Las convulsiones en los niños pueden ser alarmantes. Una convulsión se produce por la aparición de una actividad eléctrica anormal en el cerebro, haciendo que un niño se caiga y tiemble o se contorsione con violencia. En ciertas ocasiones puede ser que el pequeño pierda súbitamente la capacidad de reacción durante un episodio en el que queda como en trance mirando a un punto fijo.
Las convulsiones suelen durar poco tiempo (menos de 5 minutos) y, posteriormente, el niño suele quedarse adormilado, confuso y/o desorientado un tiempo. Para los padres esto puede sonar atemorizante, por eso hoy daremos una serie de consejos de cómo actuar ante estos posibles episodios de convulsiones.
¿Cómo actuar en caso de crisis epiléptica? Un enfermero lo explica
¿Qué son las Convulsiones?
Una convulsión se produce por la aparición de una actividad eléctrica anormal en el cerebro.
La epilepsia infantil es un trastorno neurológico crónico caracterizado por una predisposición a padecer crisis epilépticas, causadas por una actividad eléctrica anormal y excesiva de las neuronas, principalmente en la corteza cerebral.
Las crisis epilépticas suelen iniciarse de forma inesperada, y tienen una duración variable, generalmente de no más de uno o dos minutos.
Se calcula que el 5% de los niños experimenta una crisis epiléptica en su vida, y el 3% tiene convulsiones febriles (pequeñas crisis epilépticas provocadas por la fiebre alta que no son consideradas epilepsia).
Es importante destacar que la mayor parte de los casos de epilepsia infantil tienen un buen progreso y obedecen al tratamiento. De hecho, se calcula que dos tercios de los niños con epilepsia, superan las crisis a medida que se van haciendo mayores y pueden llegar a controlar la epilepsia sin medicación.
¿Cómo Reconocerlas?
Puede ocasionar:
- Pérdida brusca de conciencia con caída al suelo.
- Desconexión del entorno con mirada perdida.
- Contracción de la mandíbula (boca morada y cerrada con fuerza).
- Rigidez o flacidez y/o movimientos involuntarios de un músculo o parte del cuerpo (como sacudidas de los brazos y/o las piernas).
- Durante el episodio pueden hacerse pis.
Causas de las Convulsiones en Lactantes
Las epilepsias pueden deberse a múltiples factores, y en muchos casos no se identifica una causa específica. Sin embargo, en la mayoría de las epilepsias no se encuentra una causa evidente.
La causa más frecuente es la fiebre (convulsiones febriles), aunque también pueden producirse por bajada de azúcar, algunas medicinas o tóxicos, golpes en la cabeza, enfermedades neurológicas o infecciones.
En los recién nacidos, las convulsiones pueden estar causadas por:
- Anomalías metabólicas temporales, como un nivel bajo de azúcar en la sangre.
- Un trastorno grave, como una malformación cerebral, una lesión del cerebro durante el embarazo, la falta de oxígeno durante el parto o una infección grave.
- Trastornos hereditarios que tienen su origen en mutaciones en un gen, como el trastorno hereditario del metabolismo.
- El consumo materno de determinados medicamentos o sustancias durante el embarazo.
Las convulsiones causadas por trastornos hereditarios del metabolismo suelen comenzar durante la lactancia o la infancia.
En bebés mayores y niños, la causa de las convulsiones puede ser desconocida. Hay que tener en cuenta que las convulsiones febriles son bastante frecuentes en niños pequeños y que éstas pueden ser hereditarias.
Existen numerosos factores que pueden provocar las crisis epilépticas en los niños. Sin embargo, la epilepsia más frecuente es la epilepsia idiopática, que se manifiesta en 7 de cada 10 niños que padecen epilepsia y no se puede identificar la causa que la genera.
Entre los factores desencadenantes a tener en cuenta, están:
- Daño cerebral por lesiones prenatales o perinatales
- Malformaciones congénitas o alteraciones genéticas
- Traumatismos craneoencefálicos graves
- Accidentes cerebrovasculares
- Infecciones cerebrales como la encefalitis o meningitis
Algunos niños pequeños, entre 1 y 4 años, padecen convulsiones coincidiendo con fiebre elevada.
¿Qué hacer ante una convulsión?
Ante una crisis de epilepsia en bebés o en niños conviene actuar de la siguiente manera:
- Mantener la calma.
- Colocar al niño en un sitio seguro, tumbado de lado, con una almohada o toalla bajo la cabeza y alejar objetos con los que pueda golpearse.
- Si es posible, controle el tiempo (la duración de la convulsión).
- Esperar a que ceda espontáneamente. Si no ha cedido en 2 minutos y su médico le ha recetado una medicación, adminístrela. Si la convulsión continúa, active el 112.
- Los medicamentos para las convulsiones de prescripción médica son muy efectivos.
- No sujetar al niño intentando impedir el ataque.
- Evitar introducir cualquier objeto en la boca.
- No darle nada de comer o beber hasta que esté consciente (tampoco antitérmicos por boca).
- No intente darle un baño de agua fresca para bajarle la fiebre.
- Acudir al médico si es la primera vez que le ocurre, la crisis ha sido muy larga, el niño tiene dolor de cabeza intenso y/o vómitos, ha sufrido un golpe en la cabeza, no se ha recuperado adecuadamente o está adormilado, decaído o irritable.
Otras recomendaciones:
- Procurar mantener la calma y limitar el número de personas alrededor.
- Observar al niño para poder informar al especialista de los detalles de la crisis.
- Intentar cerciorarse de la duración de la crisis mediante un reloj.
- Tumbar al niño de lado en una superficie dura (suelo), retirando todo aquello con lo que pueda hacerse daño.
- Evitar que se golpee la cabeza, colocándolo con la cabeza más baja que el resto del cuerpo para facilitar la respiración y evitar que la lengua se desplace hacia atrás.
- No intentar sujetarle durante las convulsiones, ni introducirle ningún objeto en la boca.
- No administrarle bebida, comida ni medicamentos.
- Permanecer junto a él hasta que recupere la conciencia.
Valoración Inicial y Tratamiento
Valoración Inicial: ABCDE
Filie la hora de comienzo y cese, si se ha producido. Retire al paciente de objetos que puedan lesionarle. Si es necesario, canalice vía venosa periférica y perfunda SSF de mantenimiento.
Tratamiento Farmacológico
Para ello saque 10 ml de un suero de 100 ml de SG5% y añada 10 ml de Glucosa monohidrato al 50% y coja los ml correspondientes a la dosis calculada. En menores de 3 meses continúe con una perfusión de glucosa 5% a 8 mg/kg/min (9 ml/kg/h).
En Caso de Fiebre
- Retire la ropa del niño y aplique medidas físicas.
- No utilice medidas antitérmicas agresivas como sumergir en agua fría.
- Paracetamol solución oral 100 mg/ml, dosis: 15 mg/kg cada 6 horas ó 10 mg/kg cada 4 horas. Para un cálculo directo, puede multiplicarse el peso del niño en kg por 0,15 (el resultado son los ml a administrar).
- Niños ≥ 10 kg de peso, dosis de 10-15 mg/kg (1-1,5 ml/kg de Paracetamol 1g/100ml), máximo 1 g.
- Como segunda elección, administre Metamizol magnésico a dosis de 12 mg/kg (0,03 ml/kg/dosis) iv lento, al menos a 1 ml/min, o im profunda.
Medicamentos de Primera Opción
- Midazolam (1ª opción) a dosis de 0, 2 mg/kg (máximo 10 mg) por vía bucal, nasal con atomizador o intramuscular.
- Valore la intubación con secuencia rápida.
Estatus Epiléptico
Estatus epiléptico focal con afectación de nivel de conciencia o estatus epiléptico generalizado. A efectos prácticos, cuando se prolonguen más de 5 minutos.
Tipos de Crisis Epilépticas
La epilepsia es un trastorno complejo que tiene numerosas manifestaciones, lo que hace que haya muchos tipos de crisis cada uno con sus síntomas y sus características propias.
Síndromes epilépticos en niños
Junto a la anterior clasificación, también tenemos que hablar de los síndromes epilépticos, característicos en la infancia y en la adolescencia.
Los síndromes epilépticos son un conjunto de síntomas que incluyen crisis y que se agrupan según los patrones y signos comunes que presentan.
Hay varios síndromes epilépticos clasificados según sus características específicas como:
| Tipo de Síndrome | Qué sucede |
|---|---|
| Espasmos Infantiles (Síndrome de West) | Se presenta durante el primer año de vida, en lactantes. Son crisis en flexión o extensión del tronco y de la cabeza y brazos durante 1 segundo, agrupándose en salvas. Debido al problema cerebral que inducen estos espasmos, el niño suele padecer retraso psicomotor. |
| Síndrome de Lennox-Gastaut | Se manifiesta con diversos tipos de crisis: episodios de mirada fija (ausencias atípicas). episodios de rigidez generalizada (crisis tónicas). crisis de pérdida del tono muscular y caída (crisis acinéticas). crisis tónico-clónicas focales o generalizadas. Estas crisis suelen comenzar entre el año y los 3 años de edad, son muy frecuentes cada día y con resistencia a los medicamentos. Casi todos tienen retraso mental, debido a la enfermedad cerebral que produce también la epilepsia. |
| Ausencias Infantiles | Las crisis son muy frecuentes, muchas veces al día, con pérdida del conocimiento y mirada fija e inexpresiva durante unos segundos. Este síndrome epiléptico lo padecen 2-4% de los niños con epilepsia entre los 3 y los 10 años de edad, y es uno de los síndromes más benignos. |
| Epilepsia parcial benigna con puntas centrotemporales (Epilepsia Rolándica) | Las crisis se producen preferentemente durante el sueño, son crisis elementales que suelen afectar a la musculatura de la cara y que inducen babeo y dificultad para hablar durante unos segundos. Es la epilepsia más frecuente durante la infancia, afecta al 30% de niños con epilepsia, entre los 5 y los 13 años de edad. No suele requerir de tratamiento medicamentoso y desaparece espontáneamente en la pubertad. |
| Epilepsia Mioclonica Juvenil | Este síndrome epiléptico se padece en la adolescencia, pudiendo ser una crisis convulsiva el primer síntoma, pero es obligado que padezcan mioclonías más evidentes al despertar, en las manos- y es frecuente que tengan ausencias epilépticas. Los desencadenantes habituales son la privación del sueño y la fotoestimulación. |
Pruebas diagnósticas de epilepsia en niños
Un aspecto fundamental a la hora de controlar bien la epilepsia es tener un diagnóstico rápido y certero, descartando otros trastornos paroxísticos no epilépticos que afectan al 10% de la población infantil. Estos trastornos también se producen por alteraciones momentáneas en el cerebro y pueden causar espasmos, convulsiones y síncopes, entre otros, que no hay que confundir con la epilepsia.
La realización de una historia clínica minuciosa por parte de un neuropediatra es esencial para determinar la etiología de la epilepsia. Para ello se valorará el estado de salud del niño antes, durante y después de las crisis, se debe hacer una valoración del desarrollo psicomotor del niño y de la conducta, conocer los antecedentes familiares y cualquier otro detalle que el médico considere como, por ejemplo, realizar una resonancia magnética.
Qué es el EEG y cómo se realiza
Cuando se tiene la sospecha de un diagnóstico de epilepsia, los especialistas suelen prescribir la realización de un electroencefalograma (EEG).
El EEG es una prueba no invasiva e indolora que no conlleva ningún riesgo para el niño y permite observar la actividad eléctrica de las neuronas de su cerebro (las ondas cerebrales). Se trata de la prueba más utilizada para poder identificar el tipo de crisis y el tipo de epilepsia o síndrome epiléptico de que se trata.
Las ondas cerebrales se recogen mediante unos electrodos colocados sobre el cuero cabelludo y el rostro del niño que lo transmiten a un ordenador. De esta forma se pueden registrar la actividad cerebral anómala -si la hubiera- entre las crisis. En los niños, estas anomalías suelen producir se durante el sueño, por lo que es importante que el EEG incluya la vigilia y el sueño.
El EGG estándar en el niño
En todos los niños menores de 5 años, el EEG implica un registro de sueño espontáneo. Para ello, la prueba se programa en función de los horarios fisiológicos del sueño del niño: durante la siesta de la mañana en niños menores de 1 año y durante la siesta de la tarde en niños de entre 1 y 4 años de edad.
Es imprescindible que el paciente se duerma después de que se le haya colocado el casco de forma rápida y eficaz por lo que se debe reproducir un clima de tranquilidad y una sensación de seguridad.
En esta prueba, los padres pueden ayudar llevando objetos que ayudan a tranquilizar al niño y favorecer su sueño, como chupetes, peluches o mantitas. En el caso de los niños mayores de 4 años, se recomienda acostar a los niños, la noche anterior, hacia medianoche y que los despierten en torno a las 5 de la madrugada, con el objetivo de obtener un registro de la siesta después de un buen almuerzo. El EEG suele durar de 2 a 3 horas tanto en la vigilia como en el sueño.
Otras pruebas diagnósticas
De forma sistemática, un EEG suele combinarse con un electrocardiograma (ECG) que permite registrar la actividad del corazón al tiempo que también se registra la respiración del niño.
En ocasiones, el EEG se combina con una grabación de vídeo del niño, de forma que también queda registrado en imágenes su comportamiento durante el sueño. En el caso de que se produzca una crisis, se registran de forma sincronizada las ondas cerebrales y los posibles sobresaltos y movimientos involuntarios que realice el niño.
En el caso de sospecha de epilepsia fotosensible se recomienda realizar la prueba de estimulación luminosa en la que se expone al niño a luces intermitentes, tanto con los ojos abiertos como cerrados. Esta prueba permite identificar las bandas de frecuencias con respuestas positivas, y orientar las posibles medidas preventivas.
Tratamiento de la epilepsia infantil
En la actualidad, la epilepsia es relativamente fácil de tratar con medicación en función del tipo de crisis epiléptica. Se calcula que el 75% de los niños pueden mantener controlada la enfermedad y libres de crisis con la medicación adecuada.
Hoy en día contamos con tres generaciones de medicamentos antiepilépticos de diferentes mecanismos de acción y eficacia. Es el neurólogo quien debe seleccionar el que mejor se adapta a cada paciente, valorando el menor número de efectos secundarios.
Los medicamentos más modernos son comparables en eficacia y tienen menos efectos adversos que los de generaciones anteriores y suelen ser bien tolerados por los niños. En cualquier caso, se deben vigilar posibles efectos en la piel, en el sueño, en el apetito… y consultarlo con el especialista.
Aparte de las diferencias en la "generación", los antiepilépticos se dividen en diferentes grupos según su mecanismo de acción: algunos son efectivos para un cierto tipo de canales nerviosos, y otros tienen un efecto combinado en varios procesos a la vez. Por lo tanto, la terapia exitosa se basa, principalmente, en el diagnóstico correcto y la clasificación del tipo de epilepsia.
La epilepsia y el desarrollo cognitivo en el niño
La mayor parte de los niños con epilepsia suele tener una capacidad cognitiva dentro de la normalidad. Algunos niños que sufren epilepsia tienden a presentar trastornos de conducta y del aprendizaje, pero no por ello se debe asociar automáticamente la epilepsia a un retraso del desarrollo cognitivo del niño.
En este escenario, hay que valorar la causa de la epilepsia, ya que en el caso de niños con parálisis cerebral o retraso mental, existe un mayor riesgo de sufrir epilepsia. Y solo el 13% de los niños con parálisis cerebral y el 26% de los que sufren retraso mental tienen crisis epilépticas.
Los niños con epilepsia pueden llevar una vida completamente normal, pero debe tenerse presente que existen una serie de condiciones de orden neuropsicológico que acompañan a los síntomas generales de epilepsia.
Cuándo buscar atención médica
Aconsejamos buscar atención médica ante cualquier síntoma o duda y es muy importante cumplir con la pauta de tratamiento que establezca el especialista. Además, puede proporcionar recomendaciones para aumentar el éxito del mismo y evitar nuevos episodios.
Tras la crisis será necesario acudir al especialista, sobre todo si es la primera vez, para que nos asesore acerca de los pasos a seguir, si es necesario realizar pruebas o iniciar un tratamiento.
