La diabetes gestacional es una patología bastante frecuente durante el embarazo. A diferencia de los otros tipos de diabetes, la gestacional no es causada por la carencia de insulina, sino por el bloqueo de su funcionamiento debido a las hormonas que se generan en el embarazo. Controlada, no suele causar problemas.
Alrededor del 10% de las mujeres embarazadas desarrollan diabetes gestacional, aunque la mayoría de ellas no presenta síntomas. Es por ello que es necesario hacer controles de glucosa para poder detectarla.
En este artículo, vamos a hablar de las causas, los síntomas, el diagnóstico y la dieta que debes seguir si sufres diabetes gestacional.
¿Qué es la Diabetes?
La diabetes es una patología que se caracteriza por tener niveles anormalmente elevados de azúcar en sangre. La diabetes es una enfermedad del metabolismo que se debe a la falta total o parcial de insulina.
Existen dos tipos de diabetes principalmente:
- Diabetes mellitus de tipo I: Se debe a la carencia de insulina porque el páncreas no la produce y suele ser de causa autoinmune.
- Diabetes mellitus de tipo II: Se caracteriza por presentar resistencia a la insulina. Las células del organismo no son capaces de responder a la insulina para poder utilizar la glucosa y ésta se acumula en el torrente sanguíneo.
Aparte de estos dos tipos de diabetes, también se conoce la diabetes gestacional y la diabetes monogénicas, aunque este último es menos conocido.
Diabetes en el Embarazo
La diabetes gestacional se define como cualquier grado de intolerancia a la glucosa detectado durante el embarazo y que puede requerir tratamiento con insulina o sólo con dieta. La diabetes gestacional se incluye dentro de la diabetes mellitus de tipo II y suele aparecer entre las semanas 24-28 de embarazo.
Este tipo de diabetes se produce debido a un bloqueo de la hormona insulina por parte de las hormonas del embarazo y, como consecuencia, se incrementan los niveles de glucosa en la sangre.
En la mayoría de casos, los niveles de glucosa retornan a la normalidad después del parto, siendo su prevalencia de un 1 a un 3%. Sin embargo, las mujeres que han sufrido diabetes durante su primer embarazo tienen una mayor probabilidad de que vuelva a aparecer en una segunda gestación.
Causas de la Diabetes Gestacional
Las causas de la diabetes gestacional residen en los cambios hormonales ocasionados por el embarazo. El estado gestacional genera hormonas en grandes cantidades. Una de ellas es el lactógeno placentario, que hace que exista en la mujer una cierta resistencia a la acción de la insulina. Se cree que son la esteroidogénesis (aumento de producción de estrógenos durante el embarazo) y el lactógeno placentario, los que hacen que una mujer pueda debutar con una diabetes durante el embarazo.
El rápido crecimiento del feto durante el tercer trimestre de embarazo requiere grandes cantidades de glucosa que obtiene de la madre. Para favorecer este aporte de glucosa, las hormonas que produce la placenta bloquean la acción de la insulina producida por la madre y aumenta el nivel de azúcar disponible para el feto.
La respuesta normal del cuerpo ante esta situación de insulinorresistencia es que el páncreas de la mujer produzca más insulina durante el embarazo. No obstante, el organismo puede no reaccionar y que aparezca la diabetes gestacional.
Cuando la insulina no lleva a cabo su función, la glucosa no se convierte en energía y se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles muy elevados, lo que se conoce como hiperglucemia.
Factores de Riesgo
Algunas situaciones relacionadas con la mujer antes y/o durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de sufrir diabetes gestacional. Las comentamos a continuación:
- Embarazo en mujeres mayores de 30-35 años.
- Grupos étnicos de mayor riesgo: hispanoamericano, afroamericano, nativo americano, del sudeste asiático o de las islas del Pacífico.
- Antecedentes familiares de diabetes.
- Parto anterior de un bebé de más de 4 kg (macrosoma) o con alteraciones genéticas.
- Hipertensión arterial.
- Polihidramnios: exceso de líquido amniótico.
- Haber tenido un aborto espontáneo o muerte fetal intrauterina sin causa aparente.
- Sobrepeso antes del embarazo.
- Excesivo aumento de peso durante la gestación.
- Padecer el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
Las mujeres que presenten alguno de estos factores de riesgo tendrán que seguir una dieta equilibrada y controlar el peso para prevenir la aparición de la diabetes gestacional.
Síntomas de la Diabetes Gestacional
La diabetes gestacional es un trastorno del embarazo que no da síntomas. La mujer que desarrolla una diabetes en el embarazo no va a notar nada, ni dolor, ni un aumento de la sed o de las ganas de ir al baño, como sucede con la diabetes fuera del embarazo.
La mayoría de las mujeres que tienen diabetes gestacional no sufren ninguna consecuencia relevante (tanto la madre como el bebé). En una gestación normal, los niveles de glucosa de la mujer son más bajos de una forma fisiológica. Esto hace que los niveles de glucosa que se consideran anormales para una embarazada no son demasiado elevados y generalmente no provocan ningún tipo de síntoma en la madre.
Es muy difícil localizar los síntomas, ya que a menudo suelen achacarse al propio embarazo. Lo primero que nota una paciente con diabetes es la sed. Ocurre que el azúcar se pierde por la orina y el cuerpo intenta producir mucha para salvaguardarse. Para ello, lo fundamental es ser consciente de los factores de riesgo.
¿Cómo se Diagnostica la Diabetes Gestacional?
El diagnóstico de diabetes gestacional se basa en la detección de la hiperglucemia en la sangre de la futura mamá. Esta prueba se efectúa entre la semana 24 y 28 de embarazo, período en el que ya se pueden descubrir las primeras alteraciones en el metabolismo de la glucosa.
¿Por qué es importante realizarse el Test de O'Sullivan en el embarazo?
El diagnóstico de la diabetes gestacional se realiza mediante una prueba de sobrecarga oral de glucosa, también conocida popularmente como curva de glucosa. Tras ingerir una cantidad estandarizada de líquido azucarado se hacen varias determinaciones de glucosa en sangre. Se establecen unos puntos de corte de estos valores para el diagnóstico de diabetes gestacional.
La prueba para detectar la diabetes gestacional se llama test de O’Sullivan o curva corta de la diabetes. Suele hacerse a partir de la semana 24 de embarazo, pero si la mujer tiene antecedentes o factores de riesgo puede hacerse ya en el primer trimestre.
Esta prueba consiste en hacer un análisis de sangre en ayunas para determinar la glucemia. A continuación, la mujer debe tomar 50 gramos de glucosa y repetir el análisis pasada una hora.
Si la mujer obtiene unos resultados alterados (más de 95 mg/dl en ayunas y más de 140 mg/dl después de haber ingerido el azúcar), será indicativo de diabetes gestacional y habrá que repetir el test de O´Sullivan de una manera más completa.
En el TTOG, se toman 100 gramos de glucosa y se realizan cuatro mediciones en intervalos de una hora. Si un valor supera el límite correspondiente, se repite la prueba tres semanas después. Si vuelve a superar el límite, se diagnostica intolerancia a la glucosa.
Esta nueva prueba es el test de sobrecarga de glucosa y las determinaciones de glucosa en sangre se realizarán en ayunas, a los 60, a los 120 y a los 180 minutos después de haber tomado 100 gramos de glucosa. Si los niveles de azúcar superan los niveles normales en cada tramo horario, entonces se diagnostica diabetes gestacional.
En función de los resultados obtenidos y los valores alterados en cada extracción de sangre, el especialista pautará el tratamiento más adecuado.
Riesgos de la Diabetes Gestacional
La diabetes gestacional aumenta el riesgo de diversas complicaciones obstétricas para la madre y el bebé. Si la madre tiene diabetes gestacional y no toma ninguna medida para controlar el exceso de glucosa, la consecuencia principal para el feto es que engordará más de lo debido.
Riesgos para el Bebé
- Exceso de peso al nacer: El exceso de azúcar en sangre puede pasar la placenta y hacer que el bebe crezca demasiado.
- También hay un mayor riesgo de parto prematuro y síndrome de dificultad respiratoria.
- Bajos niveles de azúcar en sangre (hipoglucemia): Los bebés de madres con diabetes gestacional pueden desarrollar hipoglucemia poco después del nacimiento debido a que su propia producción de insulina es alta.
- Diabetes futura.
- Después del parto, el bebé puede sufrir crisis hipoglucémicas, dificultad para respirar e ictericia. También hay una mayor tendencia a sufrir diabetes y obesidad en la edad adulta.
Si la madre no se controla y tiene la glucosa alta, este exceso de glucosa le llegará al feto, que produce su propia insulina y crecerá más, y puede tener hipoglucemia al nacer. Pero no será diabético. Los hijos de mujeres con diabetes gestacional no nacen diabéticos.
La diabetes gestacional se suele presentar en el segundo o tercer trimestre. Esto quiere decir que no afecta en la parte del embarazo en la que se forman los órganos importantes del feto. No es una diabetes que se asocie, afortunadamente, a malformaciones. Sin embargo, al afectar a la segunda mitad del embarazo, sí que puede ocasionar un crecimiento excesivo del feto que provoque dificultades en el parto y complicaciones perinatales. También a lo largo del embarazo, la presencia de una diabetes gestacional implica un mayor riesgo de complicaciones con la tensión arterial.
Riesgos para la Madre
La diabetes en el embarazo puede dar origen también a otros inconvenientes importantes para la madre. Las pacientes que han desarrollado diabetes gestacional son aquellas que no son diabéticas antes del embarazo pero que, durante este, producen unos niveles de azúcar en sangre elevados.
¿Cómo Mantener la Diabetes Bajo Control?
Es esencial llevar unos hábitos de vida saludable antes, durante y después del embarazo. El tratamiento fundamental de la diabetes gestacional es un plan saludable de estilo de vida que incluya una alimentación equilibrada que siga las pautas de la dieta mediterránea con comidas frecuentes y poco copiosas. Todo esto acompañado de actividad física adecuada y adaptada a la persona y la situación de gestación en curso.
Cuando solo están alterados uno o dos de los valores de la curva completa, bastará con seguir una dieta. Las dietas indicadas para tratar la diabetes en el embarazo contienen menos calorías de las que se suelen permitir durante este período: entre 1.600 y 2.000 calorías diarias. Esto significa que, para empezar, se deben evitar los alimentos dulces durante el desayuno.
Junto a todo ello, es importante que la mujer mida los niveles de glucosa en sangre con regularidad para comprobar que está consiguiendo un buen control de su diabetes. En caso de detectar valores elevados de glucosa durante 1 o 2 semanas, tendrá que aplicarse un tratamiento con insulina.
A continuación, vamos a detallar algunas recomendaciones sobre la alimentación durante el embarazo en mujeres con diabetes gestacional:
- Es necesario repartir las comidas a los largo del día y evitar el ayuno. En general, hacer unas 6 comidas con un intervalo de 3 horas aproximadamente. Por la noche, intentar que no pasen más de 8 horas entre la cena y el desayuno.
- Consumir alimentos ricos en fibra: verduras, hortalizas, frutas, cereales integrales y legumbres. Todo en las cantidades recomendadas.
- Evitar la bollería y los alimentos con alto índice glucémico, como los refrescos, la miel, el chocolate, las golosinas, etc.
- No consumir sacarina. Los edulcorantes permitidos en el embarazo son aspartamo y acesulfame K.
- Disminuir el consumo de sal.
- Controlar las cantidades de los alimentos que contienen carbohidratos.
- Evitar las frituras, los rebozados, etc. Es preferible cocinar al vapor, al horno o la plancha.
En general, lo que se pretende con la dieta es que la mujer mantenga los niveles de glucosa en sangre equilibrados durante todo el día. Es importante el consumo diario de leche, yogur o equivalentes lácteos en formatos desnatados o semidesnatados si hay problemas de peso.
En cuanto a carnes o pescados se recomienda consumir más pescado que carne y procurar consumir carnes magras (pollo, conejo, ternera o buey). Los huevos son una opción excelente como fuente proteica y se pueden consumir a diario si así lo desea.
Respecto a la forma de elaborar los alimentos, las cocciones más saludables son la plancha, el horno, el vapor, el hervido y el papillote.
El ácido fólico es un nutriente esencial para el desarrollo del bebé y para el embarazo.
Además, el ejercicio moderado puede ayudar a procesar la glucosa y a mantener unos niveles adecuados. Caminar diariamente está muy recomendado en mujeres con diabetes gestacional, a no ser que el médico indique lo contrario.
Para controlar los niveles de glucosa en la sangre regularmente, la mujer tendrá que adquirir un glucómetro para medir la glucemia.
Por último, se aconseja realizar ecografías mensualmente a partir de la semana 28 de embarazo con el fin de detectar la aparición y evolución de macrosomía fetal.
Ejemplo de Menú Diario (2000 calorías)
Aquí tienes un ejemplo de menú diario de 2.000 calorías, perfectamente adaptado a una mujer embarazada, que resulta equilibrado y rico en proteínas, fibras, calcio y hierro.
Desayuno:
- Un vaso de leche desnatada con cereales integrales.
- Una pieza de fruta.
Media Mañana:
- Un yogur desnatado.
- Un puñado de frutos secos.
Comida:
- Lentejas con verduritas y un filete de merluza a la plancha con aceite y limón.
- Arroz con pollo y verduras.
Merienda:
- Una tostada de pan integral con aguacate.
Cena:
- Ensalada de tomate y una rodaja de salmón a la plancha con limón.
- Verduritas al vapor y brocheta de pavo, tomatitos y cebolleta.
Recomendaciones Adicionales
- No elimines por completo los carbohidratos complejos y los azúcares.
- Aumenta el consumo de fibras.
- Reduce la cantidad de calorías.
- Fracciona las comidas. Es mejor que no concentres los nutrientes sólo en el almuerzo y en la cena.
- Come a horarios regulares.
- Reduce la cantidad de grasas. Son los principios nutritivos que proporcionan más calorías. Limita el uso de ácidos grasos saturados y de colesterol.
Entonces, ¿de dónde deberían proceder los 300 gramos diarios de hidratos de carbono? Sobre todo, de cereales, frutas, leche y verduras, sin renunciar a una pequeña cantidad de dulces.
