La transición del capazo a la silla de paseo es un hito importante en el desarrollo de tu bebé y en la forma en que interactúa con el mundo exterior. En este artículo, exploraremos las recomendaciones de los expertos, las señales de que tu bebé está listo y cómo hacer esta transición de manera segura y cómoda.
La Importancia del Capazo en los Primeros Meses
Cuando nacen, los bebés necesitan estar completamente tumbados para favorecer el desarrollo de la espalda y la calidad del sueño. Es por eso que el capazo es ideal para los primeros paseos, ya que proporciona una superficie horizontal rígida y protección.
La mayoría de los expertos coinciden en que un cochecito o capazo a contramarcha, que permite el contacto visual directo, es lo más adecuado para el desarrollo y el bienestar del recién nacido. Desde el nacimiento a los nueve meses, el contacto visual es fundamental para el bienestar de tu bebé.
Las investigaciones sugieren que llevar al bebé de cara a nosotros beneficia a su desarrollo social y del lenguaje. Un cochecito a contramarcha te permite mantener con tu bebé un contacto visual que le reconforta, ayudándole a sentirse relajado. Hablar con tu bebé, aunque no responda, es crucial para el desarrollo del lenguaje. Para muchos padres es más fácil hablar con su niño si le están mirando.
Un cochecito a contramarcha también ayuda a los padres a sentirse más relajados durante un paseo porque pueden ver bien lo que hace su bebé, lo que les da una mayor tranquilidad.
¿Cuándo es el Momento Adecuado para Cambiar a la Silla de Paseo?
Los pediatras recomiendan que este paso, de ir tumbado a ir sentado, se lleve a cabo a partir de los 6 meses, que es cuando normalmente la musculatura de la espalda del bebé ya está más fuerte y se puede mantener erguido. Sin embargo, como ya sabemos, no todos los bebés tienen el mismo desarrollo y se recomienda adaptarse al ritmo de cada peque.
Si se mantiene sentado de forma estable ya sea en el suelo, en la cuna, en la trona, etc., es un buen indicador para saber que ya está listo para la transición.
No hay una premisa exacta sobre cuándo cambiar al bebé a la silla de paseo, así que debes tener siempre presente las características de tu bebé, y también de la silla de paseo. La recomendación de los pediatras sobre cuándo cambiar al bebé a la silla de paseo es a partir de los 6 meses.
Otra indicación a tener en cuenta sobre cuándo pasar al bebé a la silla es la altura de nuestro bebé y de los arneses de la silla. En la posición más baja debe llegarle a la altura del hombro o ligeramente por encima.
Más allá de estas pautas generales, te recomiendo que observes a tu bebé y sabrás cuando cambiar a la silla de paseo:
- ¿Va incómodo en el capazo e intenta erguirse constantemente para tener una visión mayor del entorno?
- ¿Se mantiene sentado sin caerse hacia los lados?
- ¿Pasa por periodos cada vez más largos de tiempo despiertos durante los paseos?
Ten en cuenta que el capazo proporciona una posición óptima para el descanso del bebé, en la que podrá cambiar de posición, con una reclinación completa hasta 180º. Si tu bebé no lo reclama, no tengas prisa en cambiarle prematuramente.
En su lugar, puedes decidir qué es mejor para tu hijo o para ti a medida que crece. Explicamos las ventajas de los cochecitos a contramarcha y a favor de la marcha para que puedas decidir.
¿Que cochecito elegir? - Guía definitiva para elegir el carrito correcto para tu bebé Children’s
Ventajas de la Silla de Paseo
La transición del capazo a la silla de paseo puede resultar súper gratificante para el bebé. Ir sentado en la silla de paseo permite más capacidad de movimiento al bebé, un mayor campo visual y más estímulos.
A medida que tu bebé va creciendo, se vuelve más curioso sobre el mundo que lo rodea. Cuando tu bebé está sentado en un cochecito a favor de la marcha puede descubrir ese mundo de manera más sencilla que si va sentado a contramarcha. Si tu bebé y tú vais mirando lo mismo, le ayuda a desarrollar las habilidades del lenguaje porque puedes nombrar las cosas que vais viendo.
Las sillas de paseo son más cómodas de usar, sobre todo, si no tenías armazón con ruedas sobre el que colocar el capazo. Potencian el desarrollo del niño, que tendrá mejor visión del entorno y más amplitud de movimiento que en el capazo. También favorecen su autonomía, porque, llegado el momento, se podrá subir y bajar solito. Son ligeras y más fáciles de almacenar, pues los modelos son plegables. El tiempo de uso es muy amplio, pues, como decimos, hay modelos que soportan hasta los 25 kilos.
¿Cómo Hacer la Transición?
Es aconsejable hacer el cambio del capazo a la silla de paseo de forma progresiva. Aprovechando que la mayoría de respaldos de las sillas de paseo son reclinables, puedes empezar los primeros paseos con el bebé más tumbado e ir cambiando la inclinación poco a poco hasta que quede sentado.
Si has cambiado recientemente a un cochecito a favor de la marcha, asegúrate de seguir mirando qué tal va tu niño cuando estés fuera. Si parece más estresado, quizás sea mejor volver a cambiar a la posición a contramarcha hasta que sea mayor. También puedes intentar un periodo de transición breve para que el cambio sea más fácil.
Para máxima flexibilidad, elige un cochecito que te permita cambiar fácilmente entre ambas posiciones en función de los que estés haciendo y de cómo se sienta tu hijo.
Para facilitar este cambio, coloca el carrito a contramarcha de forma que el niño mire hacia ti. Colocarlo mirando hacia delante demasiado temprano puede generar una estimulación excesiva. Al mantener contacto visual contigo, el peque se sentirá más tranquilo.
Consideraciones Adicionales
Independientemente de si optas por un cochecito a favor de la marcha o a contramarcha, los expertos recomiendan la posición tumbada como la más saludable para los recién nacidos; combinar un capazo con un cochecito es la forma más sencilla de hacerlo. Aunque solo estés planeando un paseo corto, los músculos de la cabeza y el cuello del niño no estarán suficientemente desarrollados para viajar en una posición más recta hasta que el niño tenga alrededor de cuatro o cinco meses.
Si vas a comprar el primer carrito para el bebé, piensa si te vendrá mejor un carrito 3 en 1 o 2 en 1. Para el uso cotidiano, es importante elegir un carrito que ofrezca tanto comodidad como maniobrabilidad. Para viajar o andar por la ciudad, hace falta un carrito ligero, compacto y fácil de manejar.
Elige el sistema de retención adecuado en función del peso y del tamaño del niño, y no en función de su edad. El producto debe tener etiqueta de homologación, perfectamente cosida o pegada, en la que se recoja toda la información de manera clara, legible y fácilmente localizable. Instala la sillita en el vehículo correctamente, siguiendo las instrucciones que la acompañan, de forma que quede fijado a la estructura del vehículo o a sus cinturones.
Tabla de Desarrollo y Transición
| Edad Aproximada | Hitos del Desarrollo | Recomendaciones |
|---|---|---|
| 0-6 meses | Necesidad de estar completamente tumbado, desarrollo de la musculatura del cuello y espalda. | Uso del capazo en posición horizontal. Cochecito a contramarcha para contacto visual. |
| 6-9 meses | Mayor control del cuerpo, capacidad de sentarse con apoyo, curiosidad por el entorno. | Transición gradual a la silla de paseo, inicialmente reclinada. Observar la comodidad del bebé. |
| 9+ meses | Sentarse de forma independiente, mayor interés por el mundo exterior. | Uso de la silla de paseo en posición más vertical, permitiendo la exploración visual. |
Recuerda que cada bebé es diferente y se desarrolla a su propio ritmo. Observa a tu hijo, consulta con tu pediatra y toma decisiones informadas para garantizar su seguridad y bienestar durante esta transición.
