Diabetes Gestacional y su Impacto en el Desarrollo Fetal

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes leve que se desarrolla en algunas mujeres durante la última etapa del embarazo. Alrededor del 10% de las mujeres embarazadas desarrollan diabetes gestacional, aunque la mayoría de ellas no presenta síntomas. Es por ello que es necesario hacer controles de glucosa para poder detectarla.

A diferencia de los otros tipos de diabetes, la gestacional no es causada por la carencia de insulina, sino por el bloqueo de su funcionamiento debido a las hormonas que se generan en el embarazo.

7 consejos para prevenir la #DiabetesGestacional y su #tratamiento.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una patología que se caracteriza por tener niveles anormalmente elevados de azúcar en sangre. Existen dos tipos de diabetes principalmente:

  • Diabetes mellitus de tipo I: se debe a la carencia de insulina porque el páncreas no la produce y suele ser de causa autoinmune.
  • Diabetes mellitus de tipo II: se caracteriza por presentar resistencia a la insulina. Las células del organismo no son capaces de responder a la insulina para poder utilizar la glucosa y ésta se acumula en el torrente sanguíneo.

Aparte de estos dos tipos de diabetes, también se conoce la diabetes gestacional y la diabetes monogénicas, aunque este último es menos conocido.

Diabetes en el embarazo

La diabetes gestacional se incluye dentro de la diabetes mellitus de tipo II y suele aparecer entre las semanas 24-28 de embarazo. Este tipo de diabetes se produce debido a un bloqueo de la hormona insulina por parte de las hormonas del embarazo y, como consecuencia, se incrementan los niveles de glucosa en la sangre.

En la mayoría de casos, los niveles de glucosa retornan a la normalidad después del parto, siendo su prevalencia de un 1 a un 3%. Sin embargo, las mujeres que han sufrido diabetes durante su primer embarazo tienen una mayor probabilidad de que vuelva a aparecer en una segunda gestación.

Causas de la diabetes gestacional

El rápido crecimiento del feto durante el tercer trimestre de embarazo requiere grandes cantidades de glucosa que obtiene de la madre. Para favorecer este aporte de glucosa, las hormonas que produce la placenta bloquean la acción de la insulina producida por la madre y aumenta el nivel de azúcar disponible para el feto.

La respuesta normal del cuerpo ante esta situación de insulinorresistencia es que el páncreas de la mujer produzca más insulina durante el embarazo. No obstante, el organismo puede no reaccionar y que aparezca la diabetes gestacional.

Cuando la insulina no lleva a cabo su función, la glucosa no se convierte en energía y se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles muy elevados, lo que se conoce como hiperglucemia.

Factores de riesgo

Algunas situaciones relacionadas con la mujer antes y/o durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de sufrir diabetes gestacional. Las comentamos a continuación:

  • Embarazo en mujeres mayores de 30-35 años.
  • Grupos étnicos de mayor riesgo: hispanoamericano, afroamericano, nativo americano, del sudeste asiático o de las islas del Pacífico.
  • Antecedentes familiares de diabetes.
  • Parto anterior de un bebé de más de 4 kg (macrosoma) o con alteraciones genéticas.
  • Hipertensión arterial.
  • Polihidramnios: exceso de líquido amniótico.
  • Haber tenido un aborto espontáneo o muerte fetal intrauterina sin causa aparente.
  • Sobrepeso antes del embarazo.
  • Excesivo aumento de peso durante la gestación.
  • Padecer el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).

Las mujeres que presenten alguno de estos factores de riesgo tendrán que seguir una dieta equilibrada y controlar el peso para prevenir la aparición de la diabetes gestacional.

¿Cómo se diagnostica la diabetes gestacional?

La prueba que se realiza a las embarazadas para saber si sufren diabetes gestacional es el denominado test de O´Sullivan. Suele hacerse a partir de la semana 24 de embarazo, pero si la mujer tiene antecedentes o factores de riesgo puede hacerse ya en el primer trimestre.

Esta prueba consiste en hacer un análisis de sangre en ayunas para determinar la glucemia. A continuación, la mujer debe tomar 50 gramos de glucosa y repetir el análisis pasada una hora.

Si la mujer obtiene unos resultados alterados (más de 95 mg/dl en ayunas y más de 140 mg/dl después de haber ingerido el azúcar), será indicativo de diabetes gestacional y habrá que repetir el test de O´Sullivan de una manera más completa.

Esta nueva prueba es el test de sobrecarga de glucosa y las determinaciones de glucosa en sangre se realizarán en ayunas, a los 60, a los 120 y a los 180 minutos después de haber tomado 100 gramos de glucosa.

En función de los resultados obtenidos y los valores alterados en cada extracción de sangre, el especialista pautará el tratamiento más adecuado.

Síntomas y consecuencias en el bebé

En la mayoría de casos, las mujeres no notan que tienen diabetes gestacional y sólo lo averiguan después de las pruebas diagnósticas. Después del parto, el bebé puede sufrir crisis hipoglucémicas, dificultad para respirar e ictericia. También hay una mayor tendencia a sufrir diabetes y obesidad en la edad adulta.

Todas estas complicaciones podrán evitarse si la diabetes se diagnostica a tiempo y la mujer sigue todas las indicaciones médicas.

Dieta y tratamiento

En casos leves de diabetes gestacional, cuando sólo están alterados uno o dos de los valores de la curva de azúcar, será suficiente con seguir una dieta específica para controlar los niveles de azúcar. A continuación, vamos a detallar algunas recomendaciones sobre la alimentación durante el embarazo en mujeres con diabetes gestacional:

  • Es necesario repartir las comidas a los largo del día y evitar el ayuno. En general, hacer unas 6 comidas con un intervalo de 3 horas aproximadamente. Por la noche, intentar que no pasen más de 8 horas entre la cena y el desayuno.
  • Consumir alimentos ricos en fibra: verduras, hortalizas, frutas, cereales integrales y legumbres. Todo en las cantidades recomendadas.
  • Evitar la bollería y los alimentos con alto índice glucémico, como los refrescos, la miel, el chocolate, las golosinas, etc.
  • No consumir sacarina. Los edulcorantes permitidos en el embarazo son aspartamo y acesulfame K.
  • Disminuir el consumo de sal.
  • Controlar las cantidades de los alimentos que contienen carbohidratos.
  • Evitar las frituras, los rebozados, etc. Es preferible cocinar al vapor, al horno o la plancha.

En general, lo que se pretende con la dieta es que la mujer mantenga los niveles de glucosa en sangre equilibrados durante todo el día.

Otras recomendaciones para la diabetes gestacional

También es importante que la mujer reciba el aporte de calorías necesario, que debe ser entre 30-40 kcal por kg de peso y día, para que gane el peso necesario durante la gestación. Además, el ejercicio moderado puede ayudar a procesar la glucosa y a mantener unos niveles adecuados. Caminar diariamente está muy recomendado en mujeres con diabetes gestacional, a no ser que el médico indique lo contrario.

Para controlar los niveles de glucosa en la sangre regularmente, la mujer tendrá que adquirir un glucómetro para medir la glucemia. En caso de detectar valores elevados de glucosa durante 1 o 2 semanas, tendrá que aplicarse un tratamiento con insulina.

Por último, se aconseja realizar ecografías mensualmente a partir de la semana 28 de embarazo con el fin de detectar la aparición y evolución de macrosomía fetal.

Consecuencias de la diabetes gestacional en el feto

Si el “azúcar” de la madre está muy alto en las primeras 20 semanas de embarazo puede causar malformaciones en el feto e incluso abortos espontáneos. A partir de la semana 20, los niveles altos de “azúcar” hacen que el feto crezca más de lo deseado. Esto se llama macrosomía.

Si la diabetes de la madre no se controla bien antes y durante el embarazo, el bebé puede tener problemas al nacer. Pero la buena noticia es que con un buen control del “azúcar”, el riesgo de estas complicaciones es muy bajo.

Posibles problemas en el bebé:

  1. Macrosomía: Es cuando el recién nacido es muy grande: pesa más de 4kg o está por encima del percentil 90 de peso. El bebé tendrá una cara redonda, con abundante grasa en el cuello, en parte alta del tronco y abdomen. También aumenta la grasa en extremidades e incluso sus órganos son de mayor tamaño. Se debe detectar lo antes posible durante el embarazo ya que podría haber problemas para nacer mediante parto vaginal. Hay más riesgo de fractura de clavícula, lesión de nervios del brazo, asfixia u otros traumatismos.
  2. Malformaciones congénitas: Cuando hay un mal control del “azúcar, el riesgo de malformaciones aumenta un 5-6% (enfermedades del corazón, digestivas o que afecten al sistema nervioso, etc.).
  3. Problemas cardíacos: Puede aumentar el tamaño del músculo cardíaco. Es lo que se llama cardiomiopatía hipertrófica. Que a veces se mantiene hasta los 2-12 meses de vida. También puede haber dificultad para respirar en los recién nacidos.
  4. Hipoglucemia: Al nacer, el recién nacido puede sufrir una bajada de “azúcar” en sangre. Se debe a la disminución brusca del aporte que recibía de la madre. Puede durar hasta 48 horas o más. Esto a veces se manifiesta con temblores o el bebé está más dormido, con menos tono muscular, dificultad para respirar o pausas de respiración.
  5. Problemas sanguíneos: Con frecuencia estos niños tienen policitemia. Se trata de un aumento de los glóbulos rojos. Más tarde esto da lugar a un aumento de bilirrubina. Es el color amarillento de la piel del bebé que llamamos ictericia.

Por ello, a todos los recién nacidos de madre diabética, se les harán controles de “azúcar” durante las primeras 24-48 horas de vida hasta que los niveles de glucemia se mantengan normales.

Desde antes del embarazo se debe lograr un control estricto del “azúcar”. Su médico le asesorará. A lo largo del embarazo todas las mujeres se deben realizar estas pruebas de control de la glucemia. Cuando hay alteraciones leves, suele ser suficiente tratarlas con una dieta saludable y estilo de vida sano. Puede hacer falta insulina en aquellas mujeres que ya la han necesitado antes o cuando no se logra controlar con la dieta.

Preguntas frecuentes

¿El test de O’Sullivan se hace en todas las mujeres embarazadas?

Sí, debe realizarse a todas las mujeres embarazadas entre la semana 24-28 de gestación. Este test es una prueba analítica, que consiste en un test de cribado para la diabetes mellitus gestacional. En ella se evalúa el metabolismo de carbohidratos mediante pruebas de glucosa en sangre.

¿Qué cuidados deben seguirse en el embarazo con diabetes gestacional?

La diabetes gestacional puede controlarse mediante dieta y ejercicio. Lo más aconsejable es que la mujer visite a un nutricionista especializado para que le indique una dieta adecuada. El ejercicio moderado también es muy recomendable para mantener los niveles de azúcar adecuados. Por ejemplo, salir a pasear 30 minutos al día o hacer natación.

¿Qué complicaciones pueden surgir en el parto con diabetes gestacional?

Si una mujer presenta diabetes gestacional, su principal riesgo es que el bebé nazca con macrosomía, es decir, que el tamaño del bebé en el nacimiento esté por encima de lo común. Debido al elevado tamaño, el bebé puede sufrir lesiones y traumatismos durante el parto vaginal, como la distocia de hombros. Por este motivo, muchas mujeres con diabetes gestacional terminan dando a luz mediante cesárea para reducir los riesgos.

¿Puedo seguir teniendo la diabetes después del parto?

En la mayoría de mujeres, la diabetes desaparece después de dar a luz, aunque tendrán más riesgo de desarrollar diabetes mellitus de tipo II más adelante en la vida o en un segundo embarazo. Para reducir el riesgo de sufrir diabetes después del parto, se recomienda a la mujer que dé el pecho al bebé para perder peso más fácilmente, seguir con una dieta sana y equilibrada, y hacerse todos los controles de glucosa indicados por el médico.

¿Qué dieta en el embarazo se debe seguir por diabetes gestacional?

Un especialista en nutrición será el encargado de planificar la alimentación, teniendo en cuenta el trimestre de gestación en el que se encuentra la embarazada y el aumento de peso tanto en la madre como en el bebé. Lo alimentos endulzantes similares al azúcar, mermeladas, coco, fructosa, higos, zumos, etc. no están aconsejados. Además, es necesario controlar la cantidad de comida que se ingiere. No hay problema en comer alimentos ricos en fibra, tales como verduras, hortalizas, frutas, cereales integrales y legumbres, aunque tomando las cantidades recomendadas por el especialista.

Publicaciones populares: