Duración Recomendada de la Lactancia Materna: Beneficios y Recomendaciones

La lactancia materna tiene muchos beneficios para el bebé y la madre, por eso, es una de las mejores formas de alimentar a nuestros hijos e hijas en sus primeros meses de vida. Sin embargo, es habitual que tengamos dudas en torno a la lactancia, ¿cuánto tiempo es recomendable mantenerla? Y sobre todo, ¿con qué frecuencia y qué duración deben tener las tomas? Para resolver todas estas dudas hemos creado este artículo, que te ayudará a tener respuestas y disfrutar de esta etapa en la vida de tu hijo e hija.

Lactancia materna | Clínica Alemana

Recomendaciones sobre la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Después de esos seis meses, se recomienda continuar la lactancia mientras se introducen los alimentos complementarios hasta los dos años de edad o más. Y es que, la lactancia proporciona a nuestros hijos e hijas todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables, así como la protección contra enfermedades y alergias. Además, ayuda a la madre a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y fomenta un vínculo emocional especial con el bebé.

Sin embargo, la duración de la lactancia es una decisión que debes tomar tú como madre, teniendo en cuenta algunos factores. Por ejemplo, tu disponibilidad para amamantar por tu situación laboral, además de tener en cuenta la salud del bebé y su capacidad para digerir alimentos complementarios. De todos modos, independientemente del tiempo que das pecho a tu bebé, debes saber qué duración y frecuencia deben tener las tomas, te resolvemos las dudas a continuación.

Cómo establecer la duración y frecuencia de las tomas

Establecer una periodicidad y duración adecuada es esencial para asegurar el éxito de la lactancia y que el bebé esté adecuadamente alimentado.

Frecuencia de las tomas

¿Cada cuánto debe comer el bebé? Es una duda muy común entre muchas madres. Los pediatras y especialistas nos dicen que hemos de alimentar a demanda, lo que quiere decir que siempre que el bebé lo pida, cuando tenga hambre. Para ello, hemos de detectar las señales que nos indiquen que necesita alimentarse.

No es recomendable establecer un horario o no darle el pecho porque «no le toca», el horario lo marca el bebé y siempre que pensemos que tiene hambre hemos de ofrecerle el pecho. De igual modo, si el bebé está durmiendo y pensamos que «le toca ya» no hemos de despertarlo, sino ofrecerle el pecho inmediatamente después de despertarse y que pueda así alimentarse.

En las primeras semanas, te dará la sensación de que come muy continuo y que no haces otra cosa que estar dándole el pecho; sin embargo, es algo muy normal, la leche materna se digiere fácilmente y el bebé tendrá hambre a menudo. Además, todavía es muy pequeño y le cuesta succionar, va lento, se cansa y no come apenas, por lo que demandará alimento muy seguido, probablemente cada hora u hora y media.

Conforme el bebé crece va desarrollando más la habilidad y es capaz de comer más cantidad en cada toma, por lo que se irán espaciando. Además, esto hará que sea capaz de aguantar entre toma y toma un par de horas, incluso tres. De todos modos, ningún bebé debe pasar más de cuatro horas sin alimentarse, ni siquiera por la noche.

Duración de las tomas

En cuanto a la duración de cada toma, varía también mucho de un bebé a otro. Lo que si es importante es que te asegures que tu hijo o hija no se queda con hambre y está alimentándose lo suficiente para crecer adecuadamente. Por eso hay que adaptarse al tiempo que el bebé necesite en el pecho y ofrecerle ambos pechos para que reciba leche suficiente.

Cuando son muy pequeños, las tomas pueden duran entre 20 y 45 minutos, ya que todavía maman de forma muy lenta y les cuesta succionar. Con el tiempo, desarrollan la habilidad y son capaces de alimentarse de forma más rápida. Hay que tener paciencia y acompañar a nuestro hijo o hija en este aprendizaje para asegurarnos de que se alimenta correctamente. A veces también se despistan, están adormilados, se toman descansos para coger fuerzas, por lo que no siempre que están en el pecho quiere decir que estén comiendo.

Lo importante es asegurarse de que obtiene suficiente alimento, será el pediatra, en los controles rutinarios, el que determine si está alimentándose y creciendo correctamente, en caso de no ser así nos ofrecerá soluciones para asegurar que nuestro hijo o hija crezca sano y saludable.

Como podemos ver, como en todo lo referente a nuestros hijos e hijas, en este caso también prima el sentido común y el instinto. Seremos nosotras mismas las que desarrollemos una habilidad para detectar cuándo nuestro bebé tiene hambre y debemos ofrecerle el pecho.

Beneficios Adicionales de la Lactancia Materna

Además de las recomendaciones y la duración de las tomas, es crucial destacar otros beneficios significativos de la lactancia materna:

  • Nutrientes Esenciales y Anticuerpos: La leche materna contiene nutrientes esenciales y anticuerpos que fortalecen el sistema inmunológico del bebé, protegiéndolo contra infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias.
  • Reducción de Riesgos: La lactancia materna reduce el riesgo de muerte súbita del lactante y disminuye la mortalidad en el primer año de vida.
  • Desarrollo Psicológico y Emocional: La lactancia materna influye en el desarrollo psicológico y emocional del bebé, fortaleciendo el vínculo emocional seguro a través del contacto piel con piel y el tiempo compartido.
  • Beneficios Cognitivos: Estudios muestran que los bebés amamantados tienden a tener mejores resultados en test de inteligencia y menores niveles de ansiedad, hiperactividad y depresión.
  • Salud Materna: La lactancia materna ofrece importantes beneficios para la salud de la madre, como la reducción del riesgo de cáncer de mama y ovario.
  • Beneficios Cardiovasculares: La lactancia materna conlleva beneficios cardiovasculares para la madre, como la contracción uterina postparto, que reduce el riesgo de hemorragia.

Duración Óptima de la Lactancia Materna y Alimentos Complementarios

Durante los primeros seis meses, la leche materna es esencial para el crecimiento y desarrollo del bebé. Después de los seis meses, la lactancia materna sigue siendo beneficiosa, pero se recomienda la introducción de alimentos complementarios. En este período, el bebé necesita nutrientes adicionales como hierro y zinc, que la leche materna por sí sola no puede proporcionar completamente.

Lactancia Prolongada: Más Allá del Primer Año

La lactancia prolongada, más allá del primer año de vida, es un tema debatido. Aunque los beneficios nutricionales de la leche materna pueden disminuir con el tiempo, estudios sugieren ventajas en el desarrollo emocional y psicológico. Amamantar más allá del primer año fortalece el vínculo madre-hijo y proporciona seguridad y confort al niño. Sin embargo, es crucial equilibrar esta práctica con una dieta variada para garantizar la ingesta de todos los nutrientes necesarios.

Frecuencia y Duración de las Tomas Según la Edad del Bebé

En los primeros meses, se recomienda amamantar a demanda, lo que significa alimentar al bebé cada vez que lo solicite, generalmente cada 2 a 3 horas. La frecuencia puede aumentar durante brotes de crecimiento o momentos de necesidad de consuelo. Conforme el bebé crece, la frecuencia puede disminuir, influenciada por su apetito, la introducción de alimentos complementarios y otros factores individuales.

Las tomas de pecho en recién nacidos suelen durar entre 20 y 45 minutos. En los primeros días de vida, es común que las tomas sean más prolongadas mientras el bebé y la madre se adaptan al proceso de lactancia.

El Destete: Respetuoso y Gradual

El destete respetuoso se basa en las señales que el propio bebé muestra de manera natural indicando que está listo para dejar el pecho. El destete gradual es un método lento y natural que respeta el ritmo del bebé y la madre. En algunos casos, es necesario realizar un destete rápido por razones médicas, ya sea por problemas de salud de la madre o del bebé o por tratamientos médicos que sean incompatibles con la lactancia. El destete rápido puede ocasionar molestias físicas tanto para la madre como para el bebé.

Apoyo y Recursos Adicionales

La lactancia puede presentar varios retos para las madres. En resumen, hasta cuándo dar el pecho es una pregunta que varía según las necesidades individuales de cada madre y bebé, y esta acción trae de sus propios beneficios , al igual que de algunos desafíos e incomodidades. Si necesitas orientación adicional sobre este tema o cualquier otro relacionado con la lactancia materna, no dudes en contactarnos. La leche materna es el alimento más completo que existe para un bebé en el comienzo de vida. Contiene todos los nutrientes necesarios y contribuye de manera importante a su desarrollo y su bienestar. Lactancia materna es salud para el bebé y para la madre; además, es también alimento para el vínculo afectivo que les une. Existen múltiples estudios que demuestran todos estos maravillosos beneficios y muchos otros.

Lactancia Materna Prolongada: Un Análisis Profundo

Al menos, no parece darse demasiada importancia a la lactancia materna prolongada, como si gran parte de población general no fuese consciente de los beneficios asociados a ella. La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud.

La lactancia materna es una práctica tan antigua como la especie humana. Sin embargo, las costumbres han cambiado de manera considerable a lo largo de la historia. Hoy nos parece normal -o cuanto menos frecuente- que un bebé deje de tomar pecho a los seis meses de edad; pero esto no había ocurrido nunca de forma común hasta la segunda mitad del siglo XX. Según ciertos estudios antropológicos, en civilizaciones antiguas como las de Babilonia, Egipto o Roma era poco habitual el destete antes de los 2 o 3 años de edad. Incluso en la Europa Medieval se producía entre el primer y el tercer año de vida. Nada que ver con lo que ocurre en la actualidad.

Según datos de UNICEF publicados en el año 2016, un 74% de los niños del mundo disfrutan lactancia materna al cumplir un año de edad, pero sólo un 46% al llegar a los dos. El problema es que estos porcentajes están sostenidos por las tasas elevadas de los países con las rentas más bajas. En Europa Occidental se calcula que apenas un 20% de niños alcanza los doce meses de edad manteniendo lactancia materna. En lugares como Reino Unido esa cifra cae por debajo del 1%.

Las razones para no prolongar la lactancia materna varían notablemente en función del país; pero en cualquier caso, en muchos rincones del planeta los hábitos están lejos de las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Es posible que sea necesario un esfuerzo especial por difundir los beneficios de la lactancia materna no ya en general, sino como práctica prolongada, de acuerdo con las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Beneficios Inmunológicos y Cognitivos de la Lactancia Materna

Porque la leche materna no sólo es altamente nutritiva en las primeras semanas de vida, sino que conserva sus increíbles propiedades inmunológicas mientras la madre mantiene activa su producción. Por eso contribuye a reducir la mortalidad infantil. La lactancia materna impulsa el desarrollo cognitivo, favoreciendo de forma muy especial a bebés prematuros. Algunos estudios han detectado una asociación entre duración de la lactancia materna y el cociente intelectual de los niños: cada mes de lactancia podría aportar alrededor de 0,32 puntos. Conviene puntualizar, en todo caso, que existen factores sociodemográficos y de estilo de vida que pueden atenuar esta asociación.

El concepto de lactancia prolongada se emplea de forma inexacta. Una acción se describe como “prolongada” cuando tiene unos límites concretos, que no es el caso de la lactancia materna. En las sociedades tradicionales la lactancia prolongada era lo común. Por lo tanto, no deberíamos emplear el término “prolongado" para todas las lactancias, puesto que cada mujer decide cuánto tiempo quiere emplearla como fuente de alimentación a su hijo. No existe un estándar y una duración adecuada. Pero sí unas recomendaciones sustentadas con evidencia científica de que cuanto más se alargue mayores beneficios obtendremos.

Beneficios Sanitarios de la Lactancia Materna Prolongada

Estos beneficios se asocian a la disminución de la malnutrición infantil en países subdesarrollados, en los cuales el acceso a una alimentación sana y equilibrada resulta un reto diario. En el niño: a nivel sanitario se observan sus beneficios tanto durante el tiempo de amamantamiento como en los siguientes años de vida, disminuyendo la incidencia de cáncer, enfermedades autoinmunes o metabólicas como la diabetes.

En la madre: la lactancia materna disminuye la incidencia de cáncer de mama y de ovario. Además disminuye el riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2. Aunque existen muchos mitos y leyendas respecto a los riesgos que supone para la madre la lactancia prolongada, la realidad es que actualmente existe poca evidencia científica que la respalde. Tradicionalmente se ha comentado la posibilidad de pérdida dentaria y pérdida de masa ósea.

Lactancia Materna y Embarazo

Se ha hablado mucho de las posibles complicaciones sobre dar de mamar embarazada de nuevo. La realidad es que no aparecen tales complicaciones. Tan sólo en algunos casos determinados se podría plantear su retirada, como si se da una amenaza de parto prematuro, en los cuales se deben de evitar cualquier estimulación oxitócica. El útero gestante tiene receptores de oxitocina que son los que desencadenan contracciones. Durante el proceso de mamar se activa la secreción endógena de oxitocina y ésta puede favorecer o desencadenar contracciones.

Adaptación de la Lactancia al Trabajo

Cada madre, en función de sus necesidades y facilidades, puede intentar adaptar la lactancia y el trabajo. Cuando un bebé comienza a ir a la guardería y la madre se extrae leche en el trabajo, puede solicitar llevar la leche extraída a la guardería y que se la administren a su hijo. Cada vez existen menos dificultades para ello pero todavía existen centros que plantean reticencias.

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