El paracetamol y el ibuprofeno son dos de los medicamentos más comunes y populares en todo el mundo para tratar la fiebre y el dolor en niños. Es habitual tenerlos en el botiquín de casa en diferentes presentaciones: comprimidos, sobres, suspensión... y en distintas dosis. Ambos son analgésicos destinados a reducir la fiebre y el dolor y, generalmente, son seguros si se toma la dosis adecuada. Es muy importante seguir las indicaciones del pediatra y observar la evolución de la fiebre y los síntomas asociados.
Bajar fiebre en niños, mejor medicamento ¿paracetamol, ibuprofeno o metamizol? | Medicina Clara
La fiebre no es más que un síntoma, forma parte de la respuesta general del sistema inmunitario y generalmente es indicativo de que el cuerpo está luchando contra una infección. Es una respuesta inmunológica natural y necesaria, pero cuando la fiebre es alta, puede hacer que el niño se sienta incómodo.
Diferencias entre Paracetamol e Ibuprofeno
Es importante conocer las diferencias entre estos dos medicamentos para utilizarlos de manera adecuada.
- Paracetamol: Es un antitérmico puro, sin propiedades antiinflamatorias. Su uso está indicado para tratar los estados febriles y aliviar el dolor leve o moderado. Una ventaja del paracetamol sobre el ibuprofeno es que, al contrario que éste, no causa efectos gástricos adversos. Podemos ingerirlo solo o con agua, zumo o leche ya que no daña el estómago. Sin embargo, esta inocuidad gastrolesiva podría disminuir en dosis superiores a dos gramos al día o cuando se consume junto a otros fármacos.
- Ibuprofeno: Es un analgésico perteneciente al grupo de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y se utiliza para tratar el dolor de intensidad leve o moderada, como dolor muscular o de las articulaciones, dolor menstrual o dolor dental. Funciona de manera similar al paracetamol, pero en este caso sí tiene efectos antiinflamatorios. Es de primera elección y útil especialmente cuando la fiebre se acompaña de inflamación.
Tiempo de Efecto y Duración
El tiempo que tarda en hacer efecto y la duración de la acción son factores importantes a considerar al elegir entre paracetamol e ibuprofeno.
- Paracetamol: El efecto del paracetamol lo notamos a los 45 y 60 minutos después de la primera dosis, pero depende de varios factores, como el tipo de pastilla, el dolor y el paciente. Cuánto mayor sea la dosis, antes notaremos su efecto. Si tomamos un paracetamol de un gramo es probable que percibamos antes el efecto que si es de una dosis inferior, 500 o 600 miligramos. De la misma forma, un dolor leve remitirá antes que una aflicción moderada o grave. Por otro lado, con el paracetamol el dolor y la fiebre se reducen durante cuatro horas, un periodo inferior a la acción del ibuprofeno. Este es un analgésico y antipirético que actúa inhibiendo la síntesis de prostaglandinas, ayudando a reducir la fiebre y aliviar el dolor. No posee efectos antiinflamatorios. Su efecto comienza entre una y dos horas después de su administración y alcanza un punto máximo alrededor de las tres a cuatro horas.
- Ibuprofeno: En el caso del ibuprofeno, éste funciona más rápido y durante más tiempo que el paracetamol. En concreto, tiene efecto en 30 minutos después de su ingesta y puede durar hasta seis horas.
Cuándo Tomar Ibuprofeno y Cuándo Paracetamol
En general, tanto el ibuprofeno como el paracetamol se consideran medicamentos seguros si se usan en las dosis y los periodos de tiempo recomendados. A la hora de decantarnos por uno u otro, una de las claves puede ser la inflamación y la intensidad del dolor. En caso de que esta exista, y el dolor sea intenso puede ser preferible tomar ibuprofeno; si no, el paracetamol podría ser el más indicado.
- Por ejemplo, el ibuprofeno se suele recomendar en el caso de lesiones provocadas por golpes o esguinces, así como para dolores menstruales intensos, musculares o de las articulaciones. También suele ser recomendado para paliar el dolor cuando este se vuelve más agudo dentro de procesos crónicos.
- En el caso de que haya fiebre, pero no dolor, puede ser suficiente tomar paracetamol. Pero si, por ejemplo, a la fiebre se suma dolor de garganta, se controla mal con paracetamol, y si se asocia fiebre con inflamación, se podría valorar optar por el ibuprofeno.
Precauciones con el Ibuprofeno
Aunque pueda adquirirse sin prescripción médica, el ibuprofeno no está recomendado para todos los pacientes. Su uso está desaconsejado en los siguientes casos:
- Si es alérgico (hipersensible) al ibuprofeno, a otros medicamentos del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos, a la aspirina o a cualquiera de los demás componentes de este medicamento.
- Si la persona sufre una enfermedad grave del hígado o los riñones.
- Si ha tenido una úlcera o hemorragia de estómago o de duodeno o ha sufrido una perforación del aparato digestivo.
- Si vomita sangre.
- Si las heces son negras o hay diarrea con sangre.
- Si padece trastornos hemorrágicos o de la coagulación sanguínea, o está tomando anticoagulantes (medicamentos utilizados para «fluidificar» la sangre).
También es necesario tener en cuenta que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) alertó en 2015 de que el consumo de ibuprofeno en dosis elevadas de manera continuada puede aumentar el riesgo cardiovascular. Por ello, las personas que sufran enfermedades como insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica, enfermedad arterial periférica o de carácter cerebrovascular deben consultar al profesional sanitario para que evalúe su indicación.
Por otra parte, el ibuprofeno, como el resto de fármacos de su grupo, cuenta con el inconveniente de que no debe ingerirse con el estómago vacío, pues puede irritar la mucosa del estómago. Por ello, se ha de tomar siempre junto a alimentos y han de evitar este fármaco o tener especial precaución los pacientes que sufren úlcera gástrica u otras dolencias estomacales, así como quienes estén tomando otros fármacos (esteroideos u otros antiinflamatorios no esteroideos, anticoagulantes, etc.); es mejor evitar tratamientos prolongados con ibuprofeno en personas mayores de 65 años o en pacientes que padezcan algunas enfermedades graves concomitantes (infecciones, neoplasias). Todas estas condiciones incrementan el riesgo de erosión gástrica.
El ibuprofeno tampoco está recomendado para bebés menores de seis meses, y hay que tener precaución en el resto de niños. Si existen dudas en cuanto a la dosis y en aquellos procesos en los que el niño sufra cuadros gastrointestinales o cuando el dolor o la fiebre no cedan en pocos días, lo adecuado es preguntar al pediatra.
Precauciones con el Paracetamol
Al contrario que el ibuprofeno, el paracetamol, en principio, cuenta con la ventaja de no causar efectos secundarios gástricos. Es decir, de no dañar nuestro estómago. Por eso, podemos tomarlo solo o con agua, zumo o leche. Sin embargo, algunos estudios apuntan a que esta presunta inocuidad gastrolesiva podría ser discutible en dosis superiores a dos gramos al día y en otras situaciones en las que se consume junto a otros fármacos.
A pesar de no provocar malestar estomacal, una dosis demasiado elevada de paracetamol puede resultar tóxica para el hígado. En este caso, inicialmente, pueden aparecer vómitos, diarrea, mareos, somnolencia, pérdida de apetito y dolor abdominal. Si no se trata, el daño hepático puede llevar a un coma o, incluso, a la muerte.
Para evitar estos efectos secundarios y dañar nuestro hígado, no hemos de exceder la dosis máxima recomendada de paracetamol de 500-600 mg cada ocho horas. También deben abstenerse de tomarlo las personas que sufren insuficiencia hepática o tomarlo a las dosis establecidas por el médico, así como aquellas personas con anemia o que tienen problemas con el alcohol. También hay que ajustar las dosis en pacientes con insuficiencia renal.
En cambio, al contrario de lo que sucede con el ibuprofeno, el paracetamol sí puede tomarse durante el embarazo, siempre que esté justificado, si bien hay que recordar que para cualquier fármaco, el riesgo cero no existe.
Dosis Recomendadas de Paracetamol para Niños
La dosis diaria recomendada de paracetamol es aproximadamente de 60 mg/kg/día, que se reparte en 4-6 tomas diarias, es decir 15 mg/kg cada 6 horas o 10 mg/kg cada 4 horas.
Para la administración de 15 mg/kg cada 6 horas, la pauta es la siguiente:
- Hasta 4 kg (de 0 a 3 meses): 0,6 ml (60 mg), equivalente a 15 gotas.
- Hasta 8 kg (de 4 a 11 meses): 1,2 ml (120 mg), equivalente a 30 gotas.
- Hasta 10,5 kg (de 12 a 23 meses): 1,6 ml (160 mg), equivalente a 40 gotas.
- Hasta 13 kg (de 2 a 3 años): 2,0 ml (200 mg), equivalente a 50 gotas.
- Hasta 18,5 kg (de 4 a 5 años): 2,8 ml (280 mg).
- Hasta 24 kg (de 6 a 8 años): 3,6 ml (360 mg).
- Hasta 32 kg (de 9 a 10 años): 4,8 ml (480 mg).
Estas dosis se pueden repetir cada 6 horas. Si a las 3-4 horas de la administración no se obtienen los efectos deseados, se puede adelantar la dosis cada 4 horas, en cuyo caso se administrarán 10 mg/kg.
Consideraciones sobre su administración oral: las comidas ricas en carbohidratos pueden disminuir su absorción. Según la forma galénica, se usa en diferentes formas:
- Comprimido bucodispersable: deshacer en la boca antes de ser tragado.
- Granulado efervescente: disolver en un vaso de agua, tomar cuando cese el burbujeo.
- Solución oral: puede tomarse diluida en agua, leche o zumo de frutas o bien directamente.
- Polvo para solución oral: tomar disuelto en agua.
- Granulado para solución oral: disolver en 1/2 vaso de agua fría y tomar inmediatamente.
Recomendaciones a la Hora de Tomar Ibuprofeno o Paracetamol
- Consulta a tu médico y sigue fielmente sus instrucciones. Aunque estos medicamentos puedan comprarse sin receta, es recomendable consultar a nuestro médico para que nos oriente sobre la posología más adecuada a nuestro caso y sobre posibles efectos secundarios o interacciones con otros fármacos o sustancias. Esto es especialmente importante en el caso de personas con enfermedades crónicas, niños y embarazadas.
- Elige siempre las dosis más bajas. Aunque ambos medicamentos son seguros, es recomendable tomar siempre la dosis mínima necesaria y durante el periodo de tiempo más corto posible. Aumentarla no incrementa la eficacia en el tratamiento del dolor o la fiebre, pero sí el riesgo de padecer efectos adversos.
- Espacia su consumo. Tan importante como vigilar las dosis es espaciar el consumo de estos medicamentos: ingerirlos cada doce horas siempre será mejor que hacerlo cada seis o cada ocho si el malestar o la fiebre está suficientemente controlado.
- Toma el ibuprofeno junto con la comida. Con el fin de proteger tu estómago, no lo tomes nunca en ayunas. En el caso de que debas consumirlo durante varios días seguidos, consulta a tu médico la necesidad de tomar al levantarte por la mañana un protector de estómago.
- Nunca tomes dos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) al mismo tiempo. Ello aumenta en gran medida el riesgo de sufrir daños en el estómago.
