Cabrito y Ácido Úrico: ¿Cómo Afecta su Consumo a tu Salud?

El aumento en la incidencia de la hiperuricemia asintomática, fuertemente asociada a factores de riesgo cardiovasculares, ha incrementado la importancia del tratamiento dietético. El objetivo es identificar los alimentos que pueden proteger contra niveles elevados de ácido úrico en plasma (AU).

Los niveles de AU dependen de la producción endógena (10%) y la disminución de la excreción (90%), o de ambas. La producción de AU depende de la ingesta de purinas, aunque una dieta rica en purinas solo aumentaría entre 1 y 2 mg/dl el AU sérico.

Tener altos los niveles de ácido úrico se conoce como hiperuricemia y, aunque no es una enfermedad, puede llegar a serlo si este cuadro persiste, ya que aumenta el riesgo de enfermedad por gota o por piedras en el riñón.

Según el jefe del servicio de Nefrología del Hospital HM Nou Delfos, en Barcelona, el doctor Xavier Borrellas, "la gota es una enfermedad secundaria derivada del aumento del ácido úrico en sangre, que provoca que se formen cristales en las articulaciones, y puede ser aguda o crónica". Es una patología frecuente, que en España se calcula que padece alrededor del 2,4% de la población adulta, lo que supone más de 800.000 personas, según datos del estudio EPISER 2016 realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER).

El doctor Borrellas explica, además, que otra posible consecuencia de tener el ácido úrico elevado es la formación de piedras en el riñón, cosa que se puede controlar "mediante el consumo de fármacos que disminuyen la síntesis de ácido úrico y, sobre todo, adoptando una dieta baja en purinas". El ácido úrico es, de hecho, el resultado de la descomposición de las purinas, unas moléculas orgánicas que se producen naturalmente en el organismo, pero que se encuentran también en algunos alimentos y bebidas.

Cuando estas no se descomponen correctamente se acumulan y dan lugar a niveles altos de ácido úrico, por encima de los 6,5 mg/dl tanto en hombres como en mujeres. "Pese a que tener el ácido úrico alto es frecuente, lo cierto es que alrededor de dos terceras partes de la población permanece asintomática y solo un tercio desarrolla alguna enfermedad", explica Borrellas, quien alerta de los riesgos de tener unos niveles "persistentemente altos".

La buena noticia es que, pese a que hay otros factores de riesgo para presentar niveles elevados de ácido úrico en sangre, como la hipertensión, la obesidad o la enfermedad renal, "la dieta suele ser muy eficaz para reducir esta cifra".

Alimentos y Ácido Úrico

Cerveza y licores de alta graduación son ricos en purinas. Según el estudio Hiperuricemia y gota: el papel de la dieta, realizado por el Hospital Universitario de Burgos y publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, "no se conoce la incidencia exacta de la artritis gotosa relacionada con el consumo de alcohol, pero se estima que la mitad de los gotosos beben en exceso".

La investigación señala que el riesgo es mayor en las mujeres que en los hombres y que la posibilidad de desarrollar gota depende del tipo y cantidad de bebida alcohólica consumida. Así pues, dos o más cervezas diarias confieren más riesgo de gota que dos o más copas de licor al día, mientras que el consumo moderado de vino (unas dos copas diarias) no parece incrementar este riesgo.

Pese a que los mariscos tienen numerosas propiedades beneficiosas para el organismo, es conveniente mantenerlos a raya si tenemos el ácido úrico elevado. Langosta, langostinos, gambas, cangrejo, mejillones, almejas, ostras y vieiras son los que más purinas contienen tanto en su versión fresca como enlatada.

Borrellas recomienda reducir el consumo tanto de mariscos como de carnes y apostar por una dieta flexiteriana, en la que predominen las frutas, verduras, hortalizas, legumbres y frutos secos y se consuma proteína animal de forma moderada. La carne en general contiene gran cantidad de purinas, de manera que es conveniente moderar su consumo, salvo en el caso de las carnes de ave, ya que no existe evidencia científica de su relación con el ácido úrico.

Existe, además, un factor de riesgo añadido asociado al consumo de carnes: los banquetes. Según un experimento de la Universidad de Pittsburgh, en el que se hospitalizó a siete pacientes gotosos para observar sus niveles de ácido úrico, estos aumentaban entre 1,3 y 3,3 mg/dl cuando se les proporcionaba una comilona con abundancia de carnes, una cifra que aumentaba hasta 2,0 y 6,1 mg/dl cuando el ágape incluía además alcohol. Al final del estudio, seis de los siete pacientes tuvieron ataques de gota, cuatro de ellos cuando la fiesta incluía alcohol.

Según un estudio de la Universidad de Boston, en Estados Unidos, las bebidas ricas en fructosa elevan el riesgo de padecer gota. A partir del estudio de más 78.000 mujeres durante más de dos décadas, se concluyó que las que consumían al menos una bebida edulcorada diaria tenían un 74% más de riesgo de padecer gota que las que no.

La sardina o el atún son algunos de los pescados que contienen más purinas, si bien no es necesario eliminar su consumo si no se tienen problemas de ácido úrico, puesto que son fuentes de grasas cardiosaludables y proteínas de alta calidad. De lo contrario, sí que se pueden obtener esos ácidos grasos a través de alimentos como el aceite de oliva virgen extra, el aguacate o los frutos secos, y moderar el consumo de pescados azules.

Según el estudio realizado por el Hospital Universitario de Burgos mencionado anteriormente, no todos los alimentos ricos en purinas entrañan el mismo riesgo de parecer hiperuricemia y gota, ya que esta puede explicarse por diversos factores, "como la variación en las cantidades ingeridas, el tipo de purinas, el hecho de que estén cocinadas o no y la diferente biodisponibilidad para la transformación de purinas en ácido úrico".

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El Cabrito: ¿Carne Roja o Blanca?

La carne, tanto la roja como la blanca, siempre ha estado presente a lo largo de la historia, pero ha llegado un momento en el que sus niveles de consumo han superado las necesidades recomendadas y además se ha dejado de cocinar de la manera más saludable. Una dieta equilibrada contiene una ración de carne roja a la semana y de dos a tres de carne blanca.

La carne roja se diferencia de la blanca por la espécie y la cantidad de mioglobina que contiene (de aquí el color rojo). Las carnes rojas corresponden a animals adultos com la vaca o el buey, el caballo y otros de caza como el ciervo y el jabalí; y las carnes blancas pertenecen a animales jóvenes com la ternera, el cabrito, el cordero y el cerdo.

Después de conocer la clasificación, lo más importante es saber identificarlas según su calidad. Lo que se busca es carne con poca grasa intramuscular y saturada y con alto valor proteico. En primer lugar se encuentra el pavo, seguidamente el pollo, el cerdo, el caballo, la ternera, el cabrito y por último el buey. Con esta cadena se ve claramente como predomina la carne blanca frente la roja.

Componentes de la Carne Roja

  • Hierro
  • Proteínas miofibrilares
  • Vitamina B12
  • Grasa saturada
  • Purinas (un exceso en el organismo se transforma en ácido úrico)

Los componentes necesarios son: Hierro, proteínas y vitamina B12.

Información Nutricional del Cabrito

El cabrito es un tipo de carne que contienen 19,20 gramos de proteínas, no contienen carbohidratos, contienen 5 gramos de grasa por cada 100 gramos y no contienen azúcar, aportando 122 calorias a la dieta. Además de otros nutrientes como fibra, calorías o colesterol.

Entre sus nutrientes también se encuentran las vitaminas B3, K, B9 y B12. Además de estas propiedades, el cabrito contienen potasio.

Recuerda que según la preparación del cabrito, pueden variar sus propiedades y características nutricionales. Por lo que debes consultar a tu médico o un nutricionista antes de comenzar cualquier régimen o hacer cambios drásticos en tu dieta.

Valor Nutricional por 100 gramos de Cabrito

Entre las propiedades nutricionales del cabrito cabe destacar que 100 gramos de cabrito tienen los siguientes nutrientes:

  • 1 mg. de hierro.
  • 19,20 g. de proteínas.
  • 9 mg. de calcio.
  • 0 g. de fibra.
  • 385 mg. de potasio.
  • 5 mg. de yodo.
  • 2 mg. de carbohidratos.
  • 22 mg. de magnesio.
  • 82 mg. de sodio.
  • 0 ug. de vitamina A.
  • 0,25 mg. de vitamina B1.
  • 0,10 mg. de vitamina B2.
  • 5,70 mg. de vitamina B3.
  • 0,60 ug. de vitamina B5.
  • 0,30 mg. de vitamina B6.
  • 0 ug. de vitamina B7.
  • 5 ug. de vitamina B9.
  • 2 ug. de vitamina B12.
  • 0 mg. de vitamina C.
  • 0,40 ug. de vitamina D.
  • 0,09 mg. de vitamina E.
  • 15 ug. de vitamina K.
  • 220 mg. de fósforo.
  • 122 kcal. de calorías.
  • 56 mg. de colesterol.
  • 5 g. de grasa.
  • 0 g. de azúcar.
  • 0 mg.

Tabla de Información Nutricional del Cabrito

Nutriente Cantidad por 100g
Calorías 122 kcal
Grasa 5 g
Colesterol 56 mg
Sodio 82 mg
Carbohidratos 0 g
Fibra 0 g
Azúcares 0 g
Proteínas 19,20 g
Vitamina A 0 ug
Vitamina C 0 mg
Vitamina B12 2 ug
Calcio 9 mg
Hierro 1 mg
Vitamina B3 5,70 mg

Beneficios de Comer Carne de Cordero y Cabrito

Además de sus altos valores nutricionales, son muchos los beneficios de comer carne de cordero y cabrito, sobre todo, si esta es de producción ecológica. Una alimentación sostenible y adaptada a la riqueza de nuestro entorno más cercano potencia no solo el pleno funcionamiento del cuerpo, si no que además, la huella ecológica que genera su producción, transporte y consumo se ve reducida de forma considerable.

La proteína que aporta al organismo la carne de cabrito y cordero es fundamental para nuestro desarrollo natural. Los valores nutricionales de las carnes de cordero y cabrito potencian sin duda la cantidad de vitaminas del grupo B que consumimos. Este tipo de vitaminas beneficia directamente al cerebro y el sistema nervioso. Las carnes de cordero y cabrito cuentan con valores nutricionales esenciales para proteger el sistema inmunológico, como es el caso del hierro.

La carne de cabrito aporta valores nutricionales similares a las de la carne de cordero, sin embargo, existen beneficios específicos en este tipo de alimento. Su alta cantidad de minerales aportan al organismo un funcionamiento pleno. El potasio, aporta energía a los músculos siendo ideal para deportistas, así como el magnesio que ayuda a mantenerlos y a proteger los nervios, así como los huesos.

El fósforo aliado de los huesos y dientes, es esencial para el desarrollo del embarazo, por lo que el cabrito puede sustituir a otras carnes poco recomendadas para la gestación. Otros minerales, como el sodio ayudan a la presión arterial, favorecen la digestión. Dentro de los valores nutricionales de la carne de cabrito podemos encontrar, al igual que en el caso del cordero, las vitaminas del grupo B. Además de la ya señalada, vitamina B12, la carne de cabrito cuenta con altos contenidos en vitamina B1.

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