En la mitología griega, las sirenas eran criaturas híbridas con cuerpo de ave y rostro de mujer que atraían a los marineros con sus hipnóticos cantos, conduciéndolos a un destino fatal. Homero las mencionó por primera vez en su célebre Odisea, dando paso a infinidad de leyendas e historias fabulosas. Pero, ¿de dónde surgieron exactamente las sirenas? Aunque sus orígenes son difusos, es muy probable que estos seres hermosos y pérfidos estuviesen relacionados con el mundo de los muertos.
Cerámica ática que representa una sirena (British Museum).
Las Sirenas en la Odisea de Homero
La primera obra escrita en la que aparecen las sirenas es la Odisea de Homero. El canto XII de este poema épico -compuesto, según se cree, en el siglo VIII a. C.- relata el encuentro de Odiseo con estos seres mitológicos. Advertido por la maga Circe de su peligroso canto, Odiseo moldeó un pedazo de cera y tapó los oídos de sus compañeros para que no pudieran escucharlas. El héroe griego, por su parte, fue atado al mástil de su navío y ordenó a sus hombres que no le liberasen si sucumbía al hechizo de las sirenas.
Las hermosas y pérfidas mujeres-ave elevaron su canto prometiéndole a Odiseo -a quien le atraía el afán de saber- fama y conocimiento para seducirle. Embelesado con su encantadora voz y música, Odiseo suplicó a su tripulación que le soltasen para ir con ellas, pero estos no le obedecieron. Según cuenta la leyenda, si un hombre es capaz de resistir la voz de una sirena, esta debe morir. Al verse ignoradas y vencidas, las bellas criaturas perdieron su don y se precipitaron al fondo del mar.
Así fue cómo, gracias a su ingeniosa estrategia, Odiseo sobrevivió y pudo continuar su ruta marítima junto al resto de la tripulación hacia su amada patria Ítaca.
Orfeo y el Canto de las Sirenas
Otro famoso encuentro con estos seres legendarios lo protagonizó Orfeo, que combatió el canto de las sirenas con su lira. Luca Giordano representó en este cuadro de 1697 a Orfeo rodeado de animales hechizados por la música de su lira. A través de algunos relatos sabemos que este personaje de la mitología griega, hijo de Apolo y de su musa Calíope, tocaba la lira de manera prodigiosa. Su virtuosismo era tan excelso que, a través de su instrumento, se decía que lograba amansar a las fieras, así como el reposo de las almas humanas.
Orfeo hechizando a los animales con su lira (Luca Giordano, 1697).
En las Argonáuticas órficas, Orfeo, guiado por su madre, acalló a las sirenas con el sonido de su lira, protegiendo así a todos los aventureros heroicos que le acompañaban en el viaje. Así pues, tras ser vencidas, las bellas aves de la muerte pusieron fin a su existencia transformándose en rocas.
El Rapto de Perséfone y Otros Mitos
Relata el mito griego que la joven Perséfone, hija de Zeus y Démeter, estaba recogiendo flores con algunas ninfas cuando fue raptada por Hades. El dios del inframundo emergió del suelo, llevándose a la inocente doncella en su carro hasta el reino de los muertos.
Las compañeras de Perséfone, que eran extremadamente hermosas, recibieron un duro castigo impuesto por Démeter al no haber protegido a su hija, dándoles una apariencia bestial. Otras versiones narran, por el contrario, que fueron las propias sirenas quienes le pidieron a Zeus que les otorgase alas para poder perseguir a Hades y salvar a su amiga.
Las sirenas aparecen en numerosos mitos griegos: el de Orfeo, el de Perséfone o el de Afrodita, entre otros. Afrodita, diosa de la sensualidad, el amor y la belleza, también participa en uno de los numerosos mitos sobre estas criaturas crueles.
Transformación de las compañeras de Perséfone en sirenas (Johann Ulrich Krauß, 1690).
Otra leyenda más desconocida desvela que, después de su metamorfosis, las sirenas retaron a las musas, diosas inspiradoras de la música, a una competición de canto que perdieron. Ofendidas, las musas las desplumaron y se coronaron con sus despojos.
Cabe mencionar que, según el poeta griego Hesíodo, estas figuras de aspecto siniestro vivían en una isla rocosa llamada Antemoesa (que significa “rica en flores”) y allí aguardaban a sus presas para devorarlas. Alrededor de su isla se extendían los cadáveres de los navegantes muertos, pero algunos estudiosos consideran la posibilidad de que las sirenas se limitasen a atraer a los viajeros sin ánimo de matarlos. Embargados por el éxtasis de sus cantos y la música de las liras y flautas, los hombres tal vez acabasen muriendo de inanición.
La Transformación: de Mujeres-Ave a Sirenas con Cola de Pez
La imagen que tenemos en la actualidad de las sirenas -mitad mujer, mitad pez- dista mucho de su forma clásica alada. Algunas versiones afirman que la apariencia original de estos seres mitológicos se debe a un castigo que recibieron por no proteger a Perséfone de Hades, el dios del inframundo. Otras, en cambio, indican que fue Zeus quien les ofreció alas para perseguir al dios raptor.
¿Cuándo derivaron las alas de las sirenas en una cola de pez? Se desconoce qué fue lo que provocó tal transformación, pero todo indica que el cuerpo de estas criaturas pasó a convertirse en pisciforme debido a su asociación con el mar. El primer testimonio que muestra a las sirenas con cola de pez se halla en el Liber Monstrorum, un manuscrito anglo-latino que data de finales del siglo VII o principios del siglo VIII.
Recogiendo las leyendas de la antigüedad, los cristianos de la Edad Media asociaron las sirenas a la tentación carnal. Desde su moral, el héroe Odiseo -atado a un mástil que simbolizaba la cruz de Jesucristo- encarnaba la virtud al evitar el pecado femenino. Por su parte, el espejo que recurrentemente portaban las sirenas representaba la vanidad humana.
La evolución de estos seres mitológicos ha sido muy amplia y variada a lo largo de los siglos. Sin embargo, lejos de la imagen lujuriosa que recibieron en el medievo, las sirenas de la antigüedad estaban muy probablemente vinculadas con el Más allá.
| Período | Forma de la Sirena | Características | Asociaciones |
|---|---|---|---|
| Mitología Griega Clásica | Mujer-Ave | Canto hipnótico, peligrosas, relacionadas con la muerte | Odisea, Orfeo, Rapto de Perséfone |
| Edad Media | Mujer-Pez | Tentación, vanidad, lujuria | Asociación con el pecado femenino |
El Mar y la Imaginación Humana
Desde tiempos remotos, el mar ha sido un lugar misterioso, insondable y desconocido para la humanidad. La historia antigua afirmaba que la extensión del mar era tan inmensa que llegaba hasta el lejano país de los muertos, y que estaba habitada por criaturas terroríficas y monstruosas. No es mucho lo que conoce la ciencia contemporánea acerca de los habitantes del océano. La gran diversidad en forma y tamaño de los seres marinos ha permitido crear toda clase de historias y leyendas sobre monstruos, las cuales han dado origen a un sinnúmero de fantasías.
El hombre siempre ha considerado que la inmensidad del mar está poblada por una fauna de fantasía. Los “monstruos legendarios” nacen entonces al calor del temor o de una imaginación desbordada ante tantas maravillas que los ojos humanos pueden contemplar en el océano. Como señalan algunos científicos, “los griegos llenaron al Mare Nostrum de las más variadas criaturas. Monstruos y deidades formaban la más animada población de las aguas del mar. Nereidas, oceánidas y gorgonas, en formación con sirenas y tritones, constituyen el brillante desfile, que da su mayor esplendor a la corte de Poseidón y Anfitrite”.
El Misterioso Origen de las Sirenas en la Mitología | Leyendas y Secretos Revelados.
Uno de los mitos griegos más bellos es el de las sirenas, en el que se conjuga la mujer y el mar, dos elementos que desde tiempos inmemoriales son motivo de alabanzas y leyendas para el hombre. Según la mitología griega, las sirenas eran las hijas de Calíope y de Aqueleo, compañeras de Proserpina y víctimas del furor de Ceres, quien las transformó precisamente en monstruos marinos en virtud de que no opusieron resistencia al rapto de aquella.
Estas mujeres oceánicas poseían los más dulces y terribles atributos femeninos: la belleza y la crueldad, o el amor y la perdición. Estas mujeres-pez son una constante mitológica de todos los pueblos marítimos, y su forma ha ido cambiando a lo largo del tiempo.
