La enfermedad boca-mano-pie (HFMD, por sus siglas en inglés) es una infección viral común y generalmente leve que afecta principalmente a niños pequeños. Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de llagas en la boca y erupciones cutáneas en manos y pies.
Fuente: Wikipedia
¿Qué es la Enfermedad Boca-Mano-Pie?
La enfermedad boca-mano-pie es una infección producida por un virus que afecta a los niños con edades comprendidas entre 1-3 años, aunque puede manifestarse hasta los 10 años. Si bien es poco común, esta enfermedad también puede afectar a adolescentes y adultos, según la Asociación Española de Pediatría (AEPED). Durante la primavera y el verano aumenta el número de casos de esta enfermedad. La enfermedad boca-mano-pie es una infección viral causada por los virus de la familia de los enterovirus, mayoritariamente por el virus Coxsackie A16.
La enfermedad boca-mano-pie se enmarca dentro de las llamadas enfermedades exantemáticas, aquellas que producen “manchitas en la piel”.
Causas y Transmisión
Las causas del boca-mano-pie es el virus Coxsackie 16. El síndrome boca-mano-pie es una enfermedad contagiosa que se produce por la infección generada por los virus de la familia enterovirus. El más frecuente de ellos, el tipo Coxsackie A16, suele estar presente en los fluidos corporales como la saliva, las heces o las mucosas o en cualquiera de los objetos que hayan estado expuestos al mismo.
La Enfermedad Boca-Mano-Pie se transmite fácilmente de persona a persona a través de contacto directo con las secreciones de la nariz y garganta, con la saliva, el líquido de lesiones cutáneas o con las heces de una persona infectada. Toser y estornudar, las secreciones nasales o la saliva son algunas de las formas en las que se puede transmitir esta enfermedad. Por este motivo, es frecuente que aparezca en guarderías infantiles.
Un aspecto destacable es su resistencia, ya que puede seguir contagiando incluso sin tener síntomas la persona y sobrevivir en objetos y superficies, aumentando el riesgo de transmisión en guarderías, en colegios o en el hogar. El virus puede sobrevivir en superficies durante mucho tiempo. Los niños pueden eliminar y transmitir el virus antes de enfermarse, durante la enfermedad e incluso semanas después de curarse.
Síntomas de la Enfermedad Boca-Mano-Pie
Los síntomas de la Enfermedad Boca-Mano-Pie suelen aparecer entre 3 a 7 días después de la exposición al virus. Con un periodo de incubación de 3 o 6 días, la fiebre, el dolor de garganta, las náuseas, las ampollas en la boca, los sarpullidos y la pérdida del apetito son los síntomas más representativos del Coxsackie y, aunque se considera una enfermedad leve, es altamente contagiosa al principio.
Aquí te presentamos los síntomas más comunes:
- Fiebre: Se suele presentar una fiebre moderada que puede hacer que el niño se sienta mal y con ganas de permanecer sentado o acostado. La fiebre suele ser el primer síntoma, seguida de dolor de garganta y a menudo ampollas en la boca.
- Ampollas: Uno de los síntomas característicos del boca-mano-pie son las ampollas que aparecen en la lengua, las encías y la parte interna de la boca. Estas lesiones vesiculares son bastante molestas y pueden causar dolor moderado si reciben una determinada presión.
- Sarpullido: Este aparece en la piel, concretamente en las palmas de las manos y de los pies. Erupciones cutáneas: Aparecen erupciones características en las palmas de las manos, plantas de los pies y alrededor de la boca. Estas erupciones pueden convertirse en ampollas dolorosas. Además de sarpullido en las manos y los pies, incluso en la zona genital.
- Otros síntomas: Aunque estos son los síntomas del boca-mano-piel en bebés más comunes, también hay que prestar atención a la posible irritabilidad que estos presenten (probablemente por la aparición de ampollas en la boca que no se ven a simple vista) o el dolor de garganta que también pueden sufrir. En los adultos, las afecciones suelen manifestarse mediante llagas en la boca y erupciones en manos y pies. Y aunque la enfermedad es leve y autolimitada, pueden ser molestas, lo que afecta a la calidad de vida del paciente.
Fuente: CDC
Es verdad que la sintomatología de la enfermedad boca-mano-pie es parecida a la de la varicela. Sin embargo, conviene no confundirlas. Se suele pensar que es varicela, ya que los granitos se parecen mucho a esta enfermedad. ¿La diferencia?
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico. Es necesario un diagnóstico certero por parte de un profesional. Aunque suele ser una enfermedad leve y sin secuelas, es recomendable acudir al médico para que confirme que se trata de la enfermedad de boca-mano-pie, ya que primero se empieza con la garganta irritada, que puede llevar algo de fiebre, con lo que al principio se puede confundir con otras patologías. En unos días se le sumarán manchitas en pies o manos, o en las dos, que irán evolucionando a ampollas pequeñas.
El profesional de la salud tendrá en cuenta estos aspectos al diagnosticar el virus de boca, mano y pie:
- La edad de tu pequeño
- El patrón de los síntomas
- Si la erupción o las llagas parecen causadas por la enfermedad de boca, mano y pie
En algunos casos, los resultados tras el análisis de una muestra de heces o del cultivo de una muestra de la garganta.
Cómo tratar el virus boca, mano, pie en los bebés | Consejos de salud para padres
Tratamiento de la Enfermedad Boca-Mano-Pie
Debemos tener en cuenta que la enfermedad boca-mano-pie está producida por un virus, por lo tanto, no hay ningún medicamento que permita tratarla. No existe ningún tratamiento específico para la enfermedad boca-mano-pie, ya que es una infección viral que generalmente se resuelve por sí sola entre los 7 y los 10 días. Actualmente, no existe una vacuna para combatir el virus, pero se puede llevar a cabo un tratamiento sintomático, centrado en aliviar las molestias que genera a través del uso de antipiréticos y analgésicos que ayudan a controlar tanto la fiebre como el malestar.
El tratamiento puede ayudar a que tu pequeño se sienta mejor al aliviar los síntomas. Por ejemplo, el médico puede pautar un analgésico y un medicamento para bajar la fiebre sin receta. Siempre consulta con un profesional de la salud cuáles son los mejores cuidados y tratamientos, especialmente en el caso de bebés y niños pequeños.
La farmacia comunitaria cuenta con distintos productos que permiten calmar las molestias que producen los síntomas asociados a esta patología. En este sentido, los farmacéuticos pueden recomendar algunos productos que ayudan a atenuar la intensidad de los síntomas, como cremas hidratantes o soluciones para el cuidado de la boca.
Aquí resumimos algunos remedios caseros para este virus que pueden ayudar a niños de todas las edades:
- Ofrécele a tu hijo helado, polos o trocitos de hielo.
- Deja que tu pequeño beba agua o leche fría.
- Dale alimentos blandos con un bajo contenido en ácido, como claras de huevo, aguacate o puré de manzana, y evita alimentos picantes o salados.
- Enjuaga la boca de tu pequeño con agua tibia después de comer.
- Procura que tu hijo beba mucha agua para evitar la deshidratación. Además, es muy importante mantener una alimentación e hidratación adecuada ya que tanto la fiebre como las posibles gastroenteritis pueden producir deshidratación y pérdida de apetito como consecuencia de las heridas que la enfermedad puede ocasionar en la garganta. Para estos menores, es recomendable beber mucho líquido y tomar alimentos como purés, cremas o sopas. Con ello, se consigue que la ingesta de nutrientes sea más fácil y se minimizan las molestias al tragar.
Asimismo, consumir alimentos fríos será muy agradable para los niños que tienen ampollas en la boca. Lo normal es que la enfermedad de boca-mano-pie dure alrededor de una semana, más o menos. Además, el niño debe mejorar de manera progresiva. Sin embargo, si persiste más de 10 días es recomendable acudir al médico, sobre todo si el niño tiene seis meses, si se tiene un sistema inmunitario debilitado o si aparecen llagas en la boca o dolor de garganta al ingerir líquidos.
Una de las fórmulas para aliviar los síntomas cutáneos del virus boca-mano-pie es mantener la hidratación de la piel utilizando lociones suaves y cremas emolientes, que pueden reducir o aliviar la sensación de picor. Para combatir el dolor o fiebre se puede tomar algún medicamento específico para este tipo de dolencia, según las indicaciones de un profesional de la salud. En el caso de las llagas bucales, pueden ser muy molestas. Por ello, mantener una buena higiene bucal suave y eficaz es vital. Una solución es realizar enjuagues bucales con agua salada para limpiar la boca sin irritar las llagas, además de evitar la ingesta de alimentos ácidos, salados, picantes o calientes, ya que pueden irritarlas.
Fuente: Hospitales Parque
Posibles Complicaciones
Aunque el virus de boca, mano y pie generalmente es leve, en ocasiones puede complicarse. La deshidratación suele ser la primera complicación. Las llagas en la boca o en la garganta de tu pequeño hacen que tragar sea doloroso. Es importante que tu hijo tome líquidos a lo largo del día. En caso de deshidratación grave, el médico puede pautar líquidos por vía intravenosa (IV).
Aunque es muy poco común, una variante grave del virus de boca, mano y pie puede provocar estas dos complicaciones:
- Encefalitis: Es una inflamación del cerebro muy poco frecuente pero que puede llegar a ser mortal.
- Meningitis vírica: Provoca la inflamación de las membranas y los fluidos que rodean la médula espinal y el cerebro.
Si tu hijo contrae este virus, el médico te dirá qué síntomas observar para prevenir un empeoramiento.
Prevención de la Enfermedad Boca-Mano-Pie
Es por esto por lo que para evitar su contagio se recomienda no llevar los niños a la guardería una vez que reciben este diagnóstico (además de avisar al centro). De esta forma, evitamos que otros niños se puedan contagiar. Cuando el niño con síndrome boca-mano-pie tenga fiebre alta y rechazo de la comida, por las úlceras en la boca, es recomendable evitar el contacto con otros niños.
A medida que tu pequeño crece, puede desarrollar inmunidad a la enfermedad de boca, mano y pie. Esto sucede al generar anticuerpos contra el virus en caso de exposición previa.
En cualquier caso, te damos unas pautas para prevenir un contagio:
- Procura evitar el contacto con personas con síntomas del virus de boca, mano y pie.
- Es importante el lavado de manos, especialmente después de cambiar pañales.
- Desinfecta las superficies y objetos que haya podido tocar alguien con el virus de boca, mano y pie, como los pomos de las puertas, las manillas de los inodoros, los grifos de agua y los juguetes. Por esta razón, para evitar la transmisión del virus, es necesario lavarse las manos frecuentemente (sobre todo después del cambio de pañales), toser en el codo, usar pañuelos desechables y desinfectar los juguetes u objetos que han estado en contacto con el niño enfermo.
Sí, el virus boca-mano-pie se puede contagiar a otros adultos. Si tu hijo tiene la enfermedad de boca, mano y pie, procura que no esté en contacto con otras personas. En casa puede ser más complicado, pero anima a tu familia a no tocarse los ojos, la nariz ni la boca. Insiste en el lavado frecuente de manos y desinfecta regularmente las superficies que más se tocan.
El riesgo de contagio es más alto durante la primera semana. Sin embargo, el virus puede quedarse en su cuerpo semanas incluso después de que los síntomas hayan desaparecido. Mientras el virus esté presente en el cuerpo, existe la posibilidad de contagiar a otros. Si es posible, evita llevar a tu pequeño a la guardería o al colegio si tiene fiebre o ampollas provocadas por este virus.
Quizás no sea posible tener a tu pequeño en casa más de una semana. En ese caso, avisa a la guardería o a la escuela. Así podrán tomar medidas, como mejorar la higiene de manos y desinfectar más a menudo, para evitar el contagio a otros niños.
Fuente: CDC
