Dermatosis del Embarazo: Tipos, Diagnóstico y Tratamientos Seguros

El embarazo y la piel experimentan una estrecha relación, marcada por diversos cambios y desafíos. Durante el embarazo, el cuerpo atraviesa muchos cambios, y la piel no es una excepción. Es fundamental destacar que el eczema y el embarazo no representan un riesgo directo para el feto.

Durante el embarazo, la mujer experimenta una serie de cambios hormonales, inmunológicos y fisiológicos que pueden desencadenar o exacerbar ciertos problemas de la piel. Estos cambios pueden exacerbar la dermatitis en algunas mujeres, especialmente si ya tenían una predisposición previa. Estos problemas pueden ser condiciones preexistentes (como las dermatitis) o específicos del embarazo.

Las dermatosis del embarazo son un grupo de enfermedades de la piel que ocurren específicamente durante el embarazo o empeoran debido a él. Hoy intentamos solucionar todas las dudas sobre dermatitis y embarazo.

Tipos de Dermatosis del Embarazo

Además de erupción atópica del embarazo, existen otras condiciones que pueden generar picor intenso y sarpullido en la piel durante esta etapa.

Dermatitis Atópica del Embarazo

La dermatitis atópica del embarazo (prurigo gestationis) es una dermatosis del embarazo relativamente común, con una incidencia de 1:5 a 1:20, que suele ocurrir en el primer o segundo trimestre. Un factor de riesgo es una dermatitis preexistente, pero en el 80% de los casos se trata de una enfermedad de novo. Clínicamente, la enfermedad se manifiesta con lesiones eczematosas muy pruriginosas.

El diagnóstico se realiza clínicamente, con el apoyo de un aumento del IgE total en suero. La dermatitis atópica del embarazo generalmente no tiene efectos negativos en el feto y suele curarse espontáneamente después del parto. Sin embargo, puede haber un mayor riesgo de recurrencia en embarazos posteriores.

Erupción Polimorfa del Embarazo (PEP)

La dermatosis polimorfa del embarazo (PEP), también conocida como Pruritic Urticarial Papules and Plaques of Pregnancy (PUPPP), es la dermatosis más común durante el embarazo después de la dermatitis atópica. Es un trastorno inflamatorio benigno que aparece en el tercer trimestre, o inmediatamente en el posparto. Se caracteriza por lesiones polimorfas como urticaria y pápulas, que suelen aparecer en el tercer trimestre.

Las lesiones suelen comenzar en la zona del abdomen, dejando el ombligo sin afectar. No se requiere una biopsia o extracción de sangre para el diagnóstico. La PEP es una enfermedad autolimitada con una duración media de curación de aproximadamente 4 a 6 semanas. "El pronóstico fetal es excelente, no hay manifestaciones cutáneas en el feto", explica la médica.

Colestasis Intrahepática del Embarazo (ISC)

La colestasis intrahepática del embarazo (ISC) se manifiesta generalmente en el tercer trimestre y se caracteriza por picazón y niveles elevados de ácidos biliares en la sangre. Afección hepática que se presenta con picazón intensa, especialmente en palmas y plantas, sin lesiones visibles en la piel.

La gravedad de la ISC está directamente relacionada con un mayor riesgo de complicaciones maternas y fetales. Esto es especialmente pronunciado en formas graves de la enfermedad. Estas incluyen parto prematuro espontáneo, meconio en el líquido amniótico y mortalidad perinatal.

Pénfigo Gestacional (PG)

El pénfigo gestacional, anteriormente conocido como herpes gestacional, es una enfermedad autoinmune rara que suele manifestarse a partir del segundo trimestre o inmediatamente después del parto. Es una rara enfermedad cutánea autoinmune que suele aparecer al final del tercer trimestre, aunque puede desarrollarse en cualquier momento durante el embarazo o en el posparto inmediato. Se caracteriza por lesiones pruriginosas y ampollares que se resuelven en semanas o meses después del parto.

El diagnóstico se confirma mediante una biopsia cutánea y una inmunofluorescencia directa. El pronóstico para el bebé es bueno, aunque en casos raros puede haber parto prematuro y retraso en el crecimiento, probablemente debido a una insuficiencia placentaria crónica. Alrededor del 10% de los recién nacidos pueden presentar lesiones cutáneas. Estas suelen ser leves y desaparecen en pocas semanas después del parto.

Dermatosis especificas del embarazo

Tratamientos para las Dermatosis del Embarazo

El manejo de la dermatitis en el embarazo debe enfocarse en aliviar los síntomas sin comprometer la seguridad del feto, y un paso clave para ello es mantener la piel bien hidratada. El tratamiento dependerá de la causa subyacente del picor.

Durante el embarazo, las zonas donde suele aparecer la dermatitis son los pliegues de las extremidades y el tronco. Se recomienda el uso de emolientes y humectantes sin fragancias ni conservantes que puedan irritar la piel.

Tratamiento de la Dermatitis Atópica del Embarazo

"El cuidado de la piel es lo más importante en esta enfermedad", enfatiza el Dr. Balakirski. En el tratamiento de la dermatitis atópica del embarazo, el alivio del picor es la principal prioridad. Para ello, se pueden utilizar cremas hidratantes para apoyar la barrera cutánea y corticosteroides tópicos de baja potencia o inhibidores de la calcineurina.

También están disponibles antihistamínicos orales no sedantes como loratadina. En caso de una respuesta insuficiente al tratamiento, se puede utilizar terapia UV. En casos graves, pueden ser indicados corticosteroides sistémicos a corto plazo, pero siempre bajo una cuidadosa evaluación de la relación beneficio-riesgo.

Tratamiento de la PEP

El tratamiento incluye corticosteroides tópicos (por ejemplo, prednicarbat, metilprednisolona) y antihistamínicos orales (por ejemplo, loratadina). En casos graves, pueden utilizarse corticosteroides sistémicos, como una terapia a corto plazo con prednisolona.

Tratamiento de la ISC

El objetivo principal del tratamiento es reducir los ácidos biliares y, por lo tanto, minimizar el picor y el riesgo de complicaciones fetales. Ácido ursodesoxicólico (UDCA) es el tratamiento de elección. De manera sintomática, también se pueden utilizar cremas de mentol al 2% a base de agua o gel de dimetindenmaleato para aliviar el picor.

Se puede considerar una inducción del parto electivo después de la semana 37 a 38 del embarazo para reducir el riesgo fetal. En caso de no responder al tratamiento, se puede considerar rifampicina como tratamiento de segunda línea en una dosis de 300-600 mg/día.

Tratamiento del Pénfigo Gestacional

El tratamiento para el PG incluye el uso de corticosteroides sistémicos como la prednisolona (0,5-1 mg/kg/día). La prednisolona es el tratamiento de elección debido al alto gradiente materno-fetal (madre a hijo: 10:1) que presenta un buen perfil de eficacia. Además, se utilizan corticosteroides tópicos (prednicarbato y metilprednisolona) y antihistamínicos orales como loratadina para aliviar el picor.

Tratamiento de la Psoriasis Vulgaris durante el Embarazo

Durante el embarazo, debido a los cambios en el equilibrio hormonal y la mayor tolerancia inmunológica, es común que se produzca una mejoría en los síntomas de la psoriasis. Sin embargo, también pueden ocurrir brotes fuertes. Los corticosteroides tópicos de potencia media también son seguros durante el embarazo.

En caso de un cuadro refractario al tratamiento, se puede considerar una terapia hospitalaria con Ditranol. También puede ser útil una terapia con rayos UV. Los inhibidores de TNF-a tienen la mejor evidencia como terapia sistémica, pero solo deben considerarse en casos graves. En el tratamiento de la psoriasis durante el embarazo, un enfoque multidisciplinario es crucial.

Alergias Durante el Embarazo

Aproximadamente una de cada cinco mujeres embarazadas tiene una alergia. En la mayoría de los casos, se manifiesta como rinitis alérgica, asma alérgica o ambas a la vez. La conjuntivitis alérgica, la urticaria aguda y la anafilaxia también pueden ocurrir durante el embarazo.

Una de las razones de la frecuente aparición de rinitis alérgica en mujeres embarazadas es que las hormonas del embarazo afectan el flujo sanguíneo nasal y las membranas mucosas. La regla de un tercio se aplica a las mujeres que sufrieron asma alérgica antes de quedar embarazadas: en aproximadamente un tercio, la enfermedad permanece sin cambios durante el embarazo, en otro tercio los síntomas mejoran y en el último tercio el asma empeora.

El diagnóstico de alergias en mujeres embarazadas debe limitarse a un examen detallado de la historia clínica, llevar un diario de síntomas y análisis de sangre. Asimismo, se debe tener precaución durante el embarazo cuando se trata de medicamentos para los síntomas de alergia, los llamados antialérgicos.

Debe evitarse el tratamiento farmacológico, especialmente en el primer trimestre. Una excepción es el asma alérgica: conlleva el riesgo de complicaciones en el embarazo, por lo que cualquier terapia necesaria debe continuarse y controlarse de manera constante. Los hijos de padres con alergias tienen muchas más probabilidades de desarrollar una alergia que los niños cuyos padres no tienen alergias.

Medicación para Alergias Durante el Embarazo

En la medida de lo posible, se debería evitar el empleo de medicamentos durante el embarazo. En el embarazo también se producen cambios que dan lugar a un mayor volumen de plasma circulante y, por lo tanto, un aumento del volumen de sangre, una disminución de la concentración de proteínas para el transporte de los medicamentos y un incremento de la filtración del hígado y los riñones.

La capacidad de filtración de los riñones aumenta en un 50 %, por lo que se produce una eliminación más rápida de los fármacos. La alergia afecta a más de un 20 % de la población en países desarrollados. Por ello, en la medida de lo posible, se debería evitar el empleo de medicamentos especialmente en este período y, en caso de ser necesario, se debe optar por formulaciones de uso tópico (nasal, ocular, cutáneo o bronquial) en vez de uso sistémico (vía oral, intravenosa, intramuscular o subcutánea).

Existen varias clasificaciones para asignar la seguridad de un medicamento durante el embarazo. Se distinguen 5 categorías, de más segura a menos segura. Con frecuencia la urticaria crónica mejora durante la gestación, disminuyendo la necesidad de medicación. En unos pocos casos, la urticaria empeora.

Inmunoterapia con Alérgenos

La inmunoterapia con alérgenos, más conocida coloquialmente como vacunas de alergia, es un tratamiento enfocado a modificar la respuesta del sistema inmunitario del individuo alérgico desde una respuesta de hipersensibilidad hacia una respuesta de tolerancia inmunológica. Aunque sus efectos pueden observarse desde las primeras semanas de su administración, las guías clínicas recomiendan su administración entre 3 y 5 años.

Las guías nacionales e internacionales de uso de vacunas de alergia recomiendan mantener las dosis de inmunoterapia en la mujer embarazada, siempre y cuando la vacuna se estuviese tolerando bien antes del embarazo.

Existe una nueva clase de fármacos, denominados fármacos biológicos, para el tratamiento del asma, la urticaria crónica y la dermatitis atópica. El omalizumab es el primero que se comercializó, hace más de 10 años, y con el que se tiene mayor experiencia de uso en el embarazo.

En 2006 se creó el registro EXPECT que recoge los datos clínicos de mujeres que están recibiendo tratamiento con omalizumab antes del embarazo y que deciden continuar con su administración durante la gestación. Hasta la fecha, los datos del registro EXPECT que incluye a 250 mujeres gestantes, no han mostrado una mayor tasa de malformaciones fetales, parto prematuro ni gestaciones fallidas en comparación con un grupo de mujeres asmáticas no tratadas con omalizumab.

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