El destino del mundo no está tan marcado por la razón como se cree. La biografía de la humanidad está determinada por decisiones que alguien tomó y las tomó, muchas veces, con la razón influida por las emociones. La razón es humana y tiene su corazoncito.
En los últimos tiempos varios libros han tratado de levantar una cartografía de las emociones desde diferentes ángulos. A darle el lugar que merecen las emociones en el curso de la Historia ha dedicado sus estudios Richard Firth-Godbehere, especialista en psicología, neurociencia, arte, filosofía y religión. Hasta hoy nadie se había acordado de mirar el mundo desde esta perspectiva que parece obvia, pero habíamos obviado.
Las ciencias y los estudios avanzaron y desde hace muchos años surgieron preguntas como: ¿Somos más razón que emociones? ¿Mandan más las emociones que la razón a la hora de tomar una decisión? Las emociones no solo determinan gran parte del carácter y personalidad del individuo, sino que inciden en su futuro. Del mismo modo que las decisiones racionales que han marcado la identidad y rumbo de la humanidad han estado influidas por las emociones de quienes las han tomado.
Versión Completa. La neurociencia de las emociones. Marian Rojas-Estapé, psiquiatra y escritora
La historia de las emociones
Se han identificado más de 160 emociones, pero solo hasta 1830 se les dio ese nombre, antes la gente sentía 'cosas'. Hasta 1830 nadie sentía emociones como las reconocemos hoy. Antes la gente sentía cosas. Incluso se pensaba que primero era el gesto y luego la cosa; por ejemplo se pensaba que el temblor del cuerpo precedía al miedo.
Rueda de las emociones de Plutchik
Uno de los primeros libros que en España puso sobre la mesa las emociones en relación con el entorno y habló de que no son contrarias a la racionalidad y al pensamiento fue Victoria Camps. ¿Qué lugar ocupan la vergüenza, el miedo, la compasión, la confianza o la autoestima en la formación de la personalidad moral? ¿Nos gobiernan las emociones? ¿Son positivas para el discurso político? ¿Sería ética una soberanía del sentimiento?
¿Qué son las emociones?
El término “emoción” es, desde la Antigüedad, un concepto difícil de definir y que genera innumerables interpretaciones. Así que no es un reto fácil responder a esta cuestión en el espacio de un artículo, pero puedo intentar algunas metas: clarificar conceptos claves sobre las emociones, despejar dudas muy frecuentes, desmontar algunos mitos -aún hoy aceptados- y proponeros alguna práctica divertida -como un quiz o test- para reflexionar sobre tus emociones.
El mayor problema a la hora de intentar responder a la pregunta ‘¿Qué es la emoción?’ reside en el hecho de que plantearse algo así es un poco como intentar responder a la pregunta ‘¿Qué es el azul?’. Podrían señalarse algunos datos científicos sobre la refracción de la luz y las longitudes de onda, pero el hecho es que «azul» significa muchas cosas diversas para muchas personas distintas. Algunas culturas, como la tribu himba de Namibia, no reconocen el azul como un color en sí mismo.
De la misma manera que la concepción del color verde de los himbas difiere de la mía, así también el contexto, el idioma y otros factores culturales desempeñan un papel en la forma en que cada ser humano concibe las emociones. Todos podemos sentir cosas similares, aunque nuestro modo de concebir y expresar esos sentimientos cambia de una época a otra y de una cultura a otra.
La influencia de la cultura y la biología
Si diseñáramos un test de colores y les pidiéramos a los miembros de la tribu himba que clasificaran los objetos que se parecen al color de la hierba en una pila y los objetos que se parecen al color del cielo en otra, obtendríamos una pila con muchos verdes y otra con muchos azules. Comprensiblemente, eso podría llevarnos a pensar que los conceptos de verde y azul son universales. Pero si, en cambio, les pidiéramos que clasificaran los objetos en una pila azul y en otra verde, a buen seguro veríamos un montón de cosas azules en lo que un occidental denominaría casi con toda certeza la pila verde.
Nuestra educación y nuestra cultura nos enseñan cómo se supone que debemos comportarnos cuando sentimos algo. Pero nuestros sentimientos en sí mismos pueden compartir un origen evolutivo. Volveremos a ello de forma mucho más detallada más adelante en este libro; por ahora baste decir que tanto la cultura como la biología cuentan.
Cuando revisamos la comprensión filosófica de las emociones en la Antigüedad podemos ver que en el Mundo Antiguo las pasiones humanas, del griego pathos, son estados corporales que se producen sin la intervención de la voluntad. Imagínate que eres un ratoncito que va por la selva y de repente te encuentras a un león. Es posible que empieces a temblar y a sudar, que tu corazón vaya más deprisa, sientas una presión en el pecho o un nudo en la garganta… Estás sintiendo miedo.
¿Cómo funcionan las emociones?
¿Qué mecanismos se ponen en marcha cuando sentimos una emoción? Las emociones básicas son innatas y universales, nacemos con ellas y están presentes en cualquier cultura y tiempo. Fue en la década de 1970 cuando el psicólogo Paul Ekman identificó 6 emociones básicas a raíz de sus estudios con una tribu de Papúa - Nueva Guinea.
Ekman creía que las emociones eran culturales y variaban de una cultura a otra, por eso les pasó a los integrantes de esta tribu una serie de fotografías con expresiones faciales para ver si las podían reconocer o variaba su significado con respecto a lo que se entendía en occidente para cada una de ellas. Desde entonces se confirmó que existían 6 emociones básicas que se daban en todas las personas: la alegría, la rabia, la tristeza, el miedo, la sorpresa y el asco.
A partir de estas emociones básicas, en nuestro desarrollo como personas y como consecuencia de la forma en la que procesamos nuestras experiencias, aprendizajes, los contextos culturales o la socialización, comenzamos a construir las emociones complejas. Por ejemplo, una emoción compleja es la culpa, una emoción que participa de emociones básicas en diferentes proporciones: la rabia y el asco, y que aparece asociada a procesos y mecanismos culturales, como es la moral.
Las 6 emociones básicas de Ekman
Todas las emociones son brújulas, nos sirven para orientarnos en nuestro viaje de descubrimiento del mundo. ¿Para qué sirven las emociones? ¿Hay emociones innecesarias? ¿Todas tienen una función? ¿Todas pueden manejarse? Comencemos con las emociones básicas que fueron las que primero aparecieron -al nacer- y veamos cuál es su función (según P.
Las emociones básicas y sus funciones
- Alegría: Aparece cuando algo es gratificante o positivo para nosotros. Desde una persona que nos gusta, un lugar o una situación que nos hace sentir bien. Sentimos que nuestro cuerpo se expande o se abre a la situación. Acercarme a otras personas para compartir aspectos positivos.
- Miedo: Se da ante situaciones de carácter amenazante. Cuando tenemos miedo percibimos una amenaza -real o imaginada-. Tengo pensamientos sobre la amenaza. Podemos reaccionar de tres maneras: quedándonos bloqueados, huir de la situación o atacar. Normalmente la huida o la evitación suele ser la opción elegida. El miedo tiene una función de protección.
- Tristeza: Es una emoción que aparece ante la percepción de una pérdida de cualquier tipo -muertes, separaciones, pérdidas de trabajo, pérdida de nuestra residencia habitual-. Sentimos un nudo en la garganta y dolor en el pecho. Nuestro cuerpo se contrae. Aislarnos, reposar. La tristeza nos sirve para reintegrar: incorporar esa nueva situación o experiencia, asimilar la pérdida y seguir hacia delante.
- Rabia: Es una emoción que aparece cuando percibimos que se está realizando una injusticia -pérdida de algo que sentimos como nuestro- o sentimos una amenaza a nuestra integridad o una provocación. Se relaciona con otras emociones secundarias como la frustración. La rabia es una emoción muy relacionada con la interpretación que hacemos de la situación, considerando que se ha producido un abuso o una injusticia. Levantar la voz o cambiar a un tono serio.
- Sorpresa: La sorpresa aparece ante un estímulo inesperado. Reaccionamos, es decir, nos genera sobresalto o desconcierto.
- Asco: Sin duda es la emoción más adaptativa de todas, ya que nos permite sobrevivir, ya que su función es la de rechazar aquello que es peligroso. Valoramos negativamente el estímulo y pensamos en rechazarlo.
Existe un acuerdo claro sobre cuáles son las emociones básicas pero no sucede así en cuanto a las emociones complejas. Diferentes autores y expertos han tratado de representar visualmente este “mundo de las emociones complejas”. El modelo cromático de las emociones que proponen José Luis Díaz y Enrique O.
Emociones complejas y su impacto
- Vergüenza: Aparece cuando nos sentimos vulnerables y con una sensación de malestar, al percibir que no somos aceptados por los demás o que hay una parte de nosotros o nosotras que no queremos mostrar y que queda expuesta al juicio de los demás.
- Culpa: La culpa se relaciona con nuestro código ético o moral. Aparece cuando hemos hecho algo que va en contra de nuestros principios o anticipamos que hemos podido dañar o perjudicar a otra persona.
- Orgullo: Sentimos orgullo cuando hemos hecho algo tan bien que supera nuestras expectativas o valoramos nuestra manera de comportarnos de forma muy satisfactoria. El orgullo, en su justa medida es conveniente, porque nos hace tener un buen nivel de autoestima, pero en exceso nos puede aislar y podemos recibir rechazo de los demás.
- Placer: El placer es una emoción muy intensa que se da cuando hemos satisfecho nuestras necesidades básicas -comer, beber, relaciones sexuales…- pero también lo experimentamos cuando hacemos actividades que nos gustan -tiene que ver con la satisfacción vital-. Como todas las emociones el placer podría ser una emoción desfavorable según como la gestionemos.
- Celos: Los celos aparecen asociados a la anticipación de la pérdida de algo o alguien importante en nuestra vida. También se manifiestan celos en procesos de comparación con otras personas, lo que poseen, y nosotros o nosotras no poseemos. Los celos pueden tener una función motivacional, estimularnos a alcanzar algo que otra persona tiene y que consideramos que también está a nuestro alcance. Pero no siempre tienen esta función de acicate o estímulo, muchas veces, los celos son una emoción autodestructiva y muy perjudicial para el entorno de la persona que los siente.
El cerebro y las emociones
La parte de nuestro cerebro dedicada a los pensamientos se desarrolló a partir de la región emocional. Estas zonas cerebrales siguen estado muy vinculadas mediante circuitos neuronales, lo que significa que hay una relación entre pensamientos, sentimientos y emociones. La relación entre neocórtex y sistema límbico amplió el número de posibles reacciones ante los estímulos emocionales. Por ejemplo, ante el temor que lleva los animales a huir o defenderse.
El neocórtex nos permite leer, interpretar y controlar nuestras emociones. Ocurre que hay muchas emociones gestionadas desde el sistema límbico, donde el cerebro termina tomando decisiones independientemente de los lóbulos frontales, nuestro cerebro se adelanta dejándose llevar por la activación del sistema límbico, impidiendo que el neocórtex haga su labor.
El tálamo se encarga de enviar esta información a otras partes del cerebro, como el neocórtex, que se ocuparía de analizar la información y crea una respuesta para la situación del momento. La ínsula fue descubierta y posicionada en el cerebro hace unos 15 años. Propusimos entonces que era en esta área donde fundamentalmente se realizaban los procesos de generación de mapas. La ínsula está muy dentro del córtex, bajo los hemisferios.
A través de PET scanners pudimos comprobar, por primera vez, que frente a una emoción de tristeza, el área que demostraba tener más actividad (aunque hubiese actividad en otras partes) era la ínsula. A partir de aquí, rápidamente se demostró que el resto de las emociones también tendían a generar actividad en la ínsula, al igual que una variedad de sentimientos que se asocian con la vida social de cada persona. Por ejemplo, si a una persona le gusta el vino y se encuentra feliz tras haberlo bebido -o si ha tomado drogas- se verá actividad en la ínsula; pero también en los drogodependientes que sufren abstinencia, o cuando practicamos sexo. La ínsula es un área de “sexo, drogas y rock & roll”.
El papel de la amígdala
La amígdala tiene una gran importancia en el procesamiento emocional, en la anatomía de las emociones. Este núcleo cerebral juega un papel central en las reacciones emocionales básicas. Se sitúa al lado de cada hipocampo: hay una en cada hemisferio. «La amígdala revisa constantemente toda la información que llega al cerebro a través de los distintos sentidos con el fin de detectar rápidamente cualquier cosa que pueda influir en nuestra supervivencia”, explica Feinstein (2010).
Ubicación de la amígdala en el cerebro
Emociones y toma de decisiones
Lo que descubrimos, primero con la observación de pacientes y luego con una variedad de estudios, es que las emociones no son necesariamente las enemigas de la razón. Solíamos oír que si alguien utilizaba sus emociones para tomar decisiones y no tenía la cabeza fría y una actitud puramente racional, no estaba realizando su trabajo de forma adecuada. Lo que hoy sabemos es que quienes son híper-racionales e intentan razonar sus decisiones sin ningún componente emocional son, de hecho, incapaces de alcanzar decisiones correctas.
Desde el momento que comienza el proceso de emoción hasta sentimiento pasan 500 milisegundos. Esto lo hemos podido demostrar de forma incuestionable a través del estudio de pacientes que tenían daños importantes en el lóbulo frontal en su región orbital. Fuimos capaces de descubrir en estos pacientes que, aun a pesar de tener una buena inteligencia (un alto C.I.), no siempre decidían en su mejor interés, tomando frecuentemente decisiones erróneas.
Emociones, sentimientos y salud
El sistema microbiota-intestino-cerebro es lo que nos hace sentir las emociones a través del cuerpo, con una mirada de microrganismos que, indirectamente, pueden llegar a alterar la homeostasis cerebral. Como hemos dicho antes con el estrés crónico o agudo, aumentan los factores inflamatorios (citoquinas) y la flora bacteriana cambia. Cuando estamos en una situación de estrés, tenemos un nivel alto de cortisol.
Las emociones impactan en la actividad cerebral directamente. Concretamente el sistema límbico, es una de las partes del cerebro encargadas de procesar las emociones. Esta red de neuronas encargadas de procesar emociones, es complementada por otras partes del cerebro como son el hipotálamo y el hipocampo.
La amígdala también forma parte de este proceso y del sistema límbico, pues está vinculada a la respuesta emocional que despiertan las situaciones experimentadas. La amígdala es, pues, el principal núcleo de control de las emociones y sentimientos en el cerebro, controlando asimismo las respuestas de satisfacción o miedo.
Estas emociones en ocasiones nos llevan a situaciones complejas, nos vemos desbordados por emociones que no sabemos cómo manejar. Las personas que desarrollan trastornos emocionales no pueden o no logran regular sus emociones. Las situaciones de estrés continuado y sin una buen gestión o expresión emocional va creando con el tiempo cada vez más angustia, hasta llegar a situaciones donde todo escapa a su control.
