Cuándo y Cómo Bañar a un Recién Nacido por Primera Vez: Guía Detallada

El primer baño del bebé no solo es uno de los primeros hitos de la paternidad, sino un momento único. El primer baño puede ser una experiencia maravillosa para la mamá y el bebé. Pero quizá te resulte un poco complicado y te dé cierto reparo o tengas algunas dudas sobre cómo realizarlo. Sigue leyendo para saber más sobre cuándo bañar a tu pequeño, cómo hacerlo y cuál es la frecuencia adecuada durante estos primeros meses.

Preparación para el Primer Baño

Antes de empezar, has de preparar todo lo necesario para no dejar solo al bebé en ningún momento. Asegúrate de que la habitación esté tibia antes de desvestir al bebé. Se debe procurar que la habitación no esté fría, porque el bebé aún no regula bien su temperatura corporal. La habitación donde se le bañe debe estar caldeada a unos 22-24 ºC. Esto evitará que al salir del agua el bebé tenga frío.

“Ha de realizarse en una estancia que esté a una temperatura entre 20 y 25ºC y el agua ha de estar entre 34 y 37ºC”, afirma Carolina González-González. Para empezar, llena la bañera con agua tibia (con unos 5 cm. es suficiente). Lo óptimo es que el agua esté a temperatura corporal, es decir, entre 36 y 37 ºC. Comprobar la temperatura del agua antes de introducir al bebé. Ten cerca los productos que necesites (por ejemplo, champú, jabón, toalla con capucha o taza para enjuagar), no dejes al bebé sin supervisión en el agua y ten su ropa al alcance de la mano.

¿Cuándo Bañar al Recién Nacido por Primera Vez?

En la actualidad la OMS recomienda retrasar el primer baño del recién nacido hasta veinticuatro horas después del nacimiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja retrasar el primer baño hasta pasadas las 24 horas “el baño se debe retrasar hasta 24 horas después del nacimiento. Si esto no es posible por motivos culturales, el baño se debe retrasar al menos seis horas”. Muchos expertos en puericultura recomiendan no lavar la piel del bebé durante las 24 - 48 horas posteriores al nacimiento para preservar la grasa natural (vernix caseosa) que recubre su cuerpo y que lo ha protegido mientras estaba en el útero. El recién nacido nace cubierto por una substancia, el vernix caseoso, que tiene cualidades beneficiosas para la piel.

¿Por qué se recomienda retrasar el primer baño del recién nacido?

Hace algunas décadas, la pauta habitual era bañar al bebé nada más nacer para retirar los residuos de líquido amniótico o sangre adheridos a la piel del pequeño. Sin embargo, al hacerlo se retiraba también la vérnix caseosa, una sustancia blanquecina compuesta por agua, grasas y proteínas que recubre al feto para protegerlo de la deshidratación dentro del útero y, además, facilita su salida por el canal de parto.

El primer baño al recién nacido no suele realizarlo la madre. Esta actividad puede ser realizada por la comadrona, pero es casi siempre la enfermera de neonatología la que lo practica.

El momento de realizar el primer baño ha cambiado en los últimos tiempos y cada Unidad de neonatología tiene sus protocolos, que son, aunque diferentes, siempre muy parecidos. Hace años los recién nacidos se bañaban al poco de nacer, una o dos horas después del nacimiento, pero la tendencia actual es a realizarlo pasadas las seis, doce o veinticuatro horas después de haber nacido.

¿Cómo Bañar a un Recién Nacido?

Sigue estos pasos para bañar a tu pequeña:

  1. Coloca una toalla en un lavabo o una bañera para bebés y llénalo con aproximadamente 5 cm de agua a 37,5 grados. Pruébela con el codo o el interior de la muñeca para asegurarte de que no esté demasiado caliente.
  2. Mientras sujetas la cabeza del bebé con la mano no dominante, utiliza la otra mano para meterle hacia el agua (los pies primero). Hazlo rápidamente para que no se enfríe y comprueba que su cabeza y la mayor parte de su cuerpo estén por encima del nivel del agua.
  3. Lava su cuerpo de arriba a abajo con agua limpia y, si quieres, con un jabón suave para bebés. Mantenle caliente vertiendo agua tibia sobre su cuerpo con una taza. Usa un paño suave para lavarle la cara.
  4. Si tiene pelo, basta con utilizar con champú una o dos veces a la semana. Cuando lo hagas, masajea el cuero cabelludo con una gota de champú suave para bebés, incluso los puntos blandos de la cabeza (fontanelas). Ten cuidado de que no le entre espuma o champú en los ojos. Para ello, coloca las manos sobre su frente cuando le enjuagues la cabeza. Si le entra jabón o champú en los ojos, límpialos con un paño humedecido con agua limpia.

Debemos seguir un orden en el lavado, empezando por la cabecita, cara, cuerpo y por último los genitales. Al sacarlo del agua, debemos secar al bebé con una toalla suave a toquecitos, sin restregar.

Consideraciones Adicionales

  • Limpieza del Cordón Umbilical: La limpieza del cordón umbilical debe realizarse desde el primer día de vida y de forma diaria. Debido a que para limpiar el cordón se requiere agua y jabón, un momento adecuado para hacerlo es el momento del baño.
  • Cuidado de las Uñas: Es habitual que los bebés nazcan con las uñas muy largas. Por ello es adecuado retrasar el primer corte con tijera de las uñas a los 15 o 20 días de vida. Pasados esos primeros días se empleará una tijera pequeña de punta roma, cortándose las uñas siempre de forma recta y sin dejar picos en las esquinas que puedan provocar arañazos o que se claven en la piel del dedo.
  • Hidratación de la Piel: La piel de los recién nacidos tiende a secarse de forma natural durante los primeros días, debido a que dejan de estar en contacto con el líquido amniótico y pasan a un ambiente seco como es el aire. No es necesario, por tanto, emplear cremas de forma rutinaria en los recién nacidos. Tras bañar y secar a tu bebé, te recomendamos aplicar una loción hipoalergénica sin olores para hidratar su piel.

Baños de Esponja

Si prefieres esperar unos días tras el nacimiento del bebé para sumergirlo en el agua o si decides no bañarlo a fondo todos los días puedes optar por el baño en seco. Coloca al bebé en una zona firme y segura, por ejemplo el cambiador, y sitúa la palangana junto a ti. Moja la esponja y la muselina en el agua. Echa una pizca de gel en la esponja y pásasela suavemente por la piel, empezando por las zonas más limpias: cara, cuello, torso, espalda... Enjuágalo suavemente con la muselina para retirar los restos de gel. Al igual que con el baño por inmersión, no es necesario aplicar gel en cada baño, salvo quizás en la zona del pañal. En el resto del cuerpo puedes alternar baños solo con agua. Ve secando cada zona a medida que pases por ella. Una vez acabado el baño, sitúa al bebé sobre el cambiador, sécalo bien y aplícale crema hidratante o aceite corporal y crema para el pañal.

Los baños de esponja tienen la misma eficacia que un baño normal, salvo que se realizan sin sumergir al bebé en el agua y, por lo tanto, se evita que el ombligo se moje, absorba agua, se hidrate y tarde más en caerse. Una vez que el ombligo se desprenda y la zona umbilical haya cicatrizado, ya se puede sumergir al bebé y realizar el baño tradicional.

Frecuencia de los Baños

¿Con qué frecuencia debo bañar a mi recién nacido? Puede que te sorprenda que tu recién nacido no necesita baños diarios. No existe un consenso sobre cada cuánto hay que bañar a un recién nacido. Es igual de bueno hacerlo a diario que cada dos días, incluso en algunos países lo hacen una vez por semana. Lo importante es saber que el baño debe ser lo suficientemente regular para que el bebé mantenga una higiene adecuada.

Es conveniente que sea diario, pero no es obligatorio. Excepto en el área del pañal, el bebé se ensucia poco y hay especialistas que atribuyen a los jabones y a los baños muy frecuentes sequedad y perjuicios para la delicada piel del bebé. Durante su primer año de vida, probablemente sea suficiente con bañar al bebé tres veces por semana. Tres veces a la semana es suficiente si limpias a fondo la zona del pañal cada vez que se lo cambies. Es mejor no darle baños diarios, ya que pueden secarle la piel.

Consejos prácticos para cuidar a tu bebé los primeros días | Clínica Alemana

Consejos Adicionales para un Baño Perfecto

  • Crea un Ambiente Agradable: Puedes bajar un poquito la luz y poner una música agradable y suave. Esto ayudará al bebé a relajarse (¡y a ti!) y así disfrutar de ese momento. Escoge un momento en el que estés descansada y no tengas prisa.
  • Usa Productos Pediátricos: Es importante usar productos para el baño súper suaves y pediátricos que hayan estado testados para usar en la piel del bebé. Los geles de baño deberán ser suaves, e idealmente a pH cutáneo, es decir, alrededor del 5-5.5. Procura no usar jabones, sino syndet.
  • No Hagas el Primer Baño del Bebé Muy Largo: Se recomienda no hacer baños muy largos y que el agua no esté muy caliente. Debería estar a una temperatura parecida a la del cuerpo humano, en torno a los 36 grados. El bebé todavía debe desarrollarse y no sabe regular muy bien su temperatura corporal aún.
  • Añade un Extra de Hidratación Después del Baño: La hidratación es súper importante para ayudarle a reforzar la barrera de la piel. Una buena hidratación le ayudará en su desarrollo mientras crece y termina de crear esa piel tan preciosa que le defenderá en un futuro.

Tabla de Resumen para el Primer Baño del Bebé

Aspecto Recomendación
Momento Ideal Después de 24 horas del nacimiento
Temperatura del Agua 36-37 ºC
Frecuencia 2-3 veces por semana
Productos Jabón suave de pH neutro, crema hidratante
Duración Menos de 5 minutos

Con estos consejos, el primer baño de tu bebé será un momento especial y seguro para ambos.

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