Cómo germinar semillas de tomate: Proceso y cuidados para un cultivo exitoso

Cada vez son más personas las que se animan a tener un huerto en casa, beneficiándose de la producción de hortalizas y verduras frescas de una forma ecológica, aunque esta no es la única ventaja. La horticultura es una actividad muy satisfactoria que acabará enamorándote.

Hay personas que disfrutan al máximo desarrollando sus plantas desde la semilla aunque sea un procedimiento más lento. Para ellas supone un reto personal ver cómo evolucionan aquellas semillas que ellos mismos sembraron, al mismo tiempo que van aprendiendo y mejorando sobre la marcha.

Aunque por otro lado mediante el proceso de germinación precoz puedes acelerar el proceso y al mismo tiempo asegurarte de la evolución optima de la planta. Eso ocurre con las semillas de tomate, que suelen germinarse en semilleros para adelantar la etapa de cultivo.

Germinación de semillas de tomate paso a paso

Para cultivar tomates desde semilla, lo primero que haremos será preparar un semillero. Dependiendo del número de plantas que necesitemos lo haremos en bandejas de semilleros o en cualquier recipiente de al menos 5 cms de profundidad que tenga agujeros en el fondo, ya sean macetas pequeñas o envases reciclados.

Para rellenarlos elegiremos un sustrato para semilleros, o mezclaremos uno propio con turba negra y compost o fibra de coco. En climas suaves podremos sembrar semillas de tomates desde el invierno (enero del hemisferio norte, algunas variedades incluso en diciembre), y a partir de finales de invierno y comienzos de primavera en climas fríos (marzo en el hemisferio norte).

Opcionalmente podemos hidratar las semillas previamente, sumergiéndolas en agua durante 24h, para que les sea más fácil germinar. Humedecemos el semillero antes de nada, colocamos 2-3 semillas, presionamos un poco y cubrimos con vermiculita (preferible) o con una capa muy fina del mismo sustrato , no más de medio centímetro.

Colocamos el semillero en un lugar cálido y con luz, pero sin sol directo. Cuando tengan dos pares de hojas podremos trasplantarlas a su lugar definitivo en suelo en el exterior o en maceta o mesa de cultivo.

Para sembrar en exterior esperaremos a que no haya heladas, movemos bien la tierra, hacemos un surco y añadimos un poco de sustrato a cada hueco. La separación entre tomateras será de 40-50 cms., entre líneas podemos guardar una distancia de 150 cms.

Colocamos una planta en cada hueco y regaremos. Podemos colocar una malla anti hierba para ahorrar tiempo en el mantenimiento y además mantener mejor la humedad de la tierra.

Germinación con servilleta de papel

También es posible germinar las semillas de tomate en una simple servilleta de papel. A esto se le llama pre-germinado y consiste en hacer aparecer las primeras raíces antes siquiera de sembrar en semillero o maceta.

  1. Prepara un papel absorbente y dóblalo por la mitad, dejando las semillas en su interior. Puedes dar dos o más capas, usando más papeles en lugar de uno.
  2. Mételo en un recipiente o tupper.
  3. Humedece el papel atomizando agua sobre él, con cuidado de que quede humedecido por completo, pero no chorreando agua: no debe gotear. Elimina el agua sobrante si la hay.
  4. Mantén el recipiente en una zona a entre 16 ºC y 28 ºC y a oscuras.

Las semillas de tomate son de muy rápida germinación, aunque sus tiempos concretos dependen de la variedad y tipo concreto.

En primer lugar hay que humedecer la servilleta de papel pero sin que lleguea estar empapada, a continuación, espolvorea las semillas de tomate sobre la servilleta sin que se toquen. No mezcles distintas variedades de semillas de tomate si no haces diferentes secciones para diferenciarlas.

Se enrolla la servilleta y se humedece de nuevo. Ahora puedes colocar la servilleta de papel en una bolsa de plástico con cierre o en un bote transparente y guardarla en un sitio donde no haya corrientes de aire. Puedes anotar la fecha y la variedad si te fuera necesario y útil.

También puedes utilizar germinadores o propagadores eléctricos para mayor efectividad y seguridad. Podrás comprobar cómo rápidamente evolucionan sobre todo las variedades más pequeñas. Normalmente tardan en germinar entre 3 y 5 días.

Ahora tienes que tener cuidado que la raíz de la semilla no crezca demasiado antes de plantar semillas de tomate en bandejas de semilleros, este proceso se suele hacer entre 12 y 24 horas después de su germinación.

Llegado a este punto debes tener en cuenta que las plantas necesitan mucha luz aunque no de forma directa para que no se quemen. Ahora que sabes como germinar semillas de tomate te invito a que te pases por la sección de semillas.

El proceso de cultivo del tomate

En Sabor a tomate buscamos una agricultura artesanal basada en la combinación de técnicas tradicionales y nuevos avances tecnológicos para conseguir el auténtico tomate gourmet con más sabor.

  1. El proceso para lograr un tomate fresco y sabroso comienza con la siembra de una semilla seleccionada no transgénica.
  2. En este paso que dura aproximadamente mes y medio, se aplica una atención exclusiva con abonos naturales seleccionados y agua de manantial extraída del acuifero natural situado debajo del invernadero.
  3. Siguiendo con el proceso natural de cosecha de tomate se introducen abejorros seleccionados de la variedad bombus terrestris para polinizar las flores de la planta de tomate.
  4. En esta fase comienzan a aparecer grandes racimos de tomate gourmet fresco en las matas por lo que se aplica el aclareo para dejar solamente los frutos seleccionados que conseguirán la fuerza y el sabor necesario para un tomate casero ideal en una alimentación saludable.
  5. Cuando la estrella de la parte inferior del tomate comienza a tomar un color anaranjado sabemos que el tomate fresco con más sabor está en el proceso final de maduración.
  6. Pasados 70 o 90 días desde el plantado comienza la recolección del tomate gourmet con más sabor. Este proceso es totalmente manual y se recogen uno a uno los tomates frescos de la mata en el momento idóneo de la maduración.

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Cuidados esenciales para tus tomateras

Para que las tomateras den buenos tomates necesitan sol, mucho sol. Al menos 6 horas al día. Lo ideal es entre 8 y 10 horas de exposición solar. Así que elegiremos un lugar soleado.

Para mantener erguida la planta de tomatera es imprescindible entutorarla: con cañas en forma de V invertida, cuerda para enrollar o varillas onduladas. Los tutores se colocan justo al lado del tallo principal de la tomatera y, en el caso de la cuerda o las varillas se van enredando al tallo.

Cuando las tomateras van creciendo, aparecerán brotes entre el tallo y las hojas, unos brotes axilares, llamados también chupones, que hemos de retirarlos en su mayoría si queremos una producción de frutos de mayor tamaño y evitar que las plagas se desarrollen más fácilmente. Podemos dejar uno solo de los chupones sin cortar para que se desarrolle por si acaso el tallo principal se daña y que no nos arriesguemos a perder toda la planta.

El cultivo de tomates requiere mucha agua, la disponibilidad de esta es importante durante todo su ciclo de vida, y prefiere un riego profundo que penetre bien hasta el interior.

Después de la floración, si la polinización ha ido bien, vendrán los primeros tomates. ¡Y esto es de los más gratificante de cultivar tomates desde semilla! Podremos recoger la parte principal de la cosecha entre junio y agosto.

Tipos de tomates

Los tomates determinados crecen hasta una altura determinada, son más compactas y necesitan un menor control en cuanto a poda y entutorado. Los tomates indeterminados tienen un crecimiento más descontrolado, tienen más cantidad de chupones y han de podarse y controlarse más.

¿Cuándo plantar tomates?

Cuando plantar tomates, una de las preguntas más comunes en las tareas del huerto. Y es que el tomate, conocido por pertenecer a la familia de las solanáceas al igual que el pimiento, la berenjena y la patata, es el cultivo más consumido por el ser humano y, ¡probablemente el más cultivado!

En el mercado podemos encontrar alrededor de 75 géneros y unas 2.300 especies diferentes de tomate por ello, en Pur Plant te recomendamos que antes de ponernos con su cultivo es preferible informarnos sobre las necesidades específicas de aquella variedad que nos despierte mayor interés.

Habitualmente y por norma general, los tomates se siembran en primavera (entre marzo y mayo). En cambio, si somos de los que nos gusta ir a lo sencillo y compramos plantones de tomate, se aconseja plantar durante los meses de abril a junio.

Podemos plantar durante los primeros meses de primavera y, cuándo las plantas alcancen 18/20 cm se trasplantan a una maceta donde puede permanecer durante ⅔ semanas antes de trasplantarlas al medio definitivo para que se aclimaten y crezcan fuertes. Generalmente el trasplante definitivo se da a los 2 meses de la siembra y al desaparecer el riesgo extremo de heladas. Este es el momento de plantar el tomate a una distancia entre 40cm y 60 cm aproximádamente.

Debemos tener en cuenta que al ser una planta de considerable tamaño (siempre dependerá de la variedad del tomate), la planta soportará frutos pesados que aconsejamos no toquen el suelo ya que pueden llegar a pudrirse. Para solucionarlo, siempre podemos entutorar las plantas o, si preferimos imitar la naturaleza, dejar la planta crecer como rastrera sin importarnos la pérdida de algunos frutos.

Tomates cherry

Imaginemos que, en nuestro caso, nos hemos hecho con la variedad de tomates cherry para huerto urbano. Esta variedad se caracteriza por ser de un tamaño muy pequeño (de ahí su nombre) y de piel fina. Su sabor es dulce y agradable y también podemos encontrar en el tomate cherry una amplia variedad (cherry negro, amarillo,etc.)

Es muy sensible a los cambios bruscos de temperatura pero si, su siembra se realiza en semillero protegido, puede hacerse desde febrero a junio.

La recogida de los frutos se suele realizar desde julio hasta septiembre, en función del grado de madurez de los tomates según color y tamaño.

Plagas y enfermedades comunes del tomate

El oídio se presenta como manchas amarillas en el haz de las hojas y un polvo blanco en el envés.

Las hormigas suelen estar asociadas al pulgón, ya que éstas obtienen un beneficio “cuidando” de los pulgones, ya que se alimentan de sus azucarados desechos. La araña roja, se descubre por las pequeñas marcas punteadas que aparecen en las hojas, viven en el envés de las hojas.

El pulgón, la araña roja y la mosca blanca son las plagas más comunes de este cultivo. Para su prevención, aconsejamos cultivar cerca albahaca pero, en el caso de detectar alguna de estas plagas, recomendamos pulverizar el envés de las hojas con jabón potásico disuelto en agua destilada o agua de lluvia.

Otras enfermedades que suele sufrir es el hongo mildiu, el cual se remedia con cola de caballo o también agrietamiento del tomate, un daño producido por un riego poco uniforme. Por último, cabe mencionar las orugas, unos insectos los cuales será suficiente con recogerlos manualmente.

Plaga/Enfermedad Síntomas Prevención/Tratamiento
Pulgón Presencia de insectos en tallos y hojas, hojas pegajosas. Cultivar albahaca cerca, pulverizar con jabón potásico.
Araña Roja Pequeñas marcas punteadas en las hojas. Pulverizar con jabón potásico.
Mosca Blanca Moscas pequeñas blancas alrededor de la planta. Pulverizar con jabón potásico.
Oídio Manchas amarillas en el haz de las hojas y polvo blanco en el envés. -
Mildiu - Remediar con cola de caballo.
Agrietamiento del tomate - Riego uniforme.
Orugas - Recogerlas manualmente.

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