Si has comprobado que la temperatura de la habitación es la adecuada y el tejido de sábanas, pijamas y mantas no es especialmente grueso y, aún así, sigues teniendo sudores nocturnos, no es extraño pensar que formes parte de ese 34% de la población adulta -hombres y mujeres- que los sufre. Aunque existen distintas causas que pueden provocarnos los sudores nocturnos, en el caso de las mujeres muchas de ellas están relacionadas con los cambios hormonales que se producen a lo largo de su ciclo vital.
En cualquiera de los tres casos, se trata de sudores impredecibles y espontáneos que aparecen mientras las mujeres duermen. Pero ¿cómo saber si la nuestra es una sudoración nocturna excesiva? Toma como referencia lo que dicen los expertos: el cuerpo debe estar a una temperatura constante de en torno a 36,5ºC. La función del sudor es, precisamente, mantenernos en esa cifra.
Experimentar sudores nocturnos es habitual y no suele indicar un motivo de salud grave.
¿Perimenopausia o Premenopausia?
Los términos perimenopausia y premenopausia suelen usarse indistintamente para describir el mismo proceso: la etapa previa a la menopausia. Sin embargo, ambos conceptos no significan exactamente lo mismo. Los explicamos a continuación:
- Premenopausia es el periodo de tiempo anterior a la última menstruación de la mujer y puede durar varios años. Generalmente, la premenopausia empieza cuando la reserva ovárica de la mujer comienza a disminuir. La mayoría de mujeres experimentan este agotamiento folicular a partir de los 40 años de edad.
- Perimenopausia es una etapa más corta y concreta, que abarca desde 2-3 años antes de la última menstruación hasta 1 año después de este último sangrado. Esta etapa se caracteriza por la aparición de los síntomas premenopáusicos.
Cabe recordar que la menopausia propiamente dicha es lo que hace referencia al último sangrado menstrual en la vida de la mujer, hecho que sucede a la edad de 51 años de media. Para confirmarse que esta menstruación es definitivamente la última, deben pasar 12 meses sin ningún otro sangrado. Este momento supondrá el fin de la premenopausia y el inicio de la etapa postmenopáusica de la mujer.
Trastornos de la fertilidad
El inicio de la etapa premenopáusica viene determinado por las hormonas que regulan el ciclo menstrual: los estrógenos y la progesterona. Estas hormonas son producidas por los ovarios desde que empiezan a funcionar en la pubertad.
Conforme se acerca la menopausia, la cantidad secretada de estas hormonas va disminuyendo de forma progresiva debido al envejecimiento ovárico, lo cual ocasiona fluctuaciones en el periodo menstrual. La reducción del estradiol es la principal causa de la premenopausia y lo que provoca los síntomas más característicos.
Otros cambios que experimenta el sistema reproductor femenino con la llegada de la perimenopausia, además de la disminución de la producción hormonal, son los siguientes:
- Los ovarios secretan óvulos con menor regularidad.
- Disminuye la fertilidad y de la reserva ovárica.
- Los ciclos menstruales se acortan.
- La testosterona también disminuye.
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Síntomas de la perimenopausia
Los signos y síntomas que puede presentar la mujer con la llegada de la menopausia son múltiples y muy variados. No obstante, las manifestaciones clínicas más características de la perimenopausia, es decir, la etapa previa, son los siguientes:
- Menstruación irregular: los ciclos menstruales se alteran, tanto en su duración como en la cantidad de sangrado. En este sentido, se diferencian dos tipos de perimenopausia: temprana, cuando la menstruación se adelanta o atrasa más de siete días; y tardía, en la que se ausentan al menos dos periodos y hay un intervalo de 60 días entre reglas.
- Alrededor del 65% o 75% de las mujeres experimenta sofocos, siendo más intensos durante la perimenopausia tardía.
- Trastornos del sueño ocasionados por los sofocos y sudores nocturnos, lo cual deriva en fatiga, irritabilidad, insomnio, etc.
- Pérdida del deseo sexual debido a la falta de estrógenos, lo que provoca sequedad vaginal, irritabilidad y picores en la zona íntima.
- Cambios en el estado de ánimo: la alteración hormonal también desemboca en un desequilibrio emocional muy fuerte. La mujer puede llegar a sentirse triste, depresiva, angustiada e irritable.
- Síntomas similares a los experimentados en el síndrome premenstrual, como dolor de senos, hinchazón abdominal y dolor de cabeza.
- Escapes de orina al toser o estornudar debido a un suelo pélvico debilitado.
Hay que tener en cuenta que cada mujer puede manifestar estos síntomas de forma diferente, con mayor o menor intensidad.
Tratamiento para la perimenopausia
Ante la aparición de los síntomas de la premenopausia comentados en el apartado anterior, es recomendable que la mujer haga una visita al ginecólogo para empezar a tomar las medidas oportunas.
En caso de ser necesario, si la mujer es todavía joven o los síntomas muy acusados, el médico aplicará una terapia hormonal sustitutiva (THS) para suplir el déficit hormonal y aliviar las molestias asociadas a esta etapa premenopáusica.
Por otra parte, también es recomendable que la mujer haga unas pequeñas variaciones en su estilo de vida para sentirse mejor a partir de esta nueva etapa. Las comentamos a continuación:
- Hábitos alimenticios: llevar una dieta equilibrada con aporte de fibra, comidas bajas en grasas, alimentos antioxidantes y ricos en vitamina C, vitamina B, potasio, magnesio, hierro y calcio. Algunos de los alimentos más recomendados son los siguientes: mango, pescado, huevos, nueces, leche, yogur, brócoli, espinacas, manzana, banana y piña.
- Deporte: mantenerse activa es muy importante para evitar la depresión, conciliar el sueño y ayudar a descansar lo suficiente. Además, es recomendable practicar ejercicios para fortalecer el suelo pélvico y evitar las pérdidas de orina.
- Remedios naturales: algunos alimentos vegetales o legumbres contienen fitoestrógenos naturales, como la soja y el lúpulo, que ayudan a equilibrar los niveles hormonales. Muchos de ellos son hierbas que pueden tomarse en forma de infusión o como suplemento, como el ginseng, el ñame silvestre, las isoflavonas de soja, la raíz de Valeriana, el dong quai o el cohosh negro.
Antes de empezar a consumir cualquier complejo de vitaminas o tratamiento herbal, es importante consultarlo con el médico, ya que éste es quien mejor puede orientar a la mujer en cómo mejorar su calidad de vida.
Embarazo en la perimenopausia
Como ya hemos indicado, la entrada en la menopausia no puede confirmarse hasta que hayan pasado al menos 12 meses sin la menstruación. Durante la perimenopausia, tienen lugar ovulaciones esporádicas y aleatorias difíciles de predecir. Por tanto, el embarazo natural no está 100% descartado todavía si la pareja mantiene relaciones sexuales desprotegidas.
No obstante, es complicado que la mujer pueda quedarse embarazada debido a la baja reserva ovárica y el envejecimiento de su sistema reproductor. De hecho, aquellas mujeres que acuden a una clínica de reproducción asistida para ser madres a una edad materna avanzada o entrando en la perimenopausia deben recurrir a una ovodonación en la gran mayoría de casos.
Gracias a la donación de óvulos y un tratamiento hormonal para engrosar el endometrio, hoy en día multitud de mujeres se quedan embarazadas a una edad cercana a los 50 años.
La fertilidad disminuye con la edad, sí, pero es posible quedar embarazada en la perimenopausia porque el ovario sigue liberando óvulos. Eso sí, no podemos olvidar que la calidad de los óvulos y de los espermatozoides disminuye con los años, así que la probabilidad de quedar embarazada espontáneamente después de los cuarenta años es bastante menor que a los veinte.
Durante la perimenopausia, algunos expertos apuntan a una tasa de embarazo espontáneo de menos de un 2% (y varios de estos embarazos terminarán en aborto debido a la baja calidad de los óvulos asociada a la edad). De hecho, gracias a los avances técnicos en términos de reproducción asistida, existen diversas opciones que pueden ayudarte a aumentar la probabilidad de quedar embarazada con perimenopausia.
El que exista un riesgo mayor no significa necesariamente que la mujer perimenopáusica que se queda embarazada vaya a tener más complicaciones en el embarazo. A veces, se trata simplemente de factores ambientales.
Recomendaciones para aliviar los sudores nocturnos
Es recomendable utilizar pijamas ligeros y confeccionados con tejidos que faciliten la transpiración, como el algodón. Hay que favorecer la relajación. Reducir el estrés es clave cuando el sudor nocturno se debe a causas emocionales. En ese sentido, hacer ejercicio físico durante la menopausia ha demostrado que ayuda con la sudoración y los sofocos.
Sofocos en el embarazo
Los sofocos o bochornos son una molestia bastante común que puede ocurrir durante el embarazo. Los llamados sofocos del embarazo son una sensación de calor que la gestante nota de repente, sobre todo, en la cabeza, el cuello y el pecho. Estos sofocos son inesperados, ya que pueden producirse aunque el ambiente no sea caluroso.
La duración del bochorno puede ser variable, desde unos segundos hasta algunos minutos, y estos pueden ocurrir por el día o tratarse de sofocos nocturnos, dificultando el descanso de la embarazada. Es importante mencionar que, en principio, no tienen efectos negativos para el bebé.
Los sofocos pueden aparecer tan pronto como en las primeras semanas de gestación, pero es posible que se produzcan durante todo el embarazo.
Aunque no se conoce el mecanismo exacto, la aparición de estos arrebatos de calor en el primer trimestre de embarazo, tal y como sucede con los sofocos en la menopausia, se relaciona con los cambios hormonales de la mujer. La regulación de la temperatura está controlada, de forma que la temperatura corporal se mantenga alrededor de los 37oC.
Una vez que la gestación va más avanzada, las causas de los sofocos se relacionan más con el peso que la embarazada ha ganado y con los cambios que se producen en su cuerpo por el tamaño que va adquiriendo el bebé al final del embarazo.
Los sofocos en el embarazo son bastante molestos, ya que incluso pueden dificultar el descanso de la futura madre. No obstante, hay algunas recomendaciones para intentar reducir su aparición o, al menos, aliviar los síntomas del acaloramiento:
- Beber suficiente agua, para mantener una buena hidratación.
- Ducharse con agua tibia.
- Usar ropa holgada, ligera, transpirable (por ejemplo, de algodón) y de colores claros.
- No tomar comidas picantes.
- No practicar ejercicio físico extenuante.
- Mantener los espacios bien ventilados.
- Tener preparado un abanico y un atomizador con agua para refrescarse durante el sofoco.
Además, será importante que la embarazada busque siempre la sombra y evite salir en las horas más calurosas del día.
El síndrome premenstrual (SPM)
El síndrome premenstrual (SPM) hace referencia al conjunto de cambios físicos y psicológicos que tienen lugar antes de que comience la menstruación. Suelen aparecer durante la primera mitad del ciclo menstrual (a los 14 días) y cesan 1-2 días después tras el inicio de la menstruación. Según estudios, la prevalencia de este síndrome en todo el mundo es del 47,8% de las mujeres.
Es necesario diferenciar este cuadro clínico del trastorno disfórico premenstrual (TDPM). El TDPM va un paso más allá y se presenta con síntomas de depresión graves, irritabilidad y tensión antes de la menstruación. Está reconocido como un problema psiquiátrico en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) y requiere un tratamiento tanto farmacológico como conductual.
Los síntomas del síndrome premenstrual suelen aparecer entre 3 y 10 días antes de la menstruación y pueden llegar a interrumpir la actividad diaria. En general, estos síntomas empeoran en gravedad y recurrencia a medida que se aproxima la menopausia.
El tratamiento del síndrome premenstrual está centrado en reducir los síntomas y su efecto sobre la actividad diaria.
- Terapia cognitivo-conductual: este abordaje psicológico tiene el objetivo de ayudar a la paciente a cambiar los pensamientos poco adaptativos (o disfuncionales) que están en la base de la problemática.
- Antidepresivos: los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRIs) pueden ser de utilidad para reducir el componente emocional negativo de este síndrome y del trastorno disfórico premenstrual.
La mayoría de las mujeres que adoptan cambios conductuales, psiquiátricos y/o farmacológicos para el síndrome premenstrual consiguen aliviar sus síntomas.
Preguntas Frecuentes
¿Es posible un embarazo durante la perimenopausia?
La perimenopausia es el periodo alrededor de la menopausia, la cual se establece a partir de los 12 meses sin regla. Durante este periodo, la mujer puede notar algunos síntomas, entre los que destacan las irregularidades menstruales, con una tendencia general a que los ciclos sean más largos. Además, pueden aparecer otros síntomas como los sofocos, el insomnio o la sequedad vaginal, entre otros, debido a la disminución de los niveles de estrógenos en sangre.
¿Cuánto dura la premenopausia?
El periodo de transición hacia la menopausia puede variar en cada mujer. En algunos casos, la perimenopausia comienza antes de los 40 años y pueden llegar a estar hasta unos 10 años con los síntomas premenopáusicos. En otros casos, la mujer solo presenta síntomas de premenopausia unos pocos meses antes de la menstruación. Sin embargo, la perimenopausia suele tener una duración de 2 o 3 años en las mujeres.
¿Cuáles son los síntomas de la premenopausia?
La perimenopausia o premenopausia es la etapa de transición hacia la menopausia. Este periodo suele estar comprendido entre los 45 y los 50 años. Las irregularidades en el ciclo menstrual durante estos años es el síntoma más común de la perimenopausia. Las alteraciones menstruales en esta etapa se deben a la disminución de las hormonas sexuales femeninas, los estrógenos y la progesterona.
¿A qué edad se presenta la premenopausia?
La etapa más común de la perimenopausia es entre los 45 y los 50 años aproximadamente. Sin embargo, puede haber variaciones de una mujer a otra.
¿Cuáles son los valores hormonales de una mujer premenopáusica?
Las principales hormonas que se utilizan para evaluar la reserva ovárica y estimar si una mujer se encuentra próxima a la menopausia son la FSH y la AMH (hormona antimülleriana). A modo orientativo, concentraciones de FSH por encima de 10 mUI/ml suelen asociarse a una reserva ovárica disminuida. En el caso de la AMH, valores inferiores a 0,6 ng/ml indican una baja reserva ovárica.
| Hormona | Valor Indicativo de Baja Reserva Ovárica |
|---|---|
| FSH | Mayor a 10 mUI/ml |
| AMH | Menor a 0.6 ng/ml |
