Abel Caballero (Ponteareas, 1946) es hoy sinónimo de alcalde, y su trayectoria política y personal están intrínsecamente ligadas a la ciudad de Vigo. Pese a haber sido ministro de Transportes con Felipe González y a su trayectoria como diputado en Madrid y Santiago, a estas alturas ya solo es «el alcalde». Su apabullante mayoría absoluta en tiempos de fragmentación política, la presidencia de la FEMP, sus continuos zascas a Feijoo y los vídeos que protagoniza anunciando millones de luces por Navidad, hablando inglés o presentando conciertos en Castrelos le han convertido en un personaje viral en toda España. Y, lo que para él resulta concluyente, han resituado a Vigo en el mapa.
Para entender la figura de Abel Caballero, es esencial conocer a Cristina Alonso, su esposa y compañera de vida. Cristina Alonso, una discreta profesora de Filología Germánica en la Universidad de Castilla-La Mancha, ha sido un pilar fundamental en la vida de Abel Caballero. Se conocieron a los 16 años en Ponteareas, su localidad natal, y juntos se exiliaron a Cambridge, Inglaterra, donde el alcalde se doctoró en Ciencias Económicas. Se casaron en Lisboa en 1973. A pesar de su bajo perfil público, Cristina es el máximo apoyo del alcalde en su frenético día a día.
"Cuando llego a casa lo primero que hago es charlar con Cristina. Nos sentamos y nos ponemos a charlar. ¡Para lo poquito que nos vemos...!", revela el alcalde, destacando la importancia de su relación en medio de su ajetreada vida política.
Cuando decidió presentarse a la alcaldía sabía que iba a venir esto y lo hablamos, era una decisión muy importante que iba a cambiar nuestras vidas. Abel Caballero reconoce haber renunciado a muchas cosas por la política municipal, pero siempre con el apoyo y acuerdo de Cristina.
La vivienda de Abel Caballero y Cristina Alonso se encuentra en la zona centro de Vigo. "Es mía y de Cristina", afirma el alcalde, subrayando la importancia de su hogar compartido.
"¿Su plan para Nochebuena, Nochevieja y Reyes? Son momentos de intimidad con mi mujer. Nos gusta estar solos, recordar cosas y planear nuestro futuro", cuenta sobre Cristina Alonso, una discreta profesora con la que acaba de celebrar las Bodas de Oro.
Desde que murió su suegra, pasa ambas fechas a solas con Cristina Alonso, la profesora de Filología Germánica jubilada con quién se casó en Lisboa en 1973. Se conocieron a los 16 años en la localidad natal de Caballero, Ponteareas, y juntos se exiliaron a Cambridge, Inglaterra, donde el alcalde se doctoró en Ciencias Económicas. No han tenido hijos y están tan omnipresentes el uno en la vida del otro que él mencionó a Cristina una docena de veces durante la conversación.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, acompañado por su mujer, Cristina.
Siempre discreta, no son muchas las apariciones públicas de Cristina Alonso, pero es el máximo apoyo del alcalde en su frenético día a día. Y es que Cristina -profesora de Filología Germánica en la Universidad de Castilla-La Mancha- es la única persona con carta blanca para hablarle sin tapujos. De contradecirlo. Y ese derecho se lo ha ganado a pulso. La pareja se conoció a los 16 años en Ponteareas. Ahí nació una relación que se consolidó primero durante una estancia en Inglaterra, más tarde con su boda en Lisboa en 1973 [No podía entrar en España al estar buscado por la justicia franquista] y hasta hoy. Pese a no tener presencia pública, la opinión de Cristina pesa muchísimo en Caballero.
La Transformación de Vigo: Un Proyecto Compartido
Hace décadas Vigo era esa niña callada y gris que se sentaba en la esquina de la clase y miraba ensimismada la lluvia por la ventana. Quizás algo tosca, muy sacrificada, a menudo ignorada. Luego, la democracia la hizo libre, la Transición adulta y las sucesivas alcaldías populares y socialistas embellecieron su figura. Pero no fue hasta que Abel Caballero (Ponteareas, 1946) se convirtió en el sastre que la viste de gala durante las Fiestas cuando se hizo llamativa.
La apariencia de la ciudad olívica se eleva cada 24 de noviembre con un árbol de 44 metros de altura, 11 millones de leds y 450 calles adornadas con fantasías de infancia. Sin embargo, cuando el alcalde de la capital de la Navidad vuelve al hogar familiar con su esposa, Cristina, una decoración sobria les rodea. "La iluminación en casa es superflua, porque nos gusta movernos por la calle, nuestra ilusión es Vigo", cuenta a LOC Abel Caballero.
Desde 2018, es la otra estrella del deslumbrante árbol navideño de la Puerta del Sol viguesa. El maestro de ceremonias que caldea el ambiente previo al encendido de las luces. "As mellores festas do mundo!", comunica agitado ante su audiencia. No necesita traducción, tampoco cuando habla en inglés con su marcado acento gallego. "Cuando estaba estudiando en Cambridge, porque era un exiliado político, echaba muchísimo de menos pasar las Navidades en Vigo. Y eso que era un chico de 26 años y ya estaba casado".
Su filia navideña se gestó como la de cualquier niño. Procedente de una familia de cinco hermanos, su nombre completo es Abel Ramón Caballero Álvarez. Aunque iba a llamarse solo Ramón, le pusieron Abel en honor a un hermano mayor fallecido por meningitis antes de que él naciera. Una devastadora circunstancia para una familia que permaneció unida, en especial durante las fechas señaladas. "Mis recuerdos con mis padres y hermanos son maravillosos: la cabalgata de Reyes, las poquitas luces que se ponían...", se emociona.
Doctor en Economía por las Universidades de Santiago de Compostela y Cambridge, Caballero fue profesor universitario, ministro de Transportes del Gobierno de España entre 1985 y 1988 y diputado del Congreso durante el gobierno de Felipe González. "Pero no hay nada como ser alcalde de tu ciudad", expresa.
Asegura que su jornada en el Ayuntamiento empieza a las ocho y media tomando café con leche y leyendo periódicos, incluido EL MUNDO. "Luego hago una reunión con mis 19 concejales. A las nueve y media empiezo entrevistas, visitas, voy a las calles, a reuniones con hosteleros, comerciantes y vuelvo a casa a comer una naranja, una manzana y un plátano para volver al trabajo por la tarde. Termino entre las diez y las doce, ahí ceno y veo alguna película o las noticias con mi mujer", revela.
"Trabajo más los fines de semana. Asisto a la ópera, a los conciertos, al cine...En Vigo hay nueve bandas de música, dos orquestas sinfónicas, 200 grupos folk y 40 corales...Estoy en todo", resalta.
Esa transversalidad política y social -unida a la inmolación de sus rivales, rehenes de una estrategia suicida- explica un resultado sin parangón en la democracia local. Un hito que le permite hoy sonreír al ver la imagen que le devuelve el espejo: la de un regidor apreciado, la referencia municipal del PSOE, el presidente de los alcaldes y, lo más importante, la de un hombre realizado. "Estoy disfrutando como nunca. No hay nada que se acerque a lo que siento hoy como alcalde de Vigo.
Abel Caballero encendiendo las luces de Navidad en Vigo. Fuente: Faro de Vigo.
La Navidad de Vigo y sus luces en números: su impacto económico y social
Inteligencia Lógica y Carácter Extrovertido
Los trazos firmes y bien presionados, reflejan la gran energía de la persona. Inteligencia lógica, como se deduce por sus grafemas ligados. Los sobrealzados y las barras de la T altas, nos indican que tiene dotes de mando y le agrada imponer sus criterios. De carácter extrovertido, tiene un buen autoconcepto, se responsabiliza de lo que hace y se muestra tal y como es.
Anécdotas y Curiosidades
- Aunque iba a llamarse solo Ramón, le pusieron Abel en honor a un hermano mayor fallecido por meningitis antes de que él naciera.
- Durante sus años en Cambridge, Caballero aprendió a dominar el inglés, lo que le permite comunicarse con audiencias internacionales.
- Caballero ha publicado cuatro novelas, explorando temas como templarios, piratas y conflictos económicos.
Abel Caballero, alcalde de Vigo. Fuente: Atlántico Diario.
El alcalde de Vigo asegura que se casa con Estefanía de Mónaco y también con una heredera al trono de Dinamarca. “Será una boda con dos novias porque esto es el no va más”, ha dicho a los periodistas. «Que sepan los alcaldes de Nueva York, Londres, Tokio París y Berlín que esta boda va a ser el no va más. Ya no cito Madrid porque se nos queda pequeñita al lado. Al cierre de la edición, la prensa ha podido saber que Cristina Alonso, la mujer de Abel Caballero, ha hecho dormir al alcalde en el sofá.
