Carlos Goyanes Hijo: Una Vida Dedicada al Cine, la Música y la Familia

Carlos Perojo Goyanes nació el 16 de enero de 1945 en el seno de una familia profundamente involucrada en la producción de eventos cinematográficos y musicales. Su fallecimiento, el 7 de agosto en su residencia de Marbella, sorprendió a muchos, a pesar de haber sido operado del corazón un año antes.

Durante su infancia, Carlos Goyanes decía que de mayor quería ser millonario. Y lo logró por vía sanguínea y por méritos profesionales. El empresario y ex productor musical ha fallecido este miércoles en su mansión marbellí durante la siesta. Su esposa, Cari Lapique, se encontraba en Sotogrande y viajó a la velocidad del rayo para despedir a quien ha sido el amor de su vida durante casi medio siglo. Este próximo mes de septiembre habrían celebrado su 49 aniversario de boda.

Legado Familiar en el Cine

Carlos heredó el amor por el cine y la música de su padre, Manuel Goyanes, un productor cinematográfico clave en el éxito de numerosas películas y descubridor de Marisol. Manuel Goyanes dirigió producciones como Malvaloca (1926), El barbero de Sevilla (1938) y La casta Susana (1944), además de producir Morena Clara (1954) y Pan, amor y... También produjo las mejores obras de Juan Antonio Bardem, como Muerte de un ciclista (1955), filme que permitió a Lucía Bosé conocer y casarse con Luis Miguel Dominguín, seguido por Calle Mayor (1956) y La venganza (1958).

Al ver que aquella niña rubia, bella y pizpereta le podía hacer ganar millones no dudó en acogerla en su enorme piso madrileño para ser educada y tutelada como una futura estrella. Estuvo diez años con la familia. Por ello no resultó extraño que Carlos, tres años mayor que la niña prodigio, hubiera visto en ella algo más que a una hermana. El joven lo tuvo muy fácil ya que, como Marisol, estaba supeditada a las órdenes de su padre y era cuestión de tiempo que se enamorasen.

Su Primer Gran Amor: Marisol

La tormentosa relación de Marisol y Antonio el Bailarín que le rescató de Carlos Goyanes

En su casa vivió y creció la mismísima Marisol, a la cual descubrió su padre, Manuel Goyanes, y eso hizo que entre ellos saltara la chispa. Eran jóvenes y bellos, pero también inmaduros, así que aquel matrimonio duró más o menos lo que un rodaje.

José Aguilar, biógrafo cinematográfico, destaca que "Carlos y Marisol crecieron juntos. Él la ha visto de niña, adolescente y mujer, y todo eso crea unos vínculos familiares fortísimos que después se transformaron en amor". Carlos y Marisol empezaron a encariñarse sin que nadie lo supiera. Ella estaba a punto de cumplir 14, y él tenía 17. A partir de ahí, debido a la inmadurez de ambos, rompieron ocho o nueve veces hasta que con 20 años recién cumplidos, la estrella desveló en 1968 en Lecturas que "fuimos felices mientras la relación fue secreta, después el amor se enfrió".

Según Aguilar, Carlos y Marisol "tuvieron idas y venidas y probablemente en otras circunstancias hasta su matrimonio hubiese sido distinto". Carlos se comportó como un señor. Llama la atención lo que publicó Vanity Fair hace varios años al recuperar una cita de Carlos: "En una especie de extraño noviazgo y en un momento de alza decidimos casarnos para ver lo que pasaba".

La gran amistad entre Carlos y Marisol desembocó en amor y al poco tiempo en boda. Ella fue quien se lo pidió. Se casaron en mayo de 1969 en una multitudinaria ceremonia que fue una auténtica histeria colectiva porque entre los invitados se encontraban otros grandes de las artes como Lola Flores, Rocío Dúrcal y Concha Velasco. La luna de miel fue atípica porque la pasaron con el fotógrafo César Lucas jugando al tute.

El momento más duro de la relación llegó cuando la actriz tuvo un aborto. El sufrimiento la sumió en una depresión de la que tardó en salir, aunque Carlos hizo lo que pudo para salir del bache. Tres años después se separaron. Se dice que no se hablaron desde ese momento, pero nada más lejos de la realidad ya que se tenían mucho cariño. Marisol no le puso ninguna pega para la nulidad eclesiástica.

Cari Lapique: Un Nuevo Comienzo

En 1975 se casó con Cari Lapique, igual de hermosa que Marisol pero con orígenes aristocráticos y una considerable fortuna. Los Lapique eran algunos de los invitados estrella al palacio del Pardo y eran íntimos de Carmen Franco, que amadrinó el enlace, y de los marqueses de Villaverde. Carlos tenía fama de don Juan, era guapote y con gran sentido del humor, cualidades que le fascinaban a Cari.

En verano de 1975 se casó con Cari. Su boda fue el gran evento social de aquel verano: 600 invitados, entre los que estaban Lola Flores, su hija Lolita, Pitita Ridruejo o Carmen Franco acudieron a aquel enlace histórico.

Cari conoció en esos años a Fidel Castro o a los duques de Windsor y asistía a desfiles de alta costura, de hecho, el primero al que fue en su vida fue a uno de Chanel y le llevó la propia Wallis Simpson.

Aunque Cari se convirtió en una de las mujeres más deseadas por el papel couché, siempre quiso ganarse la vida trabajando, como sus padres le habían enseñado. Abrió su propia boutique, Céline, pero antes trabajó como dependienta en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana. Ahora sigue siendo relaciones públicas de la joyería Suárez, con la que colabora desde hace casi dos décadas, y también con la exclusiva agencia de viajes Nuba y con la inmobiliaria de su marido, de la que se hace cargo hoy su hija Carla Goyanes.

En estos casi 50 años de matrimonio no todo ha sido un camino de rosas y la pareja ha superado también alguna crisis, pero nunca se plantearon una separación.

Problemas Judiciales

El momento más duro del matrimonio ocurrió en 1989 cuando encarcelaron durante cinco meses a Carlos Goyanes como presunto implicado en la Operación Mago contra el narcotráfico. Cari se lo ocultó a sus hijas. A Carla, que era su ojito derecho, solía decirle que papá estaba en Australia, uno de los países preferidos de la familia. La socialite y relaciones públicas hizo una colecta para conseguir 30 millones de pesetas para la fianza. Al final no fue juzgado por falta de pruebas.

Año Acontecimiento
1969 Boda con Marisol
1975 Boda con Cari Lapique
1989 Encarcelamiento por la Operación Mago

Hijos y Nietos

Cari tuvo serios problemas para quedarse embarazada y tras muchos sacrificios llegaron Caritina (47) y Carla (41). Sus hijas siguieron sus pasos y brillaban con luz propia ya a mediados de los años 70, cuando Cari conoció al amor de su vida.

De su relación con Cari Lapique nacieron las que serían otro gran amor para el productor, sus hijas Caritina y Carla Goyanes. Tuvieron dos hijas: Caritina, que vino al mundo en 1974 y Carla, nacida en 1983.

Caritina Goyanes

Caritina Goyanes ha fallecido este 26 de agosto a los 46 años, solo 19 días después que su padre, Carlos Goyanes. Caritina deja tras su muerte a su marido, Antonio Matos, y dos hijos, Pedro, de 13 años, y Cari, de 10, apodada por su entorno como Minicari.

Comenzó por Derecho, luego realizó un máster en Bolsa, pero finalmente decidió seguir su verdadera pasión: la cocina. Su amor por la gastronomía la llevó a París, donde se formó en este arte antes de regresar a España para lanzar su propia empresa de catering, Six Sens by Cari.

Carla Goyanes

Por su parte, la pequeña, Carla Goyanes, se casó con Jorge Benguría, con el que tuvo a sus tres hijos, Carlos, Santi y Beltrán. Estos eran también un gran motor de vida para Goyanes.

La hija menor del matrimonio también ha sido un personaje habitual de las revistas de sociedad desde su nacimiento y llegó a ser imagen de la firma ‘Don Algodón’. En 2011 se casó con el empresario Jorge Benguria, se mudaron a Estados Unidos y tienen tres hijos, Beltrán, Carlos y Santiago. Allí estuvieron tres años por motivos laborales y ahora en España Carla dirige la inmobiliaria familiar.

Legado y Patrimonio

A ella le confió la presidencia de la empresa con la que gestionan el negocio y el patrimonio familiar. Se trata de una corporación dedicada fundamentalmente al sector inmobiliario, que cuenta con un activo total de casi 1,5 millones de euros y que el año pasado tuvo un resultado positivo de 175.000 euros en el ejercicio, tal y como ha podido comprobar Vanitatis.

Al ser presidenta de la empresa Cari Lapique, se podría decir que la herencia familiar ya estaba en sus manos antes de la muerte de su marido, por lo que eso facilitará los procesos burocráticos para el reparto de la herencia.

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