La Rioja, una región privilegiada, es conocida por su rica historia y cultura. En sus monasterios, como los de Suso y Yuso, se encuentran las primeras palabras escritas en castellano. Pero también es cuna del español del siglo XXI, un idioma de referencia en un escenario digital y globalizado.
Hoy te propongo visitar un centro monástico de gran importancia para la lengua castellana. En esta ocasión nos desplazamos hasta La Rioja, concretamente hasta la localidad de San Millán de la Cogolla, para visitar los monasterios de Suso y Yuso que forman parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Y es que este lugar está considerado como la cuna de la lengua castellana.
San Millán de la Cogolla está en el valle del río Cárdenas, afluente del río Najerilla, en las estribaciones de la Sierra de la Demanda, a unos 40 kilómetros de Logroño. San Millán de la Cogolla es un lugar bastante retirado, en la falda de un monte conocido como “la cogolla” por la forma que tiene, que se asemeja bastante a los mantos con capucha de los monjes que, en su día, recibían el nombre de “cogolla”. Se trata de un enclave en la vertiente oriental de la Sierra de la Demanda, que separa la meseta del valle del Ebro y que está alejado de las principales vías de comunicación, al que se retiró como eremita uno de los primeros santos españoles, que no es otro que san Millán.
En este sentido, la ruta del castellano por La Rioja se concentra en los Monasterios de Yuso y Suso, ambos Patrimonio de la Humanidad.
Monasterios de Suso y Yuso, San Millán de la Cogolla. Fuente: Wikipedia
Monasterios riojanos: reductos culturales
Aunque La Rioja tiene un patrimonio cultural envidiable especialmente en sus monasterios, que incluso albergan las primeras palabras escritas en castellano. Buenos ejemplos de esa actividad cultural siguen siendo los monasterios de la Piedad, el Monasterio Cisterciense de Cañas o el de Vico. También dos monasterios como el de Santa María la Real, en Nájera, que es cuna y panteón de los reyes e infantes del Reino de Nájera-Pamplona; o el de Valvanera, donde se cobija la imagen de la patrona de La Rioja en un entorno de montaña y puedes alojarte y degustar deliciosos manjares. Estos monasterios mantienen sus comunidades religiosas y son al tiempo espacios para el turismo cultural, religioso y artístico.
Yuso y Suso, Patrimonio de la Humanidad
Pero entre todos esos reductos de la cultura como son los monasterios de La Rioja, sin duda son los Suso y Yuso los símbolos más representativos, puesto que son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997 y cuna del castellano. Allí se esconden las primeras palabras escritas en esta lengua. Están enclavados en el municipio de San Millán de La Cogolla, en el valle del río Cárdenas, y forman parte de los municipios que componen el Valle de la Lengua.
El turismo cultural tiene una amplia oferta en San Millán de la Cogolla. Suso fue construido entre los siglos VI al XI y rezuma momentos históricos por los que ha atravesado a lo largo de los siglos, desde las cuevas rupestres donde vivían los eremitas al primitivo cenobio visigótico pasando por la ampliación mozárabe y por la románica. El monasterio surgió de las cuevas que habitaron los eremitas discípulos de San Millán en el siglo VI.
Yuso irrumpió en el siglo XI como ampliación de Suso, aunque fue reconstruido en los siglos XVI, XVII y XVIII. Destaca por sus grandes dimensiones y sus diferentes estilos, sobre todo renacentista y barroco. El monasterio alberga inigualables tesoros artísticos en su museo, como las pinturas de Juan de Rizzi, considerado el mejor de los pintores claustrales españoles; cobres del siglo XVII y las arquetas de oro y marfil, del siglo XI, que guardan las reliquias de San Millán.
El monasterio de Yuso cuenta con numerosos atractivos, como su claustro en la planta baja, su iglesia de tres naves, el trascoro, la sacristía, el refectorio mayor, que es el comedor de los monjes; el Salón de la Lengua, inaugurado en 1977 para conmemorar el Milenario de la lengua castellana, o la Hostería San Millán, un hotel con 25 habitaciones.
San Millán vivió en el siglo VI y se dice que llegó a la edad de 101 años. Practicó tanto la vida ascética como la clerical y en su retiro en estas cuevas realizaba numerosos milagros, sobre todo curando a enfermos a los que tan solo tocaba con su bastón y quedaban sanados. Así, este enclave se convirtió en lugar de peregrinación y se construyó un monasterio a su alrededor para conmemorar este eremitorio. Este lugar es conocido en la actualidad como Monasterio de Suso.
Pero esta faceta milagrosa de san Millán no es la única. Sabemos que este monje hizo anotaciones de su puño y letra a la Biblia latina empleando la lengua vulgar, esto es, el castellano. Pero no acaba aquí la cosa, pues también dejó anotaciones en Euskera. A estos escritos se les conoce como las “Glosas emilianenses”. Así que tenemos los primeros testimonios escritos en estas dos grandes lenguas de nuestro país. Dicho esto, la tradición del origen del castellano en San Millán de la Cogolla no es solo por estas anotaciones, sino porque aquí también nació Gonzalo de Berceo en el siglo XIII, al que se considera el primer y más famoso escritor en lengua castellana.
Por otra parte, el Monasterio de Suso es una construcción visigoda erigida para monumentalizar las cuevas donde se retiró san Millán. El primer edificio data del siglo VI, poco después del fallecimiento de este santo. Su comunidad quiso glorificar la figura de su patrón construyendo una pequeña ermita, realizada en estilo visigodo, aunque luego sufrió sucesivas ampliaciones. Aparte de san Millán, aquí habitó también santa Oria. De ello nos da cuenta Gonzalo de Berceo en su Poema o Vida de santa Oria.
Sabemos que la santa nació en el pueblo riojano de Villavelayo y a la edad de diez años se recluyó, junto con su madre, en el monasterio de San Millán de Suso, en el cual permaneció hasta su muerte. Se dice que al final de su vida, Oria gozó de visiones celestiales y, tras su muerte, se le apareció en un sueño su madre.
Contamos además con un texto llamado Memoria Cronológica que nos cuenta que Oria nació en el año 1043, se recluyó en 1052; tuvo su primera visión en 1068 a los 25 años, y murió el 15 de marzo de 1070 a los 28 años. Su cuerpo fue enterrado en una cueva detrás del Monasterio de Suso. Vamos, que además de san Millán tenemos a esta santa visionaria que es santa Oria.
Antes de hablar de Yuso, primero querría comentar una curiosidad sobre los nombres de estos dos monasterios. Suso, del que acabamos de hablar, se llama así porque significa “arriba”, mientras que “yuso” significa abajo. De ahí estos curiosos nombres.
Fue mandado construir en el año 1053 por el rey García Sánchez III de Navarra apodado «el de Nájera». Este rey era muy devoto de san Millán y quiso llevarse los restos del santo al monasterio de Santa María la Real de Nájera. Sabemos que el 29 de mayo de 1053 colocaron los restos mortales del santo en una carreta tirada por bueyes y comenzaron el viaje. Cuando llegaron abajo, cerca del río, los bueyes se detuvieron y ya no quisieron volver a andar pese a los muchos intentos que se hicieron.
Ante este hecho, el rey y toda la comitiva lo tomaron como un milagro que reflejaba que san Millán quería ser enterrado de nuevo en aquel preciso lugar. Fue entonces cuando el rey mandó construir el Monasterio de Yuso.
Si bien los dos monasterios estuvieron activos a la vez durante algunos siglos, actualmente solo está en uso el Monasterio de Yuso. No obstante, las vistas guiadas se hacen en un mini autobús para poder ver la joya visigoda de Suso.
En el monasterio podemos ver un fenómeno estas fechas tan señaladas. El día del equinoccio, más o menos a las seis y cuarto de la tarde, se puede ver sobre el cuerpo central del templo un círculo perfecto de luz solar. Dura apenas unos minutos. El rayo entra por el rosetón de la parte trasera de la iglesia, pasa por el círculo que corona el trascoro y da en el centro geométrico de la iglesia. Marca así el eje de la iglesia y, por tanto, la perfecta orientación de la cabecera hacia el este. Este fenómeno, además de su significado matemático, podemos considerarlo como un signo mistérico.
En Yuso se conserva el arca relicario para venerar los restos de san Millán, realizado con suma riqueza: telas finísimas en el interior y con láminas de oro, plata, piedras preciosas y tarjetas de marfil con la vida del santo en su exterior. Este relicario data del siglo XI. Aparte de este objeto, el gran tesoro del monasterio es de carácter bibliográfico. Por un lado están los Cantorales del s. XVII, que son unos 30 libros gigantes, de entre 40 y 60 kg de peso, hechos a mano durante cuatro años de trabajo. Contienen la colección completa de todos los cantos que la comunidad monástica rezaba durante todo el año. Es una de las cuatro colecciones completas que se conservan en España.
Por otra parte, el archivo consta de dos cartularios y unos trescientos documentos originales: pleitos, donaciones, compraventas, privilegios o bulas, entre otros. El documento más antiguo es el de la fundación de san Miguel de Pedroso, del año 759. También podemos encontrar uno de los textos más interesantes de la Edad Media referidos al País Vasco, llamado la Reja de san Millán, escrito en el año 1025.
Por lo que hemos visto, desde luego si viajas a La Rioja, no dejes de pasar por San Millán de la Cogolla para visitar estos dos preciados monasterios, cuna de santos y de la lengua vasca y castellana.
En este pueblo, insertado dentro del declarado Parque natural de Montes Obarenes-San Zadornil, y más concretamente, en la colegiata de Santa María de Valpuesta, donde unos monjes amanuenses escribieron el cartulario más antiguo de la Península Ibérica de que se tiene noticia. Conocidos como Cartularios de Valpuesta, el historiador, filólogo y académico Ramón Menéndez Pidal ya los mencionaba en su estudio ‘Orígenes del español’, aunque no entraba en mayores consideraciones. Estos documentos se guardan en el Archivo Histórico Nacional con los números 1166B (Becerro Gótico o viejo) y 1167B (Becerro Galicano o nuevo). El primero consta de 178 documentos escritos en letra visigótica en su mayoría, de los cuales 23 están repetidos en todo o en parte.
Sin embargo, la presencia de falsificaciones entre los documentos más antiguos, con las que los monjes simulaban tener privilegios reales que, en verdad, nunca les habían sido dados, hicieron que los estudiosos miraran con desconfianza todo el conjunto y que se consideraran las glosas registradas en el monasterio de Santo Domingo de Silos y en San Millán de la Cogolla, del siglo XI, como los primeros registros escritos del español.
Para poner en valor esta zona de la provincia de Burgos empleando el idioma como eje vertebrador y que sirva, además, como elemento de promoción turística, está prevista la rehabilitación de la propia colegiata de Santa María de Valpuesta, declarada Bien de Interés Cultural desde 1992. Construida a partir de una ermita del año 804, en ella destaca un retablo con un conjunto de tallas muy expresivas con los doce apóstoles, probablemente de la primera mitad del siglo XVI (renacentistas, con influencia flamenca) y atribuidas a Felipe Bigarny (comienzo) y Gregorio Pardo y Juan de Goyaz. En su interior, también destacan sus vidrieras, obra renacentista del siglo XIV-XV.
Aparte de ser una tierra de vinos y bodegas, La Rioja es el lugar que vio nacer al castellano ya que en la localidad de San Millán de la Cogolla, donde está el conjunto formado por los monasterios de Suso y Yuso, se encontraron las Glosas Emilianenses.
El Monasterio de Suso (palabra que deriva de sursum que en latín significa “arriba”) se construyó entre los siglos VI y IX y, por este motivo se pueden observar diferentes estilos arquitectónicos que se fueron superponiendo como el visigótico, el mozárabe y el románico. De su scriptorium salió una magnífica colección de códices y manuscritos entre las que destacan obras como el Códice Emilianense de los Concilios (s. X), la Biblia de Quiso (s. VII) o una copia del Apocalipsis, de Beato de Liébana (s.VIII). Monasterio de San Millán de Suso, cuya construcción data del siglo VI y donde han aparecido los primeros escritos en lengua euskera.
El Monasterio de Suso, enganchado como un saliente a la ladera de la montaña, se caracteriza por una gran singularidad arquitectónica. Cuenta con varios elementos muy destacados como un arco de herradura mozárabe en la entrada; un mosaico en el suelo llamado la alfombra de portalejo; o las tres cuevas que originaron el monasterio donde vivió San Millán.
Por su parte, el Monasterio de Yuso (nombre que deriva del latín deorsum que quiere decir “abajo”), se construyó en el siglo XI para ampliar el de Suso. Remodelado en varias ocasiones a lo largo de su historia, en esta construcción, llamada también el Escorial de La Rioja, se fusionan varios estilos entre los que destacan el renacentista y el barroco. Puede presumir de tener una de las mejores bibliotecas más valiosas de España con ejemplares de gran valor e importancia. Monasterio de San Millán de Yuso, ordenado construir en el año 1503 por el rey navarro García Sánchez III de Navarra, “el de Nájera”.
Por último, otra de las paradas de la ruta de castellano en La Rioja es en la localidad de Berceo, a menos de dos kilómetros de San Millán de la Cogolla. Localidad de Berceo, en el valle del río Cárdenas y a un kilómetro de los Monesterios de Suso y Yuso. Solo media hora en coche separan esta joya de la cultura de otra que representa de igual manera el espíritu riojano: Vivanco.
No todo son vinos y bodegas en La Rioja, esta tierra atesora también uno de los bienes culturales más importantes de España, San Millán de la Cogolla. En este lugar nació el idioma que hoy en día hablan 400 millones de personas: el español. Las primeras palabras que se conocen del castellano, las llamadas 'Glosas Emilianenses', se escribieron en los majestuosos monasterios de Yuso y Suso, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A solo 40 kilómetros de Logroño, escondido entre montañas, se encuentra San Millán de la Cogolla. Su origen se remonta al siglo VI, cuando el santo buscó refugio en una ermita excavada en la roca. Allí nació una tradición monástica que, en la Edad Media, haría del lugar uno de los focos culturales más importantes del sur de Europa. Muchos peregrinos aún se desvían de la Ruta Jacobea para visitar este típico caserío riojano, convertido con el tiempo en el conjunto monástico de Suso y Yuso. Ambos se inscriben en la Ruta de la Lengua Castellana, que une San Millán de la Cogolla con otras localidades que tuvieron un papel decisivo en la evolución del latín vulgar, como Santo Domingo de Silos, Valladolid o Salamanca.
La abadía mozárabe de Suso fue la primera en construirse y dio lugar a los barrios de Barrionuevo y Prestiño, que envuelven el monasterio de Yuso. En este lugar, joya de la arquitectura prerrománica, se escribieron las 'Glosas Emilianenses'. Se conoce con este nombre a las primeras notas en castellano y euskera que los copistas anotaban en el margen de las páginas a modo de aclaración, cuando encontraban dificultades para entender los textos en latín.
Por si fuera poco, el Monasterio de Suso, pegado como un saliente a la ladera de la montaña, es una rareza arquitectónica. Nada más entrar, debemos fijarnos en su techo donde un bello arco de herradura mozárabe nos da la bienvenida, así como en el mosaico del suelo, conocido como la alfombra de portalejo. Excavadas en la roca, las tres cuevas del monasterio primitivo nos transportan a los tiempos en los que San Millán habitó en ellas. En el centro, destaca un sarcófago del románico tardío que representa al santo con ropas sacerdotales visigóticas.
El otro gran tesoro de San Millán es el monasterio de Yuso, que data del siglo XI y ha sido remodelado en varias ocasiones. Alberga en su interior una de las bibliotecas más importantes y valiosas de España. Entre sus colecciones más atractivas, destaca la de los cantorales del siglo XVII, una treintena de libros gigantescos, de entre 40 y 60 kilos, hechos con la piel de dos mil vacas riojanas.
Hasta este monasterio fueron trasladadas las reliquias de San Millán, por voluntad del rey navarro Sancho III el Mayor, y es en su museo donde se conserva la arqueta que las contenía, adornada con relieves de marfil que aluden a la vida y milagros del santo.
Alrededor de 400 millones de personas hablan este idioma en el mundo a día de hoy. A diferencia de otras lenguas, como el euskera, se sabe perfectamente dónde nació y cuál fue su origen: un pueblo de Burgos llamado Valpuesta.
Con tan sólo 20 habitantes, esta pequeña localidad guarda documentos monásticos del siglo IX donde se pueden leer las primeras palabras en castellano, mezcladas con otras en latín. Este primer vestigio de esta lengua se guarda en el Archivo Histórico Nacional y se conocen como Cartularios de Valpuesta.
Aunque por un tiempo se creyó que otros documentos encontrados en el Monasterio de San Millán de la Cogolla podían ser anteriores, expertos y académicos de la RAE certificaron que Valpuesta es la verdadera cuna del castellano.
La otra capital del castellano antiguo
Sin embargo, turísticamente, la localidad riojana de San Millán de la Cogolla capitaliza este hito gracias a las Glosas Emilianenses, un códice del siglo X que contiene anotaciones tanto en castellano como en euskera y latín. Estas se encuentran custodiadas por un conjunto monástico de San Millán de la Cogolla está compuesto por dos cenobios: el Monasterio de Suso y el Monasterio de Yuso, situados en distintos niveles de la montaña. El Monasterio de Suso es el más antiguo de los dos y se encuentra en la parte superior, mientras que el Monasterio de Yuso se encuentra en el pie del valle y es más grande y más conocido.
Este último destaca por ser un edificio inmenso, construido en estilo barroco, con una fachada principal pomposo y un claustro interior muy fotogénico. Dentro, se encuentra la iglesia del monasterio, donde se conserva el códice más antiguo de la lengua castellana, las Glosas Emilianenses. También se pueden ver otras obras de arte y manuscritos antiguos en la biblioteca del monasterio.
En el Monasterio de Suso, situado en la parte superior, se encuentra una pequeña iglesia excavada en la roca, que data del siglo VI y que es uno de los edificios más antiguos de España.
El pueblo de San Millán de la Cogolla es conocido popularmente como la cuna del castellano. Esta distinción, junto a la belleza del Monasterio de Yuso, hacen de este lugar una parada obligatoria para todos los que tengan ganas de conocer más de cerca el patrimonio riojano.
La belleza del valle en el que se encuentran los monasterios de San Millán de la Cogolla y la importancia histórica del monasterio de Yuso lo convierten en un lugar imprescindible.
Viaje por La Rioja: Monasterios de Suso y Yuso #1
Información práctica para visitar San Millán de la Cogolla
El pueblo de San Millán de la Cogolla es mundialmente conocido por los monasterios de Suso y Yuso, pero tiene también un casco histórico y una belleza paisajística muy interesante.
Dónde dormir en San Millán de la Cogolla
Dormir en San Millán de la Cogolla es complicado porque el pueblo es pequeño y hay poca disponibilidad, aunque a los alrededores de San Millán es fácil encontrar alojamiento.
Nuestra recomendación es que intentes reservar una noche en la Hostería del Monasterio de San Millán, en el que dormirás dentro del propio monasterio de Yuso.
La Hostería es el único alojamiento de San Millán, pero existen otras opciones también muy interesantes en los alrededores de la localidad. Una de esas opciones es la Casa de San Andrés del Valle: situado a 2 km del monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla. Tiene wifi gratuita y habitaciones amplias a un precio muy razonable.
Cómo visitar el Monasterio de Suso y Yuso
El monasterio de Suso puede visitarse haciendo una reserva de día y de hora previa llamando a la central de reservas (teléfono: 941 373 082). Precio de entrada: 4€
Si quieres más información acerca de los horarios de visita y de las horas de atención al público para reservar cita, puedes visitar la página oficial del monasterio de San Millán de Suso.
El monasterio de Yuso también se puede visitar sin hacer reserva previa (excepto a los grupos de 20 personas o más). Las visitas son guiadas y se realizan en grupos reducidos de unas 10-15 personas como máximo. Precio de entrada general: 7€ / Jubilados: 5€.
Puedes consultar los horarios y descargar la guía del monasterio fácilmente en la página web del monasterio de Yuso. La visita guiada dura aproximadamente 1 hora.
Cómo llegar a los Monasterios de Suso y de Yuso en San Millán
Te dejamos toda la información para llegar a los monasterios de San Millán de la Cogolla a continuación:
- Puedes llegar al monasterio de Suso con un bus especial que te lleva hasta prácticamente las puertas del monasterio. El bus sube y baja cada 30 minutos y solo se reserva la plaza de la hora de tu visita.
- También puedes llegar, como hicimos nosotros, dando un paseo por la senda que va a través del monte. Inicio: camino que comienza al lado del cementerio. Está perfectamente marcado, es un camino bastante fácil para cualquiera y se tardan unos 25 minutos en llegar.
- Para llegar al monasterio de Yuso no hay pérdida, ya que se encuentra en el corazón de San Millán de la Cogolla. Para comprar las entradas dirígete a la central de reservas, que está justo al lado del parking, en el que podrás estacionar gratuitamente (50 plazas).
| Monasterio | Entrada | Información Adicional |
|---|---|---|
| Suso | 4€ | Reserva previa obligatoria (Teléfono: 941 373 082) |
| Yuso | General: 7€ / Jubilados: 5€ | Visitas guiadas en grupos reducidos |
Esperamos que este pequeño artículo te haya gustado y, sobre todo, te haya podido proporcionar la información y motivación suficiente como para disfrutar de los monasterios de Suso y Yuso. Estamos seguros de que no te decepcionarán.
Claustro del Monasterio de Yuso. Fuente: Wikipedia
El legado cultural de La Rioja es amplísimo y tiene solera, nunca mejor dicho en esta región, pero la cultura moderna está igualmente presente en tierras riojanas. La comunidad riojana es referente en programación de espectáculos para todos los públicos en espacios como el Palacio de Congresos de La Rioja, salas de arte, museos y festivales internacionales como Actual, Muwi, Fárdelej, Concéntrico, Lovisual, Sculto, Octubre Corto, Arte en La Calle Camprovinarte, Nace o La Rioja de Cine. Son solo una muestra de los festivales que alberga la región, aunque hay muchos más.
La cuna del español del siglo XXI
La Rioja es cuna del castellano y es también cuna del español del siglo XXI, por ser un idioma de referencia en un escenario digital y globalizado. La región cuenta con el Plan Estratégico de Cultura de La Rioja para 2023-2026, que promueve el impulso y consolidación del ecosistema cultural y creativo riojano.
