sano. Además, el verdadero problema, el control del nivel de azúcar en sangre, está más controlado en una dieta basada en el índice glicémico que en una dieta basada en las calorías.
Por eso precisamente la información es tan necesaria. Necesitamos saber que NO es una enfermedad grave, sino que es una alteración leve y pasajera, y que efectivamente puede tener unos riesgos, pero que tampoco son los riesgos de una diabetes mellitus crónica NO controlada.
Que la DG nos está diciendo que tenemos que cambiar hábitos seriamente o tenemos muchas papeletas para acabar siendo diabéticas de forma crónica.
