El conejo silvestre (Oryctolagus cuniculus) es una especie endémica de la Península Ibérica, cuya importancia radica tanto en su carácter único como en su valor socioeconómico. Además, es la presa fundamental en los ecosistemas mediterráneos, esencial para depredadores como el lince ibérico y el águila imperial. Por este papel vital, la conservación del conejo silvestre es prioritaria.
Distribución mundial del conejo de monte (Oryctolagus cuniculus), en naranja su distribución natural y en verde las áreas donde ha sido introducido por el hombre (UICN).
Características Generales del Conejo Europeo
El conejo europeo es un mamífero de pequeño tamaño con potentes extremidades posteriores adaptadas para la carrera. Presenta un pelaje de color pardo-gris, mezclado de ante crema y negro. Destacan la cola, negra por encima y blanca por debajo, y sus grandes orejas. La especie está exenta de dimorfismo sexual, y las crías, adultos y juveniles son iguales excepto en el tamaño.
La especie es nativa de la Península Ibérica; su distribución original engloba España, Portugal, Francia, Marruecos y Argelia. El conejo está presente en prácticamente la totalidad de la Península Ibérica, además de en las Islas Canarias y Baleares. La especie ha sido introducido en casi la totalidad de Europa continental, Reino Unido, islas atlánticas (archipiélagos de las Azores y Canarias), Australia, Nueva Zelanda, y parte de América del Sur y norte de África, suponiendo una importante plaga en muchos de estos países donde se comporta como una especie invasora al carecer de depredadores.
Subespecies del Conejo Ibérico
Se ha considerado desde principios del siglo XX que en la P. Ibérica existen dos subespecies distintas de conejo: Oryctolagus cuniculus cuniculus, y O. cuniculus algirus. Estos datos han sido posteriormente avalados por estudios genéticos, que coinciden con las diferencias morfológicas observadas, y que incluso aprecian diferencias a nivel comportamental y de éxito reproductor. Existe una franja de intercambio genético entre ambas subespecies que recorre la península ibérica de noroeste a sureste.
El linaje presente en el suroeste se corresponde con la subespecie O. c. algirus y el linaje del noreste con la subespecie O. c. cuniculus, siendo el primero algo más pequeño y el segundo de mayor tamaño. Se considera que esta última subespecie es el origen de todas las razas domésticas de la especie.
Distribución de las dos subespecies en la península ibérica, en verde Oryctolagus cuniculus cuniculus o conejo europeo y en rosa Oryctolagus cuniculus algirus o conejo ibérico. La zona rayada representa la franja de solapamiento de ambas subespecies.
Reproducción y Ciclo de Vida
CONEJOS: El embarazo y parto de una coneja
Los conejos son una especie conocida por su gran capacidad reproductiva. El conejo es un r-estratega, con altas tasas reproductivas para compensar la mortalidad por depredación y/o enfermedades; es una especie considerada como un “reproductor oportunista” que aprovecha eficazmente los períodos de mayor disponibilidad trófica. Así, los picos máximos de reproducción se encuentran en invierno y principio de primavera, y los mínimos en verano y principio de otoño, aunque se pueden encontrar individuos con actividad reproductora a lo largo de todo el año.
Para calcular una cifra de gazapos que podría llegar a tener una coneja al cabo de un año, hay que tener en cuenta algunos datos. En primer lugar, las conejas pueden iniciar su vida reproductiva a una edad tan temprana como los tres meses. Pueden reproducirse en cualquier momento del año, ya que las conejas se mantienen fértiles, aunque prefieren los meses más templados. Las gestaciones en esta especie tienen una duración aproximada de un mes y las conejas tienen la particularidad de que pueden volver a aceptar la monta inmediatamente después del parto. Por lo tanto, a lo largo del año se calcula que podrían parir unas siete camadas. Tomando como media unos seis gazapos en cada una de ellas, estaríamos hablando de unos 42 conejitos nacidos de una única pareja.
El ciclo reproductivo de las conejas se caracteriza por la presencia constante de celo, con una duración de aproximadamente 12 días seguidos de 4 días de pausa, antes de reiniciar el ciclo. Para identificar el momento óptimo de reproducción, es crucial observar la receptividad de la hembra hacia el macho. La cohabitación temporal de macho y hembra, preferiblemente en la jaula del macho, puede facilitar el proceso de apareamiento al crear un entorno más familiar y cómodo para ambos individuos. El acto de apareamiento en sí mismo es breve, típicamente durando entre 15 y 20 segundos. La gestación en conejas tiene una duración promedio de 30 días.
Síntomas de embarazo en conejos
Los síntomas de embarazo en conejos podrían ayudarte a confirmar su estado. Su abdomen empieza a verse más abultado. Para ello, buscará todo tipo de cosas que le ayuden a crearlo: desde papeles, trapos, paja o calcetines, hasta su propio vello para hacerlo más cálido. Además de la palpación, el comportamiento de la coneja puede proporcionar pistas sobre su estado de gestación. La construcción de un nido con paja y heno, junto con el arrancamiento de pelo de la barriga, son signos reveladores de que se acerca el parto. A medida que se acerca el momento del parto, es común que la hembra presente apatía y falta de apetito durante los días previos. Es esencial proporcionar a la coneja un entorno tranquilo y libre de disturbios antes del parto, ya que este proceso puede extenderse entre 4 y 5 horas. Por lo general, la coneja se encargará de limpiar y acomodar a las crías por sí misma.
Nacimiento de los gazapos
Tras una gestación de 30-32 días, llega el momento del parto y el alumbramiento. En este momento, la madre irá al nido que tenga, la madriguera o un lugar apartado, para tener a sus crías protegidas. La coneja prepara un nido con los materiales que tenga disponible, usando en muchos casos su propio pelo como manto. Cuando comienza el parto, la coneja se retira al nido, donde permanece durante el alumbramiento y comienza a amamantar a sus crías prácticamente en cuanto salen al mundo exterior.
El parto de una coneja es extraordinariamente rápido, pues se estima que la media que tardan en parir es de apenas media hora. Los gazapos nacen sin pelo y ciegos, dependiendo completamente del cuidado materno durante las primeras cuatro semanas de vida. Las camadas de conejos pueden variar en tamaño, generalmente oscilando entre 4 y 10 gazapos. Antes de considerar la cría de conejas, es crucial tener en cuenta esta variabilidad y prepararse para gestionar adecuadamente una camada de cualquier tamaño.
Cuidados de los Gazapos
Los gazapos o también conocidos como crías de conejo se encuentran muy indefensos cuando nacen. Recuerda que debes estar muy pendiente e intentar darle los mejores cuidados para que los gazapos se sientan seguros y empiecen a crecer fuertes y sanos.
- Nidos: Normalmente, las madres fabrican sus propios nidos. Ayúdales, dejando en la jaula estos materiales: heno, pelo de cabra y fibra de coco. Otra opción es utilizar una caja de cartón y como base utilizar papel de periódico.
- Ubicación: Si retiras a los gazapos de la madre, ubícalos en un lugar cómodo, donde puedan dormir tranquilamente y permanecer en calor (lo ideal es a una temperatura de 25º). Busca otro sitio seguro con los mismos materiales, evitando que estén cerca de una ventana o en corrientes de aire.
- Alimentación: Si el gazapo no está con su madre y esta no puede alimentarle, debes ocuparte al completo de su alimentación. En este caso ten en cuenta que nunca debes darle leche de vaca, y que necesitas buscar una leche apta para cuidar gazapos. No le des otros alimentos hasta después de la semana 8.
- Estimulación: Debes estimular su zona genital y anal para que orinen y defequen; y para ello debes utilizar un algodón húmedo y restregarlo suavemente por esas zonas durante 20-30 segundos antes de comer. Esto es algo que hace la madre de forma natural durante sus primeras horas de vida.
Si por el motivo que fuera, necesitáramos separar a las crías de su madre, esta separación ha de hacerse únicamente cuando sea oportuno. Para que puedan separarse los gazapos de su madre sin que esto acarree un grave problema para los pequeños, la separación tiene que hacerse cuando los gazapos han sido destetados. Así, ya no necesitan el aporte de la leche materna, algo fundamental para el correcto desarrollo de su organismo. En general, se puede tener como referencia la edad de 28 días desde el nacimiento, o a partir de los 25 días si es muy urgente.
Esterilización
Sin embargo, es crucial tener en cuenta que las conejas tienen un riesgo muy elevado de sufrir patologías uterinas, como los tumores de útero, que se presentan en buena parte de los ejemplares que se mantienen enteros. Esto acorta su esperanza de vida y son muchas las conejas que fallecen antes de cumplir los cinco años, cuando podrían vivir hasta diez o doce. Los machos también pueden padecer tumores testiculares, aunque es menos frecuente. Por todo ello, se recomienda la esterilización temprana, hacia los seis meses de vida. Cuanto más tiempo pase una coneja sin operar, más riesgo correrá su salud.
La esterilización o castración consiste en la extirpación del útero y de los ovarios en las hembras, lo que se conoce con el nombre de ovariohisterectomía. En los machos se practica orquiectomía, que es la extracción de los testículos. Aunque la operación en sí es una práctica habitual en cualquier clínica veterinaria, los conejos presentan particularidades a nivel anestésico y quirúrgico que deben tenerse en cuenta.
Hábitat Ideal para el Conejo
La disponibilidad de refugio adecuado, agua y alimento de calidad son los factores que determinan la calidad del hábitat para el conejo. El refugio lo proporcionan suelos profundos, blandos y fácilmente excavables y en ligera pendiente, con raíces o rocas que le proporcionan firmeza así como la presencia de manchas de matorral. La disponibilidad de refugio parece ser uno de los factores determinantes de la densidad de población.
El hábitat, además de refugio, debe proporcionar agua y alimento. Los conejos necesitan proteínas de calidad y agua que obtienen de la ingesta de pasto verde en crecimiento. Este puede provenir de pastizales naturales con compuestas, leguminosas o gramíneas, o bien de estos grupos en sus variedades cultivadas por el hombre. El alimento abundante y de buena calidad, diverso, y con especies que presentan diferentes ciclos de germinación y crecimiento, permite a los conejos periodos de cría más largos y productivos.
Relación existente entre la abundancia de conejos y la disponibilidad de alimento presente en el medio (pastizales). (Modificado de Villafuerte et al. 1998).
Estaría situado en la mitad meridional de la península ibérica, con una altitud inferior a 900 m s.n.m., y presentaría un clima típicamente mediterráneo con veranos calurosos y secos, y lluvias no demasiado abundantes (no sobrepasan los 500 mm. anuales) concentradas principalmente en primavera y otoño. El terreno sería levemente ondulado, sin grandes pendientes y evitando los desniveles acusados; los suelos deberían ser blandos para permitir la excavación de madrigueras, (ni terrenos muy pedregosos ni muy duros).
La fisonomía general de la finca sería similar a una dehesa con abundantes manchas de matorral que proporcionase una cobertura efectiva para el conejo repartidas por toda su superficie. La cobertura de árboles sería baja, alrededor del 25%, y no sería importante (la ausencia de arbolado no es importante, pero el exceso no es bueno para el conejo). La cobertura de matorral sí resulta fundamental: éste, debería ser abierto, ocupando aproximadamente un 40-50% de la superficie, y alternando con claros donde predominasen pastizales naturales, pequeñas parcelas de cultivo, arroyos o fuentes, zonas de rocas y suelo desnudo.
Alimentación y Reproducción
En ambientes mediterráneos la calidad del alimento es mayor en invierno, pero la abundancia es mayor en primavera. La cantidad y calidad de las proteínas que una hembra ingiere en su dieta condiciona su capacidad de gestar (Villafuerte et al 1997), y la cantidad de agua que contiene el alimento afecta a la capacidad de alimentar a sus gazapos con leche. Con proteínas escasas o de mala calidad la hembra criará peor o no criará, y sin agua no tendrá posibilidad de amamantar y perderá la camada.
En malas condiciones de alimento, o ante situaciones de elevado estrés, las hembras no se quedan preñadas, o bien reabsorben los embriones. Una mala alimentación durante el verano dificulta la entrada en celo y la gestación en otoño y disminuye el tamaño de camada. Los conejos se alimentan fundamentalmente de plantas herbáceas, con predilección por las gramíneas y las compuestas.
