Manuel Vicent: Biografía, Trayectoria Literaria y Vida Personal

Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) es un destacado escritor español, reconocido por obras como Tranvía a la Malvarrosa, Son de Mar o Ava en la noche. Su colaboración con el diario El País, de forma casi ininterrumpida desde 1981, es un pilar fundamental de su carrera.

Manuel Vicent

Formación y Primeros Pasos

Después de obtener la Licenciatura en Derecho por la Universidad de Valencia, Manuel Vicent se trasladó a Madrid, donde cursó estudios de Periodismo en la Escuela Oficial. Fue en esta etapa cuando comenzó a colaborar en revistas y otros medios, dando inicio a su prolífica carrera.

Obra Literaria

La obra de Manuel Vicent abarca una amplia gama de géneros, incluyendo novelas, teatro, relatos, biografías, artículos periodísticos, libros de viajes, apuntes de gastronomía, entrevistas y semblanzas literarias. Su estilo se caracteriza por entrelazar la memoria personal y colectiva, creando estampas literarias que capturan la esencia de la vida.

En su libro de estampas, Manuel Vicent serpentea entre la memoria personal y colectiva donde cabe todo, desde la niñez entre ranas y luciérnagas, los ecos de “Monday, Monday” de The Mamas & The Papas, Mari Trini, limpiabotas, su vano intento de entrar en la Escuela de Cine, “el vaho de aceite que salía de la bodega” y el advertir la cara oculta de la tramoya de la vida a través de una literatura asombrosa.

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Estilo y Temáticas Recurrentes

Tanto los textos ficcionales como los artículos periodísticos que incluyen el tema de la lectura y de la formación literaria confluyen en la conformación de una imagen de escritor cuyas huellas se pueden rastrear en su estilo y trayectoria. En la biografía literaria de Manuel Vicent coinciden las obras clásicas (canónicas) con géneros que tradicionalmente han sido colocados al margen.

Manuel Vicent es de buen conversar. Para el escritor en ciernes, supuso empezar una inesperada vida en los periódicos, que son el aceite que engrasa su engranaje mental. Confiesa Vicent sobre su práctica del oficio que “lo que más excita la imaginación es la llamada del redactor jefe reclamando la entrega del artículo”.

“Llegar a la cima de esta fortaleza -proseguía- exige cada día una mayor preparación técnica, científica y cultural, acorde con la complejidad del mundo para abrirse paso en medio de la basura mediática de la selva digital compuesta de bulos, chismes, ocurrencias, calumnias e insultos. Algunos dicen que el éxito de un periodista consiste en ser leído.

Influencias Literarias

En ese libro, García Lorca, de 1969, que editó Epesa, y donde publicaron también Francisco Umbral sobre Delibes y Valle-Inclán o Angelina Gatell sobre Neruda, Vicent escribió: “Lorca ha venido a ser una piedra de toque o algo así como un pozo de vecindad del que cada quién ha sacado lo que de antemano llevaba”. Vicent, en los primeros lances del libro, sitúa así aquel 1898 de su nacimiento: “A finales del siglo XIX probablemente los guardias de la Alhambra todavía criaban cerdos en el Patio de los Leones, pero Granada conocía ese renacimiento burgués de reformas, ensanches urbanos y líricas de Liceo Artístico gracias a la remolacha de la vega. Lo bueno que entonces pasaba en el país es que Lagartijo citaba al natural como nadie.

Vida Personal y Anécdotas

La casa de Manuel Vicent es un chalet de tres plantas sin piscina en una colonia construida durante la posguerra en la zona norte de Madrid. En su jardín, Vicent describe la naturaleza que lo rodea: “Hay varios nidos de pájaros por aquí, dos de gorriones y uno de mirlos. De niño yo sabía mucho de eso. Este que pía es un gorrión que está pidiendo comida. Aquello es un pruno. Hay también un membrillero, unas adelfas y esta es una glicinia; tiene unas hojas moradas muy bonitas”.

-Ahora no sólo tienes que escribir sino promocionar el libro, lo cual es complicado porque como te exhibes, das la cara, te conocen. Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) posa obediente para Jeosm, el fotógrafo. Hablan entre ellos de si el primer plano, de si no se pueden mejorar, de si con brazos cruzados, de si de perfil. Los mirlos y los gorriones siguen a lo suyo. Alguien sierra un metal a lo lejos.

Él se impone un horario y un trabajo de método para levantar su columna, como buen artesano de la palabra. Rememora que escapó de la del Café Gijón, de la que fue tan asiduo y constante asomado al ventanal de Recoletos, cuando vio que a su alrededor se apilaban cuerpos con memorias rotas. Esos vientos de Diana son los que mueven las palabras en tertulia de un grupo ya maduro, pero con una jovialidad de espíritu y verbo que otros ya quisieran.

Manuel Vicent en la tertulia de verano en Denia.

Reconocimientos

Su labor periodística ha sido recompensada con el Premio González Ruano (1979), por el artículo No pongas tus sucias manos sobre Mozart, y el Premio Francisco Cerecedo (1994), creado por la Asociación de Periodistas Europeos. Como escritor, ha recibido el Premio Alfaguara de Novela 1966, por Pascua y Naranja, y el Premio Nadal 1987, por La Balada de Caín.

Premio Año Obra/Artículo
Premio Alfaguara de Novela 1966 Pascua y Naranja
Premio González Ruano 1979 No pongas tus sucias manos sobre Mozart
Premio Nadal 1987 La Balada de Caín
Premio Francisco Cerecedo 1994 Trayectoria periodística

Reflexiones Finales

A sus 86 años, Vicent continúa publicando novelas y su columna semanal. El de Castellón es la vocación encarnada.

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