El consumo de carne de caza, aunque apreciada por su valor nutricional, conlleva ciertos riesgos, especialmente durante el embarazo. El principal riesgo identificado es la exposición al plomo, un metal pesado que puede tener efectos adversos en la salud, especialmente en el desarrollo neurológico de los niños y fetos.
Recomendaciones de la AESAN
El comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), del Ministerio de Sanidad, ha emitido recomendaciones específicas sobre el consumo de carne de caza para minimizar la exposición al plomo. Estas recomendaciones se dirigen especialmente a mujeres embarazadas, mujeres que planean quedarse embarazadas y niños menores de seis años.
Población de Riesgo
- Niños menores de seis años, mujeres embarazadas y mujeres que planeen quedarse embarazadas: No deberían consumir carne procedente de animales cazados con munición de plomo.
- Adultos: Limitar el consumo de carne de caza silvestre a un máximo de una ración (aproximadamente 150 gramos) por semana.
Justificación
La AESAN justifica estas recomendaciones basándose en que los fragmentos de plomo no pueden eliminarse con total seguridad de la carne y que estos grupos de población son más sensibles a los efectos del plomo sobre la salud. La ingesta incluso de cantidades pequeñas puede ser perjudicial.
El plomo puede afectar principalmente al sistema nervioso central en desarrollo en los niños de corta edad cuando está presente en concentraciones inferiores a aquellas que pueden causar algún efecto adverso.
Además, se recomienda promover la sustitución y/o prohibición de la munición de plomo a favor de otras alternativas existentes, como la munición de acero o tungsteno.
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Riesgos Adicionales y Seguridad Alimentaria
Además del plomo, existen otros riesgos asociados al consumo de carne de caza, como la presencia de bacterias o parásitos. La triquinelosis, por ejemplo, se contagia por el consumo de carne cruda o poco cocinada infectada con el parásito triquina, presente en animales como cerdos, jabalíes, zorros y caballos.
Es importante tener presente que toda la carne, también la de caza, antes de su consumo debe ser inspeccionada por un veterinario para evitar riesgos como la triquina u otras enfermedades que puedan transmitir los animales.
Para una mayor seguridad alimentaria, se recomienda a los cazadores que recurran a munición alternativa que evite o reduzca al máximo el uso del plomo.
Medidas de precaución al preparar la carne de caza
Si vas a consumir carne de caza, ten en cuenta estas recomendaciones para minimizar los riesgos:
- En piezas enteras: Eliminar la zona del impacto, la carne decolorada, con restos de tierra, hierba, huesos o fragmentos de plomo. No lavar las piezas antes de eliminar las partes dañadas, ya que se puede extender la contaminación.
- En carne picada: Limpiar la picadora entre distintas piezas, ya que los metales de la munición son blandos y pueden quedar atrapados en la máquina y contaminar la carne.
Nunca laves la carne antes de eliminar estas partes ya que de lo contrario se extendería la contaminación por plomo a toda la pieza. Además, si vas a picar la carne limpia la picadora entre una pieza y otra.
Tabla resumen de recomendaciones de la AESAN
| Grupo de población | Recomendación |
|---|---|
| Niños menores de 6 años | No consumir carne de caza |
| Mujeres embarazadas | No consumir carne de caza |
| Mujeres que planean quedarse embarazadas | No consumir carne de caza |
| Adultos | Máximo 1 ración (150 gramos) por semana |
El informe, aun con todas las cautelas de la AESAN, tiene un enorme impacto sobre la caza, un sector con un millón de licencias.
