Después del embarazo, uno de los objetivos principales para muchas mujeres es recuperar su figura mientras cuidan de su bebé, quien requiere atención constante. Si has optado por la lactancia materna, esta dedicación será aún mayor, ya que nadie más puede alimentar a tu hijo. La lactancia materna es una excelente manera para que el cuerpo de la mujer se recupere rápidamente.
Para ofrecer lo mejor a tu bebé, hay varios aspectos importantes a considerar. La leche materna es el alimento ideal para el bebé, y depende de cada madre optimizar este recurso. Para lograrlo, es fundamental mantener una alimentación saludable, variada y equilibrada, tener precaución con ciertos medicamentos y evitar el tabaco y el alcohol.
El agua y la lactancia materna
La leche materna no solo alimenta al bebé, sino que también satisface su sed. Aunque la producción de leche materna no depende directamente de la cantidad de agua que bebas, la falta de hidratación puede causar problemas. Por lo tanto, es crucial beber más agua al día para evitar la deshidratación.
Para algunas personas, beber agua es un hábito sencillo, pero para otras puede ser un desafío. Lo ideal es consumir pequeñas cantidades a lo largo del día. Durante los primeros días o semanas de lactancia, es común sentir mucha sed al amamantar, lo que puede facilitar el aumento del consumo de agua.
El agua que consumas puede ser embotellada o del grifo, dependiendo de tu preferencia personal y la calidad del agua en tu área.
¿Cuándo necesita agua el bebé?
Si el bebé tiene menos de 6 meses y se alimenta exclusivamente de leche materna a demanda, no necesita ningún otro líquido, ni siquiera agua o infusiones. Esto es válido incluso en climas cálidos o húmedos. La Asociación Española de Pediatría indica que los bebés menores de 6 meses necesitan aproximadamente 0.7 ml de agua al día, cantidad que se cubre con los 0.78 litros de leche materna que ingieren, cuya composición es en un 87% agua.
Si el bebé tiene más de 6 meses y ya consume otros alimentos después de las tomas de pecho, puedes ofrecerle agua de vez en cuando. Si ofreces el pecho antes de las papillas o purés, como se recomienda durante el primer año, es probable que no necesite ni quiera agua. A medida que crezca y consuma más alimentos sólidos, generalmente beberá el agua que se le ofrezca. No se recomienda añadir azúcar ni ofrecer zumos en lugar de agua.
La ingesta media diaria de agua para un bebé de más de 6 meses es de unos 110-120 ml/Kg/día o 0.8 litros al día. Los bebés amamantados no necesitan tetinas. A partir de los 6 meses, cualquier bebé puede beber de un vaso o tacita. No es aconsejable ofrecerle agua directamente de una botella, aunque sea pequeña, para evitar infecciones y diarreas. Si llevas una botella con agua durante los paseos, lleva también un vaso y ofrécele el agua en el vaso, desechando el agua sobrante.
Después de los 6 meses, cuando el bebé tome otros alimentos además del pecho, es bueno ofrecerle agua en vaso de vez en cuando. No necesita biberones.
Importancia del agua durante el embarazo
El agua es esencial en todas las etapas de la vida, y mantenerse hidratado es fundamental para el correcto funcionamiento del organismo. Sin embargo, el aporte de agua adquiere mayor importancia durante el embarazo y la lactancia debido a los cambios fisiológicos que ocurren en el cuerpo.
Una mujer embarazada necesita una mayor ingesta de agua, al igual que durante la lactancia. Una mujer con un índice de masa corporal (IMC) entre 18.5 y 24.9 antes de la gestación debe aumentar entre 11.5 y 16 kilos en el embarazo. Gran parte de este peso ganado es agua, aproximadamente dos terceras partes.
Esto se debe a que el volumen sanguíneo aumenta durante el embarazo, permitiendo la vascularización de la placenta sin comprometer el flujo sanguíneo a los órganos de la madre. Además, el agua es necesaria para la producción del líquido amniótico que protege al feto, y tanto la placenta como el bebé en desarrollo tienen un alto contenido de agua.
¿Cuánta agua beber durante el embarazo?
Se recomienda aumentar la ingesta diaria de agua en 300 ml adicionales a los 2 litros recomendados, alcanzando un total de 2.3 litros al día. Sin embargo, esta recomendación es general, y factores como el clima cálido o la actividad física pueden aumentar la pérdida de agua y, por lo tanto, los requerimientos.
Los vómitos comunes en el primer trimestre del embarazo también contribuyen a la pérdida de agua, lo que puede agravarse si la embarazada reduce la ingesta debido a las náuseas. En casos de hiperémesis gravídica (náuseas y vómitos constantes), existe riesgo de deshidratación grave, y la mujer debe buscar atención médica.
Es importante priorizar el consumo de agua para hidratarse durante el embarazo y evitar bebidas azucaradas que pueden llevar a un aumento excesivo de peso. Las frutas y verduras con alto contenido en agua son una excelente adición a la dieta saludable de la embarazada y contribuyen al aporte de agua.
Lo más recomendable es beber esta cantidad de agua poco a poco e, incluso, beber pequeños sorbos antes de sentir sed.
Beneficios de beber agua durante el embarazo
- Ayuda a mantener el equilibrio en el líquido amniótico, reduciendo el riesgo de oligohidramnios (poco líquido amniótico).
- Disminuye el riesgo de infecciones urinarias.
- Junto con una dieta rica en fibra, alivia el estreñimiento y previene las hemorroides.
- Alivia la retención de líquidos y la hinchazón de tobillos.
- Mantiene la hidratación y elasticidad de la piel, previniendo las estrías.
Cantidad de agua recomendada durante la lactancia
Es crucial mantener una correcta hidratación no solo durante el embarazo, sino también después del parto. Durante la lactancia, y considerando que más del 85% de la leche materna es agua, es esencial asegurar un adecuado aporte de agua para compensar la pérdida por la producción de leche.
La recomendación general es añadir 700 ml diarios de agua adicionales a la ingesta recomendada de 2 litros, lo que suma un total de 2.7 litros al día. A los seis meses de lactancia materna exclusiva, una mujer produce aproximadamente 780 ml de leche al día, aunque esta cantidad puede variar si está amamantando a gemelos o mellizos, lo que incrementa la pérdida de agua.
La actividad física y vivir en un clima cálido también son factores que aumentan los requerimientos de agua de la mujer.
Es habitual que la mujer experimente sensación de sed durante la lactancia, especialmente al amamantar al bebé. Un buen consejo es tener un vaso de agua cerca al dar el pecho para facilitar la ingesta y evitar la deshidratación.
En cuanto al bebé, la leche materna cubre todas sus necesidades durante los primeros seis meses de vida, por lo que no es necesario ni recomendable ofrecerle agua en este periodo.
Aquí tienes un resumen de las recomendaciones de ingesta de agua:
| Grupo | Ingesta diaria recomendada |
|---|---|
| Mujer no embarazada | 2 litros |
| Mujer embarazada | 2.3 litros |
| Mujer lactante | 2.7 litros |
😱El Agua NO es Suficiente😱 La clave de la Hidratación SALUDABLE en el EMBARAZO, por Ginecóloga Diana
Mitos sobre la lactancia y la hidratación
Existen numerosos mitos sobre la lactancia materna, uno de los más extendidos es que una madre lactante debe beber mucha agua para poder producir suficiente leche. Es cierto que muchos profesionales recomiendan a las mujeres lactantes hidratarse más y les advierten de que la sensación de sed mientras dan el pecho puede aumentar, pero siempre deben beber el agua que necesiten sin forzarse a beber más. Los problemas que pueden surgir con la lactancia relacionados con la cantidad de leche suelen estar relacionados con la demanda del bebé o problemas relacionados con la succión, la postura y el agarre del recién nacido.
Otros mitos comunes incluyen:
- Beber agua mientras amamantas hace que la leche se vuelva aguada: No hay base científica para esta afirmación. La composición de la leche materna está regulada por el cuerpo de la madre y no se ve afectada por la ingesta de agua.
- Hay alimentos o bebidas que aumentan la producción de leche: La única manera de aumentar la producción de leche es estimular el pecho y sacar la máxima cantidad de leche posible, lo cual se logra ofreciendo el pecho al bebé con mayor frecuencia.
Recomendaciones finales
- Escucha a tu cuerpo: Bebe cuando tengas sed. La sed es una señal de que necesitas hidratarte.
- Ten agua a mano: Mantén una botella de agua cerca mientras amamantas para facilitar la ingesta.
- Consume alimentos hidratantes: Incluye frutas y verduras con alto contenido de agua en tu dieta.
- Evita bebidas azucaradas: Opta por agua en lugar de bebidas azucaradas o zumos procesados.
- Consulta a un profesional: Si tienes dudas sobre tu hidratación o producción de leche, consulta a un médico o consultor de lactancia.
