¿Cómo detectar altas capacidades en niños de 2 años? Características y señales tempranas

¿Te has preguntado alguna vez si tu bebé tiene Altas Capacidades? Si no sabes a qué me refiero, tal vez conozcas el ya casi desterrado término ‘superdotado’. Las Altas Capacidades son una potencialidad por la que el individuo aprende con mayor facilidad y rapidez. Esto supone que ningún niño nace siendo excelente, sino que algunos tienen una mayor facilidad para alcanzar la excelencia y el talento si se potencia su rendimiento.

Lamentablemente, el mundo sufre de un grave infradiagnóstico en las aulas debido al desconocimiento de lo que son las altas capacidades. Esto hace que grandes talentos acaben perdiéndose mientras muchos siguen obcecados en los test de CI o en el cliché de niño con alta calificación en lengua y matemáticas. Es por ello que resulta necesario conocer algunas señales que podrían ayudarnos a detectar las altas capacidades en nuestros hijos.

En España, la normativa cumple con un test de altas capacidades a partir de los 5-6 años (el paso de infantil a primaria). Si tu bebé tiene de 0 a 3 años, también hay señales que pueden ayudarte a prestar atención en sus necesidades específicas presentes y futuras.

Para prestar atención a las capacidades de tu hijo, no es obligatorio obtener su puntuación de cociente intelectual (CI) a través de un test psicométrico. Aunque algunos son fantásticas herramientas para la detección, estos test no son la respuesta definitiva a la capacidad de nuestros hijos. Tú mejor que nadie podrás decir que tu hijo no es un número y que el famoso número de 130 no es una exacta barrera entre los dotados y los no dotados.

Entre otras cosas, porque no todos los días del niño son iguales (los muy sensibles pueden bloquearse ante este tipo de pruebas), porque no todos los niños destacan en toda materia -incluidas las no medidas en los test-, y porque las altas capacidades varían con el tiempo. El resumen de los expertos es que el niño con altas capacidades no tiene una dotación homogénea ni estática.

Dicho esto, conocer si nuestro hijo se atiene a los rasgos de un niño con altas capacidades (AACC), nos conmina a propiciarle una educación ajustada a su velocidad de aprendizaje. Nos invita a estar más atentos a sus necesidades emocionales (que son superlativas). A buscar la ayuda externa necesaria. Sin embargo, tener un ‘certificado’ o un resultado de los test señalados arriba, tan solo será preciso si deseas que tu hijo participe en programas específicos para las altas capacidades. O si en su centro no están bien informados y necesitan el famoso ‘justificante’.

Para criar a un hijo feliz con una educación a su medida no necesitarás un número. Y sé que entiendes por dónde voy. Javier Tourón, una eminencia española en las Altas Capacidades, repite el mantra ‘El talento que no se cultiva se pierde’. Y es tan acertado que creí oportuno ofrecer una batería de señales a los padres para que no dejen de cultivar aquel potencial de ‘llegar a ser’.

Un desarrollo cognitivo más avanzado respecto a su edad puede ser el primer síntoma que conduzca a detectar altas capacidades en los niños. Una evaluación psicopedagógica contribuirá a descubrir si tu hijo tiene altas capacidades. La observación sistemática es una de las primeras acciones a las que se puede recurrir, además de llevar a cabo un análisis de las producciones y recurrir a la aplicación de pruebas psicométricas. Un test para niños de altas capacidades ayudará en su detección.

La identificación temprana es importante en estas situaciones. ¿Qué se consigue de este modo? Por un lado, la prevención de posibles dificultades que presente en el futuro. Y por otro, lograr profundizar en el currículo escolar a través de distintas actuaciones, como las que se recogen en el denominado plan de atención a la diversidad que rige cada uno de los centros de enseñanza.

Detectar las altas capacidades desde la infancia es fundamental para garantizar un desarrollo equilibrado y un aprendizaje adecuado a las posibilidades de cada niño. Estas capacidades no se limitan a un alto coeficiente intelectual, sino que incluyen habilidades cognitivas, creatividad, pensamiento rápido, curiosidad intensa y sensibilidad emocional elevada.

El psicólogo Alberto Soler explica que cada niño con altas capacidades tiene un perfil diferente. Algunos destacan en lo académico, otros en creatividad, resolución de problemas o pensamiento abstracto.

Señales clave para detectar altas capacidades en niños de 2 años

Aunque cada niño evoluciona a su ritmo, hay comportamientos que aparecen con frecuencia en bebés que más adelante son diagnosticados con altas capacidades. Los primeros meses de vida pueden ofrecer pistas claras de un desarrollo poco común.

1. Precocidad motora

Aunque no todos y no en todos los aspectos, es reseñable la precocidad de los niños dotados a nivel motor. Abundan aquellos que andan antes del año de vida (alrededor de los 9 meses ya andan sin ayuda paterna). Estos niños ya están con los ojos bien abiertos en el paritorio. Y algunos levantan la cabeza con fuerza el primer día de vida. Es frecuente que quieran estar erguidos y detesten estar tumbados sin visibilidad.

2. Disincronía física

Llamamos disincronía a un desajuste entre la edad cronológica del niño y la edad mental. Según lo que nombramos arriba, ocurre que un niño puede desear hacer movimientos que el cuerpo de bebé aún no le permite. Esto genera una gran frustración en el bebé que no puede llevar a cabo sus ideas. Son los niños que quieren permanecer de pie cuando su columna aún no lo permite, mantener la cabeza levantada o desplazarse.

3. Precocidad verbal

Ocurre lo mismo. No existe un patrón y no todos los niños destacan aquí, pero también es frecuente encontrar a niños con una oralidad extraordinaria antes de entrar a la etapa infantil. Algunos niños con alta capacidad son capaces de elaborar frases con sujeto y predicado con un año de vida. Y poseen un enorme vocabulario.

4. Creatividad

Pese a la heterogeneidad de los niños con altas capacidades, la creatividad es un rasgo presente en algunos perfiles. Y aparece también en los primeros años de vida. Se puede observar en la forma de resolver problemas como sacar un juguete de un sitio comprometido. O de conseguir algo que desea.

5. Bebés de alta demanda

El término alta demanda encaja muy bien con algunos niños de altas capacidades. Son niños que necesitan contacto continuo y estimulación continua.

6. Gran poder de concentración

Estos niños pueden confundirse con todo lo contrario y tener imagen de seres distraídos. Estos niños tienen una motivación intrínseca muy grande: saben lo que quieren muy bien. Y cuando algo capta su atención, pueden pasar horas enfocados en ello. Hasta el punto de que todo lo demás desaparece de su vista. Sin embargo, si algo no les interesa lo suficiente, darán la impresión de estar en su mundo.

7. Herencia genética

Si alguno de sus padres (o los dos, puesto que tienden a unirse) tienen altas capacidades, tendremos que tener en cuenta la probabilidad de que la genética repita en sus hijos. En algunos casos ocurre a la inversa. Es la detección del hijo lo que hace cuestionarse a los padres cómo fue su educación.

8. Gran sensibilidad

Como la creatividad, la sensibilidad excepcional de estos niños es un rasgo frecuente que los distingue. Hay niños de alta sensibilidad, sensibles a los tejidos, los ruidos, las luces fuertes, los cambios en las rutinas, las emociones intensas… etc. Este es un punto a tener en cuenta en su educación.

9. Problemas de sueño

Con frecuencia se observan casos de niños de alta capacidad que duermen muy poco. Siendo bebés tienen cortos periodos de sueño y se mantienen largos periodos despiertos. Les cuesta mucho ceder al sueño porque no quieren perderse ni un segundo de lo que ocurre fuera. Su cerebro va disparado. Captan el más mínimo cambio y movimiento de una habitación y es muy difícil frenar este ritmo. Sin embargo, es clave trabajar sus ciclos de sueño para su fortaleza emocional. Cuando son bebés, cuesta mucho dormirlos y despiertan con el mínimo ruido.

10. Aburrimiento fácil

Aquí es importante señalar algo. Son tan fácilmente sobre-estimulables como se aburren con rapidez de algo. El hecho de que aprendan a un ritmo más acelerado que el resto de niños, hace que una excesiva insistencia en lo mismo los acabe aburriendo. Salvo en pasiones propias. Pasar al lado contrario, excitando al niño en demasía con un exceso de actividades y estímulos, abrumará al niño terminando en lloros y bloqueos. Para estos bebés no es tan buena idea los móviles en la cuna por la sobre-estimulación.

11. Alta intensidad

Un bebé de alta capacidad muestra gran intensidad en sus emociones. Pueden tener el más intenso y prolongado de los llantos. Y también la más increíble y arrolladora de las carcajadas.

12. Gran curiosidad

Aunque todos los bebés nos parecen muy curiosos, hay algunos que destacan en su afán por conocer. Pueden ojear un libro con dedicación aún cuando no saben leer o perseguir a un insecto diminuto.

Por supuesto, huelga decir que esta no es una descripción tipo de un niño con altas capacidades. No existe un modelo único de dotación. De hecho, también es importante señalar lo que se conoce como ‘doble excepcionalidad‘: circunstancia que se da cuando se concitan alta capacidad y dificultades de aprendizaje u otra condición de neurodivergencia (TEA, TDAH), salud mental o discapacidad física. Un niño puede ser altamente capaz y tener dislexia, discalculia, estar en el espectro autista, tener desorden de procesamiento sensorial y otros.

Es importante recordar que las altas capacidades intelectuales no siempre se manifiestan como un rendimiento académico excepcional. Algunos niños pueden mostrar un interés intensivo en áreas específicas, mientras que otros pueden destacar por su habilidad para pensar de manera innovadora y original.

Comprender el comportamiento de los niños con altas capacidades es fundamental para poder proporcionarles el apoyo adecuado. A menudo, estos niños pueden sentirse frustrados en entornos educativos tradicionales donde el ritmo y el estilo de enseñanza no coinciden con sus formas únicas de aprender. Pueden parecer inquietos o aburridos si no se les desafía adecuadamente, o pueden tener dificultades para relacionarse con los compañeros de su misma edad debido a sus intereses más maduros.

Además, es común que muestren una sensibilidad emocional intensa, lo cual requiere un manejo cuidadoso por parte de los adultos a su alrededor. Debido al desarrollo de intereses que pueden resultar inadvertidos a otros, tal vez experimenten emociones fuertes poco habituales en niños de su edad. Por ejemplo, un niño de 8 años con altas capacidades podría verse muy preocupado por el cambio climático, y además se sienta aislado, pues este interés les resultaría extraño a otros niños, docentes o padres.

Es muy posible que estos niños se sientan distintos al resto de sus compañeros, por mostrar intereses diferentes y pensar de otra forma. Es importante que el equipo docente esté pendiente de posibles celos y envidias entre compañeros, para evitar potenciales problemas de acoso o aislamiento en el aula. En estos casos, es posible que las niñas y niños superdotados traten de esconder su talento en clase en un intento de encajar con el resto. A este fenómeno se le denomina el efecto Pigmalión, es decir, el hecho de que las expectativas que se tienen de una persona influyan directamente sobre el rendimiento de esta.

Una cualidad muy habitual en niños superdotados que debe tratarse con sumo cuidado es el perfeccionismo. Al recibir desde pequeños elogios y premios por su talento precoz, es común que desarrollen autoexigencia y una imagen personal enfocada en el éxito. Puede resultar peligroso que desarrollen este tipo de autocrítica, que no solo podría estorbar en su rendimiento académico, sino que, lo que es más importante, puede provocar problemas de salud mental como ansiedad, depresión o baja autoestima, entre otros.

Como hemos visto, no se deben desestimar los obstáculos que pueden tener los estudiantes superdotados, ya que, aunque tengan facilidad en ciertas áreas, también pueden desarrollar dificultades en otras. Por tanto, es crucial que los docentes estén formados en la identificación y gestión del comportamiento de estos niños para poder ofrecerles una educación inclusiva y adaptada a sus necesidades.

Posibles indicativos de altas capacidades por edades

Identificarlos a tiempo es lo que va a permitir ofrecerles un entorno educativo que se adapte a su ritmo, evitando problemas como aburrimiento, desmotivación o sobreexigencia.

  • A partir de los 12 meses y hasta los 2 años, se pueden identificar las altas capacidades por un desarrollo precoz del lenguaje, poseer un buen control de los esfínteres, poder memorizar canciones o cuentos, ser capaz de dibujar la figura humana, poder contar hasta 10 o realizar puzles de 20 piezas. Además, alrededor de los 4 años, es un signo frecuente que sean capaces de leer con soltura y facilidad.
  • De los 4 a los 6 años, una niña o niño con altas capacidades seguramente se relacione con adultos y niños mayores que ellos, disfrute leyendo cuentos y libros, muestre una curiosidad insaciable y comprenda nuevos conceptos con rapidez e intuición. Un aprendizaje autónomo es común a partir de estas edades y en adelante.
  • A partir de los 6 años, algunos de los signos de las altas capacidades serán poseer un amplio vocabulario y una gran memoria a largo plazo, ser capaz de comprender y manejar conceptos abstractos, y poder relacionar distintos conceptos complejos entre sí. A partir de esta edad, suelen disfrutar de ser ellos los que propongan también nuevos problemas, y de solucionarlos ellos mismos por su cuenta.

Estrategias y modelos para niños con altas capacidades en el aula

En el ámbito educativo, es fundamental adaptar las estrategias de enseñanza a las necesidades de todos los estudiantes. En particular, los niños con altas capacidades intelectuales requieren un enfoque especializado que les permita desarrollar su potencial al máximo. Estos estudiantes poseen características particulares que los diferencian de sus pares, tales como una alta capacidad de razonamiento, creatividad superior a la media y una notable curiosidad intelectual.

Es tarea de los docentes implementar modelos pedagógicos que propicien un ambiente de aprendizaje estimulante para estos niños. Entre las estrategias más efectivas se encuentran el aprendizaje por proyectos, el trabajo colaborativo y el uso de tecnología educativa. El aprendizaje por proyectos les permite explorar temas de su interés en profundidad, mientras que el trabajo colaborativo fomenta habilidades sociales y emocionales.

Sin duda, los niños con altas capacidades intelectuales representan un desafío y una oportunidad para el sistema educativo. Es imprescindible que los docentes cuenten con las estrategias y modelos adecuados para atender a estas niñas y niños adecuadamente. Diagnosticar las altas capacidades no es fácil.

Cuando no se sienten estimulados, pueden bloquearse o perder motivación. La detección temprana no significa exigir más ni adelantar contenidos, sino acompañar al menor y adaptar el entorno educativo y emocional a su forma particular de aprender.

Características psiconeurológicas

Los niños superdotados presentas ciertas características psiconeurológicas:

  • Se sienten “diferentes”, pueden creer que nadie de su edad piensa como ellos o sobre las cosas que a ellos le interesan, y desean ser como los demás, por ello en ocasiones ocultan su talento en clase para evitar celos, envidias y competencia, con la finalidad de ganar amigos y ser aceptados en el grupo (efecto Pigmalión).
  • Experimentan emociones fuertes, reaccionando a situaciones que pasan inadvertidas para otros. Por ejemplo, un niño de 8 o 9 años puede estar triste por la pobreza en el mundo, lo cual resulta extraño para otros niños, maestros y padres, y pueden sentirse rechazados. Parte de esta aparente sensibilidad es el producto de un desarrollo asincrónico, es decir, ideas y conceptos adelantados a emociones propias a su edad (síndrome de disincronía).
  • Personalidad perfeccionista. En el niño superdotado, el perfeccionismo puede ser extenuante, en particular, por el miedo al fracaso ante objetivos elevados. Por ello, suelen evitar tomar decisiones importantes para no correr riesgos.

7 consejos para padres de niños con altas capacidades

Por estas características de la personalidad, sensibilidad y perfeccionismo, estos niños tienen riesgo de aislamiento social, negación a tareas escolares, rebeldía y acoso escolar. Al no comprenderse su conducta infantil con una capacidad de razonamiento tan elevado, puede aparecer un desequilibrio y falta de sintonía con sus iguales. Como consecuencia pueden presentar estrés emocional, tristeza y depresión. Su perfeccionismo puede llevarle a una excesiva autocrítica y falta de confianza en sí mismo.

Tabla comparativa: Características entre niños superdotados y niños con TDAH

La conducta del niño superdotado en clase, donde suelen aburrirse por su alto nivel cognitivo, puede plantear similitud con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

CaracterísticaNiño SuperdotadoNiño con TDAH
Atención sostenida y selectivaNormal en tareas relevantesMuy baja
Control de impulsosNormalMuy baja
Memoria de trabajo y planificaciónAltaBaja
Gratificación no inmediataSin esfuerzoRequiere esfuerzo y gratificación inmediata
Razonamiento abstracto e inteligencia prácticaMuy elevadoNormal

Diferenciar estas características es crucial para un diagnóstico y apoyo adecuados. No olvidemos que tener alta capacidad no es negativo, es una manera distinta de ver el mundo, por lo tanto, no lo vivas como un problema. No soy raro, ni diferente, soy especial, como todos los niños y niñas que conozco. La vida me ha regalado una inteligencia mayor, como a otros les regala un bonito color de ojos, unas piernas que corren muy rápido… Lo que es verdaderamente importante de tener alta capacidad intelectual es lo que yo haga con las posibilidades que me aporta.

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