¿Cómo saber si un recién nacido será moreno o blanco? Características y cambios en la piel del bebé

El color de la piel del bebé es una característica que llama mucho la atención a los padres. Sorprende que al nacer presente una tonalidad diferente a la que tendrá algo más tarde y que en ciertas posturas o con el llanto cambie a un color más intenso. Es normal que cambie el color según pasan los días, estas variaciones de color en la piel van dejando de darse, hasta que el tono de piel se estabiliza.

Hay que tener claro que "un concepto importante en el recién nacido es que, desde el pigmento de coloración con el que nace el niño hasta el color definitivo pasan varios meses, unos tres o cuatro meses", aclara el Dr. Baca.

El color de la piel y la melanina

Esta es la pregunta que a más de uno se le ha pasado por la cabeza al ver la foto del hijo recién nacido de Nicolas Jackson, futbolista del Chelsea y de la selección senegalesa. Imagen que él mismo compartió a través de su cuenta de Instagram. Sin embargo, es posible y normal que el retoño de dos personas de fototipo VI (piel negra) nazca con piel clara, que se vaya oscureciendo según pasan los días.

El motivo es que cada persona tiene en la piel una cantidad diferente de melanina, el pigmento que da color tanto a esta como al pelo o a los ojos. “Cuanta más melanina, más oscura será esta [la piel]. Normalmente, si los dos padres tienen mucha melanina, si tienen la piel muy oscura, el bebé también va a nacer con una piel oscura. Lo que pasa es que siempre suelen nacer con la piel más finita” o una circulación sanguínea inmadura, como añadía la experta.

Al nacer, los bebés con padres de piel oscura suelen tenerla bastante más clara que ellos. Esto ocurre porque “la producción de melanina aumenta progresivamente, oscureciendo la piel del bebé y proporcionándole protección a los rayos ultravioletas del sol”, explica BabyCenter, un recurso digital para padres sobre el embarazo y la maternidad, en este artículo revisado por la experta en ginecología y obstetricia Emily Holthaus. El tono definitivo, añaden, se habrá desarrollado por completo alrededor de los seis meses.

La diferencia más marcada se ve en aquellos casos en los que los padres presentan distintos fototipos de piel (uno más claro y otro más oscuro). En este contexto, es más común que los bebés nazcan con niveles aún más bajos de melanina y, por lo tanto, con la piel más clara, y que se vaya oscureciendo en los siguientes días o semanas. La cantidad final dependerá de la mezcla de genes, lo mismo que sucede con el color de ojos o de pelo: “Puede tener la del padre, la de la madre o una mezcla de ambas. Que salga, por ejemplo, más oscuro que uno y más claro que otro. Incluso en hermanos de los mismos padres, uno puede nacer más oscuro que otro”, indicaba Pérez.

El color de piel que tendrá el bebé en el futuro puede preverse al nacer, pero no asegurarse. “En ciertas partes del cuerpo sí que se nota que la melanina está en la cantidad en la que va a encontrarse en el resto del cuerpo cuando crezca. Por ejemplo, en los genitales, detrás de la oreja y en la base de las uñas. Seguramente sea esa tonalidad a la que llegue la piel del resto del cuerpo”, concluía la matrona.

¿Cómo cuidar la piel del bebé? ¿Qué cuidados especiales requiere?

Cambios comunes en la piel del recién nacido

Al nacer, la piel de un bebé puede experimentar diferentes cambios de color. Aunque muchas de estas variaciones son normales y se resuelven por sí solas, existen algunas condiciones que requieren atención médica. Los cambios en el color de la piel del recién nacido están estrechamente relacionados con su entorno y su salud.

Coloración rojiza y amoratada

Cuando veas por primera vez a tu hijo tras el parto te sorprenderá su color: rojo amoratado y con una sustancia blanquecina por encima (ésta es la vérnix, una capa de grasa que ha protegido su cuerpo durante el embarazo y que se reabsorbe sola a los dos o tres días del nacimiento). Después de romper aguas y el posterior nacimiento del bebé, verás que tiene este color amoratado que se debe al esfuerzo que ha realizado para atravesar el canal del parto. Pero tranquila, va a ir desapareciendo en las horas siguientes, hasta dar lugar a un tono rosado.

Los niños que nacen por cesárea son una excepción: llegan al mundo con un color estupendo, sonrosadito y nada amoratado, porque se han ahorrado el esfuerzo del parto.

Manos y pies azulados

En algunos casos el bebé puede seguir teniendo amoratados los pies y las manos, debido a que la circulación sanguínea todavía no está bien establecida, pero este color debe corregirse en cuanto cumpla sus primeras 24 horas de vida. Si no ocurre así y el tono permanece hay que comentárselo al neonatólogo.

La acrocianosis se caracteriza por la coloración azul de los pies y las manos del recién nacido. Esta condición es común en las primeras horas de vida y se produce porque el oxígeno y la sangre priorizan su circulación hacia órganos vitales como los pulmones, el cerebro y los riñones, en lugar de irrigar las extremidades. Con el tiempo, el organismo del bebé se adapta a la nueva dinámica circulatoria.

Piel amarillenta (Ictericia)

A algunos recién nacidos el tono de piel se les torna amarillento. Puede ponerse así entre el segundo y el séptimo día de vida. Se debe a la ictericia, que es la acumulación de bilirrubina en la sangre. Para solucionarla bastará con exponer al niño a la luz solar 10 minutos al día. Si no mejora, ve al pediatra.

La ictericia se manifiesta como una coloración amarilla en la piel y en la esclerótica de los ojos. Comienza generalmente en el rostro y se extiende hacia el pecho, el abdomen y las piernas. Este cambio de color ocurre debido a la descomposición de los glóbulos rojos, lo que produce bilirrubina.

Uñas y labios amoratados

Ante una bajada de temperatura, el cuerpo mantiene calientes los órganos vitales, en detrimento de las partes más “prescindibles”, como uñas y labios que adquieren un color amoratado. Evita exponer a tu hijo al frío y a las corrientes de aire directas y elige una ropita adecuada.

Enrojecimiento de la piel

La piel del bebé se pondrá colorada cuando llore o se esfuerce en hacer caca (no tiene importancia) y también cuando permanezca mucho tiempo echado en la misma posición. Para evitarlo, cámbiale de postura de vez en cuando (eso sí, boca abajo solo cuando esté despierto; jamás le pongas así para dormir).

Palidez extrema

Si la piel del bebé adquiere una palidez grisácea extrema, ve inmediatamente a urgencias. Este es el tono más alarmante, pues suele denotar infección.

Piel muy fina

Además del color, otra peculiaridad sorprendente de la piel del recién nacido es que es tan fina y tiene tan poca grasa que permite ver las venas y los capilares a través de ella. Esta característica está muy acentuada en los prematuros, que poseen una piel casi transparente. A medida que los niños van ganando peso, la piel se les va engrosando y las venas dejan de apreciarse a simple vista.

Problemas frecuentes en la piel del bebé

Tras el nacimiento del bebé, se pueden observar mejor algunas afecciones en la piel del bebé como puede ser la conocida mancha mongólica en el bebé. Sobre todo, porque la piel de los bebés es muy delicada y siempre es necesario ofrecer un total cuidado.

Mancha mongólica

La mancha mongólica en un recién nacido se trata de una marca de nacimiento con mayor pigmentación que el resto de piel. El nombre concreto de esta afección es melanocitosis dérmica congénita y es causada debido a la acumulación de melanocitos en las capas intermedias de la piel. Esto hace que una zona de la piel cuente con mayor pigmentación que el resto de la piel, dando lugar a un color entre azulado y grisáceo.

Como padres puede que este tipo de mancha os asuste, pues la mayoría de veces suelen medir entre 2 y 8 cm. No hay que preocuparse por la aparición de una mancha mongólica en el bebé, pues se trata de una condición benigna de la piel sin importancia y que suele desaparecer a los pocos años. Su nombre no está relacionado con ninguna enfermedad, sino que el adjetivo “mongólica” está relacionado con el país de Mongolia, puesto que la mayoría de bebés recién nacidos presentan esta mancha azulada.

Y es que esta mancha azul en la piel del bebé, suele aparecer entre el 80% y el 90% de veces en bebés de piel oscura, es decir, los de raza asiática y negra. Este tipo de mancha puede aparecer tras el nacimiento o durante las primeras semanas de vida del bebé y su diagnóstico es totalmente clínico.

Como otras afecciones, la mancha azul del bebé no tiene un tratamiento concreto, sino que tiende a ir desapareciendo con la edad. En la mayoría de los casos, la mancha pasa desapercibida cuando el niño llega a los 10 años. Así que no se necesitan cremas ni protecciones especiales para reducir el pigmento de la mancha. Por lo que tan solo deberás utilizar los productos de cosmética del bebé necesarios para el cuidado de la piel del bebé en sus primeras semanas de vida.

Otras lesiones benignas frecuentes

Prácticamente todos los bebés cuando nacen o en los primeros días de vida suelen tener muchas manchas, erupciones y “granitos” que aparecen por el cuerpo. La mayor parte no tienen importancia.

  • Cutis marmorata: Es la piel de aspecto moteado, reticulado o en red, de color azulado. Se da sobre todo en el tronco y las extremidades. Se trata de una respuesta normal al llanto o a la baja temperatura.
  • Eritema tóxico-alérgico: Es la erupción más frecuente y puede afectar a más de la mitad de los recién nacidos a término, pero es rara en el prematuro. Es una erupción con manchas de 1-3 mm que pueden formar pústulas (“granitos de pus”), rodeadas de un halo rojo.
  • Milia o hiperplasia sebácea: Es un grupo de pápulas de color blanco perlado o amarillento de 1 a 2 mm de diámetro que aparecen en la cara. Es más frecuente en las mejillas, la frente y la barbilla.
  • Melanosis pustulosa neonatal: Se da desde el nacimiento en el 5 % de los recién nacidos de raza negra y en el 1 % de los de raza blanca. Son pequeñas pústulas que se rompen con facilidad y dejan un collarete de escama fina y manchas oscurecidas.
  • Miliaria: Se produce por una obstrucción transitoria de las glándulas del sudor y puede ocurrir en las primeras semanas de vida, pero también en los niños más mayores.
  • Acné neonatal: Aparecen algunas lesiones similares al acné del adulto pudiendo aparecer granos (pústulas con un halo más rojo alrededor).
  • Mancha salmón: Es muy frecuente, se da en cerca del 50% de los recién nacidos. Es una lesión de color rojo claro (salmón).
  • Ampolla de succión: Son lesiones con forma de ampolla de 2-4 mm que están presentes al nacimiento.

Cuidados de la piel del bebé recién nacido

Existen algunas claves para el cuidado de la piel del recién nacido. Una de ellas es, para su higiene, utilizar jabones neutros y sin perfumes y lavarle con la mano o con una esponja suave. Se deben evitar jabones alcalinos, ya que aumentan su pH y pueden provocar irritaciones en la piel. "La piel del niño necesita mucho cuidado, de tal manera que siempre que lo bañemos es importante hidratar su piel con la correspondiente loción. Los padres van a ir viendo cómo aparecen pequeñas grietecitas que, posteriormente, hacen que se desprendan pequeñas láminas de piel porque la piel se va regenerando. Siempre hay que utilizar un gel lo más adecuado posible al recién nacido y al bebé pequeño, especialmente todos aquellos que se han elaborado a partir de la avena", apunta el Dr. Baca.

Algo que debes tener muy en cuenta cuando se habla de piel: el recién nacido es muy vulnerable a la radiación solar. Su piel es extremadamente delicada porque presenta menos unión entre sus células y porque posee menos cantidad de melanina, que es el pigmento responsable del color cutáneo. Todo esto hace que los rayos del sol la atraviesen con facilidad. Hasta los seis meses, la piel del bebé no se debe exponer al sol.

Por ello, jamás debes exponer a tu hijo al sol directo ni llevarlo de paseo en las horas centrales del día, que es cuando más calor hace, porque se pondría muy rojo y acabaría quemándose. Como necesita que le dé la luz del sol (ayuda a sintetizar la vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos), sácale a diario, pero en las horas más templadas, con protección y yendo siempre por las zonas sombreadas.

Es una duda muy frecuente para padres primerizos si a los bebés hay que bañarles todos los días. Sin embargo, según indica la Asociación Española de Pediatría, no es necesario limpiar todas las zonas ya que tienen mecanismo de autolimpieza. Además, como la piel del recién nacido suele estar seca y presentar descamación, es recomendable utilizar lociones humectantes después del baño.

No es necesario emplear jabones siempre que cambiemos el pañal al bebé. Son recomendables los preparados sin alcalinos con agentes aditivos grasos e indicados para el cuidado de ciertas zonas delicadas del bebé. Consulta con el pediatra o el dermatólogo cuál es el más recomendable para tu hijo.

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