La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por la presencia de sequedad, un picor intenso y la aparición de brotes de eczema. La dermatitis atópica del lactante es una de las afecciones de la piel más comunes durante la infancia. Si se manifiesta después se habla de dermatitis atópica infantil. A nivel clínico esta afectación cutánea se manifiesta con lesiones rojas, secas y descamativas.
Se le conoce con este nombre porque se presenta en niños antes de que estos lleguen a los dos años de edad. Aunque no supone un riesgo para la salud, puede resultar molesta y requiere de un tratamiento adecuado. Es habitual que se localicen en las mejillas, pero también pueden aparecer en la frente, el cuero cabelludo, el tronco y en los brazos y las piernas.
Causas de la Dermatitis Atópica
Las causas de este tipo de respuesta alérgica son desconocidas pero se incluyen dentro de los cuadros alérgicos generalizados con predisposición hereditaria. No hay una causa única que desencadene los brotes en los bebés con dermatitis atópica, más bien se puede hablar de un conjunto de factores genéticos, inmunológicos y ambientales.
La predisposición hereditaria es fundamental. Si los padres tienen antecedentes de patologías tópicas, hay mayor riesgo de que sus hijos también desarrollen problemas como la dermatitis. Si ambos padres tienen dermatitis atópica, más del 80% de los hijos la desarrollarán.
Además de por factores genéticos, se piensa que la dermatitis atópica pueda estar influida por alteraciones de las defensas o por una alteración de la barrera cutánea. Mutaciones en el gen de la filagrina, que produce una mayor susceptibilidad frente a esta enfermedad. La piel atópica es una manifestación de una condición genética conocida como atopía, que predispone al organismo a desarrollar alergias, rinitis, asma o eczemas.
Otros factores desencadenantes:
- Alergia alimentaria: Menos de un 10% de los niños con eccema atópico presentan alergia o intolerancia alimentaria como factores precipitantes.
- Infecciones.
- Climatología: Cambios ambientales: frío, calor. Cambio estacional.
- Uso de jabones agresivos en la higiene diaria.
- Utilización de prendas sintéticas y de lana.
- Estrés.
- Alérgenos alimentarios o ambientales.
- Sudoración excesiva.
✦ Piel ATÓPICA (o eccema) en BEBÉS y NIÑOS. Cuidados y tratamiento del brote de dermatitis atópica
Síntomas de la Dermatitis Atópica en Lactantes
La mitad de los pacientes con dermatitis atópica ya la presentan antes del primer año de vida y el 80% la presenta antes de los 5 años de edad. Los signos de dermatitis atópica en bebés pueden variar según la edad y la etapa de la enfermedad, pero los más habituales incluyen:
- Piel muy seca y áspera al tacto.
- Eccema en la cara del bebé, especialmente en las mejillas y la frente.
- Enrojecimiento, inflamación o descamación.
- Picor intenso que provoca llanto, incomodidad o trastornos del sueño.
- Lesiones o costras por rascado.
- Zonas afectadas en cuello, detrás de las orejas, en los pliegues de los codos y rodillas.
Las lesiones iniciales son zonas enrojecidas (placas eritematosas) que aparecen en las mejillas y que se extienden posteriormente al resto de la cara (aunque respetando el triangulo del centro de la cara), al cuello, a las manos, al abdomen y, en los niños que gatean, a las zonas de extensión de los brazos y de las rodillas. No es común, pero algunas lesiones pueden llegar a exudar o formar costras, lo que aumenta el riesgo de que se produzca una infección bacteriana que sí puede afectar a la salud del bebé a un nivel importante.
El síntoma principal es el intenso picor y la aparición de lesiones eccematosas en determinadas localizaciones, agravadas por el rascado. Uno de los peores síntomas durante un brote de dermatitis atópica es el prurito o picor intenso, porque puede alterar el sueño y causar irritabilidad en el bebé. Además, si hay un rascado de la zona pueden aparecer infecciones secundarias.
Tratamiento de la Dermatitis Atópica en Lactantes
Los padres deben entender que la dermatitis atópica es una enfermedad producida por diversas causas y que no tiene una cura específica. El cuidado se basa en tres pilares: cuidado de la barrera cutánea, control del prurito y tratamiento de los brotes inflamatorios.
Medidas generales:
- Se deben evitar sustancias que irriten a la piel.
- Se recomienda bañarse o ducharse con agua templada o fría.
- Se debe favorecer la hidratación de la piel. Para ello deben aplicarse varias veces al día cremas hidratantes. Las cremas con un mayor contenido de aceite son las más recomendables.
- En niños se deben tener muy recortadas las uñas para evitar lesiones por rascado. También puede ser conveniente que lleve manoplas durante la noche.
Tratamiento farmacológico:
- Hidratación intensiva: La piedra angular del tratamiento es una buena hidratación de la piel varias veces al día, incluso cuando no hay brotes activos. Las cremas utilizadas deben ser hipoalergénicas, libres de perfumes y de conservantes irritantes. El uso regular de cremas o lociones hidratantes mejora la función barrera y reduce la frecuencia de los brotes, por lo que es esencial incluir la hidratación en la rutina diaria de cuidado del bebé.
- Anti-histamínicos: Para controlar el picor suelen necesitarse anti-histamínicos.
- Antiinflamatorios tópicos: Tras el baño se pueden aplicar anti-inflamatorios tópicos (tacrolimus o pimecrolimus).
- Corticoides: Los corticoides en forma de cremas se utilizan con frecuencia, pero deben evitarse los que sean muy potentes dado que pueden favorecer la atrofia de la piel y pueden pasar a la sangre a través de la piel con los consiguientes efectos adversos. Los corticoides potentes deben evitarse en la cara o entre los dedos, zonas donde fácilmente puede atrofiarse la piel. Si se precisa aplicar corticoides en estas zonas durante periodos prolongados (varias semanas) es mejor utilizar los anti-inflamatorios previamente comentados. En los casos de brotes graves, que no responden al tratamiento en forma de crema, puede ser necesario utilizar corticoides por boca, si bien al suspenderse es frecuente que el brote reaparezca.
- Otros medicamentos: Otros medicamentos, como los inmunomoduladores o la fototerapia, también han sido utilizados con un éxito variable.
- Tratamiento de infecciones: Se deben tratar enérgicamente las posibles infecciones de la piel.
Prevención y cuidados para evitar brotes:
- Higiene con productos suaves: El baño del bebé debe ser corto, de no más de 10 minutos. El agua debería estar más templada que caliente y se aconseja utilizar jabones suaves y libres de fragancias. No es conveniente hacer uso en exceso de las esponjas ni realizar un frotado vigoroso. Dado que la piel no está sucia porque se limpia a diario, es más que suficiente frotar el jabón suavemente con ayuda de la mano. Para el secado, se recomienda utilizar una toalla limpia y suave, realizando pequeños toques sobre la piel en lugar de ejercer fricción. Una vez finalizado el baño, es imprescindible hidratar la piel con un buen emoliente. Esto ayuda a mantener y restaurar la función barrera cutánea.
- Cuidado de la ropa: Es aconsejable que el bebé use ropa de algodón, ya que tanto los tejidos sintéticos como la lana pueden llegar a irritar la piel. Para hacer la colada es mejor utilizar detergentes suaves y prescindir del suavizante. De hecho, es aconsejable realizar un aclarado extra para eliminar cualquier posible resto de jabón.
¿Es bueno bañar mucho a los bebés con pieles atópicas?
La respuesta es que no conviene bañar en exceso a los bebés con dermatitis atópica, ya que el agua (especialmente si está caliente o contiene cloro) puede resecar aún más la piel, debilitando la barrera cutánea.
Las recomendaciones para el baño de bebés con piel atópica serían:
- Realizar baños cortos (5 a 10 minutos), con agua tibia, nunca caliente.
- Usar productos sin jabón, sin perfumes, hipoalergénicos y específicos para piel atópica.
- Evitar esponjas, cepillos o frotamientos agresivos.
- Secar con una toalla suave, mediante toques ligeros, sin frotar.
- Aplicar crema para piel atópica justo después del baño, cuando la piel aún está húmeda, para retener la hidratación.
Consejos adicionales:
- No está probado que ninguna dieta modifique la evolución de la enfermedad de forma significativa.
- Evita los productos que contengan perfumes, pueden irritar la piel.
- Como norma general, hay que evitar el calor excesivo en casa y, sobre todo, en el dormitorio y mantener un nivel de humedad moderada-alta.
- Los baños de mar, evitando la exposición prolongada al sol, son recomendables.
- Los niños con dermatitis atópica deben recibir las vacunaciones del calendario vacunal del niño sano, retrasando unos días o semanas una dosis si hay un brote agudo.
La dermatitis atópica del lactante se puede tratar con unas buenas medidas higiénicas, pero es importante que haya un seguimiento pediátrico y / o dermatológico en casos mas graves.
Recuerda: si a vuestro bebé le pica mucho la piel atópica, no estáis solos. El acompañamiento médico, el uso de productos testados y la atención diaria son la mejor combinación para lograr una piel más sana y feliz.
Tabla resumen de tratamientos
| Tratamiento | Descripción | Recomendaciones |
|---|---|---|
| Hidratación | Uso de cremas emolientes | Aplicar varias veces al día, especialmente después del baño. |
| Anti-histamínicos | Medicamentos para controlar el picor | Consultar con el pediatra la dosis adecuada. |
| Antiinflamatorios tópicos | Tacrolimus o pimecrolimus | Aplicar después del baño, según indicación médica. |
| Corticoides tópicos | Cremas con corticoides | Usar con precaución y bajo supervisión médica. Evitar los muy potentes en áreas sensibles. |
| Antibióticos | Para tratar infecciones secundarias | Utilizar según indicación del pediatra o dermatólogo. |
