En la actualidad, los asistentes virtuales de voz como Siri, Alexa, Google Assistant o Cortana están muy de moda. Este tipo de inteligencia artificial debía dar un paso más y avanzar hacia los servicios de voz. En realidad, este tipo de servicios de reconocimiento de voz, que son considerados muy modernos, tienen antepasados bastante antiguos.
Por ejemplo, existió Audrey, desarrollado por los Laboratorios Bell en el año 1952, y que fue capaz de reconocer números por voz. En la famosa entidad IBM crearon en 1962 Shoebox, prototipo capaz de reconocer un total de dieciséis palabras. El gran avance del reconocimiento por voz se inició cuando, a finales de los sesenta y años setenta, fueron descritos por primera vez Los Modelos Ocultos de Markov -HMM- en una serie de artículos estadísticos de Leonard E. Baum y otros autores. Una de las primeras aplicaciones del HMM fue, precisamente, el reconocimiento del habla. En los años ochenta se logró, mediante el HMM, analizar frases completas.
Los antecedentes de los asistentes virtuales de voz están directamente relacionados con lo que en la actualidad se conoce como Chatbot. En el año 1996 Joseph Weizenbaum creó en el MIT un software llamado ELIZA cuya finalidad era permitir una conversación básica entre máquina y usuarios. En el año 2001 la empresa ActiveBuddy introdujo SmarterChild, un bot conversacional que contó con mucha presencia al ser incluido en el famoso Messenger de Microsoft, y tuvo importante éxito hasta el punto que la empresa de Bill Gates compró la empresa creadora de SmarterChild.
De todos los asistentes virtuales que existen en el mercado he utilizado dos de ellos: Siri en un iPhone de Apple, y Alexa mediante un dispositivo Amazon Echo. Siri apenas lo uso, no encuentro el momento adecuado para ello visto desde el punto de vista de un teléfono móvil. Pero en cambio sí uso Amazon Echo, aunque he de reconocer que siempre fui escéptico con su utilidad, pero hace no mucho tiempo me regalaron la versión Amazon Echo de segunda generación y lo utilizo a diario.
Los asistentes virtuales de voz tienen un futuro prometedor y, seguramente, con el paso del tiempo las viviendas vendrán más preparadas para realizar determinados procesos, o enlazar servicios del hogar entre sí.
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La Magia Tras el Nombre Alexa
En el mundo de los asistentes virtuales, Alexa destacaría como uno de los tres más utilizados en la industria de la tecnología. Su éxito se atribuye en gran parte a la visión de Amazon, creando un asistente virtual versátil, capaz de realizar una amplia gama de tareas. Pero tras su historia se esconden curiosidades fascinantes que permiten comprender mejor su impacto en la industria digital.
La historia de Alexa está llena de curiosidades. Antes de ser su llegada por parte de Amazon, era conocida como “Evi”. Sin embargo, tras su incorporación a la familia de productos, cambiaría su nombre a “Alexa”. En este sentido, inspirándose en la biblioteca de Alejandría, un antiguo centro de conocimiento en Egipto, lo que refleja la ambición de convertirse en una fuente inagotable de conocimiento.
El proyecto de Alexa comenzaría como un emocionante experimento para crear un asistente de voz basado en la nube. Es así como reuniría un equipo de ingenieros liderados por David Limp, quienes se embarcaron en el desafío de dar vida a esta tecnología. A medida que avanzaban el desarrollo, Alexa tomaría forma y evolucionaría hasta convertirse en el asistente virtual versátil que conocemos hoy en día.
Alexa destaca como uno de los pocos asistentes virtuales que cuenta con su propio lenguaje de programación, conocido como “Alexa Skills Kit”. Este kit de desarrollo es utilizado por los programadores para crear habilidades personalizadas y únicas. Lo que se tradujo en la creación de aplicaciones curiosas, que permiten contar chistes, jugar juegos interactivos, proporcionar recetas de cocina, meditación guiada y más.
La tecnología de reconocimiento de voz de Alexa es verdaderamente avanzada y se basa en el aprendizaje automático. Asimismo, utilizando algoritmos sofisticados para mejorar constantemente su precisión a lo largo del tiempo. Una tecnología pionera en su época, sentando las bases para el desarrollo de la inteligencia artificial como la conocemos hoy. Sin mencionar que tras este logro hay un equipo de desarrollo de cientos ingenieros y expertos en IA.
Amazon adoptó una estrategia abierta al permitir que terceros integraran Alexa en una amplia variedad de dispositivos. Esta llevaría al desarrollo de productos que cuentan con este asistente de voz. Desde altavoces inteligentes hasta televisores, relojes y automóviles. Por ello, cada vez más marcas aprovechan la versatilidad de Alexa para ofrecer una experiencia intuitiva e interconectada.
Amazon demuestra su compromiso con el constante desarrollo de Alexa, invirtiendo en la incorporación de funciones para enriquecer la experiencia. Por ello, cuenta con casi 100.000 funciones diferentes, diseñadas para facilitar la vida cotidiana de los usuarios. Desde tareas básicas como recordatorios y alarmas, hasta controlar dispositivos inteligentes, reproducir música, proporcionar información en tiempo real, compras en línea y mucho más.
Si bien Alexa destaca por su función principal de utilidad, también ofrece una serie de funciones diseñadas para entretener al usuario y mostrar su sentido del humor. Estas funciones incluyen chistes, juegos interactivos, historias divertidas y respuestas ingeniosas a preguntas curiosas. Convirtiéndola no solo en un asistente virtual práctico, sino también en un compañero con personalidad.
Alexa tuvo sus comienzos en 2010 bajo el nombre clave “Doppler”, en un pequeño estudio de ingenieros. Con el tiempo, evolucionó y se expandió más allá de sus límites iniciales. Hasta que en 2014, Amazon lanzaría el primer dispositivo con Alexa, Amazon Echo, convirtiéndose en un éxito instantáneo. Desde entonces, siguió creciendo hasta convertirse en una presencia en hogares de todo el mundo.
Está claro que Alexa se expandió notablemente desde su lanzamiento y ahora está disponible en cientos de idiomas, incluyendo español, francés y alemán. Además de su sorprendente capacidad de adaptación, es capaz de hablar en una variedad de dialectos y acentos de todo el mundo. Esta versatilidad lingüística refleja el compromiso por hacerla accesible para usuarios multiculturales de todo el mundo.
Aunque no conoce una cifra exacta sobre la inversión en el proyecto de desarrollo de Alexa, ya que Amazon es conocido por ser reservado en cuanto a sus gastos e ingresos.
Usos Comunes de Amazon Echo con Alexa
- Escuchar música (más de dos millones de canciones gratuitas con Amazon Prime).
- Añadir canciones a listas de reproducción.
- Escuchar noticias diarias.
- Poner canciones infantiles.
- Anotar productos a la lista de la compra.
- Añadir avisos y recordatorios.
- Jugar a juegos de preguntas.
- Consultar el tiempo.
