El Fascinante Origen de los Duendes en la Mitología Española

España, sobre todo Castilla, tiene una gran tradición sobre duendes y trasgos familiares y probablemente si os acercáis a cualquier pueblo y preguntáis a los más mayores, en cada lugar haya uno diferente o tengan un nombre distinto.

Recuperando el espíritu de un artículo anterior en el que os hablaba de algunos seres de la mitología de nuestro país para inspiraros en vuestras historias de Halloween, esta semana os traigo otros cinco seres, duendes en este caso, que también pueden ser excelentes protagonistas para vuestras historias oscuras o de terror.

Quizás algunos os preguntéis las razones por las que centrarse en seres tan desconocidos para nuestras historias. Ya sabéis que siempre he sido un gran defensor de nuestra propia mitología porque es muy rica y no está tan manida como otras que son más populares.

En este caso concreto, me ha costado hacer la selección porque cada región tiene su tipo de duende y muchos de ellos son diferentes. He seleccionado los más conocidos y los que probablemente os pudieran dar más juego en una historia.

También he tenido en cuenta, evidentemente, que dichos duendes tuvieran algo de maldad en ellos, ya que estamos en la spooky season, vamos a aprovecharla bien.

Casi todos ellos pueden conocerse con el nombre genérico de «familiares» por ser duendes comunes y, a veces, de uso familiar en las casas o en la vida cotidiana de los habitantes de los pueblos.

Si os gustan estas propuestas, os recomiendo dar un paseo por las webs en las que se hacen recopilaciones de seres mitológicos o acercaros a los libros que recogen las mitologías de las diferentes regiones españolas.

No me enrollo más, os dejo con los cinco duendes seleccionados para esta ocasión.

Los duendes de Extremadura, España | Relatos del lado oscuro (english subtitles)

Tipos de Duendes en la Mitología Española

En el imaginario popular, estas criaturas se presentan de diversas formas y con diferentes características, cada una con su propia historia y peculiaridades.

A continuación, exploraremos algunos de los duendes más conocidos de la mitología española:

Diaño

Diaño: duende de forma humanoide que también se conoce como diantre (desconozco si la expresión «¡Qué diantres!» Viene de este duende/demonio, pero tiene pinta). Es un ser que molestaba a las personas que durante la noche hicieran algo que no debían, como por ejemplo regresar tarde a casa o perderse por un camino.

El término proviene del francés y significa «demonio».

Martinico

Martinico: duende castellano que se considera el más extendido de nuestra mitología. Realizaban travesuras en las casas y molestaban a los avaros, las doncellas y las malas personas.

Derivan de la palabra «Martín», que se ha usado muchas veces como sinónimo de demonio. Goya los retrató cabezones, pequeños y feos.

Transformaban el oro en carbón y pellizcaban a las mujeres. También ocultaban objetos, hacen ruidos por las noches y apagan luces de golpe.

Frailecillo

Estos duendes son prácticamente igual que los martinicos, solo que su atuendo corresponde al de un fraile (franciscano casi siempre). Son bastante avaros y muchas veces sus travesuras tenían que ver con el dinero, como sucede con los martinicos.

Enemiguillo

En las leyendas es habitual que los poseedores de dichos duendes los encerraran en alfileteros o pequeños botes para controlar sus habilidades. Eran la fuente de pinchazos y dolores repentinos y sin razón aparente.

Estos duendes son los más pequeños de los que hemos seleccionado aquí. Cuando se escapan, suelen ser bastante violentos.

Tienen un supuesto parecido en forma con los humanos, aunque lo cierto es que son invisibles a simple vista. Su tamaño hace que casi siempre vayan en grupos.

Existen hechizos y palabras mágicas para capturarlos. Cuando se decía que una persona estaba endemoniada, supuestamente era porque se les habían metido dentro los enemiguillos.

Ujano

Este es el menos «duende» de todos. Es el único de los cinco que no tiene forma humanoide, sino que su cuerpo es parecido al de un gusano.

Hay algunas veces que este ser se encuentra en el grupo de los dragones o reptiles mitológicos, pero su comportamiento es similar al de los duendes.

Si alguien consigue capturar alguno, su fortuna y buena suerte aumentará, mientras que, por el contrario, si se tiene la mala suerte de enfadar a alguno, las consecuencias pueden ser similares a las travesuras y maldades que provocan los otros cuatro duendes que ya hemos visto.

El Trasgu en Asturias

Si aceptamos que las religiones antiguas se transforman tras el periodo romano y en la antesala de la Edad Media en una serie de supersticiones y creencias populares, no podemos dejar de fijarnos en una de las creencias más arraigadas en la mitología asturiana como es la del trasgu o trasno como se le conoce en la zona occidental.

Decía Constantino Cabal a principios del siglo XX los asturianos eran ya escépticos respecto a la existencia de esta criatura, y que lo consideraban una creencia de sus antepasados.

Sabemos que la sociedad rural asturiana creía en el trasgu todavía en el siglo XVII, por ilustres como el padre Jerónimo Feijoo, quien trata sobre él en sus Cartas Eruditas, intentando aportar luz a una sociedad que todavía tenía fuertes creencias paganas junto a una fuerte fé cristiana.

El trasgu sobrevive en la medida en que la sociedad lo necesita para explicar algunas cosas, como el resto de criaturas de la mitología. Vamos a conocerlo un poco mejor.

Descripción del Trasgu

En el imaginario popular se trata de un ser de una estatura pequeña incluso para un niño pequeño humano. Aparece siempre caracterizado con ropaje y un sombrero de color rojo, por lo que le llaman «el del gorru colorau».

A veces lo describen con cuernos, y a veces con un rabín. Su rasgo más característico en la tradición asturiana es que tiene en la mano izquierda un agujero que la atraviesa, un rasco común al del norte de Portugal.

Recibe en Asturies diversos nombres: Trasgu, Trasno, Sumiciu e incluso Diañu o diablo burlón.

Aunque algunos autores como Cabal creen que se trata de la misma criatura, parece que si analizamos las generalidades de las diversas leyendas, encontramos distintos personajes con atributos entremezclados. Lo mismo sucede en otras tradiciones, como la bretona o la irlandesa, aunque en ellas el personaje parece estar más definido.

Estrictamente, los cuentos y tradiciones que nos han llegado sobre el trasgu, lo describen con los atributos que os decía arriba. Es quizá en las cosas que hace en lo que se entremezclan sus atributos con los del Sumiciu o los del Diañu, que presentan también sus propias características físicas diferenciadas.

No es un demonio, aunque durante la cristianización de la sociedad tradicional astur se encargara de atribuirle determinadas características que provienen del diablo cristiano. Por ejemplo, en algunos cuentos aparece cojo, según los etnógrafos como Cabal, porque al identificarlo con el demonio, está cojo como él al caer del cielo expulsado por sus maldades.

En el norte de Portugal, en Tras os montes, recibe el nombre de Strego, y también «demonio de la mano agujereada».

El Trasgu en la Casa

Es esencialmente, un ser doméstico. Ejerce su poder y se manifiesta casi siempre en el hogar, al igual que el Sumiciu, y a diferencia del Diañu, que al igual que los duendes de otras latitudes se mueve por los campos y caminos.

Al pequeño trasgu le agrada vivir entre humanos, y enredar con sus cosas. Además es fiel a la familia, para bien o para mal, claro, y si su actividad es tan insoportable para la familia que tiene que mudarse de casa, él se va con ellos. Una excepción lo constituye el molino ya que en ocasiones tenemos cuentos donde aparece haciendo trasnadas a los que van a moler.

De todas formas no tiene maldad, sino que podríamos decir que es un fastidio. Revuelve la ropa, hace ruidos en el desván, tira las cosas, o las esconde (principal rasgo del Sumiciu), es decir, cuando algo desaparece en casa se le echaba la culpa al trasgu.

Si se le trata bien es extremadamente ordenado, y cuida las cosas y animales de la casa. Si se le trata mal rompe las cosas, estropea la comida, o roba cosas.

De todas formas no es muy exigente y simplemente con dejarle unas brasas junto al fuego para que duerma caliente o alguna pequeña ofrenda en la casa para que coma o beba, se siente agradecido y todo vuelve a la normalidad.

Cómo Deshacerse de un Trasgu

La tradición nos ha dejado algunas instrucciones sobre qué hacer para deshacerse de él ya que, como decía arriba, ni cambiarse de casa sirve para perderlo de vista.

En Asturies, una de las cosas que se hacía era dejarle un montón de maíz o mijo para que lo contara esparcidos por el suelo. El trasgu es muy ordenado y al ir a coger los granos y posarlos en la mano se le caían al suelo, y acababa frustrándose y se iba.

En Galicia le arrojan directamente granos para que los cuente. Según dice la tradición, como no sabe contar más de 100 se confunde pasada esa cifra y tiene que volver a empezar, así que se cansa y se va a otra parte.

También se le mandaba dejar blanco el pellejo de un cabritu negro, es decir, hacer cualquier tarea considerada imposible es la mejor manera de deshacerse del personaje y que abandone la casa. El trasgu andaba por los lavaderos frotando la piel hasta que se desesperaba.

El trasgu en la Europa atlántica

Nuestra criatura doméstica es simplemente una variedad más de toda una familia de seres mitológicos domésticos que aparecen en el continente de Europa con el nombre de Duendes. No es sólo una creencia europea, sino una creencia común en las sociedades tradicionales de todo el mundo.

De todas formas, en la Europa Atlántica encontramos personajes similares, que trataré en otros post con más profundidas, pero que podríamos enumerar como los korrigan bretones, los leprechaun irlandeses (que por cierto, antes de la politización rebelde del día de San Patricio, vestían de rojo también en vez de verde), los trasnos galegos, o los boggarts británicos.

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