La leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida. Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. La leche materna es un 87,5% agua.
La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana. Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos, llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes, Bifidobacterias s y lactobacilos.
Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido. La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre. La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca.
Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturado s de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico). Los LCPs son la base de todas las membranas celulares. Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral.
Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del l pequeño estómago del bebé . La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente. La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento.
La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico. La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hdrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C. La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia. Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea.
En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio. El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas.
En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa. El exceso de azúcar en la alimentación es peligroso para la salud. Provoca aumento de peso, eleva el riesgo de diabetes tipo 2 y está relacionado con mayor probabilidad de sufrir enfermedad de hígado graso y dolencias cardiacas.
Influencia de la Dieta de la Madre
Recientes investigaciones han alertado de una amenaza extra: las madres que consumen una dieta con alto contenido de azúcar durante el período de lactancia pueden influir en el desarrollo de sus hijos durante la infancia. En este sentido, investigadores del Hospital Infantil de Los Ángeles (Estados Unidos) han llevado a cabo un estudio en el que demuestran que el consumo de bebidas azucaradas y zumos durante el período de lactancia puede llevar a un desarrollo cognitivo más deficiente en los niños casi dos años después.
En la investigación, liderada por Michael I. Goran, director del Programa de Diabetes y Obesidad del hospital estadounidense, se contó con los datos de 88 madres que informaron de su consumo diario de bebidas azucaradas y zumos durante el primer mes de lactancia. Las madres que informaron de un mayor consumo tuvieron hijos con peores resultados de desarrollo cognitivo cuando estos fueron evaluados a los 2 años de edad.
En el estudio, publicado en la revista científica 'American Journal of Clinical Nutrition', los investigadores sostienen que el azúcar añadido de la dieta de la madre se transmitía a su bebé a través de la leche materna y esta exposición podría interferir con el desarrollo del cerebro."La lactancia puede tener muchos beneficios", explica Goran, en declaraciones citadas por Neuroscience News, "pero estamos viendo que la leche materna está influenciada por lo que las madres comen y beben incluso más de lo que pensábamos".
"Nuestros hallazgos pueden ser usados para guiar futuras recomendaciones de nutrición para las mamás durante la lactancia, para asegurarnos mejor de que los bebés están recibiendo los elementos básicos adecuados para el desarrollo cognitivo", concluyen los investigadores.
La leche materna es el alimento más nutritivo para los bebés durante los primeros seis meses de vida. De hecho puede cubrir todas sus necesidades en este primer período. Su composición es muy variable a medida que pasan las semanas e incluso según el momento del día. Estos cambios están regulados por el cuerpo pero también son causados por la dieta materna.
En general no existe una “dieta tipo” para la lactancia. Lo que recomiendan los expertos es tener una alimentación saludable, equilibrada, variada y suficiente para las demandas energéticas y nutritivas de esta etapa. Pero también hay que tener en cuenta algunos alimentos que sería recomendable evitar o limitar al máximo: el alcohol, la cafeína, los pescados azules de gran tamaño y también el azúcar.
Los efectos de un exceso de este último en la salud se conocen desde hace tiempo y han sido objeto de numerosos estudios. Ahora también se ha puesto el foco en su papel e impacto durante la lactancia materna. Algunas de las posibles consecuencias negativas que se han ido descubriendo las comentamos a continuación.
Ingesta de Fructosa y Desarrollo Neurocognitivo
Según una investigación publicada en la revista The American Journal of Clinical Nutrition, la exposición de la madre a altos niveles de fructosa en la dieta puede condicionar de forma negativa el desarrollo cerebral del bebé. En dicho análisis se observó la puntuación en el desarrollo cognitivo de bebés de 24 meses cuyas madres habían consumido bebidas azucaradas y jugos en el primer mes de lactancia. La puntuación que presentaron fue baja. Los autores concluyeron que esto era debido a la presencia de fructosa en la dieta materna proveniente de las citadas bebidas.
Efecto en el Hígado y la Composición Corporal del Bebé
El primer año de desarrollo del los bebés es muy importante, por lo que los niveles más pequeños de fructosa en la leche materna pueden tener consecuencias. Así se comenta en un estudio publicado en la revista Nutrients del 2017. Sus autores destacan que, a diferencia de la glucosa, la fructosa se metaboliza a través del hígado.
Los autores de este mismo estudio de 2017 observaron que una elevada concentración de fructosa en la leche también ejercía un impacto sobre el peso corporal y la distribución de la la masa grasa, ósea y muscular en los niños a los 6 meses. En concreto, por cada microgramo más alto de fructosa en la leche materna aumentaba el peso y la masa grasa de los bebés. El estudio remarca que de estos datos no es posible extraer relaciones de causa-efecto si bien es un dato a tener en cuenta.
Al mismo tiempo, es importante recordar que los niveles de grasa subcutánea pueden influir de forma relevante sobre el estado de salud durante todas las etapas de la vida.
El Azúcar en la Lactancia También Perjudica a la Madre
Desde hace años las recomendaciones al respecto del consumo de azúcar añadido son claras. No solo en el caso de los niños y adolescentes (más vulnerables) sino para toda la población en general. Por este motivo un exceso de azúcar durante la lactancia, y en cualquier etapa, también es nocivo para la madre. Los efectos negativos tienen que ver con la incidencia de obesidad y diabetes.
Pero también aumentan la inflamación, la acumulación de grasa en el hígado o la presión arterial y, a la larga, afectan el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.
Dieta Saludable Durante la Lactancia Materna
Lo óptimo es que la dieta de la madre lactante se base en el consumo de alimentos frescos: frutas, verduras, granos integrales, legumbres, aceite de oliva, pescado, carne magra, lácteos o frutos secos. Hay que destacar que en todos los documentos citados acerca del exceso de azúcar y sus posibles efectos negativos (tanto en bebés como en adultos) no se hace referencia a los alimentos que tienen azúcar y carbohidratos de forma natural.
Por lo tanto no hablamos de frutas, cereales integrales o yogures sino de productos con azúcar añadido o alto contenido en fructosa: yogures edulcorados, bollería, chocolate, siropes, zumos de frutas o refrescos. Es importante que se reduzcan al máximo todos estos ultraprocesados ya que además pueden contener dosis excesivas de grasas poco saludables o sal. Asimismo, la glucosa o la fructosa administradas por un medio líquido impactan de forma más directa sobre el metabolismo.
Es cierto que durante la lactancia las necesidades energéticas siguen aumentadas. No solo hay que satisfacer los requerimientos de la madre, sino que también es preciso asegurar la producción de una leche materna de calidad para que el bebé se nutra de forma correcta. Sin embargo, esto no quiere decir que todos los alimentos sean bienvenidos en la dieta de la mujer. Al contrario.
Es óptimo que predominen los frescos, mientras que la ingesta de ultraprocesados y de productos con elevado contenido en azúcares simples ha de mantenerse muy limitada. Por otra parte, sigue siendo necesario tener cuidado con los elementos tóxicos como el alcohol y las drogas. Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia.
Es fundamental que sea una dieta variada y haya aporte nutricional de las frutas, verduras, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos y lácteos.
Alimentos Adecuados para la Lactancia
Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.
Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:
- Cereales y legumbres: El pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
- Frutas y verduras: Deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente.
- Carne: La de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vaca contiene ácido fólico o vitamina B9 que intervienen en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
- Pescado: Es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
- Lácteos: Es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
- Grasas saludables: El consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D.
Alimentos Prohibidos o Desaconsejados
Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé.
Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:
- Pescados de gran tamaño: El atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año.
- Bollería y azúcar: El chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
- Cafeína: Puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado.
- Alcohol: Es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar.
Por último, también hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido. Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.
Bebidas Recomendadas Durante la Lactancia
Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.
Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.
Suplementos Vitamínicos Durante la Lactancia
A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.
A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:
- Calcio: La madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio (leche, yogur, sardinas, almendras, espinacas o tofu) para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios. Para asegurarse que esto se consigue, lo mejor es tomar un suplemento de calcio.
- Vitamina D: Es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
- DHA: Como hemos dicho, esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos.
En México, un tercio de los recién nacidos toman leche materna exclusiva. A medida que se va conociendo con más exactitud los constituyentes de la leche humana, las leches de fórmulas van variando y adaptándose con el objetivo de equiparar las cualidades y composición de la leche materna. Pese a que los científicos continúan luchando e investigando cómo aumentar la calidad de la leche de fórmula, estos están remotamente lejos de superar las características de la leche materna.
La leche humana está formada por hidratos de carbono, principalmente por lactosa, obtenida a partir de glucosa en las glándulas mamarias. Engloba el 40% del valor calórico de la leche humana. La lactosa se encarga de absorber el calcio y el agua, además de ser una fuente importante de galactosa (indispensable para el sistema nervioso central).
La proporción de proteínas de la leche materna es uno de los componentes más complicados de copiar por las leches artificiales, ya que éstas últimas presentan un porcentaje de proteínas fijo. En cambio, la leche materna se ajusta a las necesidades nutricionales del recién nacido, siendo la proporción de proteínas y sales más elevadas cuanto mayor es el niño. La leche humana está formada por un 60 - 70% de proteínas del suero y un 30 - 40% por caseína.
Constituye el 50% del valor calórico de la leche humana. En la composición de lípidos descubrimos diferencias significativas respecto a las leches de fórmulas, estando la leche humana formada por un 97 - 98% de triglicéridos. Las leches de fórmulas presentan una mayor cantidad de minerales que la leche humana. En cambio, la proporción de calcio, magnesio, hierro, cobre y zinc es superior en la leche humana. Esto se produce porque en la leche humana, los minerales están unidos a las proteínas del suero.
Componente microbiano: La leche humana no es una sustancia estéril, es decir, está formada por una secuencia de bacterias que cambian de una progenitora a otra según la colonización de su tracto gastrointestinal. El intestino del recién nacido lo invade estas bacterias, desempeñando una función protectora, antiinflamatoria e inmunológica. Además, hay bacterias capaces de crear una barrera microbiológica en el intestino del niño evitando diversas infecciones.
Hasta ahora, la evidencia científica demuestra que la leche humana es el alimento por excelencia para los recién nacidos, especialmente para aquellos que son prematuros, ya que favorece el vaciado gástrico y disminuye las retenciones en comparación con los bebés alimentados con leche artificial.
La leche materna exclusiva es la mejor elección para los recién nacidos por la gran cantidad de beneficios que ofrece a corto y a largo plazo, siendo un factor protector frente a la colitis necrosante, diversas afecciones, disminuyendo la retinopatía y disminuyendo la probabilidad de tener aterosclerosis en el futuro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) fomenta vivamente la lactancia materna como la fuente alimenticia idónea para los neonatos, intentando de incrementar la tasa de lactancia materna exclusiva hasta aproximadamente el 50% en tan solo 2 años.
Para ello, la OMS ofrece información detallada a los profesionales de la salud para que, a través de la educación sanitaria, las madres que alimenten a sus neonatos con leche materna puedan resolver todas aquellas dudas que le surjan.
En este sentido, la enfermera juega un rol valioso en la educación sanitaria de los progenitores de los recién nacidos y en la lactancia materna exclusiva. La función principal del personal de enfermería es brindar información científica actual acerca de los beneficios de la leche humana y de las alternativas existentes a todas aquellas madres que amamanten a sus bebés.
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Tabla 1: Beneficios del neonato y maternos
| Beneficios para el Neonato | Beneficios para la Madre |
|---|---|
| Mayor agudeza y perspicacia | Menor riesgo de cáncer de mama y ovario |
| Menor prevalencia de sobrepeso y obesidad | Menor riesgo de anemia y osteoporosis |
| Prevención de enfermedades gastrointestinales y respiratorias | Beneficios emocionales y psicológicos |
| Disminución de alergias | Disminución del costo de alimentación |
| Menor riesgo de mortalidad infantil | Menor riesgo de hemorragia post-parto y depresión |
| Desarrollo de la musculatura bucal | Actúa como factor protector |
