Raffaella Maria Roberta Pelloni, conocida mundialmente como Raffaella Carrà, dejó una huella imborrable en el mundo del espectáculo. Su talento, carisma y espíritu transgresor la convirtieron en un ícono. Sin embargo, su vida personal, marcada por amores significativos y la decisión de no tener hijos, también despierta gran interés. Este artículo explora los aspectos más destacados de su vida íntima y el legado que dejó tras su partida.
Relaciones Amorosas: Gianni Boncompagni y Sergio Japino
Muy discreta siempre con su vida personal, la artista italiana no fue mujer de muchos amores, pero hubo dos hombres que la marcaron especialmente. Los dos grandes amores de Raffaella Carrà fueron Gianni Boncompagni y Sergio Japino, los hombres de su vida.
Gianni Boncompagni: El Primer Amor
El primero, el autor Gianni Boncompagni, que tenía 36 años y ella 25 cuando se enamoraron, estaba divorciado y tenía tres hijas, Claudia, Paola y Barbara. Con Gianni Boncompagni estuvo diez años, y la relación con las hijas de él, Claudia, Paola y Barbara, era buenísima. La pequeña aseguró en una entrevista que la artista era como una madre para ellas y que la seguían a todas partes: "Admiraba su maquillaje, su pelo, iba con ella cuando estaba de gira... Nuestra casa era un laboratorio de ideas". Juntos crearon temas inolvidables como Felicita, Ta, Ta, Fiesta o Tanti Auguri, pero el noviazgo no terminó de funcionar debido a sus agendas y a sus vidas tan diferentes, por lo que pusieron fin al romance sin dejar de trabajar juntos en ningún momento.
Gianni Boncompagni fue el primer amor real y profundo de la estrella. Y fue precisamente el autor de algunas de sus canciones como Tuca tuca o Fiesta. Además, dirigió el programa Pronto, Raffaella?, que consagró a la cantante como personaje femenino de la pequeña pantalla europea. Convivieron durante varios años y compartieron éxito profesional. Años más tarde, Boncompagni ejerció de guionista en Carrámba!
Sergio Japino: Un Amor Incondicional
Después llegaría a su vida el coreógrafo Sergio Japino. Ambos, por cierto, ocuparon un importante lugar en su vida incluso después de su ruptura, lo que evidencia la calidad humana de la estrella italiana. Fue el propio Japino quien daba a conocer la muerte de la estrella: “Raffaella nos ha dejado. Se ha ido a un mundo mejor, donde su humanidad, su inconfundible risa y su extraordinario talento brillarán para siempre”.
Carrà era 11 años mayor que el locutor radiofónico, letrista, compositor y coreógrafo Sergio Japino (Ventotene, 1952) y empezaron su relación cuando la cantante llevaba varios años distanciada de Boncompagni, quien falleció en el 2017 y de quien Carrà guardaba un bonito recuerdo. Sergio Japino y Raffaella Carrà se amaban mucho y aunque se separaron fueron inseparables. Según explicaba el coreógrafo a la agencia de noticias Ansa, Carrà fallecía a las 16.20 horas, tras una enfermedad que llevaba tiempo atacando su cuerpo y de la que no ha dado más detalles.
Hace algún tiempo, en una entrevista en Sorrisi e Canzoni, Japino decía: "Raffaella y yo estamos vinculados en el alma. Somos más que hermanos, tenemos la misma sangre, no sé cómo decirlo. Una historia de amor normal es muy pequeña comparada con la que vivimos".
Además de sus amores con Gianni Bocompagni y Sergio Japino, Carrà estuvo con Gino Stacchini, el exfutbolista italiano que jugaba en la Juventus. La rondó un posesivo Frank Sinatra, pero Carrà, que amaba la libertad no se dejó seducir por el cantante y actor. Esta película significaba la primera incursión de la italiana en la industria hollywoodiense, y el mujeriego Sinatra no tardó en fijarse en ella. “No seré la chica del jefe”, trascendió que habría dicho la actriz.
Raffaella Carrà - Caliente Caliente (español) - Retrato en Vivo, España (1981)
La Decisión de No Tener Hijos
Ni con Gianni Boncompagni ni con Sergio Japino, Raffaella Carrà llegó a pasar por el altar porque, según ella misma dijo en alguna ocasión, no creía en el matrimonio. Aun así, a la intérprete de Para hacer bien el amor, le hubiese gustado “tener un hijo, pero cuando lo intenté ya era tarde. El médico me dijo que no podía”.
Raffaella, sin embargo, disfrutó mucho de los hijos ajenos: "Estaba muy contenta por el hecho de que yo tuviera hijos. Cuando iba a cenar a su casa de Argentario, siempre me decía 'tráete a tus joyas' (en alusión a sus hijos)". Una respuesta que muestra lo conectada que estaba con los derechos del colectivo LGTBI.
De hecho, tanto se centró en su trabajo que dejó aparcado uno de sus deseos que finalmente no pudo hacer realidad, según desvela Barbara: "Sacrificó su posibilidad de ser madre. No tuvo hijos porque cuando era muy joven decía que un niño no se podía meter en una maleta y llevarlo contigo de un lugar a otro, no tenía sentido. Cuando alrededor de los 40 años se sentía más madura y dispuesta a aceptar la maternidad, la naturaleza dijo 'no'. Le dijo 'cariño, tú no decides, decido yo'. Y Raffaella aceptó esta situación, no se dejó llevar por la furia. Dejó que el destino decidiera por ella".
El Legado Familiar: Sus Sobrinos
Raffaella Maria Roberta Pelloni, la Carrà, deja una enorme herencia que no tiene públicamente claros destinatarios. El hecho de no haber tenido hijos, los médicos le indicaron que cuando quiso quedarse embarazada ya era tarde, deja abierta la cuestión de la futura titularidad de su patrimonio. “Si no he tenido hijos no ha sido culpa mía. He aceptado lo que la madre naturaleza ha elegido para mí”, manifestó ella en una ocasión.
Los parientes más cercanos de Raffaella son sus dos sobrinos, Federica y Matteo, hijos de su hermano Renzo Pelloni, muerto en 2001 por un tumor cerebral a la edad de 56 años. La Carrà, cuando murió su hermano, se convirtió en una especie de progenitora de ambos.
“Tengo dos chicos de cuarenta años que son hijos de mi hermano que ya no está. Me dan una cierta cantidad de trabajo. Hago más de padre que de madre. Soy feliz así”, dijo hace pocos años ella. La relación con sus sobrinos, que viven en San Marino, ha sido siempre cercana y buena. Según explican los medios italianos, pese a la distancia, se veían con bastante frecuencia.
“Era una persona maravillosa que ha tomado el puesto de nuestro padre cuando ha muerto. Nos ha dado siempre el mayor afecto y educación”, ha declarado Federico. Sus sobrinos son, por tanto, las personas que, a falta de un testamento (aún no está claro si existe aunque parece probable), tendrían derecho al menos a un tercio de la herencia. Pero como dijo su expareja, Sergio Japino, la persona que está ejerciendo un poco de jefe de familia en estos días y con la que la Carrà mantenía un estrechísima relación, “ella, aunque no tenía hijos, siempre decía tenerlos por miles”.
Propiedades
Raffaella Maria Roberta Pelloni tenía tres casas. La que era su residencia habitual, en Roma, está dentro de un barrio algo alejado del centro histórico donde viven muchas personas del espectáculo. Se trata de una zona residencial, Vigna Clara, detrás del bullicioso barrio de Ponte Milvio. La casa, en Via Nemea 21, es una mansión con jardín y tres plantas. Luego, la Carrá poseía una casa en la exclusiva zona de playa de la Toscana, el Argentario, en Cala Piccola, donde dicen que junto a Sergio Japino inventó su famoso programa 'Carramba'. Además, parece era propietaria de un apartamento en el bellísimo pueblo medieval toscano de Montalcino, cerca de Siena.
A este patrimonio inmobiliario se suma el patrimonio económico que nadie públicamente conoce. En 1997, la revista 'Class' decía que la Carrà ganaba 4.000 millones de liras al año (2 millones de euros). Durante años apareció siempre entre las artistas que más dinero ganaban en Italia, pero sin que nadie pudiera especular ni afirmar nada porque la Pelloni se ha ido como ha vivido, sin hacer ruido, sin ostentar ni presumir de nada.
Un Ícono Feminista y Defensora de la Libertad
Raffaella Carrà, la diva a la que todos amaban, saltó fronteras con su 53 53 456, que muchos catalogaron como oda a la masturbación, y se convirtió en un éxito mundial en los años setenta y ochenta. La artista se hizo notar porque trascendía todo tipo de prejuicios. Su desparpajo fue su estratégica arma de rebeldía. Habló sobre el adulterio en Una mujer en el armario, reivindicó el amor gay en Luca… Defendía que para hacer bien el amor había que ir al sur… hasta fue prohibida por el Vaticano por mostrar su ombligo en televisión.
En 1984, el primer ministro italiano, Bettino Craxi, montó en cólera al saber el salario que negociaba Raffaella Carrà con la Rai, televisión pública italiana, para ampliar su contrato en exclusiva. El mandatario calificó de “vergüenza” el sueldo y exigió que se redujera. En total, parece, la artista boloñesa iba a cobrar 6.000 millones de liras, al cambio actual unos 3 millones de euros, por dos años.
Y los mensajes liberatorios de sus canciones no eran por casualidad. Por ejemplo, fue la primera en cantar sobre la masturbacion femenina o el sadomasoquismo y el respeto a los homosexuales. Lo hacía de una forma muy sutil y consiguió calar en la opinión pública.
Fue un símbolo para ellos. Ya en la década de los setenta le escribían chavales homosexuales para contarle sus problemas por su opción sexual, en su casa no les aceptaban y hasta se querían suicidar.
La cantante ya había presentado una edición de Sanremo y en 2011 se encargó de dar los puntos en Eurovisión por parte de Italia.
Tabla Resumen de Relaciones y Familia
| Relación | Periodo | Notas |
|---|---|---|
| Gianni Boncompagni | Década de 1960-1970 | Relación sentimental y profesional |
| Sergio Japino | Década de 1980 - Finales de la década de 1990 | Relación sentimental y profesional |
| Gino Stacchini | Exfutbolista italiano que jugaba en la Juventus | |
| Frank Sinatra | Sinatra se enamoró de ella, pero ella lo rechazó. | |
| Federica y Matteo Pelloni | Desde 2001 | Sobinos, hijos de su hermano Renzo Pelloni |
Raffaella Carrà no solo fue una artista excepcional, sino también una mujer que vivió su vida con autenticidad y valentía. Su legado perdura a través de su música, sus programas de televisión y su impacto en la sociedad italiana y mundial.
