¿De Quién Era Hijo el Rey David? Origen Familiar y Contexto Histórico

El Rey David, una figura central del Antiguo Testamento, es venerado tanto en la tradición judía como en la cristiana. Su historia está llena de momentos épicos, desde su juventud como pastor hasta su reinado como monarca unificador de Israel. Pero, ¿de quién era hijo David y cuál era su origen familiar?

El Linaje de David

David era el octavo y último hijo de Jesé (o Isaí), un miembro de una de las principales familias de la tribu de Judá. Según el Primer Libro de Samuel, el profeta Samuel ungió en secreto a David como soberano de los hebreos cuando aún era un muchacho que cuidaba los rebaños de su padre en Belén.

La línea genealógica de David es de gran importancia en la tradición bíblica. Los evangelios de Mateo y Lucas trazan la ascendencia de Jesús hasta David, estableciendo así su derecho al trono de Israel y cumpliendo las profecías mesiánicas. Sin embargo, existen diferencias significativas entre las dos genealogías, lo que ha generado debates y diversas interpretaciones teológicas.

David Asciende al Trono

Tras la muerte de Saúl, las tribus del sur proclamaron a David rey de Judá en Hebrón alrededor del año 1010 a.C. Sin embargo, David tuvo que derrotar a Isbaal, hijo y sucesor de Saúl, en una larga guerra civil para ser reconocido también como soberano de Israel por las tribus septentrionales, alrededor del año 1002 a.C.

Gracias a una decidida política exterior expansionista, David logró extender los límites de su reino desde el mar Mediterráneo hasta el río Éufrates, y desde el Líbano hasta el Mar Rojo, tras someter a los pueblos vecinos (amonitas, arameos, edomitas, filisteos y moabitas) y arrebatar la ciudad de Jerusalén a los jebuseos.

La Ciudad de David

El arqueólogo inglés Sir Charles Warren, en 1886, descubrió las ruinas de la antigua ciudad amurallada que el Rey David conquistó a los jebuseos y convirtió en su capital, denominándola Ciudad de David (Ir David, en hebreo) en el año 1000 a.C. Estas ruinas, situadas a unos 500 metros de la ciudad vieja de Jerusalén, son una prueba fehaciente de la existencia histórica de David y de su reino.

Resultó, pues, que la urbe descrita en la Biblia estaba enclavada fuera de las murallas de Jerusalén. Situadas apenas a 500 metros de la ciudad vieja, las ruinas de la Ciudad de David son la prueba fehaciente de que todo lo que el Antiguo Testamento describía ocurrió realmente hace 3.000 años en territorio del actual estado de Israel.

La ciudad que David arrebató a los jebuseos que la habitaban se ha revelado bajo la arena prácticamente idéntica a como era hace 3.000 años, pero con los añadidos que le hizo el pueblo hebreo, como un Palacio Real, identificado hace apenas 12 años gracias a piezas decorativas de cerámica, algunas con letras en hebreo antiguo, encontradas entre la tierra por la doctora Eilat Mazar, arqueóloga de la Universidad Hebera de Jerusalén.

Siglo a siglo la Ciudad de David recoge los avatares de la milenaria historia de los hebreos en Tierra Santa. Entre las ruinas, hay restos de madera quemada datada del siglo VI antes de Cristo y que coincide con la época en la que los babilonios destruyeron la ciudad y que supuso el final del periodo del Primer Templo en la historia de Jerusalén.

El Legado de David

El mayor logro político de David fue, sin duda, la creación de una nación unida y poderosa, de carácter marcadamente teocrático. En política interior, desarrolló una intensa labor unificadora y centralizadora, plasmada en la constitución de una clase de funcionarios, la creación de un ejército profesional y, sobre todo, la elección de Jerusalén como capital política y centro religioso de Israel.

En la esfera religiosa destacan sus composiciones poéticas -se le reconoce la autoría de un total de 73 salmos- y el proyecto de construir un gran templo en Jerusalén para albergar el Arca de la Alianza, edificio que habría de erigir su sucesor en el trono.

La trascendencia de la obra davídica propició que la figura del monarca fuese muy pronto idealizada por el pueblo hebreo como modelo mesiánico, arquetipo que fue posteriormente adoptado por el cristianismo al presentar a Jesucristo como descendiente de David -«el árbol de Jesé»- e identificar a la Iglesia con «el nuevo Israel».

David tuvo 8 esposas (la mayoría al mismo tiempo) y unos 20 hijos, y eso fue una fuente de desastres. Su cuarta esposa fue Maachâ (o Maaca), a quien la Biblia llama “hija de Talmai, rey de Gesur”.

Crecen los hijos, y Amnón, el hijo mayor de David, seduce y fuerza a Tamar, que es su medio hermana y luego la trata con desprecio. Absalón decide vengar a su hermana y mata a Amnón, el primogénito de David. Después huye a Gesur, el reino de su madre, donde reina su abuelo.

Al cabo de un tiempo, Absalón empieza a participar en una conspiración contra su padre y le dice: “Cuando estaba en Gesur en Aram, prometí que ofrecería sacrificio al Señor en Hebrón si me traía de regreso a Jerusalén” (2 Samuel 15,7). Con esa excusa Absalón va a la simbólica ciudad de Hebrón, inicio del reino davídico, se proclama rey y encabeza un golpe de Estado.

Su reinado, sin embargo, se vio empañado por las tensiones entre las diferentes tribus hebreas y por las intrigas palaciegas urdidas por sus numerosas esposas e hijos, como fueron la sublevación de Absalón, muerto por el general Joab después de haberse proclamado rey en Jerusalén, o la rebelión de Adonías, primogénito del soberano, agraviado por la decisión paterna de designar como sucesor al trono a su hermanastro Salomón.


Aspecto Detalle
Padre Jesé (Isaí)
Tribu Judá
Número de hijos Aproximadamente 20
Reinado Aproximadamente 1010 a.C. - 970 a.C.
Capital Jerusalén

Contexto Histórico y Evidencias Arqueológicas

Más allá de las narraciones bíblicas, la ciencia ha tratado de demostrar la existencia de los dos primeros reyes de Israel a través de evidencias arqueológicas. En este contexto, no se han encontrado pruebas como inscripciones o monumentos que nombren al rey Saúl y que pudieran hacer pensar que su existencia histórica fuera real.

Por su parte, el descubrimiento en el norte de Israel entre 1993 y 1994 de la estela de Tel Dan, una piedra datada del siglo IX a. C. que contiene una inscripción en la cual se hace referencia a la Casa de David, supuso el primer hallazgo arqueológico que hizo alusión al rey David más allá de la tradición bíblica.

También, tras un exhaustivo análisis que se llevó a cabo a mediados de los 90, la comunidad científica planteó la posibilidad de que la Estela de Mesa, también datada del siglo IX a. C. y descubierta en 1868, pudiera contener la misma alusión a la Casa de David. El egiptólogo escocés Kenneth Kitchen también apuntó a unos jeroglíficos datados del 945 a. C.

El legado eterno del REY DAVID: Cómo su reinado moldeó la historia de ISRAEL

Publicaciones populares: