Estrés Materno y sus Efectos en el Feto: Una Revisión Detallada

Seguro que lo has oído en más de una ocasión y te lo ha advertido alguna amiga o familiar: el embarazo hay que vivirlo sin estrés. En muchas ocasiones este consejo se da de forma intuitiva, porque el sentido común nos dice que un nivel elevado de estrés no puede ser bueno ni para la madre ni para el bebé que está creciendo dentro de ella. La respuesta es sí: numerosos estudios científicos han confirmado esas sospechas. Actualmente, hay varios estudios que han evaluado el estrés durante el embarazo y sus consecuencias.

La mayoría de las investigaciones que estudian los efectos del estrés durante el embarazo coinciden en que cuando el estrés se acumula y alcanza niveles altos, puede tener efectos dañinos en el futuro de nuestro bebé. Pero, ¿afecta a todas las mujeres por igual?

😨LA ANSIEDAD EN EL EMBARAZO🤰

Mecanismos Subyacentes del Estrés Prenatal

“Son varios los mecanismos por los que el estrés de una mujer embarazada puede afectar a la salud y la enfermedad de sus recién nacidos a lo largo de toda la vida. “Este mecanismo es posible por medio de diferentes vías y todas comienzan por altos niveles de estrés durante el embarazo.

Destacan como posibles actores involucrados:

  1. La placenta, parece estar relacionada en más de un nivel y tener un rol fundamental para lograr entender la relación de las condiciones prenatales y el neurodesarrollo a futuro. Esto se aleja de la visión de sólo realizar transporte pasivo de nutrientes, factores de crecimiento y hormonas, convirtiéndose en clave para lograr la adaptación al medio intrauterino, necesaria para el desarrollo normal del SNC.
  2. La relación del sistema nervioso en desarrollo, con los sistemas inmune y endocrino, que juegan un papel de especial importancia durante el desarrollo embrionario en la adaptación al medio por parte del embrión. Esta ventaja de adaptación ofrece obvios beneficios, pero trae consigo la posibilidad de desarrollar efectos no deseados y con influencia a largo plazo, configurándose la difundida teoría de la programación fetal o el origen prenatal de las enfermedades.
  3. La exposición a infección e inflamación prenatal son factores reconocidamente relacionados a daño cerebral.

Efectos del Estrés Materno en el Desarrollo Fetal

Problemas en el Desarrollo Intelectual

Se ha observado que, en ciertas ocasiones, altas dosis de estrés durante el embarazo pueden conducir a problemas en el desarrollo intelectual y cognitivo. Para ejemplificar esto, en 2004, un estudio publicado evaluó el desarrollo intelectual y del lenguaje de 89 niños de 5 a 12 años cuyas madres habían estado embarazadas durante una tormenta de nieve en Quebec que dejó a miles de personas sin suministro de energía durante seis meses.

Problemas Emocionales y de Comportamiento

Algunos estudios han encontrado una ligera asociación entre el estrés materno y las dificultades de atención e hiperactividad en su hijo.

Cambios en la Microbiota Intestinal

En la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, los científicos encontraron que el estrés en la gestación puede provocar cambios en la microbioma vaginal de la embarazada: es decir, los genes de esas bacterias buenas se modifican. Esto a su vez influye en la microbiota intestinal de los bebés y en su cerebro en desarrollo. Ya muchos estudios han demostrado que ese roce sirve para una colonización intestinal normal, para reforzar su sistema inmune y que influye en el desarrollo del cerebro. Hay que tener en cuenta que al nacer el feto entra en contacto con las bacterias que viven en la vagina materna.

Envejecimiento Biológico Acelerado

Por último, que el estrés acelera el envejecimiento de las personas está probado. Una investigación del Instituto Central de Salud Mental de la Universidad de Heidelberg en Alemania señala que el estrés de la gestante puede afectar al envejecimiento biológico de su bebé. En este estudio se analizó a más de 300 madres con entrevistas sobre sus hábitos de estilo de vida y la percepción del estrés en el embarazo y la aparición de algún trastorno psicológico durante el mismo. Encontraron que el estrés materno se asociaba con los telómeros más cortos en los bebés, pero no en los de la madre.

Diversos factores maternos, como las condiciones físicas, biológicas y psicológicas de la madre pueden tener un efecto en el desarrollo del feto por medio de diferentes vías como puede ser la inmunológica, hormonal o metabólica. Varios estudios apoyan este razonamiento denominado hipótesis de la programación fetal de la biología de los telómeros, que viene a decir que el ambiente intrauterino influye en la longitud de los telómeros al nacer, lo que a su vez puede regular el desarrollo futuro e incluso la morbilidad y mortalidad.

El Papel del Cortisol y la Placenta

El estrés materno, no sólo el gatillado por infecciones, sino además el causado por eventos situacionales como problemas interpersonales, desastres naturales y trastornos ansiosos, se ha asociado a un neurodesarrollo alterado con problemas tanto cognitivos como conductuales; estas situaciones estresantes generan altos niveles de cortisol materno. El aumento de cortisol en la madre, provoca que en la placenta se produzca una “downregulation” de la enzima 11B hidroxiesteroide deshidrogenasa tipo II, encargada de convertir el cortisol en cortisona inactiva. Esta enzima se ubica en el sinciciotrofoblasto y previene que niveles altos de cortisol circulante en la madre no pasen a la circulación fetal. Se cree que estos niveles elevados de cortisol afectarían la adecuada expresión de genes en la células cerebrales fetales. A pesar de que la evidencia en humanos aún es débil, hay respaldo experimental en roedores y primates.

En este contexto, la salud mental y emocional de la madre durante el embarazo actúa como factor clave en el desarrollo psicológico y emocional del feto. El cortisol que se libera cuando hay estrés y ansiedad pasa directamente al cerebro del feto provocando alteraciones en la migración neuronal que empieza en la gestación y finaliza, aproximadamente, a los dos años de vida, así como en la eliminación natural de neuronas -apoptosis- que lleva a cabo el organismo también durante ese periodo prenatal y postnatal.

Hallazgos Recientes sobre Epigenética y Genes Placentarios

Un nueva investigación muestra que el estrés materno podría dejar “huellas” epigenéticas en genes placentarios asociados al cortisol, afectando al desarrollo del bebé desde etapas muy tempranas. El trabajo, publicado en European Neuropsychopharmacology, sugiere que el bienestar emocional de la madre durante el embarazo no solo es importante para ella, sino que también podría influir en la salud futura del bebé.

El equipo de investigación observó que el estrés materno podría dejar 'marcas' epigenéticas en ciertos genes placentarios. Estas marcas no modifican la estructura genética, pero sí alteran su funcionamiento. En este estudio piloto, financiado por un proyecto Intramural del CIBERSAM, participaron 45 mujeres embarazadas primerizas y sanas. Durante el embarazo se midieron sus niveles de cortisol y síntomas depresivos, y tras el parto, se analizaron las placentas. El equipo de investigación usó una técnica avanzada de secuenciación que permite observar cambios epigenéticos en amplias áreas del ADN, logrando una visión muy detallada de la respuesta de la placenta al estrés materno. Este método identificó modificaciones en genes clave de la regulación del cortisol, como HSD11B2, NR3C1 y FKBP5.

Recomendaciones para Manejar el Estrés Durante el Embarazo

Llegar tarde al trabajo, o una sobrecarga del mismo de manera puntual no le va a afectar a tu pequeño. Puedes estar tranquila. Pero tener una situación económica muy desfavorecida puede causar una situación de tensión muy prolongada en el tiempo. Y lo mismo ocurre con la muerte de un familiar o amigo muy cercano o en un proceso complicado como una separación.

Si por tu forma de vida crees que estás sometida a situaciones de mucho estrés, no caigas en algunas conductas perjudiciales para el bebé como fumar, beber alcohol o seguir una dieta poco equilibrada. Ante todo, calma, tranquilidad y buenos alimentos, como dirían nuestras abuelas. Descansa todo lo que puedas. Debes dormir entre siete u ocho horas diarias.

La Organización Mundial de la Salud publicó una guía para enseñar métodos prácticos para lidiar con el estrés, es decir, técnicas de autoayuda que constituyan una rutina diaria, invirtiendo unos minutos al día para realizar ejercicio físico y dormir lo suficiente para cuidar cuerpo y mente, ya que el sueño repara, relaja y revitaliza el organismo, ayudando a hacer frente a los efectos del estrés. Para ello es muy importante ser constante en la hora de acostarse y levantarse, que el lugar sea tranquilo, relajante y con temperatura agradable, limitar el uso de aparatos electrónicos antes de dormir, no comer en exceso ni tomar bebidas con alcohol o cafeína.

Se ha estudiado el efecto de diversas terapias para la reducción del estrés: terapias Mind-Body que están focalizadas en la interacción cerebro-mente-cuerpo-comportamiento, y la fuerza que los componentes emocionales, mentales, sociales, espirituales y comportamentales ejercen sobre la salud. Dentro de estas terapias encontramos el yoga, relajación, hipnosis, rezo, imaginación o biofeedback. Otra terapia es el Mindfulness, que se centra en la observación de los pensamientos, emociones, sensaciones o percepciones, sin juicios. También existen las técnicas de “counselling” ofrecidas por personal sanitario que lleva a cabo los programas de salud de las mujeres embarazadas, siendo en este caso el pilar principal de salud la enfermera. La Terapia Cognitivo-Conductual también se ha estudiado como método para reducir el estrés, y se basa en entender la interacción entre cognición-conducta-emoción, a partir de la cual se intenta reconocer las emociones y el cambio de los pensamientos irracionales e ideas negativas, por un tipo de pensamiento racional, con el fin de conseguir un cambio comportamental y emocional. Otras intervenciones para intentar manejar el estrés incluyen técnicas de desactivación (respiración diafragmática), técnicas cognitivas (reestructuración cognitiva, entrenamiento autoinstruccional) y técnicas de control de la ira o asertividad.

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