La lactancia materna genera muchas dudas en los padres, sobre todo cuando se trata del primer bebé. Has decidido amamantar a tu hijo, posiblemente te hayas informado de cómo le va a beneficiar, pero ¿sabes hasta qué punto? Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna.
La leche materna no me puede apasionar más, y es que es increíble como nuestro cuerpo es capaz de dar lo mejor de sí, para alimentar a nuestros bebés. Hoy vengo a contarte, como la leche se adapta y cambia en cada etapa, para darle al bebé justo lo que necesita, ¿no lo sabías?
La leche que produce tu pecho es la mejor para tu bebé. Se adapta para cumplir con las cambiantes necesidades de tu bebé y ofrece una amplia variedad de sabores. Por lo tanto, la leche materna es diferente al nacimiento que a los seis meses, es diferente la de hoy que la de mañana, y desde el inicio de una toma, hasta el final de la misma.
La leche materna contiene todos los nutrientes, proteínas, lípidos, hidratos de carbono, vitaminas y minerales que tu bebé necesita para un buen crecimiento y desarrollo, en la cantidad exacta requerida para su edad. La composición de la leche materna cambia y se adapta a las necesidades de los bebés a los largo de su desarrollo.
La leche materna contiene todo lo que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo. Su composición varía durante las últimas semanas del embarazo y también durante el periodo de lactancia. En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura. Cada uno de estos tipos de leche materna son buenos, por lo que no hay una leche mejor que otra. Lo que ocurre es que la leche materna cambia según las exigencias nutricionales de cada momento.
Cuando tu bebé se vaya acercando al mes de vida, la leche está completamente madura. Durante una misma toma, la leche también varía. Incluso, cuando la lactancia va llegando a su fin, y se reduce el número de tomas, la leche materna vuelve a cambiar, para ser igual de eficaz en menos tomas, y concentra aún más el aporte que ofrece al bebé o niño/a.
La leche materna es medicina y alimento, especialmente en el caso de los prematuros, porque su composición se adapta a cada etapa del bebé. La composición de la leche materna se adapta a las necesidades de cada bebé, al momento del día (no es la misma la leche que la madre "fabrica" por el día que por la noche) o incluso su composición difiere según la temperatura exterior (en los días de más calor se vuelve más aguada para evitar la deshidratación del pequeño).
Esta es su principal bondad. Eso significa que en los niños que nacen antes de la semana 36 de embarazo es decir, los prematuros, la leche materna se considera más un medicamento que un alimento. Porque la composición de la leche que segrega una madre que ha dado a luz antes de tiempo es diferente de la que se segrega para un bebé nacido a término. Se sabe que la leche materna de la propia madre reduce el riesgo de complicaciones a corto y largo plazo que los recién nacidos de muy bajo peso al nacer (es decir, aquellos que nacen con menos de 1.500 g) suelen tener.
Una investigación se llevó a cabo durante cinco años con 430 parejas de madre-recién nacido de muy bajos peso del Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago, en Estados Unidos. Este descubrimiento ha llevado a plantear utilizar las células madre de la leche materna para regenerar tejidos dañados por múltiples enfermedades, como el párkinson y el alzhéimer.
Tipos de Leche Materna
En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura.
Precalostro y leche pretérmino
El precalostro es una secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Por tanto, se trata de la primera leche que secretan las glándulas mamarias. Uno de los beneficios del precalostro es que ofrece protección inmunológica al bebé, ya que suelen tener más riesgo de contraer una infección en los primeros días de vida.
Además, aquellas mujeres que sufren un parto prematuro, producirán leche pretérmino para alimentar al bebé prematuro durante un mes aproximadamente. Este tipo de leche materna contiene mayor cantidad de proteínas que la leche madura, ya que el bebé prematuro requiere un mayor aporte proteico.
Pese a ello, si el bebé prematuro nace con menos de 1,5 kg, la leche pretérmino no cubrirá los requerimientos nutricionales. En estos casos, ser deberían suministrar suplementos de leche artificial.
Calostro
Los primeros días de lactancia materna, tu bebé toma una sustancia de color amarillo que en la cultura tradicional se le llama “oro”: el calostro. Es la leche que tu pecho produce tras el parto y el primer alimento del bebé. Sus beneficios sus inigualables.
Este tipo de leche materna se secreta desde la semana 12-18 de embarazo hasta los primeros días tras el parto. El calostro es espeso, denso y de color amarillento debido a la alta concentración de carotenos. Su volumen puede variar entre 2 a 20 ml por toma. Esta cantidad de calostro es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.
El calostro (los 5 primeros días después del nacimiento) es una secreción especial, amarilla, producida en pequeñas cantidades por la glándula mamaria antes del comienzo de la lactancia. El calostro es la primera leche, es más amarillenta, contiene gran cantidad de proteínas e inmunoglobulinas (sustancias antiinfecciosas) y aporta muchas calorías en pequeño volumen.
Uno de los beneficios del calostro es que facilita la colonización de Lactobacilus bifidus, evitando la adherencia de patógenos en el intestino. Así mismo, este tipo de leche materna contiene numerosas enzimas que ayudan al aparato digestivo, ayudando a la evacuación de las primeras heces. De este modo se evitará la ictericia neonatal, es decir, el color amarillento en el bebé. Todo esto prepara al bebé para recibir la leche materna.
El calostro es un líquido amarillento segregado por las glándulas mamarias durante el embarazo y en los primeros días después del parto, hasta que se produce la subida de la leche. El calostro es el primer alimento que recibirá el bebé. Está compuesto principalmente por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos.
Leche de transición
En torno al cuarto o quinto día del parto tiene lugar la famosa subida de leche. Esto significa que la mujer notará sus pechos inflamados y comenzará a secretar lo que se conoce como leche de transición. Se trata de una leche más líquida que el calostro, pero no tanto como la leche madura.
La duración habitual de la leche de transición es de unos 15 días aproximadamente. Durante este tiempo, se secretan unos 600-700 ml/día.
En relación a su composición, la leche de transición tiene un mayor contenido de grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles que el calostro. El contenido en proteínas hidrosoluble en la leche de transición también es elevado. Por lo tanto, este tipo de leche aporta más calorías al recién nacido.
Leche madura
Cuando han transcurrido alrededor de dos semanas desde el momento del parto, la leche materna comienza a madurar. Sin embargo, no se considerará leche madura hasta las 4 semanas de vida del bebé.
La leche madura tiene pH neutro, es de color blanco y mucho más líquida que el resto de tipos de leches maternas. En este caso, la leche madura está compuesta por un 88% de agua, pero el contenido en proteínas es menor que en el caso del calostro o de la leche de transición. No obstante, la cantidad de carbohidratos y grasas que tienen la leche madura es mayor para así aportar más calorías al recién nacido.
La leche madura es ligera al principio de la toma del bebé; mientras que al final se vuelve cremosa por la grasa. Gracias a este cambio de textura se permite que el recién nacido sacie primero su sed y luego el apetito. La administración de leche madura se recomienda hasta los dos años de edad o más, junto con alimentación complementaria.
Composición de la Leche Materna
La leche materna es un fluido cambiante formado por lípidos, proteínas, minerales y moléculas inmunes que modifica su composición en función de la edad del bebé, el momento del día, la dieta materna o el grado de plenitud de la glándula mamaria.
"De esta forma se demuestra su capacidad para adaptarse a las necesidades concretas del niño. Por ejemplo, no es lo mismo el calostro, que tiene un bajo contenido en grasas y lactosa, para adaptarse así a las necesidades calóricas del bebé en sus primeras semanas de vida y que tiene un alto contenido en inmuno-globulinas, proteínas, minerales, lactoferrina y leucocitos, que la leche de transición a partir del sexto día, que disminuye su concentración de inmunoglobulinas y proteínas e incrementa la de lactosa y grasas", ha aseverado.
A continuación, se describen los componentes principales de la leche materna:
- OLIGOSACÁRIDOS: Los HMOs (oligosacáridos de la leche humana) son compuestos bioactivos especiales que solo se encuentran en la leche materna humana.
- PROTEÍNAS: La leche materna está compuesta por proteínas de alta calidad, principalmente las proteínas séricas. Las proteínas de la leche de vaca son de más baja calidad.
- CARBOHIDRATOS: La lactosa es el principal carbohidrato de la leche materna, es un azúcar producido de forma natural.
- GRASAS: Aproximadamente la mitad de las calorías de la leche provienen de la grasa. El contenido en grasa cambia a lo largo del día y aumenta gradualmente durante una sola toma. Hacia el final de la toma tu leche tiene un contenido más alto en grasa. Una grasa importante que se encuentra en la leche materna es el ácido docosahexaenoico o DHA.
- VITAMINAS Y MINERALES: Una buena nutrición es esencial para las madres lactantes dado que la dieta influye en la cantidad de algunos nutrientes de la leche materna, como la vitamina A, vitamina D, vitaminas del grupo B y el yodo.
- BACTERIAS AMIGAS: La leche materna contiene de forma natural distintos tipos de bacterias amigas que pueden ayudar equilibrando las bacterias de su intestino.
Contraindicaciones de la lactancia materna
En la práctica son muy pocas las situaciones que contraindican la lactancia, entre las que se incluye, la infección materna por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y por el Virus de la Leucemia Humana de Células T y el padecimiento de Galactosemia y de Deficiencia primaria congénita de lactasa por el niño.
El consumo de heroína, cocaína, anfetamina y marihuana no es compatible con la lactancia materna. Otros situaciones excepcionales que contraindican la lactancia son: el tratamiento con antineoplásicos y algunos casos de prolactinoma (adenoma hipofisario secretor de prolactina), que requieren tratamiento con bromocriptina o cabergolina.
La lactancia materna se debe suspender temporalmente cuando haya que administrar a la madre isótopos radioactivos. Se pueden consultar dudas sobre compatibilidad entre medicamentos y lactancia materna en www.e-lactancia.org.
Lactancia materna y embarazo
No es infrecuente que una mujer que está alimentando al pecho a su hijo se quede embarazada. Si la madre lo desea puede mantener la lactancia. Hay que tener en cuenta que la succión estimula la liberación de oxitocina, y que ésta hormona produce contracciones uterinas.
El embarazo durante la lactancia puede aumentar la sensibilidad del pezón y dar lugar a modificaciones en el sabor y volumen de la leche.
El destete
La organización mundial de la salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su mantenimiento, junto a la alimentación complementaria, hasta los 2 años. Llegado el momento del destete éste se debe hacer de forma delicada y paulatina, reduciendo despacio el número de tomas, posponiendo la toma o bien ofreciendo el pecho con condiciones, y siempre proporcionar otro tipo de consuelo.
Si el niño hace 4 o 5 tomas de pecho al día no precisa otras fuentes de leche o derivados lácteos.
Introducción de la alimentación complementaria
A partir de los 6 meses el niño está preparado a nivel psicomotor para introducir alimentos que complementen a la leche materna y cubran sus necesidades nutricionales. Hasta el año de edad, se debe ofrecer primero el pecho y después los otros alimentos, ya que la leche materna sigue siendo el alimento fundamental en esta etapa.
Introducir el gluten mientras el niño está con lactancia materna, y después de los 6 meses de edad.
Beneficios de la Lactancia Materna
La leche materna es el mejor alimento para el lactante. Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y emocional. Le protege de muchas enfermedades y facilita el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo. Favorece además la salud materna disminuyendo el riesgo de padecer osteoporosis y cáncer de mama y de ovario, entre otras patologías.
La doctora Rosa María Merlos, pediatra y especialista en neonatología en el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre e Ibclc (Consultora de Lactancia Certificada), asegura que la leche materna refuerza el sistema inmunológico y cambia su composición según la edad del bebé.
La especialista ha explicado que la leche materna confiere al bebé inmunidad activa y pasiva, hasta que él adquiere su propia competencia inmunológica, y que es "segura y limpia, contiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades propias de la infancia, es decir, está llena de inmunoglobulinas que protegen a los bebés contra la neumonía, la diarrea, las infecciones del oído y el asma, entre otras enfermedades. Es como si fuera su primera vacuna", ha dicho.
Un trabajo científico publicado por expertos de la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania, Estados Unidos) que ha demostrado "que la leche materna humana transfiere una tipología única de anticuerpos que es exclusiva de cada madre y han conseguido dar con las claves de cómo la tipología de proteínas del nutriente natural puede favorecer la lucha contra determinadas patologías infecciosas futuras".
Según la Asociación Española de Pediatría, "existe un mayor riesgo de numerosos problemas de salud en los niños no alimentados con leche materna, entre los que cabe resaltar un mayor riesgo de muerte súbita del lactante y de muerte durante el primer año de vida, así como de padecer infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias y de que estas sean más graves y ocasionen ingresos hospitalarios. A largo plazo los niños no amamantados padecen con más frecuencia dermatitis atópica, alergia, asma, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, Diabetes Mellitus, esclerosis múltiple y cáncer".
Además, durante la lactancia materna, los anticuerpos y otros factores de lucha contra gérmenes pasan de una madre a su bebé, fortaleciendo sus sistemas inmunológicos.
NOTA IMPORTANTE: Creemos que la lactancia materna es la nutrición ideal para el bebé desde el nacimiento. La leche materna proporciona al bebé una alimentación equilibrada y una protección ideal contra enfermedades. Apoyamos firmemente la recomendación de la Organización Mundial de la salud de ofrecer lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida, seguida de la introducción de una adecuada y nutritiva alimentación complementaria, y manteniendo la lactancia materna hasta los dos años de vida.
También reconocemos que la lactancia materna no siempre es una opción para los padres. Por ello, recomendamos consultar al profesional de la salud cómo alimentar a vuestro bebé. Si elegís no dar leche materna, recordad que tal decisión puede ser difícil de revertir y tiene implicaciones socioeconómicas.
Lactancia Materna vs. Fórmula
Hay muchos beneficios de la leche materna. La leche materna es alta en valor nutricional y está compuesta de lactosa, proteína y grasa, que pueden ser fácilmente digeridos por un recién nacido.
Sin embargo, cuando se trata de leche materna vs. fórmula, también hay muchos beneficios en la alimentación con fórmula. La fórmula infantil está hecha para incluir todos los nutrientes que tu bebé necesitará. Puede estar compuesta con nutrientes adicionales que la leche materna no tiene. Los bebés que son alimentados con fórmula comen menos frecuentemente que los bebés amamantados, y la fórmula puede ser más conveniente que la lactancia materna, especialmente si sales o si vuelves al trabajo.
Muchas madres están preocupadas de que los bebés amamantados puedan ser más saludables que los alimentados con fórmula. En primer lugar, es importante considerar que los bebés se sienten llenos tanto con la leche materna como con la fórmula. La diferencia se reduce a las diferencias en la digestión. Los bebés digieren la leche materna más rápido que la leche de fórmula, por lo que se alimentan más frecuentemente.
¿Puedes mezclar fórmula y leche materna? Sí, de hecho, algunas madres deciden combinar su leche y fórmula para aumentar las calorías que su bebé obtiene durante la hora de alimentación. Si decides mezclar leche materna y fórmula, primero prepara la fórmula según las instrucciones. No añadas fórmula en polvo directamente a tu leche materna. Complementar uno o dos biberones a la semana no debería afectar el suministro de leche materna de tu cuerpo.
Transición de la leche materna a la fórmula
Realizar la transición gradual de amamantar a tu bebé a alimentarlo con fórmula puede facilitar el momento de la alimentación para ambos y ¡también permitir que tu pareja participe en la alimentación! Aunque cambiar de la leche materna a la fórmula puede ser complicado, definitivamente no es imposible.
Para comenzar la transición, empieza lentamente a reemplazar la lactancia materna con un biberón de leche materna. Esto ayudará a tu bebé a acostumbrarse a cómo se siente el biberón. Usa biberones de plástico o vidrio con una boca ultra ancha y una tetina similar al pecho para imitar la sensación del pecho y facilitar la transición.
Para el primer biberón de fórmula, elige un momento de alimentación en el que tu bebé esté menos interesado. Por ejemplo, puedes empezar amamantando por la mañana o por la noche y darle fórmula a tu bebé en medio del día. Si planeas amamantar y complementar con fórmula, es mejor esperar hasta que tu bebé tenga al menos tres o cuatro semanas de edad.
Es muy importante que no cambies bruscamente de la leche materna a la fórmula. Disminuye la leche materna lentamente para que tu cuerpo pueda reducir la producción de leche gradualmente. Elimina una sesión de lactancia materna a la vez.
Muchas madres se preguntan si la fórmula puede causar estreñimiento. Los bebés amamantados tienen menos probabilidades de experimentar estreñimiento que los alimentados con fórmula. La fórmula es más espesa que la leche materna, lo que hace que sea más difícil para los bebés pasarla a través del tracto gastrointestinal.
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