¿Has oído hablar alguna vez de la placenta? La placenta, del latín "torta plana" refiriéndose a su apariencia en humanos, es un órgano efímero presente en la mayoría de los mamíferos y que relaciona estrechamente al bebé con su madre. Ella atiende las necesidades de respiración, nutrición y excreción del feto durante su desarrollo.
Durante el embarazo la placenta va a ir cambiando y creciendo para poder ir realizando todas las funciones que el bebé requiere en los distintos meses de embarazo.
Estructura de la Placenta
La placenta humana es de tipo hemocorial (o discoidal), lo que quiere decir que el tejido fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto con la sangre materna. La placenta también está formada por la bolsa amniótica o saco amniótico que a su vez está formada por dos capas. En la placenta podemos distinguir:
- Cara Materna: La cara materna tiene un color rojo oscuro, está formada por los cotiledones. La placenta por la cara materna está formada por parte de la mucosa materna y dividida en lóbulos o cotiledones por una serie de surcos profundos. El origen de esta parte placentaria es la mucosa uterina, que en cada ciclo menstrual se prepara por la acción de una serie de hormonas ováricas (foliculina y progesterona) para la anidación. Esta proliferación del endometrio afecta a los vasos, al epitelio, al corion y a las glándulas. La porción materna es la parte más externa de la placenta, en contacto con la pared uterina, por lo que se llama placa basal. En la placenta se pueden distinguir entre 20 y 30 troncos vellosos (partes redondeadas y salientes por la cara materna). Es una evolución del trofoblasto, el cual aparece alrededor del quinto día para que el huevo pueda implantarse el 6º o 7º día en la mucosa uterina.
- Cara Fetal: La cara fetal está cubierta por la bolsa amniótica, a través de ella se aprecian los vasos sanguíneos que van a formar las dos arterias y la vena umbilical que van a través del cordón umbilical. Este cordón comunica la circulación del bebé con la de la mamá. El cordón umbilical se forma cuando, aproximadamente entre la cuarta y la octava semana de la gestación, se unen el amnios-que recubre la cavidad amniótica-y la capa de ectodermo que rodea al embrión, formando un anillo umbilical que se vuelve pedículo.
Al final de la gestación, la placenta es un disco con un diámetro aproximado de 20cm y medio kg de peso (que equivale aproximadamente al 16% del peso fetal). Una modificación excesiva de estos valores supone una patología.
Formación de la Placenta
La placenta humana, como órgano de relación estrecha entre el feto y su madre, comienza a formarse en la segunda semana, y evoluciona hasta el tercer-cuarto mes, cuando ya está totalmente formada y diferenciada, aunque sufre algunos cambios menores hasta el término del embarazo. La implantación es el primer estadío en el desarrollo de la placenta. En la mayoría de los casos ocurre una muy cercana relación entre el trofoblasto embrionario y las células del endometrio.
El cigoto, en estado de blastocito, se adosa a la capa funcional del útero, el endometrio, que para entonces ha sufrido modificaciones histológicas a causa de los cambios hormonales del embarazo. La implantación del embrión humano se lleva a cabo por la acción erosiva del sincitiotrofoblasto, un grupo de células que rodean parte del blastocito. Las vellosidades que se forman en la superficie del corion relacionadas con el polo embrionario aumentan rápidamente de número, se ramifican y crecen, formando el corion velloso frondoso.
Es el período de evolución de las vellosidades a lo largo de la cavidad de implantación. A continuación se describen los principales eventos:
- Desde el día 9 hasta el día 13, la fase lacunar: Se caracteriza por la aparición de vacuolas aisladas en el sincitiotrofoblasto que, al fusionarse e invaginarse, forman lagunas extensas llamadas cavidades hemáticas con lo cual se origina la nutrición embrionaria.
- Día 13: Aparecen las vellosidades a modo de tabiques que separan las lagunas. A estas trabéculas o tabiques se los conoce como los troncos de las vellosidades primarias.
- Día 15: En cada columna sincitial aparece un eje trofoblástico, el tronco de las vellosidades secundarias.
- Día 18: Las vellosidades aparecen como un eje mesenquimatoso envueltas por la capa de citotrofoblasto y sincitiotrofoblasto, en cuyo seno aparecen unos islotes vasculares que permiten distinguir lo que será la futura circulación fetal.
- Día 21: Las células del mesodermo en el centro de la vellosidad terciaria comienzan a diferenciarese en capilares de pequeño calibre que forman redes capilares arterio-venosas constituyendo las vellosidades terciarias. La red vascular que se formó entre las vellosidades contacta con los vasos umbilicoalantoideos, quedando establecida la circulación feto-placentaria, que como hemos dicho, emplea vasos alantoideos (de aquí proviene el nombre de corialantoidea). Al final de la tercera semana la sangre comienza a circular a través de los capilares de las vellosidades coriónicas.
- Del 2º al 4º mes: Las vellosidades se arborizan y aparecen rodeadas por una doble capa trofoblástica: una parte superficial, originada por el sincitiotrofoblasto; y una parte profunda y fibrótica, originada por el citotrofoblasto, que se conoce como células de Langhans. Aparecen en este momento las vellosidades en grapa, ramas de estos “árboles” que llegan hasta la cara materna de la placenta; mientras que el resto quedan como vellosidades flotantes en la cámara intervellosa.
- Después del 4º mes: Las vellosidades se han transformado en un árbol frondoso, muy vascularizado, a través de cuyos huecos (los espacios intervellosos) circula la sangre materna. El citotrofoblasto en este momento prácticamente ha desaparecido.
Funciones de la Placenta
La placenta tiene múltiples funciones vitales durante el embarazo. Se trata de un órgano esencial para el correcto desarrollo del embrión, ya que a través de ella y del cordón umbilical, el feto mantiene la conexión con la madre, de la que recibe todos los nutrientes, sangre y oxígeno necesarios para su crecimiento y desarrollo. Las principales funciones de la placenta son:
- Nutrición: A través de la sangre materna pasan todos los nutrientes que van a ayudar al correcto desarrollo del feto. Agua, vitaminas, minerales, aminoácidos… La placenta selecciona lo que el bebé necesita y es transportado a través del cordón umbilical.
- Almacenamiento: La placenta almacena glucógeno, hierro y vitaminas liposolubles.
- Protección: Las inmunoglobulinas pasan a través de la placenta protegiendo al bebé durante 6-12 semanas. Por eso hay vacunas que se administran durante el embarazo para inmunizar al bebé y que tenga protección tras su nacimiento. La placenta también sirve de filtro para algunas enfermedades y para algunos medicamentos. La barrera placentaria es limitada y hay algunas infecciones y enfermedades que pueden pasar a través de ella y provocar complicaciones en el bebé.
- Hormonal: La placenta produce una serie de hormonas que van a ayudar al desarrollo del embarazo, estas hormonas van variando durante la gestación. No solo van a conseguir que el embarazo siga su curso, que el bebé se desarrolle también van a ayudar a preparar el pecho para la lactancia materna.
- Eliminación de Desechos: Además de su papel en la nutrición, la placenta también se encarga de eliminar los catabolitos procedentes del feto, como dióxido de carbono, urea y bilirrubina.
El intercambio de sustancias entre madre y feto ocurre mediante las vellosidades coriales, que son parte de la placenta y están en contacto con la sangre materna alojada en las lagunas o espacios intervellosos.
A nivel endocrino, la placenta elabora dos tipos de hormonas, las hormonas polipeptídicas y las hormonas esteroideas. Entre las hormonas esteroideas, cabe destacar la progesterona, que al principio es secretada por el cuerpo amarillo y a partir del segundo mes por la placenta, y cuya producción aumenta durante todo el embarazo; y los estrógenos, cuya producción también aumenta durante el embarazo. Estas hormonas desempeñan un papel crucial en el mantenimiento del embarazo y en la preparación del cuerpo materno para el parto.
La placenta también actúa como una barrera protectora, impidiendo el paso de moléculas de gran tamaño, como proteínas, virus y bacterias. Esto contribuye a mantener el ambiente intrauterino libre de infecciones, aunque, en casos excepcionales, si el virus o bacteria logra dañar atravesar la barrera placentaria podría provocar una infección en el feto.
La Tabla siguiente muestra las hormonas secretadas por la placenta y sus funciones:
| Hormona | Tipo | Función |
|---|---|---|
| Gonadotropina Coriónica Humana (GCH) | Polipeptídica | Mantenimiento del cuerpo lúteo, pruebas de embarazo. |
| Lactógeno Placentario Humano (LPH) | Polipeptídica | Cambios somáticos en el cuerpo, crecimiento de las mamas. |
| Progesterona | Esteroidea | Mantenimiento del embarazo. |
| Estrógenos | Esteroidea | Preparación del cuerpo materno para el parto. |
La llegada de sangre a la placenta está influenciada por varios factores, en especial la presión arterial, contracciones uterinas, hormonas y efectos adversos como el tabaquismo y fármacos. Las divisiones de la placenta dan gran superficie, lo que permite mayores intercambios (unos 10 m² al término del embarazo).
El Cordón Umbilical
El cordón umbilical está formado por dos arterias y una vena, aproximadamente mide unos 50cm de largo y un par de centímetros de diámetro. Para asegurar el paso continuo de sangre del bebé a la placenta y viceversa, estos vasos están recubiertos por una sustancia gelatinosa llamada gelatina de Wharton. Esta sustancia hace que aunque se produzcan nudos en el cordón o el bebé se pueda apoyar/enrollar sobre él los vasos no puedan comprimirse y así no comprometer la circulación sanguínea. Toda la sangre que se encuentra en el cordón umbilical es sangre del bebé por lo que debemos esperar a que toda esa sangre vuelva de nuevo al bebé, lo que se conoce como pinzamiento tardío de cordón. No debemos mirar el reloj esto no se trata de minutos exactos. Se trata de esperar a que toda la sangre vuelva a su dueño, que en este caso es el bebé. Tras el nacimiento el cordón tiene latido una vez que ha terminado de pasar toda la sangre el cordón se queda sin latido. Es entonces cuando se puede cortar. El cordón no tiene ninguna terminación nerviosa por lo que al cortarlo no haremos daño ni a la mamá ni al bebé.
El cordón umbilical es la conexión entre la placenta y el feto. Su composición consta de dos arterias que salen del feto en dirección a la placenta y una vena que sale de la placenta hacia el feto.
Así pues, no existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión, todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical. Estas estructuras sirven también de filtro, ofreciendo protección al feto frente a posibles agentes dañinos que estuvieran presentes en la sangre materna.
Aunque el origen del cordón umbilical y la placenta sea extraembrionario, se necesitan los tejidos maternos para formar todo el conjunto materno-fetal. Este conjunto servirá durante los nueve meses de embarazo para que el feto se alimente e intercambie los gases necesarios durante el desarrollo embrionario.
Parto de la Placenta (Alumbramiento)
Una vez que el bebé ha nacido, comienza el periodo de alumbramiento. Después del nacimiento del niño, el útero sigue contrayéndose para que la placenta se desprenda de la pared uterina y sea expulsada junto con lo que fue la bolsa amniótica.
El alumbramiento en el parto es el periodo que transcurre desde que nace tu bebé hasta que expulsas la placenta, las membranas y los restos del cordón. La principal diferencia que hay entre parto y alumbramiento (además de que en el parto se expulsa al bebé y en el alumbramiento, la placenta) es que las contracciones no cesan pero sí bajan de intensidad. Son más seguidas y resultan mucho menos dolorosas que las anteriores.
No se puede establecer con exactitud cuál es la duración del alumbramiento. Como ocurre con casi todo lo relacionado con los partos, es diferente en cada uno de ellos, incluso aunque se trate de la misma mujer.
En cuanto al tratamiento o manejo del alumbramiento del parto, hay tres formas de afrontarlo:
- El primer tipo es el manejo expectante del alumbramiento, en el que no se interviene y se espera a que se desarrolle de manera natural.
- En el tratamiento activo o alumbramiento dirigido, se administra un uterotónico (un medicamento) que ayuda a que el útero comience a contraerse, se pinza el cordón umbilical de forma temprana y se aplica la tracción controlada del cordón. El manejo activo sirve para tratar de reducir la pérdida de sangre en el momento del parto, algo que ocurre, sobre todo, en países con ingresos bajos. En ellos, las mujeres tienen más probabilidades de tener una dieta inadecuada y presentar anemia, por lo que resulta fundamental controlar un sangrado.
Cuando hayas alumbrado la placenta, el personal sanitario comprobará que no quedan restos dentro. Si los hubiera, tendrían que ser retirados porque podrían originar una infección.
Posiciones Anormales de la Placenta
Cuando se comienza a formar, se adhiere a la capa más interna del útero y, depende de dónde se coloque, tenemos la que podemos definir como primera clasificación y quizás de las más importante.
- Placenta posterior: si están hacia atrás del útero, es decir, parecen pegadas hacia la espalda.
- Placenta anterior: si se sitúan hacia delante, más hacia la propia barriga.
- Placenta fúndica: la que se sitúa en la parte más superior del útero.
Cualquiera de estas tres posiciones de la placenta se considera como normal durante el embarazo y no conlleva ningún control especial ni riesgos específicos. La primera de la que podemos hablar es la placenta de baja implantación, “cuando se inserta muy cerca del orificio cervical (por donde sale nuestro bebé)”. En estos casos, pueden aparecer complicaciones, “pero es algo que no se puede prevenir”. Se suele observar ya al principio de la gestación, con la primera ecografía incluso, y se ve cómo es su evolución en los sucesivos controles.
El siguiente tipo de placenta que puede llamarnos la atención es la placenta previa parcial, que “nos sitúa en la misma posición que una placenta previa total (de la que hablaremos a continuación), pero con algunas especificaciones”. En este caso, la placenta se implanta parcialmente sobre el orificio cervical interno, obstruyendo la salida del útero. Una circunstancia que tiene efecto directo sobre el parto.
También hay algunas placentas, nos explica la experta, “mucho más raras de ver y que presentan anomalías”.
- Placenta acreta: un tipo de placenta que se inserta demasiado dentro, en la capa interna del útero y puede llegar a atravesarlo.
- Placentas bilobuladas: “bastante curiosas”, que es cuando se encuentra dividida en dos.
- Placentas circunvaladas: aún menos frecuentes, se caracterizan por la unión de las membranas y una depresión central con zona anular blanquecina engrosada.
Habitualmente, nos explica la matrona, “se inserta en el centro de la misma, pero hay veces que puede estar en un lateral (placenta con cordón de inserción marginal o placenta de raqueta) o en las membranas amnióticas (inserción velamentosa)”. No implica complicaciones, salvo en este último caso, “que puede suponer riesgos importantes, especialmente para el bebé”.
Por último, como hemos visto, la placenta va aumentando en tamaño según avanza la gestación, sin embargo, su diámetro suele oscilar entre los 15 y los 25 centímetros (su tamaño medio es de 18,5 cm), con un espesor de 3 centímetros y un peso aproximado de unos 500 gramos. Placenta grande: se da en aquellos casos de eritobastosis fetal (afección que hace que los glóbulos rojos de un bebé no sean los suficientes), sobrepasando el 50% del tamaño del feto.
Infecciones y la Placenta
Muchos microorganismos no son capaces de atravesar la placenta, por lo que el feto está protegido durante una época en la que su sistema inmune no está maduro. Sin embargo, la mayoría de los virus sí son capaces de atravesar o romper esta barrera; es posible, por ejemplo la transmisión vertical del VIH durante el embarazo, aunque es más frecuente en el parto, y no siempre ocurre. La bacteria que transmite la sífilis, Treponema pallidum, puede cruzar la barrera placentaria a partir del quinto mes, causando un aborto espontáneo o enfermedades congénitas.
En países industrializados, la transmisión del VIH de una madre infectada al feto está entre un 20%, dependiendo principalmente de la carga viral de la madre. La infección del neonato con gonorrea ocurre por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, causando al momento del parto, una infección en los ojos. La toxoplasmosis, causada por un parásito protozoario es inofensivo para la madre, pero puede causar trastornos severos en el feto. La listeriosis, causada por una bacteria gram positiva, Listeria monocytogenes puede causar abortos, sepsis o una meningitis secundaria al nacimiento. El citomegalovirus es por lo general causa de una infección sin síntomas, aunque puede causar microcefalia y retrazo en el crecimiento después del parto. Con el herpes genital, la transmisión del virus es generalmente por el canal del parto. El parvovirus B19 es responsable por anemia aplásica, también transmitida durante el parto.
